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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2018

Por qu tena razn Marx

Marc Vandepitte
Investig'Action

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Dedicado a Franois Houtart y Samir Amin


Karl Marx naci hace doscientos aos. Pocos pensadores han influido tanto en la historia como l. Su crtica aguda y radical del capitalismo sigue siendo actual hoy en da: crisis econmicas, explotacin, las caractersticas del Estado, la lucha de clases, el papel de la clase obrera, el pensamiento ecologista... (1).

1. Crisis econmica

La crisis financiera de 2008 tuvo unos efectos devastadores. Socav las finanzas pblicas y cost un 20 % del PIB a los pases de la zona euro (2). Para salvar a los bancos las autoridades nacionales del mundo entero liberaron casi 9 billones de dlares, esto es, el equivalente a 65 aos de ayuda al desarrollo (3).

Esta gran recesin provoc el desmoronamiento de todo el sistema financiero. El colmo es que los economistas burgueses ni siquiera lo vieron venir. Pero no es sorprendente ya que la economa burguesa simplemente no tiene una teora de la crisis. Para explicar una crisis econmica se recurre a explicaciones superficiales y psicolgicas como comportamientos irresponsables o mala evaluacin de los actores econmicos, comportamiento irracional de los inversores o mala comunicacin por parte de los polticos. En el mejor de los casos se habla de reglas del juego imperfectas. No hay un anlisis profundo, estructural.

Para Marx, por el contrario, el estudio de las crisis es un elemento esencial de su teora. Para l la crisis no es un fenmeno debido al azar o a la codicia. Al contrario, la crisis forma parte del ADN del capitalismo. Es parte integrante de su propia lgica. El verdadero lmite de la produccin capitalista es el propio capital (4). Marx constat que el motor del capitalismo se averiaba regularmente y entonces se destruye una parte del aparato de produccin. Durante las crisis una buena parte de los productos fabricados e incluso de las fuerzas productivas ya creadas se destruye regularmente (5).

Marx fue el primer economista que explic por qu el capitalismo se enfrentaba a crisis regularmente. Su explicacin es la siguiente en pocas palabras: las personas asalariadas producen ms de lo que pueden comprar con su salario o, dicho de otro modo, ganan menos que el valor que ellos producen con su trabajo (vase el segundo punto). Como la produccin es mayor que lo que se puede consumir una parte de la produccin no se puede vender. La razn ltima de todas las crisis reales es siempre la pobreza y la limitacin del consumo de las masas frente a la tendencia de la produccin capitalista a desarrollar las fuerzas productivas como si solo tuvieran como lmite la capacidad absoluta de consumo de la sociedad(6).

De este modo se crea regularmente un cortocircuito entre la produccin y el consumo. Durante la crisis se suprime este cortocircuito. Es una cura peridica de saneamiento, una purga que necesita el capital para sobrevivir. La crisis es una destruccin violenta del capital, no debido a relaciones externas sino como condicin de supervivencia (7). La purga es brutal. En cada ocasin quien paga la crisis es la poblacin de personas trabajadoras. El capital no tiene en cuenta la salud y la duracin de la vida del obrero, salvo cuando la sociedad lo obliga a tomarlas en consideracin (8). La crisis de 2008 precipit a la pobreza extrema a 64 millones de personas en todo el mundo. Segn Oxfam, se necesitarn entre 10 y 25 aos para que la pobreza vuelva al nivel anterior a la crisis (9).

Durante una crisis se habla de superproduccin, pero se hace desde el punto de vista del capital. En realidad se trata de un subconsumo porque para una gran parte de la poblacin no se satisfacen muchas de las necesidades vitales a pesar de todo lo que se produce. No se producen demasiados medios de subsistencia en proporcin a la poblacin existente; por el contrario, se producen demasiado pocos como para satisfacer decente y humanamente al grueso de la poblacin (10). Pensemos en las largas listas de espera para obtener una vivienda social, una plaza en la guardera, cuidados para personas discapacitadas y mayores. Y ni siquiera hablamos todava de los enormes retos que plantea la produccin de energa verde.

Qu recetas hay para hacer frente a una crisis econmica? Cmo supera la lite econmica las recesiones peridicas? Por una parte, mediante la destruccin forzosa de una una parte considerable de las fuerzas productivas; por otra, mediante la conquista de nuevos mercados y una explotacin ms intensiva de los antiguos (11). De nuevo, la ltima crisis lo ilustra perfectamente. Despus de 2008 las multinacionales de todo el mundo perdieron 2 billones de dlares de capacidad de produccin y se destruy un total de al menos 20 millones de empleos (12). Despus de 2008 y en todos los pases capitalistas los salarios se redujeron seriamente. Las crisis tambin ofrecen unas posibilidades interesantes. Podemos obtener cosas que seran imposibles sin ellas, afirmaba Wolfgang Schube, ministro de Finanzas alemn en el apogeo de la crisis en Europa (13).

Otro intento de salir de las crisis recurrentes es el dopaje financiero del sistema. Cuando las expectativas de beneficio en la esfera de la produccin son bajas el capitalista recurre al sector financiero. La especulacin se produce regularmente en perodos en los que la superproduccin ya est en pleno apogeo. Proporciona a la superproduccin salidas temporales al mercado (14). Tras la crisis de 19 73 somos testigos de una verdadera explosin financiera. En 1980 los activos financieros representan el 120 % del PIB en el mundo entero. En 2014 es el 370 %, es decir, tres veces ms (15). El mercado de derivados representa hoy ms de 630 billones de dlares (16), que equivalen a casi 90.000 dlares por cada persona en el mundo. Poco antes de la crisis de 2008 ms del 40 % de los beneficios de las grandes empresas provena de la especulacin (17).

En el seno de la lite econmica se esconde una capa superior financiera que parasita al resto de la economa. Produce una nueva aristocracia financiera, una nueva clase de parsitos en forma de proyectistas, fundadores de sociedades y directores puramente nominales: todo un sistema de especulacin y de fraude con respecto a las fundaciones de sociedades y a la emisin y al trfico de acciones (18).

Los intentos de salir de la crisis permiten un alivio temporal pero no resuelven fundamentalmente el problema, al contrario, las contradicciones dentro del capitalismo se superan permanentemente pero tambin se resucitan constantemente (19). La produccin capitalista tiende constantemente a superar estos lmites que le son inmanentes, pero slo lo consigue en virtud de medios que vuelven a alzar ante ella esos mismos lmites, en escala an ms formidable (20). Las crisis se aprovechan para bajar los salarios con el fin de que los beneficios puedan aumentar ms. Pero esto es precisamente una receta para un futuro cortocircuito entre produccin y consumo.

El dopaje financiero no hace ms que empeorar las cosas. Proporciona a la superproduccin salidas temporales al mercado, mientras que por esta misma razn precipita el estallido de la crisis y aumenta su fuerza (21). El tamao y poder de los grupos financieros, y el impacto que tienen sobre la esfera de produccin han llegado a ser capaces actualmente de desestabilizar la economa mundial. Eso es lo que ocurri en 1929 con el crash de Wall Street y en 2008 con la crisis financiera. Desde la financiarizacin de la economa en 1973 se ha perdido el vnculo con la economa real. Ha aparecido una gigantesca burbuja financiera que puede estallar tarde o temprano y que, adems, estalla regularmente. Desde la dcada de 1980 cada dos o tres aos hay una crisis burstil, una crisis banquera, un crash financiero o una crisis de endeudamiento. Estas crisis financieras no existen por s mismas, son consecuencia de la superproduccin. La crisis se desata en el mbito de la especulacin y slo ms tarde lo hace en la produccin. Lo que al observador superficial le parece ser la causa de la crisis no es la superproduccin, si no el exceso de especulacin, pero esto en s es slo un sntoma de la superproduccin (22).

A qu lleva todo esto? A la preparacin de crisis cada vez ms multilaterales y violentas (23). En efecto, las crisis de estas ltimas dcadas se han vuelto cada vez ms profundas y no van seguidas necesariamente de una recuperacin o de periodos de buena coyuntura econmica. Si aun as hay un periodo de buena coyuntura, a menudo es corto y, sobre todo, est causado por el dopaje financiero: deudas o especulacin. Ahora las crisis ya no son acontecimientos aislados que se repiten con algunos aos de intervalo, tienen un carcter casi permanente.

2. La explotacin del trabajo

Fortunas fabulosas por una parte, miseria sorda por otra. De dnde vienen estos fenmenos? Tienen relacin? Durante gran parte de su vida Marx busc la respuesta a ambas preguntas. Buscaba el fundamento oculto de la construccin socioeconmica (24) responsable tanto de gigantescas riquezas como del abismo entre personas ricas y pobres. Slo con el conocimiento de las leyes econmicas se puede entender la estrecha relacin entre el hambre de la parte ms activa de la fuerza de trabajo y el consumo grosero o sofisticado y excesivo de los ricos basado en la acumulacin capitalista (25).

Tras largos estudios desarroll la teora de la plusvala y de la explotacin: La motivacin y el objetivo dominante del proceso de produccin capitalista es, sobre todo, la mayor autoexpansin posible del capital, lo que significa la mayor produccin posible de valor aadido, es decir, la mayor explotacin posible de la fuerza de trabajo por parte del capitalista (26).

La clave es que cada persona trabajadora produce ms valor que el salario que recibe a cambio. Tambin es la condicin para que el capitalista est dispuesto a contratar. Supongamos, por ejemplo, que un trabajador produce un valor de 25 euros (de bienes o de servicios). Su salario ser de 15 euros (27). La diferencia, 10 euros, es lo que Marx llama plusvala. Este dinero va a los bolsillos del propietario de la empresa (el patrn o los accionistas). Marx denomina explotacin al hecho de que el capitalista se atribuya esta plusvala.

Nuestro ejemplo es ficticio, pero cercano a la realidad. En las quinientas empresas ms grandes del mundo la plusvala media por trabajador es de aproximadamente 11 euros la hora (28).

La creacin de plusvala explica por qu hay una riqueza gigantesca en el seno del capitalismo. Supongamos que en la empresa de nuestro ejemplo trabajan cien personas. El patrn se embolsa entonces mil euros por hora o setenta veces ms que su trabajador. Por consiguiente, la propiedad de los medios de produccin lleva a una concentracin desmesurada de riqueza en manos de unas pocas personas. En nuestro ejemplo un trabajador con un salario de 2.500 euros tendra que trabajar 160.000 aos para tener la fortuna de Albert Frre (29). Actualmente en el mundo ocho personas poseen tanto como 3.600 millones de de personas. En pocas palabras, los que [...] trabajan [en la sociedad burguesa] no ganan y los que en ella ganan no trabajan (30).

No en vano la obra principal de Marx, El Capital, empieza con la siguiente frase: La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de produccin capitalista se presenta como un enorme cmulo de mercancas" (31).  Hoy en da no es diferente. Nuestro pas [Blgica] nunca ha producido tanta riqueza como hoy. El ingreso medio disponible de un hogar belga con dos hijos es de 8.650 euros netos al mes (32).

