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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2018

Pedro Snchez: el otro populismo

Manolo Monereo
Cuarto Poder


Para Luca Gonzlez Alonso, en el recuerdo


Siempre me ha interesado la figura de Zapatero. Tiende a olvidarse que fue muy importante internacionalmente y que jug un papel fundamental en la socialdemocracia europea. Los acontecimientos pasan tan rpidos que no se tiene conciencia histrica y, desde luego, poco o nada se hace para recuperarla. A aquellos que le interese conocer el periodo de gobierno que l presidi deberan de leer, en primer lugar, la entrevista que le hicieron a Rafael Chirbes el 27 de mayo de 2010 en un conocido diario alemn y luego analizar las polticas que efectivamente hizo antes y despus de la crisis.

El rasgo ms caracterstico de Zapatero fue polarizarse (l le llamaba tensionar) con la derecha, abrir todos los temas y nunca tocar el poder de los que mandan y nunca se presentan a las elecciones. Ante cada tema, el mismo escenario: primero, confrontar, esperar la reaccin de la derecha y, luego, modular la hondura del cambio. Zapatero, insisto, es la tesis de Chirbes, abri todos los temas, los cerr medio bien o medio mal y cuando hubo que definirse, apost por los poderes fundamentales. Un ejemplo para entenderlo con claridad; en aquella poca cuestionar el modelo o patrn de crecimiento era casi un pecado; discutirlo, criticarlo era la va previa para desaparecer de los medios de comunicacin. Hablar de crisis venidera o de crisis existente, un ataque al pas.

Cul era el verdadero modelo sobre el que se mont el otro populismo de Zapatero? Corregir los efectos sociales y territoriales del modelo de acumulacin y crecimiento sin cuestionarlo, sin intentar cambiarlo, ni siquiera reformarlo. Pero haba algo ms. El desarrollo de derechos y libertades de cuarta generacin nunca fue una estrategia para construir una alianza duradera entre la cultura post material de unas capas medias orgullosas de s y unas clases trabajadoras empeadas en la trasformacin del pas, democratizar el poder econmico y consolidar los derechos sociales y sindicales. Nunca es nunca. Cuando lleg la crisis se vio con toda claridad quien mandaba y hasta donde llegaba la firmeza poltica e ideolgica del presidente socialista.

Los tiempos son diferentes, pero hay similitudes entre Pedro Snchez y Zapatero que conviene tener en cuenta. La primera es muy evidente: Pedro Snchez ha abierto casi todos los frentes y los empieza a modular en funcin de la ruta electoral. Es un tanteo esperando la reaccin de la derecha y buscando las mayoras suficientes en el Parlamento. La msica suena bien, desconocemos la letra y apenas si nos llegan concreciones. Otra semejanza es que ha definido con mucha precisin las lneas rojas que el poder, los poderes, no van a permitir. Snchez no se va a enfrentar a ellos, lo que va a intentar es pactar. Los poderes son conocidos: las instituciones europeas y sus polticas econmicas obligatorias; el frreo alineamiento con la poltica exterior americana que tiene su centro en la OTAN y la defensa a ultranza de la monarqua. El territorio del pacto es ste; solo el PSOE est en condiciones de garantizar que la crisis larvada del rgimen que vive el pas no se convierta en una ruptura. Otra semejanza con Zapatero es la apuesta por las reivindicaciones post materiales que no modifiquen la estructura del poder econmico real y que no amplen y desarrollen nuestro dbil Estado social.

El trmino populismo, sobre el que volver en otro momento, da para mucho. En Espaa se ha consolidado, por la derecha y los medios, la idea de que Podemos es la fuerza populista. Casi nunca un populista reconoce que lo es y casi siempre es una (des)calificacin que le hacen los otros. Gentes de Podemos, en diversos momentos y circunstancias, no hemos tenido temor en usarlo como lo hacen Nancy Fraser o Chantal Mouffe distinguiendo entre populismo de derechas y populismo progresista o de izquierdas. Pedro Snchez, siguiendo la estela de Zapatero, practica una forma especfica de populismo que consiste en polarizarse con la derecha desde una autonoma de lo poltico sin adversarios, sin enemigos. Para Snchez lo decisivo es buscar un territorio que no cuestione los resortes del poder realmente existente, por lo que su estrategia de confrontacin es siempre un espacio temtico, simblico, populista, que poco o nada tenga que ver con las relaciones sociales, polticas y de poder dominantes.

Unidos Podemos se encuentra en una encrucijada difcil y, a la vez, interesante. Estaba obligado a hacer lo que hizo, es decir, poner a su principal competidor electoral en el gobierno a cambio de nada. Este nada es siempre complejo, dice y oculta muchas cosas. De hecho, la mocin de Pedro Snchez no fue constructiva. Si lo hubiese sido, si hubiese habido detrs de ella un programa, seguramente la derecha seguira gobernando en el pas. Nos estamos enterando del programa a retazos, por ministerios que no son, hoy por hoy, otra cosa que intenciones y puntos de vista. La parte sustancial, el llamado techo de gasto, nos dir la direccin de su poltica econmica, social y laboral. Insisto, Pedro Snchez y su gobierno tiene el poder para ir concretando cada uno de los temas abiertos, gobernando el ciclo electoral, buscando una mayora suficiente en las prximas elecciones generales; poseen la iniciativa poltica y est controlando la agenda en una campaa electoral permanente.

A Unidos Podemos no le queda otra que construir, reforzar y fortalecer un espacio electoral en disputa. En cierto sentido, deberamos ser ms populistas que nunca, desvelando lo que Pedro Snchez oculta, los poderes fcticos que estn detrs, la oligarqua financiera y empresarial que domina el pas e impone sus reglas. Unidos Podemos debera ver la poltica de Pedro Snchez en funcin de los de abajo, de los hombres y mujeres comunes, de los jvenes; limitando, debilitando y controlando el poder de una trama todopoderosa que ha convertido la corrupcin en sistema. El fundamento, hoy lo sabemos con mayor precisin, es que el problema parta de una Jefatura del Estado privatizadora de lo pblico, profundamente ligada a un capitalismo de amiguetes y sustentadora de un modo de gobernar incompatible con la democracia. Hace falta poltica a la grande. Estaremos a la altura? Una cosa tengo clara: perder o ganar sigue dependiendo de nosotras, de nosotros; de nuestra capacidad de unir, ilusionar y soar; de salir de las miserias cotidianas y de ponernos al servicio de la gente.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/amp/ideas/2018/07/18/pedro-sanchez-el-otro-populismo/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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