Con semejante riqueza es evidente que todos podramos vivir sin preocupaciones, en la opulencia. Y aun as existe mucha miseria. Un 20 % de nuestros hogares corre peligro de caer en la pobreza, una cuarta parte de las familias tiene problemas para pagar todos sus gastos mdicos, un 40 % no puede ahorrar nada y un 70 % de las personas en paro tiene problemas para llegar a fin de mes (33).

No hay dinero, lo nico que podemos hacer es ahorrar, vocea a coro la derecha. Cmo que no hay dinero? Solo en los tres ltimos aos las empresas belgas han desviado 300.000 millones de euros a los parasos fiscales (34). Es una acumulacin colosal de dinero con la que las empresas simplemente no saben qu hacer. Con mil millones de euros es posible dar empleo a 30.000 personas durante un ao (35). Para Marx el problema no es que haya demasiada riqueza sino que est escandalosamente mal repartida y que ello es parte integrante del capitalismo. El capital es la potencia econmica, que lo domina todo, de la sociedad burguesa. Debe constituir el punto de partida y de llegada (36).

Desde el origen del capitalismo la lucha por la plusvala constituye el centro de la lucha social. Dado que la plusvala es la nica fuente de beneficios tambin es, por consiguiente, el objetivo ltimo de todo capitalista. Sin embargo, cuanto ms altos son los salarios ms bajos son los beneficios y viceversa. El capitalista hace lo imposible para lograr que las personas asalariadas trabajen ms tiempo, ms duramente y ms barato. Las personas asalariadas, por su parte, se esfuerzan por obtener una jornada laboral ms corta, un salario ms alto y ms justo, y un ritmo de trabajo ms humano. Los intereses son incompatibles: lo que para una persona es ganancia para otra es prdida: Marx describe el capital de la siguiente manera: El capital es trabajo muerto que slo se reanima, a la manera de un vampiro, al chupar trabajo vivo, y que vive tanto ms cuanto ms trabajo vivo chupa" (37).

Para sobrevivir una persona trabajadora debe ofrecer necesariamente su fuerza de trabajo en el mercado de empleo, ah donde impera la ley de la oferta y la demanda. Estos obreros, que se ven obligados a venderse por piezas, constituyen una mercanca como otro artculo de comercio y, en consecuencia, se ven expuestos de igual modo a todas las vicisitudes de la competencia sujeta, por tanto, a todos los cambios y modalidades de la concurrencia, a todas las oscilaciones del mercado (38).

Cuantas ms personas trabajadoras se presenten para un mismo trabajo ms competencia hay entre ellas y ms inclinadas estarn a aceptar el trabajo por un salario menor y en peores condiciones. Por ello la lite econmica siempre hace para que haya demasiadas personas trabajadoras o, en trminos de Marx, un ejrcito industrial de reserva: A la produccin capitalista no le basta, de ninguna manera, la cantidad de fuerza de trabajo disponible que le suministra el incremento natural de la poblacin. Para poder desenvolverse libremente requiere un ejrcito industrial de reserva que no dependa de esa barrera natural (39).

Para mantener este ejrcito de reserva tras la Segunda Guerra Mundial se atrajo a Europa a trabajadores emigrantes y se incit a las mujeres a trabajar. Hoy este ejrcito de reserva en los pases ricos constituye el 26 % de la poblacin activa (vase grfico 1). En el mundo es incluso un 58 % (40). Desde hace dcadas se preserva el nivel de este ejrcito de reserva haciendo trabajar a la gente ms tiempo (se eleva la edad de jubilacin y se suprimen las prejubilaciones), obligando a las personas paradas a aceptar un trabajo, acosando a la enfermas de larga duracin para que vuelvan al trabajo lo antes posible y poniendo a trabajar a ms estudiantes. Lo que en un polo es acumulacin de riqueza es, en el polo contrario [] es acumulacin de miseria, de tormentos de trabajo (41).


Grfico 1

Cuando se trata de beneficios el capital no tiene en cuenta en absoluto la salud o bienestar de la persona trabajadora. Marx lo formula as: en su hambre insaciable de plusvala el capital comete unas extravagancias desmesuradas (42).

La relacin entre salarios y beneficios, o el grado de explotacin, se define por medio de las relaciones de fuerza entre el trabajo y el capital. Cuanto ms se organiza y defiende la poblacin de personas trabajadoras mejores son las condiciones salariales y las condiciones de trabajo (vase punto 5). La huelga es una herramienta importante en esta relacin de fuerzas. En el momento de la huelga se seca la fuente de la plusvala y, por lo tanto, el enriquecimiento del capitalista, con lo que el capitalismo queda tocado en el corazn. De ah, segn Marx, la ira furiosa de la lite econmica contra la huelga (43).

3. Lucha de clases

Micheline es una obrera de una gran empresa textil. Su jefe es el seor Richard*. Hay 600 personas asalariadas a su servicio. A primera vista Micheline y el seor Richard son ciudadanos iguales que tienen los mismos derechos. Ambos tiene derecho de ir a donde quieran, de hacer lo que deseen. Cuando entran en una misma tienda pagan el mismo precio. En la elecciones cada uno tiene un voto y en principio son iguales ante la ley.

Pero en cuanto se traspasa la puerta de la empresa todo cambia como por encanto. Micheline ya no tiene nada que decir y ya no se trata de los mismos derechos. Para poder disponer de unos ingresos se ve obligada a vender su fuerza de trabajo. El hecho de tener derecho a trabajar, cuntas horas a la semana, la organizacin de su trabajo, todo est totalmente determinado por su jefe. El seor Richard, por su parte, decide l mismo tanto acerca de sus propias inversiones y sus beneficios, como acerca de todo lo que concierne a Micheline. Si le da la gana invertir el dinero en otra empresa que echar a Micheline a la calle.

Qu es la riqueza sino [] el absoluto despliegue de las potencialidades creativas [del ser humano], escribe Marx (44). Micheline es una mujer sociable, creativa y emprendedora. Pero dentro de la empresa no puede desplegar su talento, al contrario, tiene que reprimirlo para poder seguir trabajando ah. Lo nico que se espera de ella es que acte para realizar las expectativas de beneficios de su jefe. Es reducida a un factor de produccin, no se tienen en cuenta en absoluto su dignidad humana o sus necesidades. El trabajo como mero servicio para la satisfaccin de necesidades inmediatas no tiene nada que ver con el capital, ya que no es asunto del capital (45).

Micheline trabaja a un ritmo desenfrenado, se cronometran sus pausas para ir al servicio. Aun as gana veinte veces menos que su jefe, que organiza totalmente solo su ritmo de trabajo y sus vacaciones. Ella vivir con buena salud 18 aos menos que la seora Richard (46). La produccin no produce al hombre simplemente como mercanca [] lo produce [] como un ser espiritual y fsicamente deshumanizado (47).

Micheline y el seor Richard personifican la muy desigual situacin socioeconmica de la sociedad capitalista. Veamos la situacin en Blgica. En la base de la pirmide hay una tercera parte de la poblacin que no puede ahorrar y que tiene muy pocas posesiones. En la parte alta hay un 5 % de superricos. Poseen tanto como el 75% de las personas ms pobres. Unos cientos de familias controlan la mayor parte de la economa belga (48). Marx tuvo el mrito de analizar con precisin esta contradiccin flagrante, pero tambin de situarla en una perspectiva histrica y de ver cmo se poda superar. En la maraa de contradicciones y conflictos sin fin descubri un patrn fundamental que aparece regularmente con diferentes aspectos. Segn l, la contradiccin entre trabajadores y patronos en el capitalismo no es un fenmeno nuevo, ya haba surgido una contradiccin similar bajo diferentes formas varias veces a lo largo de la historia. La historia de todas las sociedades que han existido hasta ahora es la historia de las luchas de clases. Libres y esclavos, patricios y plebeyos, seores y siervos, maestros y oficiales de gremio, en definitiva, opresores y oprimidos han estado permanentemente enfrentados, han librado una lucha incesante entre s, en ocasiones velada y otras veces abierta; una lucha que ha concluido sistemticamente con una transformacin revolucionaria de toda la sociedad o con el hundimiento generalizado de las clases combatientes. [] La sociedad burguesa moderna, surgida del hundimiento de la sociedad feudal, no ha eliminado estos enfrentamientos entre clases. Sencillamente, ha establecido nuevas clases, nuevas condiciones de opresin, nuevas formas de lucha en lugar de las anteriores. Sin embargo, nuestra poca, la poca de la burguesa, se distingue por haber simplificado los enfrentamientos entre clases. La sociedad en su conjunto se encuentra cada vez ms dividida en dos grandes frentes enemigos, en dos grandes clases directamente antagnicas: la burguesa y el proletariado (49).

Esta lucha de clases es esencialmente una lucha en torno al excedente econmico. Durante cientos de miles de aos la humanidad ha vivido en modo de supervivencia. No haba excedentes y todo se comparta equitativamente. Era el periodo de los cazadores recolectores y de los inicios de la agricultura. A partir de 3.000 aos antes de Cristo esta situacin cambia. Las tcnicas de agricultura mejoran y se produce ms de lo necesario para sobrevivir. La produccin excedente permite la creacin de categoras de poblacin que no producen: dirigentes, sacerdotes, clrigos, jueces, soldados En estas filas se forma una capa que atrae el poder, que tiene en sus manos los medios de produccin ms importantes y que se va a apropiar de la produccin excedente.

As nace la escisin de la sociedad en una pequea clase superior que se enriquece en detrimento de las clases inferiores. Este esquema es recurrente en la historia. En la Antigedad los amos se enriquecen gracias a los esclavos. En la Edad Media la nobleza lo hace gracias a los siervos. En el capitalismo son los capitalistas quienes se enriquecen en detrimento de la clase obrera.

Evidentemente, este enriquecimiento o explotacin no se basa en el consentimiento espontneo de las clases inferiores, debe ser forzado, supone una lucha y de ah la formulacin de Marx que habla de lucha de clases.

Debido a que esta lucha concierne esencialmente a la produccin excedente el trabajo se organiza de tal manera que la clase dominante pueda seleccionar el excedente econmico. La forma econmica especfica en la que se le extrae el trabajo adicional no remunerado al productor directo determina la relacin de dominacin y servidumbre [...] en esto se funda toda la configuracin de la entidad comunitaria econmica [] y, al mismo tiempo, su figura poltica especfica. En todos los casos es [en] la relacin directa entre los propietarios de las condiciones de produccin y los productores directos [...] donde encontraremos el secreto ms ntimo, el fundamento oculto de toda la estructura social, y por consiguiente tambin [] de la forma especfica del Estado (50).

La posesin de los medios de produccin es esencial en la apropiacin de la produccin excedente y por eso Marx no lo desea. Vemos cmo solo ahora puede perfeccionar la propiedad privada su dominio sobre el hombre y convertirse, en su forma ms general, en un poder histricouniversal (51). Para Marx las clases tienen que ver con la esfera de produccin. Se trata de grupos de personas una de las cuales puede apropiarse del trabajo de otra debido al hecho de que posee unos medios de produccin.

Para Marx y Engels la lucha de clases no es un detalle de la historia es la fuerza directamente propulsora de la historia (52). Es la dinmica fundamental que hace avanzar la historia. Para Marx es un desarrollo dilectico, es decir, una dinmica basada en contradicciones internas. Siendo la base de la civilizacin la explotacin de una clase por otra, su desarrollo se opera en constante contradiccin. Cada progreso de la produccin es al mismo tiempo un retroceso en la situacin de la clase oprimida, es decir, de la inmensa mayora (53). Esta ley tiene el mismo significado para la historia que la ley de la conservacin de la energa para las ciencias naturales (54).

En la visin de la sociedad de Marx y Engels los intereses contradictorios tienen un lugar fundamental, lo cual matiza su opinin sobre la poltica. El poder poltico es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra (55). Para Marx el conflicto es fundamental. La poltica no se hace para buscar soluciones a los problemas, sino para ocuparse de situaciones de dominacin y de opresin. Solo abordando las causas se puede acabar con eso. Para Marx la poltica es en primer lugar una confrontacin entre grupos de inters que l denomina clases. La sociedad no consiste en individuos, sino que expresa la suma de las relaciones, relaciones en las que estos individuos se encuentran entre s. Como si alguien tratara de decir: desde el punto de vista de la sociedad, los esclavos y los hombres libres no existen, son todos seres humanos (56).  Micheline y el seor Richard seran ambos seres humanos, ni ms ni menos ...

Solo se puede producir un verdadero cambio de sociedad si se abordan las contradicciones fundamentales y eso se sita en el nivel de la economa. Segn esto, las causas ltimas de todas las modificaciones sociales y las subversiones polticas no deben buscarse en las cabezas de los hombres, en su creciente comprensin de la verdad y la justicia eternas, sino en las transformaciones de los modos de produccin y de intercambio; no hay que buscarlas en la filosofa, sino en la economa de las pocas de que se trate (57).

No es que a Marx y Engels no les interesara la lucha de las ideas, le dedicaron casi toda su vida. Pero es iluso pensar que es posible modificar los fundamentos de una sociedad solo por medio de la persuasin, haciendo cambiar a la gente de opinin. El poder de la argumentacin por s mismo no lo lograr ya que las ideas no existen por s mismas. La produccin de las ideas [] aparece al principio directamente entrelazada con la actividad material y el trato material de los hombres (58). Y esta actividad material no es neutra sino que est caracterizada por las relaciones de fuerza que determinan a su vez las ideas . Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada poca (59) .   Si se quiere vencer a las ideas dominantes hay que destronar a la clase dominante y para ello hay que modificar las relaciones de fuerza, para lo cual la clase obrera es esencial.

4. El papel de la clase obrera

Marx era un pensador estratgico. No quera saber nada de ideas romnticas, alejadas de la realidad. En cambio, buscaba palancas y fuerzas en la realidad que pudieran llevar a un mundo mejor. [Los obreros] No tienen que realizar ningunos ideales sino, simplemente, liberar los elementos de la nueva sociedad que la vieja sociedad burguesa agonizante lleva en su seno (60). Ms precisamente, hay que poder usar unas fracturas internas de la burguesa (61).

La fuerza social en el interior del capitalismo capaz de hacerlo es la clase obrera. La esencia del capitalismo es, entre otras cosas, la acumulacin de capital basado en la plusvala y el trabajo asalariado. En ltima instancia eso hace al capitalista dependiente del trabajado. La condicin fundamental para la existencia y la dominacin de la clase burguesa es la acumulacin de la riqueza en manos de ciudadanos particulares y la creacin y multiplicacin del capital; y la condicin para la existencia del capital es el trabajo asalariado (62). Las personas obreras pueden paralizar la produccin y herir al capitalismo en el corazn.

Debido a que cada vez se organiza ms la produccin en grandes unidades, el capitalismo une de hecho a la poblacin trabajadora. El capital es lo que los une (63). El avance de la industria, cuyo portador, carente de voluntad y de capacidad de resistencia, es la burguesa, provoca que el aislamiento de los trabajadores, generado por la competencia, sea sustituido por la revolucionaria unin generada por la asociacin [sindicatos] [] Los trabajadores empiezan a crear coaliciones [sindicatos] contra los burgueses. Se unen para defender sus salarios. Fundan asociaciones estables con el fin de estar preparados para cualquier posible rebelin (64).

El hecho de unirse aumenta tambin la conciencia poltica de las personas trabajadoras. Con el desarrollo de la industria el proletariado no solo crece, sino que se rene en masas ms amplias y aumenta su poder, del que es cada vez ms consciente (65).

Es la astucia de la historia. Sin saberlo el capitalismo est cavando su propia tumba (66).

En la lucha por una sociedad ms justa las personas trabajadoras tendrn que contar sobre todo con ellas mismas y no con la burguesa o la pequea burguesa (67). La emancipacin de la clase obrera debe ser obra de los obreros mismos. No podemos, por consiguiente, marchar con unos hombres que declaran abiertamente que los obreros son demasiado incultos para emanciparse ellos mismos, por lo que tienen que ser liberados desde arriba, por los filntropos de la gran burguesa y de la pequea burguesa (68). Contrariamente a las dems clases, las personas trabajadoras no tienen nada que perder ms que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar (69). Sern las personas trabajadoras quienes por su valor, resolucin y espritu de sacrificio, formarn la fuerza principal en la conquista de la victoria. Como hasta aqu ha ocurrido, en la lucha que viene la pequea burguesa mantendr una actitud de espera, de irresolucin e inactividad tanto tiempo como le sea posible, en orden a que, tan pronto como la victoria est asegurada, pueda arrogrsela como propia y decir a los trabajadores que permanezcan tranquilos, vuelvan al trabajo y eviten los llamados excesos, apartando as a los obreros del fruto de su victoria (70).

As, las personas obreras representan a la gran mayora de la poblacin. Todos los movimientos pasados han sido movimientos impulsados por minoras o en inters de minoras. El movimiento proletario es el movimiento autnomo de la inmensa mayora en inters de la inmensa mayora. El proletariado, la capa ms baja de la sociedad actual, no puede levantarse, no puede alzarse, sin hacer saltar por los aires toda la superestructura de capas que constituyen la sociedad oficial (71).

Para Marx y Engels no hay duda posible: De todas las clases que se enfrentan hoy a la burguesa, el proletariado es la nica verdaderamente revolucionaria (72).

Siguen siendo vlidas hoy en da las ideas de Marx y Engels?

Es indudable que la situacin de la clase obrera, en comparacin con la de la segunda mitad del siglo XIX ha cambiado profundamente. Ha disminuido fuertemente la cantidad de agricultores y obreros industriales mientras que el sector de servicios ha experimentado un gran aumento. Pero en lo fundamental la naturaleza del capitalismo no ha cambiado, bien al contrario, estas modificaciones no han hecho ms que reforzar y consolidar las relaciones capitalistas.

El capital sigue estando en manos de muy pocas personas. Ms an, en comparacin con el siglo XIX la concentracin de capital ha aumentado terriblemente. Actualmente 147 superempresas controlan el 40 % de la economa mundial. 737 de estos systems integrators incluso controlan el 80 %. Las 110 empresas ms grandes tienen un volumen de negocios mayor que el PIB de ms de 120 Estados nacionales (73). Exactamente como haba previsto Marx, la cantidad de personas asalariadas ha aumentado sistemticamente: nunca ha habido tantas como hoy en da. Desde 1990 hay 1.200 millones de personas trabajadoras ms en el mundo (74). El nico objetivo de las discusiones de moda sobre el fin de la clase obrera, el postcapitalismo o el postmodernismo es minar la combatividad del movimiento obrero. Aun as, eso no resiste a la prueba de la realidad.

Lo nico que puede perder esta mayor cantidad de personas trabajadoras en el mundo es sus cadenas. Ms de 700 millones de personas trabajadoras trabajan por unos salarios ridculos, son los working poor [personas trabajadoras pobres]. Adems, 1.400 millones de personas trabajadoras tienen unas condiciones laborales muy malas, sobre todo trabajo informal. 190 millones de personas estn estructuralmente en paro. En total se trata de ms del 70 % del conjunto de la poblacin activa (75). Y la tendencia actual no va por buen camino. Desde la crisis bancaria de 2008 la cantidad de ingresos medios ha disminuido en muchos pases (76). Los nuevos empleos son cada vez ms temporales o a tiempo parcial. Hoy en da una gran parte de los ingresos medios est expuesta a la incertidumbre que caracterizaba el trabajo en el siglo XIX. Al aumentar el ritmo de trabajo y la flexibilidad las condiciones laborales se vuelven cada vez peores para la mayor parte de las personas trabajadoras.

La clase obrera debe seguir confiando solo en s misma y no debe esperar demasiado de las fuerzas (pequeo)burguesas o de los partidos. Una coalicin entre los Verdes y los socialdemcratas es la que hace veinte aos lanz en Alemania un ataque contra los salarios y los contratos de trabajo, y ha arrastrado as a toda Europa a una espiral descendiente de destruccin social (77). Son los populistas de (extrema)derecha o los nacionalistas al estilo Trump, Le Pen, Salvini, Orban y compaa quienes supuestamente representan a la persona comn, pero que de hecho son los recaderos de los grandes grupos del capital.

5. La importancia de la organizacin y de la unidad

Para Marx la clase obrera es la verdadera clase revolucionaria, que constituye el vnculo entre la vieja sociedad y la nueva. No obstante, esta transformacin hacia una nueva sociedad no se producir espontneamente. Tampoco se producir por medio de un gran cambio de mentalidades o adoptando otro estilo de vida personal. Las personas obreras se ven enfrentadas a un enemigo fuerte y tendrn que hacer todo lo posible para construir relaciones de fuerza. Por lo tanto, tendr que organizarse. Naturalmente, la clase obrera, para poder luchar, tiene que organizarse como clase (78).

La historia ha demostrado que la organizacin de la clase obrera era decisiva para los logros sociales. En la mayora de los casos estos logros han sido arrebatados a los parlamentos. Sin huelgas nacionales no habra sufragio universal y el trabajo infantil seguira siendo una realidad. Las vacaciones pagadas, el salario mnimo, las pensiones, los subsidios de paro, los subsidios familiares, etc, todo ello se debe a la dura lucha social de las generaciones anteriores.

Hasta la dcada de 1950 estas huelgas tenan un carcter ofensivo y despus un carcter ms defensivo: luchar para preservar todo lo posible el estado de bienestar. El nivel de organizacin es determinante en la lucha social. Cuanto ms fuertes son los sindicatos, ms garantizan la edificacin y preservacin del estado de bienestar social. Los pases que tiene la tasa ms alta de sindicalizacin disponen de los mejores sistemas de seguridad social y conocen una pobreza menor. A la inversa, los pases que tienen una tasa de sindicalizacin baja se enfrentan a ms pobreza y ms problemas de criminalidad, salud, etc. (79).


Grfico 2: Cobertura sindical y desigualdad salarial

Para Marx organizar a la clase obrera implicaba al menos tres cosas.

En primer lugar, hay que tener una visin y una estrategia a largo plazo. Sin duda las personas obreras deben luchar para tener mejores condiciones laborales, pero siempre con el objetivo final muy presente. De cuando en cuando los obreros ganan, pero solo de forma temporal. El verdadero resultado de sus combates no es el xito inmediato, sino la unin de los trabajadores, cada vez ms amplia (80) . Las personas trabajadoras deben tomar conciencia del hecho de que la emancipacin econmica de la clase obrera es [...] el gran fin al que todo movimiento poltico debe ser subordinado como medio (81) .

En segundo lugar, la unidad es una condicin decisiva del xito. Tras enfrentarse a una serie de derrotas, Marx constataba que todos los esfuerzos dirigidos a este gran fin han fracasado hasta ahora por falta de solidaridad entre los obreros de las diferentes ramas del trabajo en cada pas y de una unin fraternal entre las clases obreras de los diversos pases (82). A la lite le gusta promover esta divisin. Tiene todo el inters en dividir internamente a la poblacin trabajadora y en enfrentar a unas personas con otras. El nacionalismo y el racismo son unas herramientas prcticas para lograrlo. Desvan la atencin de las contradicciones de clase y ocultan a la lite. Llevan a las personas obreras a luchar contra quienes estn abajo en vez de luchar contra quienes estn arriba. Hacen olvidar la escandalosa fractura entre personas ricas y pobres, y el hecho de que la poblacin trabajadora paga el precio. El nacionalismo y el racismo constituyen el tendn de Aquiles del movimiento obrero.

Marx hablaba de ello con ocasin de las tensiones entre las y los obreros ingleses e irlandeses en Inglaterra. En el siglo XIX en Gran Bretaa haba muchas personas trabajadoras extranjeras venidas de Irlanda. Las personas irlandesas hablaban la misma lengua que las britnicas, pero eran mucho ms pobres y practicaban otra religin. La lite britnica azuzaba intencionadamente las tensiones con el fin de reforzar su propia posicin y debilitar al movimiento obrero. Todos los centros industriales y comerciales de Inglaterra tiene actualmente una clase obrera escindida en dos campos hostiles: el de los proletarios ingleses y el de los proletarios irlandeses. El obrero ingls ordinario detesta al obrero irlands como a un competidor que hace bajar su nivel medio de existencia . [] Prejuicios religiosos, sociales y nacionales enfrentan al obrero irlands. Se comporta con l poco menos que como los poor whites [blancos pobres] con los negros en los viejos estados esclavistas de los Estados Unidos. [] El irlands [] ve en l a un tiempo al cmplice y al instrumento ciego de la dominacin inglesa en Irlanda. Este antagonismo se alimenta artificialmente y se estimula con la prensa, los sermones, las revistas humorsticas, en suma, con con todos los medios de que disponen las clases dominantes. Este antagonismo es el secreto de la impotencia de la clase obrera inglesa a pesar de su organizacin. Es tambin el secreto del persistente podero de la clase capitalista, que se da perfecta cuenta de ello (83).

En Estados Unidos la divisin en el seno de la clase obrera no se basaba tanto en la religin o la nacionalidad sino sobre todo en el color. A finales del siglo XIX una gran parte de la poblacin viva en la esclavitud. Proliferaban el racismo y la discriminacin. Segn Marx, la clase obrera blanca deba ocuparse de la suerte de sus hermanos y hermanas negras. La emancipacin de la clase obrera concerna a todos los obreros. Mientras una parte estuviera oprimida no era posible alivio alguno para el resto. En los Estados Unidos de Norteamrica todo movimiento obrero independiente estuvo sumido en la parlisis mientras la esclavitud desfigur una parte de la repblica. El trabajo cuya piel es blanca no puede emanciparse all donde se estigmatiza el trabajo de piel negra (84).

Son unas palabras enormemente actuales. Los polticos de derecha y de extrema derecha se divierten enfrentando entre s a los diferentes grupos de la poblacin. El movimiento obrero no puede caer en esa trama. Si la clase obrera est dividida no podr hacer frente a la lite. Una actitud de solidaridad, en cambio, puede darle alas. En todo caso, esa fue la leccin de Estados Unidos. Pero de la muerte de la esclavitud surgi de inmediato una vida nueva, remozada. El primer fruto de la guerra civil fue la agitacin por las ocho horas (85).

Adems de la unidad y de una visin a largo plazo el movimiento obrero tambin necesita un intermediario poltico. Contra ese poder colectivo de las clases poseedoras el proletariado slo puede actuar como clase constituyndose en partido poltico diferenciado, opuesto a todos los antiguos partidos formados por las clases poseedoras (86). A mediados del siglo XIX el movimiento obrero se encontraba todava en un estado embrionario. Las personas obreras todava estaban organizadas sobre todo a nivel local y sectorial, an no disponan de un partido obrero propio. Si queran convertirse en un factor significativo y resistir a su poderoso enemigo, tenan que crear un partido revolucionario. Marx y Engels llegan a esta conclusin tras las fracasadas revueltas revolucionarias de 1848 en varias ciudades europeas. El progreso revolucionario no se abri paso con sus conquistas directas tragicmicas, sino, por el contrario, engendrando una contrarrevolucin cerrada y potente, engendrando un adversario, en la lucha contra el cual el partido de la subversin madur, convirtindose en un partido verdaderamente revolucionario (87). Los sindicatos son necesarios para las luchas directas (como las reivindicaciones salariales y las condiciones laborales). Pero para llegar a un objetivo final, una sociedad justa en la que no exista la explotacin, se necesita un partido poltico. La coalicin de las fuerzas obreras, ya obtenida merced a las luchas econmicas, debe servir tambin como palanca en manos de esta clase, en su lucha contra el poder poltico de sus explotadores (88).

6. El Estado del 1 %

En los puntos 2 y 3 hemos visto que la poblacin trabajadora se encuentra en una posicin dbil y sometida respecto a los capitalistas. Sin embargo, tiene una gran ventaja: representa a la mayora aplastante de la poblacin. Y puesto que la produccin se organiza cada vez ms en grandes unidades, el capitalismo ha reunido, por as decirlo, a las personas obreras y empleadas, lo que constituye una amenaza potencial para las relaciones de explotacin.

En ese punto es en el que la clase dirigente acude al Estado para proteger su poder y sus privilegios. Ni ms ni menos que Adam Smith, el fundador del liberalismo clsico, lo dijo de modo en absoluto ambiguo: El gobierno civil, [] instaurado para asegurar la propiedad, est en realidad instituido para la defensa del rico contra el pobre o de quienes tienen alguna propiedad contra quienes no tienen ninguna (89).

El aparato de Estado fue uno de los temas fundamentales de Marx y Engels: Al paso que los progresos de la moderna industria desarrollaban, ensanchaban y profundizaban el antagonismo de clase entre el capital y el trabajo, el poder estatal fue adquiriendo cada vez ms el carcter de poder nacional del capital sobre el trabajo, de fuerza pblica organizada para la esclavizacin social, de mquina del despotismo de clase (90). Y concluyen Marx y Engels: El Estado moderno no es ms que una comisin que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa (91).

El Estado debe permitir a los capitalistas percibir un mximo de beneficios. Esto significa proteger la propiedad privada de los medios de produccin y crear las condiciones favorables para la usurpacin de la plusvala. Esto ltimo el Estado lo hace, entre otras cosas, delimitando los mrgenes de las negociaciones salariales, limitando la posicin de poder de los sindicatos, fijando el margen de maniobra legal en caso de conflictos sociales (huelgas, ocupaciones de centros de trabajo), etc.

Dicho claramente, la clase capitalista reina, pero no gobierna. Como regla general, la clase dominante deja la gestin a una casta poltica que se supone sirve a sus intereses a largo plazo. En una carta a Karl Marx Engels habla de una oligarqua capaz de ocuparse de la gestin del Estado y de la sociedad que defiende los intereses de la burguesa a cambio de una indemnizacin adecuada (92) . La lite econmica no gobierna de forma directa sino que busca personal poltico para hacerlo. La riqueza ejerce su poder indirectamente, pero por ello mismo de un modo ms seguro. De una parte, bajo la forma de corrupcin directa de los funcionarios [] de otra parte, bajo la forma de alianza entre el gobierno y la Bolsa (93).

El Estado es una especie de campana poltica que sirve para neutralizar y cubrir las contradicciones econmicas. La cohesin, imposible en la esfera econmica debido a la contradiccin entre el trabajo y el capital, se crea en la esfera poltica. Pero a fin de que estos antagonismo, estas clases con intereses econmicos en pugna no se devoren a s mismas y no consuman a la sociedad en una lucha estril, se hace necesario un poder situado aparentemente por encima de la sociedad y llamado a amortiguar el choque, a mantenerlo en los lmites del orden. Y ese poder, nacido de la sociedad pero que se pone por encima de ella y se divorcia de ella ms y ms, es el Estado (94).

El hecho de que para hacer esta misin la clase dominante subcontrate a terceras personas, que adems son cargos electos, permite salvar las apariencias de neutralidad y de imparcialidad. Se aparenta que el Estado est por encima de las clases y que representa el inters general: Cada nueva clase que pasa a ocupar el puesto de la que domin antes de ella se ve obligada, para poder sacar adelante los fines que persigue, a presentar su propio inters como el inters comn de todos los miembros de la sociedad (95).

El mito de la neutralidad y del inters general se destruye rpidamente. La alianza entre el gobierno y la Bolsa por s sola ya l o demuestra. As, Jean-Luc Dehaene, exprimer ministro de Blgica, desempe cargos en varias empresas, como Umicore, Lotus, Dexia y AB Inbev. Sigfried Bracke, presidente de la Cmara, era (antes de ser obligado a dimitir) consejero de Telenet, una gran empresa belga de telecomunicacione. Karel de Gucht, excomisario europeo de Comercio, trabaja en Proximus y ArcelorMittal, y Jos Manuel Barroso, expresidente de la Comisin Europea, trabaja ahora en el banco de inversin Goldman Sachs, uno de los responsables de la crisis financiera de 2008.

No es sorprendente que las multinacionales paguen menos impuestos que quienes trabajan limpiando sus sedes. La lite hace todo lo posible para destacar la neutralidad del Estado, pero no es ms que una fachada. El Estado siempre elige siempre su campo. La polica y la justicia no protegen a las personas sin hogar frente a los especuladores, no protegen a las personas en huelga contra quienes rompen la huelga, no protegen a las personas trabajadoras despedidas contra los jefes de empresa que quieren conseguir en otros lugares un porcentaje extra de beneficio, no persiguen a los grandes banqueros que saquearon nuestra economa en 2008, etc.

El Estado asume una posicin neutra mientras no est en juego el status quo y mientras no ganen las clases subalternas. En cuanto hay peligro de que esto ocurra, se les har frente con caones de agua y gases lacrimgenos o se cortarn los fondos. Y si eso no basta, intervendrn los tanques. La civilizacin y la justicia del orden burgus aparecen en todo su siniestro esplendor dondequiera que los esclavos y los parias de este orden osan rebelarse contra sus seores. En tales momentos esa civilizacin y esa justicia se muestran como lo que son: salvajismo descarado y venganza sin ley (96) . En cuanto los intereses del capital estn en peligro el Estado tiene atada, fiscalizada, regulada, vigilada y tutelada a la sociedad civil, desde sus manifestaciones ms amplias de vida hasta sus vibraciones ms insignificantes (97).

La clase capitalista es capaz, si lo desea, de estrangular la economa de un pas. Es lo que ocurri en Chile justo antes del golpe de Estado de 1873, en Venezuela en 2003 y en Grecia en 2015. El capital lleva al Estado burgus atado con una correa, por as decirlo. Esta correa puede ser larga o corta y da una idea del margen de maniobra de gobierno, pero a fin de cuentas la correa est ah.

Debido a esta correa Marx no tena una buena opinin de las elecciones. En vez de decidir una vez cada tres o seis aos qu miembros de la clase dominante haban de "representar" al pueblo en el parlamento, el sufragio universal habra de servir al pueblo (98). Marx consideraba que la democracia era demasiado preciosa para confiarla solamente a unas personas que se dedican profesionalmente a la poltica o a unos parlamentos. La democracia debe estar anclada al nivel local, cerca del pueblo, y emanar del pueblo. Segn l, el proceso de toma de decisiones lo deba llevar a cabo lo que hoy llamaramos la sociedad civil. Su modelo era el de la Comuna de Pars, una revuelta popular desencadenada en Pars en 1871 que el ejrcito francs reprimi en sangre al cabo de dos meses.

Esto no impide que la lucha electoral y el parlamento sea unos instrumentos tiles para la lucha obrera. Engels afirm en 1895: Con la agitacin electoral, [el sufragio universal] nos ha suministrado un medio nico para entrar en contacto con las masas del pueblo all donde estn todava lejos de nosotros, para obligar a todos los partidos a defender ante el pueblo, frente a nuestros ataques, sus ideas y sus actos; y, adems, abri a nuestros representantes en el parlamento una tribuna desde lo alto de la cual pueden hablar a sus adversarios en la Cmara y a las masas fuera de ella con una autoridad y una libertad muy distintas de las que se tienen en la prensa y en los mtines. [] Con este eficaz empleo del sufragio universal entraba en accin un mtodo de lucha del proletariado totalmente nuevo, mtodo de lucha que se sigui desarrollando rpidamente (99).

Pero, al final habr que revertir el equilibrio de fuerzas. El objetivo inmediato es [] la constitucin de los proletarios en clase, derrocamiento de la dominacin burguesa, conquista del poder poltico por el proletariado (100).

7. El socialismo en el orden del da

De ah la gran influencia civilizadora del capital; su produccin de un estado social frente al cual todos los anteriores se presentaban solo como desarrollos locales de la humanidad y como idolatra de la naturaleza (101).

A lo largo de la historia mundial la humanidad ha vivido privaciones y una enorme miseria. Desde la revolucin agrcola hubo una produccin excedente pero no se inverta en la economa. Se la quedaba la lite para construir palacios o templos, para vivir una vida lujosa o para mantener un ejrcito. Durante siglos la riqueza producida permaneca constante y aumentaba nicamente en funcin del aumento de poblacin. Solo cuando la plusvala se reinvierte en la esfera de la produccin la historia se acelera. El capital nuevo permite adquirir mquinas nuevas y mejores, y desarrollar la produccin. Este cambio se produjo ms o menos a mediados del siglo XIX. A partir de entonces se dispar la creacin de riqueza en este planeta (102).


Grfico 3

Marx analiz minuciosamente este proceso histrico. La gran industria cre el mercado mundial, cuyas bases haba sentado ya el descubrimiento de Amrica. El mercado mundial dio lugar a un desarrollo inconmensurable del comercio, la navegacin y las comunicaciones terrestres, desarrollo que, a su vez, contribuy a la expansin de la industria (103) . Marx constat que las fuerzas productivas (herramientas, mquinas) tenan una tendencia histrica a hacerse mejores y ms eficaces. El resultado es una tendencia al desarrollo general de las fuerzas productivas, de la riqueza en general (104). Cada vez se necesitaba menos tiempo para producir trigo, ganado. [] Ganar tiempo, a eso se reduce en ltima instancia toda economa (105).

La burguesa tena la misin histrica de llevar a cabo esta aceleracin de la historia. En sus apenas cien aos de dominacin como clase la burguesa ha creado fuerzas de produccin ms masivas y colosales que todas las generaciones anteriores juntas (106). Sin embargo, en un momento dado el capitalismo llega a su destino histrico. Tan pronto como se alcanza este punto el desarrollo ulterior parece decadencia (107). El capitalismo encuentra sus propios lmites y la burguesa ya no es capaz de seguir desempeando su papel histrico. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradiccin con las relaciones de produccin existentes o, lo que no es ms que la expresin jurdica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta all (108).

En el capitalismo el objetivo de la produccin es nicamente el afn de lucro de un grupo pequeo de personas que son propietarios privados y no se elabora en funcin de las necesidades sociales o de las oportunidades de desarrollo de la gran mayora. El monopolio del capital se convierte en grillete del rgimen de produccin que ha florecido con l y bajo l (109).

Esto es ms actual que nunca. La brecha entre lo que es posible y lo que realmente se hace nunca haba sido tan grande como hoy en da. Las relaciones de produccin impiden ms que nunca un desarrollo digno. A escala mundial la riqueza producida en la actualidad permite a cada familia de dos personas adultas y tres hijos disponer de unos ingresos potenciales de 3.500 euros (110). En otras palabras, existe riqueza suficiente para que todo el mundo lleve una vida ms que decente. Sin embargo, una tercera parte de la poblacin mundial no dispone de instalaciones sanitarias bsicas y una cuarta parte no dispone de electricidad. Una sptima parte vive en un barrio de chabolas y una novena parte no dispone de agua potable (111).

La industria alimentaria, con un valor de 4 billones de dlares, est en manos de unos pocos monopolios, que controlan casi toda la cadena alimentaria, de principio a fin, y solo operan en funcin de sus beneficios. Lo que determina quin podr disponer o no de comida en este mundo son sus expectativas de beneficios y no las necesidades. Actualmente ms de 800 millones de personas padecen hambre a pesar de que es posible producir alimentos para 12.000 millones de personas. Solo el alimento que se tira en Estados Unidos bastara para alimentar a todas las personas hambrientas (112). El hambre en el mundo no es una cuestin de poca capacidad sino de malas relaciones de propiedad.

La FAO, la Organizacin de las Naciones Unidas para la Alimentacin y la Agricultura, calcul que una inversin pblica anual de 24.000 millones de dlares (esto es, un 0,6 % del producto anual del sector agrcola) complementada con inversiones privadas permitira aumentar el producto mundial bruto 120.000 millones de dlares. La razn es que las personas concernidas viven ms tiempo y tiene una salud mejor, y, por lo tanto, pueden producir ms (113). Por consiguiente, se trata de un rendimiento del 500%! Por no hablar siquiera de los millones de vidas humanas que se podran salvar. Sin embargo, el capitalismo es incapaz de hacer esta inversin evidente y necesaria.

La situacin sanitaria es igual de alucinante. A principios de este ao el gigante farmacutico Pfizer decidi parar las investigaciones sobre las enfermedades de Alzheimer y de Parkinson, no porque ya no sea necesario, al contrario, ms de 60 millones de personas sufren una de estas enfermedades, sino porque el beneficio es demasiado insuficiente. En los ltimos aos millones de personas han muerto de sida porque las empresas farmacuticas bloquearon el acceso a los medicamentos baratos. Cada ao mueren de malaria unas 600.000 personas. Hace tiempo que se podra haber erradicado esta enfermedad, pero tambin en este caso se gana poco con ello. Para controlar la enfermedad bastaran 2.400 millones de dlares suplementarios al ao. En los parasos fiscales se aparcan unos 32 billones de dlares Las empresas farmacuticas gastan 19 veces ms en marketing que en investigacin fundamental. Eso lo dice todo (114).

Qu decir del trabajo! Marx constataba que con el paso del tiempo la productividad segua aumentando, con lo que se liberaba tiempo para el pleno desarrollo del individuo. Cuanto menos tiempo necesita la sociedad para producir trigo, ganado, etc., ms tiempo consigue para otra produccin, material o espiritual. [] Ahorrar tiempo de trabajo equivale a aumentar el tiempo libre, es decir, el tiempo para el pleno desarrollo de la persona. [] Tiempo libre, que es a la vez tiempo de ocio y tiempo para una actividad superior (115). El hecho de que ya no se viva para trabajar sino a la inversa crea un nuevo tipo de ser humano: El tiempo libre ha transformado a su poseedor en otro sujeto (116). Aumenta el nivel cultural, el placer es ms sofisticado. La persona trabajadora experimenta un placer mayor, incluso mentalmente, se implica en su propio inters, lee peridicos, asiste a conferencias, educa a sus hijos, desarrolla sus gustos, etc. (117).

En 1830 un obrero belga trabajaba 72 horas a la semana. En 1913 haba 60 horas de trabajo semanal; en 1940, 48 horas y en 1970, 40 horas (118). La razn es simple: la productividad, lo que una persona obrera crea en valor por hora de media, no ha dejado de aumentar y sigue aumentando. En 1970 una persona obrera produca de media ocho veces ms que hace cien aos. A principios de este siglo ya era 14 veces ms (119). Por consiguiente, sera de esperar que con el paso del tiempo el tiempo de trabajo siga disminuyendo. Keynes, uno de los economistas ms reputados, prevea ya en 1930 que sus nietos solo tendran que trabajar 15 horas a la semana para tener una vida cmoda (120). Pero no tena en cuenta las relaciones de propiedad capitalistas. En vez de hacer disminuir la cantidad de horas de trabajo se nos obliga a trabajar cada vez ms y durante ms tiempo para satisfacer el hambre insaciable de trabajo excedente (121) (el trabajo excedente es el trabajo no remunerado que es la base del beneficio del capitalista, vase punto 2).

Es indudable que el capitalismo ha producido mucha riqueza, pero de manera muy desigual. Ahora bien, cunto tiempo queremos esperar todava para satisfacer las necesidades bsicas de todas las personas? El capitalismo se comporta de forma inhumana y antisocial cuando lo exige el beneficio. Destruye la naturaleza y el clima si lo requiere el beneficio. Bajo las relaciones de propiedad capitalistas es imposible alimentar a todo el mundo, prever medicamentos a un precio razonable para todos, trabajar para vivir en vez de lo contrario. La propiedad privada burguesa moderna es la ltima y ms acabada expresin del modo de produccin y de apropiacin de lo producido basado en los antagonismos de clase, en la explotacin de los unos por los otros (122). Estas palabras son ms actuales que nunca.

El capitalismo ha creado suficiente plusvala para eliminar definitivamente la penuria y, por lo tanto, la existencia de clases. Ahora bien, solo el socialismo es capaz de realizarlo. Si el hombre est formado por su entorno las circunstancias tiene que hacerse humanas (123). Para ello ser necesario que la economa no est en manos de una pequea lite. El rasgo distintivo del comunismo no es la abolicin de la propiedad en general, sino la abolicin de la propiedad burguesa. [] En este sentido, los comunistas pueden resumir su teora en esta frmula nica: abolicin de la propiedad privada (124).

8. Inters por la naturaleza

La conciencia ecolgica en el seno del mundo industrial se cre hace cincuenta aos, impulsada sobre todo por el Club de Roma. En los diez ltimos aos la degradacin climtica ha fomentado esta conciencia. En el siglo XIX todava no exista esta conciencia. Reinaba entonces la creencia en el progreso basada en los grandes avances tecnolgicos de la poca. Marx era hijo de su tiempo y no le era ajeno un cierto optimismo tecnolgico. No obstante, en sus escritos tambin encontramos al mismo tiempo un profundo anlisis del impacto del ser humano sobre la naturaleza, algo bastante nico en su tiempo. Constata que la dominacin ilimitada del ser humano sobre la naturaleza es inherente al capitalismo. Fue uno de los raros pensadores del siglo XIX que abord de manera franca el inters por la naturaleza, lo que lo convierte en un pionero del pensamiento ecolgico actual.

Ya en sus primeros escritos Marx integraba en su anlisis tanto los factores geogrficos y climatolgicos como el efecto que estos factores tenan sobre el ser humano. Toda historiografa tiene necesariamente que partir de estos fundamentos naturales y de la modificacin que experimentan en el curso de la historia por la accin de los hombres (125). La teora del valor, que es el centro de la obra de Marx, no se limita nicamente al trabajo. El trabajo Y la naturaleza son las fuentes de la plusvala. El trabajo [...] no es la fuente nica [...] de la riqueza material. El trabajo es el padre de sta, como dice William Petty, y la tierra, su madre (126).

Para poder sobrevivir el ser humano debe trabajar y dominar la naturaleza. Contrariamente al animal, el hombre [...] modifica la naturaleza y [...] la domina (127), afirmaba Engels. Marx y Engels rechazaban todo enfoque romntico o sentimental de la madre tierra. Las ciencias modernas [...] con la moderna industria han revolucionado toda la naturaleza y puesto fin a la actitud infantil del hombre hacia ella (128).

Puesto que el ser humano est subordinado a la naturaleza, tambin depende de ella y debe cuidarla. Que el hombre vive de la naturaleza quiere decir que la naturaleza es su cuerpo, con el cual ha de mantenerse en proceso continuo para no morir (129). Todo nos recuerda a cada paso que el hombre no domina, ni mucho menos, la naturaleza a la manera de un conquistador domina un pueblo extranjero, es decir, como alguien que es ajeno a la naturaleza, sino que formamos parte de ella con nuestra carne, nuestra sangre y nuestro cerebro, que nos hallamos en medio de ella y que todo nuestro dominio sobre la naturaleza y la ventaja que en esto llevamos a las dems criaturas consiste en la posibilidad de llegar a conocer sus leyes y de saber aplicarlas acertadamente (130). Una sociedad entera, una nacin, ni siquiera todas las sociedades contemporneas juntas son propietarias de las tierra. Solo la aprovechan en usufructo y como boni patres familias tiene que legrsela mejorada a las generaciones posteriores (131). Esta ltima cita se escribi hace 150 aos, pero se podra haber extrado de un discurso pronunciado en una reciente cumbre sobre el clima.

Marx constaba que el desarrollo econmico en su poca tena un gran impacto negativo en el medioambiente. Con el aumento de la produccin y el aumento de la productividad en el trabajo [] aumenta la cantidad de materias primas utilizadas en el proceso de produccin cotidiano (132). El desarrollo de la cultura y de la industria se ha traducido siempre en la tendencia colosal a destruir los bosques y todo lo que se ha intentado para la conservacin y produccin de la riqueza forestal representa un factor verdaderamente insignificante al lado de aquella tendencia (133). Se altera el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, lo que se expresa, entre otras cosas, en el agotamiento de las tierras agrcolas. Con la preponderancia incesantemente creciente de la poblacin urbana, acumulada en grandes centros por la produccin capitalista, esta por una parte acumula la fuerza motriz histrica de la sociedad y por otra perturba el metabolismo entre el hombre y la tierra, esto es, el retorno al suelo de aquellos elementos constitutivos del mismo que han sido consumidos por el hombre bajo la forma de alimento y vestimenta, retorno que es condicin natural eterna de la fertilidad permanente del suelo (134). La explotacin y el saqueo de los recursos de los suelos [] sustituyen el cultivo consciente y racional [], lo cual es una condicin necesaria para la existencia y perpetuacin de la cadena alimentaria para las generaciones futuras del hombre (135).

Su conclusin es clara: La produccin capitalista [] no desarrolla la tcnica y la combinacin del proceso social de produccin sino socavando al mismo tiempo los dos manantiales de toda riqueza: la tierra y el trabajador [] Este proceso de destruccin es tanto ms rpido cuanto ms tome un pas el caso de los Estados Unidos de Amrica, por ejemplo a la gran industria como punto de partida y fundamento de su desarrollo (136).  Engels nos advierte: No debemos [] lisonjearnos demasiado de nuestras victorias humanas sobre la naturaleza. Esta se venga de nosotros por cada una de las derrotas que le inferimos (137).

Marx no se contenta con esta conclusin. Busca tambin por qu el capitalismo explota a ultranza la naturaleza. En su afn de lucro el capital reduce todo a mercanca. Se reducen los bienes a su valor de intercambio en detrimento de su valor de uso. Un producto se convierte en una mercanca que puede ser intercambiada. Una mercanca se transforma en valor de cambio [] en dinero (138). Nada escapa a esta codicia, ni siquiera los huesos de los santos. La naturaleza desaparece as en la gran retorta social a la que todo se arroja para que salga de all convertido en cristal de dinero (139).  El capitalismo no ve el entorno natural como algo que hay que querer y disfrutar, sino como un medio del afn de lucro y para lograr an ms acumulacin de capital. Por primera vez la naturaleza se transforma en puro objeto para el hombre, en pura cosa utilitaria; deja de ser reconocida en tanto potencia para s (140).

Un sistema impulsado por la acumulacin de capital es un sistema que no se detiene nunca. El capitalismo es como una bicicleta que debe circular constantemente para no caer. Tarde o temprano la finitud de la naturaleza entra en contradiccin con la sed insaciable de beneficios. Tal es la ley [ley de la competencia que lleva a la acumulacin] que saca constantemente de su viejo cauce a la produccin burguesa y obliga al capital a tener constantemente en tensin las fuerzas productivas del trabajo, [...]; la ley que no le deja punto de sosiego y le susurra incesantemente al odo: Adelante! Adelante! (141). La exigencia de la acumulacin debido a la competencia hace que los capitalistas tengan pocos escrpulos. Aprs moi le dluge! [Despus de m el diluvio!] es la divisa de todo capitalista y de toda nacin capitalista (142).

Segn Marx, para acabar con esta depredacin hay que abolir la propiedad privada. Desde el punto de vista de una formacin econmica superior de la sociedad la propiedad privada de algunos individuos sobre la tierra parecer algo tan monstruoso como la propiedad privada de un hombre sobre su semejante (143). La relacin perturbada entre el ser humano y la naturaleza solo se podr solucionar si se controla la fuerza ciega de la acumulacin de capital y los medios de produccin se convierten en propiedad comn. El comunismo [] es la resolucin definitiva del antagonismo entre el hombre y la naturaleza, y entre el hombre y el hombre (144).

La clebre escritora y activista Naomi Klein llega a una conclusin similar. En su libro sobre el clima afirma que el mundo se enfrenta a una eleccin decisiva: salvar el capitalismo o salvar el clima (145). Esta eleccin se plantea claramente en el sector de la energa fsil, el principal responsable de la emisin de CO2. Las 200 sociedades ms grandes de petrleo, gas y carbn tienen un valor de mercado comn de 4 billones de dlares y hacen unos beneficios anuales de decenas de miles de millones (146). Si queremos mantener el aumento de la temperatura por debajo de 2 grados nuestros gigantes energticos no deben tocar entre el 60 % y el 80 % de sus reservas (147). En el marco del capitalismo esto es desastroso para las perspectivas de beneficio, hundira inmediatamente su valor burstil.

Estos gigantes no toleran ataque alguno contra su imperio econmico o financiero, aunque haya consideraciones ecolgicas o incluso est amenazado el futuro del planeta. Cada ao siguen invirtiendo sin traba alguna cientos de millones de dlares en la bsqueda de nuevas reservas (148). Mientras tanto, los valores burstiles de los monopolios energticos van muy bien. Como si no pasara nada suponen, de acuerdo con los mercados financieros y los accionistas, que el mundo poltico no cumplir lo prometido respecto a los objetivos climticos. Segn Jeffrey Sachs, asesor de la ONU, los grupos de presin estn ganado [] el resto del mundo est perdiendo, sobre todo porque los grupos de presin de los combustibles fsiles estn bien organizados []. Esta situacin tiene que cambiar urgentemente antes de que sea demasiado tarde (149).

El calentamiento climtico no se puede detener en el marco de la lgica del beneficio. Segn The Economist, portavoz de la lite econmica mundial, el precio financiero es demasiado elevado para detener el calentamiento climtico y de ah su conclusin cnica: Una accin global no detendr el cambio climtico. El mundo debe buscar como vivir con ello. Ahora bien, no hay que deprimirse por eso: segn The Economist, a consecuencia del calentamiento climtico todava se puede sacar mucho beneficio. Con todos los diques nuevos que hay que construir las constructoras tiene un magnfico porvenir ante s. Con todas las catstrofes por venir las empresas de seguros van a hacer negocios redondos. El calentamiento climtico tambin ser bueno para la medicina tropical (150)... Despus de nosotros el diluvio, en sentido totalmente literal.

La poltica climtica es demasiado importante para dejarla en manos de los gigantes energticos y de su lgica del beneficio. Debemos acabar con su omnipotencia con el fin de crear margen para una poltica climtica responsable. O, segn las palabras de Marx, es importante [regular] racionalmente ese metabolismo suyo con la naturaleza ponindolo bajo su control colectivo, en vez de ser dominados por l como por un poder ciego (151).  Este es el gran reto al que se enfrenta la generacin actual.

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Notas:

(1) Nos concentramos en primer lugar en los textos de Marx. Los completamos con citas de Friedrich Engels, su amigo y compaero de armas. Comparten las mismas ideas y escriben juntos gran cantidad de textos. Friedrich Engels tambin redact y edit muchas obras importantes de Marx. La mayora de las citas son traducciones [al neerlands y despus al francs], se han tomado las buenas traducciones que existen al francs. [Para las citas en castellano tomaremos siempre que sea posible las traducciones publicadas en internet, n. de la t.].

(2) El PIB el Producto Interior Bruto - es la produccin anual de bienes y servicios de un pas. En 2016 el PIB de la zona euro era un 20 % ms bajo que las tendencias anteriores a la crisis, Financial Times, 11 de noviembre de 2015, p. 9; http://www.ft.com/intl/cms/s/0/373793a2-86cf-11e5-9f8c-a8d619fa707c.html

(3) Financial Times, 16 de septiembre de 2009, p. 13;. http://www.ft.com/intl/cms/s/0/b24477de-a226-11de-9caa-00144feabdc0.html#axzz2niuBeAH0.

(4) Marx, K., Le Capital , Livre III, Le procs d'ensemble de la production capitaliste, 1894, http://inventin.lautre.net/livres/MARX-Le-Capital-Livre-3.pdf , p. 121. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital3/MRXC3615.htm ].

(5) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, 1844, https://www.ucc.ie/archive/hdsp/Literature_collection/Manifest_French.pdf , p. 11. [Esta cita en castellano y, a no se que se indique otra cosa, las siguientes de este libro estn tomadas de https://www.planetadelibros.com/libros_contenido_extra/35/34404_El_manifisto_comunista.pdf ].

(6) Marx, K., Le Capital , Livre III, p. 222. [En castellano https://books.google.es/books?id=qSO0DQAAQBAJ&pg=PT268&lpg=PT268&dq=La+raz%C3%B3n+%C3%Baltima+de+todas+las+crisis+reales+es+siempre+la+pobreza+y+la+limitaci%C3%B3n+del+consumo+de+las+masas&source=bl&ots=Un85jhfjE6&sig=X8BdEv9aU2snzEJFmSBfcTp3uoA&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwjClqz7mvzcAhVBKewKHWEwC6oQ6AEwAnoECAcQAQ#v=onepage&q=La%20raz%C3%B3n%20%C3%Baltima%20de%20todas%20las%20crisis%20reales%20es%20siempre%20la%20pobreza%20y%20la%20limitaci%C3%B3n%20del%20consumo%20de%20las%20masas&f=false ].

(7) Marx, K., Grundrisse der Kritik der politischen konomie (Rohentwurf), 1858, http://dhcm.inkrit.org/wp-content/data/mew42.pdf, p. 661.

(8) Marx, K., Le Capital Critique de l'conomie politique. Livre I; 1867, http://inventin.lautre.net/livres/MARX-Le-Capital-Livre-1.pdf , p. 351. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/8.htm].

(9) http://siteresources.worldbank.org/EXTPREMNET/Resources/TDAT_Book.pdf , p. 261; http://www.oxfamsol.be/nl/IMG/pdf/bp174-cautionary-tale-austerity-inequality-europe-120913-en.pdf , p. 22.

(10) Marx, K., Le Capital, Livre III , p. 124. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital3/MRXC3615.htm ]

(11) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 11.

(12) Financial Times , 3 de enero de 2013; http://www.ft.com/intl/cms/s/2/dafa4a2c-486e-11e2-a1c0-00144feab49a.html#axzz2KIkH3LkW ; Deshpande A. & Nurse K. (eds.), The Global Economic Crisis and the Developing World: Implications and Prospects for Recovery and Growth , Nueva York, 2012, p. 1.

(13) Financial Times , 1-2 de noviembre de 2011, http://www.ft.com/intl/cms/s/0/473f53da-0310-11e1-899a-00144feabdc0.html#axzz2UDYGNQV0.

(14) Marx, K. y Engels, F., Neue Rheinische Zeitung. Politisch-konomische Revue, 1850, http://www.mlwerke.de/me/me07/me07_421.htm. [Citado en castellano en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=245198]

(15) https://hbr.org/2008/09/new-thinking-for-a-new-financial-order ; http://uk.businessinsider.com/global-financial-assets-2015-2?international=true&r=UK&IR=T ; https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.MKTP.CD.

(16) http://www.bis.org/statistics/dt1920a.pdf. Un derivado o producto derivado es la denominacin general de aquellos productos burstiles cuya tasa se basa en otra inversin subyacente. Los derivados financieros se utilizan para reducir el riesgo pero, sobre todo, con fines especulativos. Las principales formas de derivados son las options [opciones], futures [futuros], swaps y forwards. Cfr. Vandepitte, M. en Callewaert C., %Attac% tegen de dictatuur van het kapitaal, Attac-Vlaanderen, 2000, p. 39-40; http://nl.wikipedia.org/wiki/Financile_derivaten.

(17) http://blogs.ft.com/martin-wolf-exchange/2011/10/24/the-threat-of-the-volatility-junkie/ ; cfr. http://www.iii.co.uk/investment/detail?code=cotn:LLOY.L&display=discussion&id=8953934&action=detail.

(18) Marx, K., Le Capital, Livre III, p. 204. [En castellano http://www.javiercolomo.com/index_archivos/Literatura/Marx/Marx.pdf ]

(19) Marx, K., Grundrisse, p. 335.

(20) Marx, K., Capital. Volume III, p. 121. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital3/MRXC3615.htm ]

(21) Marx, K. y Engels, F., Neue Rheinische Zeitung. [Citado en castellano en https://www.boltxe.eus/una-critica-marxista-del-analisis-keynesiano-sobre-la-crisis-economica/ ]

(22) Marx, K. y Engels, F., Neue Rheinische Zeitung. [Citado en castellano en https://www.boltxe.eus/una-critica-marxista-del-analisis-keynesiano-sobre-la-crisis-economica/] .

(23) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 11.

(24) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 357. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/]

(25) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 788.

(26) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 422.

(27) Para simplificar hacemos abstraccin de impuestos y de salario diferido (parte del salario dedicado a las pensiones, seguridad social, etc).

(28) Las quinientas empresas ms grandes del mundo emplean a 65 millones de personas y en 2014 generaron un beneficio de 1.700.000 millones de dlares, http://fortune.com/global500/.

(29) La fortuna de Albert Frre se calcula en 4.900 millones de euros. https://www.hln.be/geld/nieuwe-nummer-een-op-miljardairslijst-van-forbes-trump-zakt-verder-weg-en-belg-komt-top-300-binnen~afc6d6da/ . [Albert Frre es un hombre de negocios belga y la persona ms rica de Blgica, n. de la t.].

(30) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 20.

(31) Marx, K., Le Capital Critique de l'conomie politique. Livre I, p. 89. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/1.htm ]

(32) En Blgica el ingreso disponible neto se eleva a 28.700 dlares por persona al ao. Convertido en euros equivale a 8.650 euros al mes para un hogar con dos nios y dos adultos. Fuente: http://www.oecdbetterlifeindex.org/countries/belgium/.

(33) http://deredactie.be/cm/vrtnieuws/binnenland/1.2281491; Wetenschappelijk Instituut Volksgezondheid, Gezondheidsenqute 2013. Rapport 3: Gebruik van gezondheids- en welzijnsdiensten, Bruselas, 2015, https://his.wiv-isp.be/nl/Gedeelde%20%20documenten/Summ_HC_NL_2013.pdf, p. 36; https://www.hln.be/geld/economie/4-op-10-vlamingen-kunnen-niet-sparen~a1176e4f/.

(34) http://www.standaard.be/cnt/dmf20160714_02385565 ; http://www.standaard.be/cnt/dmf20170814_03017672.

(35) Un empleo cuesta aproximadamente 50.000 euros al ao, lo que supone 20.000 empleos por mil millones de euros. Con los impuestos y las contribuciones a la seguridad social por una parte y la disminucin de las prestaciones sociales por otra, puede llegar fcilmente a 30.000 empleos y ms. Adems, estos nuevos empleos contribuyen a relanzar la economa.

(36) Marx, K, Grundrisse, p. 58. [En castellano https://books.google.es/books?id=H19EtT5WmskC&pg=PA28&lpg=PA28&dq=El+capital+es+la+potencia+econ%C3%B3mica,+que+lo+domina+todo,+de+la+sociedad+burguesa.+Debe+constituir+el+punto+de+partida+y+el+punto+de+llegada&source=bl&ots=h-9D7K7Ngi&sig=T8XOFp0IQ8lfOnOf2iRzYuvLBmE&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwiZ2_Td5P7cAhUDxhoKHRDGBS4Q6AEwA3oECAcQAQ#v=onepage&q=El%20capital%20es%20la%20potencia%20econ%C3%B3mica%2C%20que%20lo%20domina%20todo%2C%20de%20la%20sociedad%20burguesa.%20Debe%20constituir%20el%20punto%20de%20partida%20y%20el%20punto%20de%20llegada&f=false ].

(37) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 309. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/8.htm].

(38) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 10-11.

(39) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 762. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/23.htm].

(40) Jamil Jonna R. y Bellamy Foster J., Marxs Theory of Working-Class Precariousness. Its Relevance Today, Monthly Review , 1 de abril de 2016, https://monthlyreview.org/2016/04/01/marxs-theory-of-working-class-precariousness/#lightbox/0/.

(41) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 774-5. [Citado en castellano en http://www.niepmarx.blog.br/MM2017/anais2017/MC83/mc833.pdf].

(42) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 321.

(43) Marx, K., The Belgian Massacres, https://www.marxists.org/archive/marx/iwma/documents/1869/belgian-massacre.htm .

*El apellido Richard se forma irnicamente sobre el adjetivo riche, rico en francs, se podra traducir por Seor Ricachn (n. de la t.)

(44) Marx, K., Grundrisse , p. 411. [Citado en castellano en https://marxismocritico.files.wordpress.com/2011/10/eagleton_terry_-_marx_y_la_libertad.pdf ].

(45) Marx, K., Grundrisse , p. 211.

(46) http://www.knack.be/nieuws/belgie/voorpublicatie-de-grote-pensioenroof-ze-pakken-onze-beste-jaren-af/article-longread-979693.html.

(47) Marx, K., Manuscrits de 1844, 1844, http://classiques.uqac.ca/classiques/Marx_karl/manuscrits_1844/Manuscrits_1844.pdf , p. 56. [Citado en castellano en https://medium.com/la-tiza/marx-y-el-origen-del-marxismo-ii-a3efd92b8b78].

(48) http://www.hln.be/hln/nl/38762/Geld-maakt-gelukkig/article/detail/3019906/2016/12/03/4-op-10-Vlamingen-kunnen-niet-sparen.dhtm ; https://www.hln.be/geld/economie/twee-op-de-drie-belgische-woningen-bewoond-door-eigenaar~a0bd47d9/ ; http://www.knack.be/nieuws/wereld/oxfam-steeds-meer-armoede-in-europa-rijken-hebben-te-veel-invloed-op-beleid/article-normal-603687.html.

(49) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 6-7.

(50) Marx, K., Le Capital, Livre III , p. 357. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital3/MRXC3847.htm].

(51) Marx, K., Manuscrits de 1844, p. 78. [En castellano http://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/44mp/3.htm].

(52) Engels, F. y Marx, K., Lettre Bebel, Liebknecht, Bracke, 17-18 septembre 1879, https://www.marxists.org/francais/marx/works/00/parti/kmpc085.htm . [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/1879circu.htm].

(53) Engels, F., Lorigine de la famille, de la proprit prive et de ltat, 1884, https://matricien.files.wordpress.com/2012/03/engels-origine-de-la-famille.pdf , p. 78. [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/origen/el_origen_de_la_familia.pdf].

(54) Marx, K., Le 18 Brumaire de Louis Bonaparte, 1851, http://classiques.uqac.ca/classiques/Marx_karl/18_brumaine_louis_bonaparte/18_brumaine_louis_bonaparte.pdf , p. 12. [En castellano http://www.marx2mao.com/M2M(SP)/M&E(SP)/EBLB52s.html].

(55) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 24.

(56) Marx, K., Grundrisse , p. 204-5. En el texto Marx empleba el trmino 'citizen' [ciudadano] para identificar a los ciudadanos 'libres' en una sociedad esclavista.

(57) Engels, F., 1880, Socialisme utopique et socialisme scientifique, https://www.marxists.org/francais/marx/80-utopi/utopie.pdf , p. 41. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/78ad/78AD302.htm].

(58) Engels, F. y Marx, K., Lidologie allemande, 1845, http://classiques.uqac.ca/classiques/Engels_Marx/ideologie_allemande/Ideologie_allemande.pdf , p. 17. [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/feuerbach/1.htm].

(59) Engels, F. y Marx, K., Lidologie allemande, p. 31.

(60) Marx, K., La guerre civile en France, 1871, http://www.karlmarx.fr/documents/marx-1871-guerre-civile-france.pdf, p. 15. [Citado en castellano en http://books.google.es/books?id=T8LRDgAAQBAJ&pg=PT53&lpg=PT53&dq=No+tienen+que+realizar+ningunos+ideales+sino,+simplemente,+liberar+los+elementos+de+la+nueva+sociedad+que+la+vieja+sociedad+burguesa+agonizante+lleva+en+su+seno&source=bl&ots=CFPh-TD3F-&sig=O1oCglWJDQ54iiAbAH8YUrvO4Dg&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwilveaWrIXdAhXQzoUKHUj2BhYQ6AEwAHoECAAQAQ#v=onepage&q=No%20tienen%20que%20realizar%20ningunos%20ideales%20sino%2C%20simplemente%2C%20liberar%20los%20elementos%20de%20la%20nueva%20sociedad%20que%20la%20vieja%20sociedad%20burguesa%20agonizante%20lleva%20en%20su%20seno&f=false]

(61) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 14.

(62) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 16.

(63) Marx, K., Grundrisse , p. 507.

(64) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 14.

(65) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 13.

(66) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 16.

(67) El trmino pequeo burgus proviene del alemn y se refiere a la capa social entre la clase obrera y la gran burguesa. Se trata de los capataces, pequeos campesinos, pequeos empresarios, etc.

(68) Engels, F. y Marx, K., Lettre Bebel, Liebknecht, Bracke.

(69) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 35. (70) Marx, K. y Engels, F., Adresse du Comit Central la Ligue des communistes, 1850, https://www.marxists.org/francais/marx/works/1850/03/18500300.htm . [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/50_circ.htm].

(71) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 15.

(72) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 14.

(73) http://arxiv.org/PS_cache/arxiv/pdf/1107/1107.5728v2.pdf; cfr. http://www.forbes.com/sites/bruceupbin/2011/10/22/the-147-companies-that-control-everything/ ; http://dstevenwhite.com/2012/08/11/the-top-175-global-economic-entities-2011/.

(74) World Bank, https://data.worldbank.org/indicator/SL.TLF.TOTL.IN.

(75) ILO, World Employment Social Outlook. Trends 2018 ,
http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---dgreports/---dcomm/---publ/documents/publication/wcms_615594.pdf , p 8.

(76) Vacas-Soriano, C. y Fernndez-Macas, E., Europes Shrinking Middle Class, https://www.socialeurope.eu/europes-shrinking-middle-class.

(77) Mertens, P., Comment osent-ils ? La crise, l'euro et le grand hold-up, Bruselas 2012, captulo 2.

(78) Marx, K., Critique du Programme de Gotha, 1875, http://www.communisme-bolchevisme.net/download/Marx_Critique_du_programme_de_Gotha.pdf , p. 11. (En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gotha/gotha.htm].

(79) http://www.progressiveeconomy.eu/sites/default/files/Progressive_Economy-JOURNAL_issue2.pdf , p. 13.

(80) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 13.

(81) Marx, K., Statuts de l'Association Internationale des Travailleurs, 1864,
https://www.marxists.org/francais/marx/works/1864/00/18640000.htm. [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/1864-est.htm].

(82) Marx, K., Statuts de l'Association Internationale des Travailleurs.

(83) Marx, K., Lettre Siegfried Meyer et August Vogt, 9 avril 1870, en Marx, K. y Engels, F., Textes sur le colonialisme, Mosc 1977, 352-355; p. 354-5. [En castellano https://pensaryhacer.files.wordpress.com/2013/01/acerca-del-colonialismo-articulos-y-cartas.pdf pp. 45 y 46].

(84) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 386. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/8.htm].

(85) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 386.

(86) Engels, F. y Marx, K., Les prtendues scissions dans l'Internationale, 1872, https://www.marxists.org/francais/marx/works/1872/03/scissions.htm . [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/lpee72s.htm].

(87) Marx, K., Les luttes des classes en France, 1850, http://piketty.pse.ens.fr/files/Marx1850.pdf, p. 22.

(88) Engels, F. y Marx, K., Les prtendues scissions dans l'Internationale, 1872.

(89) https://fr.wikisource.org/wiki/Recherches_sur_la_nature_et_les_causes_de_la_richesse_des_nations/Livre_5/1. [Citado en castellano en https://revistas.uexternado.edu.co/index.php/ecoins/article/view/299/3224].

(90) Marx, K., La guerre civile en France, p. 11. [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gcfran/guer.htm].

(91) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 8.

(92) Engels, F., Brief aan Karl Marx, 13 avril 1866, https://www.marxists.org/archive/marx/works/1866/letters/66_04_13.htm.

(93) Engels, F., Lorigine de la famille, de la proprit prive et de ltat, p. 76. [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/origen/el_origen_de_la_familia.pdf ].

(94) Engels, F., Lorigine de la famille, de la proprit prive et de ltat, p. 75.

(95) Engels, F. y Marx, K., Lidologie allemande, p. 32. [Citado en castellano en http://www.mabelthwaitesrey.com.ar/wp-content/uploads/art-period/16.pdf ].

(96) Marx, K., La guerre civile en France, p. 22.

(97) Marx, K., Le 18 Brumaire de Louis Bonaparte, p. 53. [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/brumaire/brum4.htm].

(98) Marx, K., La guerre civile en France, p.13.

(99) Engels, F., Introduction Les luttes de Classes en France, 1895, https://www.marxists.org/francais/engels/works/1895/03/fe18950306.htm . [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/francia/francia1.htm].

(100) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 18. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/47mpc/i2.htm].

(101) Marx, K., Grundrisse, p. 339. [Citado en castellano en https://haciaelcapital.files.wordpress.com/2010/02/write-10.pdf].

(102) Los primeros capitalistas eran capitalistas comerciales. A partir de finales del siglo XV ganaron grandes cantidades de dinero gracias al saqueo, el robo, la piratera, el comercio de esclavos, etc. Pero como tales no aumentaron la riqueza mundial. Solo cuando empiezan a invertir su capital en la esfera de la produccin toma forma verdaderamente la acumulacin de capital y, por lo tanto, el capitalismo. Fuente del grfico: http://www.krusekronicle.com/kruse_kronicle/2008/03/charting-histor.html#.VaOeOfntlHw.

(103) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 8.

(104) Marx, K., Grundrisse, p. 462.

(105) Marx, K., Grundrisse, p. 119.

(106) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 10.

(107) Marx, K., Grundrisse, p. 257 y 461.

(108) Marx, K., Contribution la critique de l'conomie politique, 1859, http://www.karlmarx.fr/documents/marx-1859-critique-economie-politique.pdf , p. 9. [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/1859contri.htm].

(109) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 906. [En castellano http://www.marx.be/fr/content/capitulo-xi].

(110) El clculo para una familia media se basa en la hiptesis plausible de que el ingreso disponible de los hogares es un 70 % del PIB. Utilizamos el producto mundial bruto: 122 billones de dlares en 2016. Esta cifra, expresada en dlares PPA [Paridad del Poder Adquisitivo], tiene en cuenta unas diferencias de precios entre pases para los mismos bienes o servicios y expresa el poder adquisitivo real. Hemos convertido esta cifra en euros segn el mtodo de clculo del Banco Mundial: para Blgica 1 dlar PPA equivale a 0,808 euros. Fuentes: https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.MKTP.PP.KD; http://www.worldometers.info/world-population/world-population-by-year/; https://data.oecd.org/conversion/purchasing-power-parities-ppp.htm.

(111) http://www.unwater.org/statistics_san.html http://www.voanews.com/content/decapua-un-energy-28apr10-92323229/154303.html ; http://www.habitatforhumanity.org.uk/statistics ; http://www.fao.org/hunger/en/.

(112) Financial Times, 25 de febrero de 2013, p. 7; http://www.ft.com/intl/cms/s/0/128a852e-7b64-11e2-8eb3-00144feabdc0.html#axzz2U7FxPYH3; FAO, IFAD, UNICEF, WFP y WHO, The State of Food Security and Nutrition in the World 2017, Roma, 2017, http://www.fao.org/3/a-I7695e.pdf, p. 2.
http://www.dewereldmorgen.be/artikel/2017/11/16/er-is-iets-grondig-mis-met-het-mondiale-voedselsysteem; Elver H., Speech by Ms Hilal Elver, United Nations Special Rapporteur on the Right to Food, http://www.fao.org/fileadmin/templates/righttofood/images/img_event/2014_VG10/FAO_SpecialRapporteurRTF_speech.pdf; Financial Times, Special Report: Managing Climate Change, 28 de noviembre de 2011, p. 3, https://www.ft.com/content/112e448e-142e-11e1-b07b-00144feabdc0.

(113) FAO, State of Food Insecurity in the World 2004, Roma, 2004, p. 5; http://www.hungerfreeplanet.org/news/hunger-costs-poor-countries-450-billion-a-year.

(114) http://fortune.com/2018/01/08/pfizer-alzheimers-drug-research-end/; https://mronline.org/2018/01/16/profits-before-people-capitalists-abandon-alzheimers-and-parkinsons-research; https://www.theguardian.com/commentisfree/2013/feb/22/hiv-aids-deaths-pharmaceutical-industry; Financial Times, 29 de diciembre de 2014, p. 5; https://www.ft.com/content/f0ff8ed2-86b4-11e4-9c2d-00144feabdc0; http://tjn-usa.org/storage/documents/The_Price_of_Offshore_Revisited_-_22-07-2012.pdf; https://www.bmj.com/content/345/bmj.e4348.

(115) Marx, K, Grundrisse, p. 119 y 625. [Citado en castellano en http://books.google.es/books?id=2waeBBGARLQC&pg=PA74&lpg=PA74&dq=cuanto+menos+tiempo+necesita+una+sociedad+para+producir+trigo,+ganado+Marx&source=bl&ots=wzc9PKRsMo&sig=lBnsOcBSF34ZmwVto_1B0SzHW-4&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwikxaadkovdAhVJaBoKHbwAAsIQ6AEwBHoECAYQAQ#v=onepage&q=cuanto%20menos%20tiempo%20necesita%20una%20sociedad%20para%20producir%20trigo%2C%20ganado%20Marx&f=false

(116) Marx, K, Grundrisse, p. 119 y 625 . [Citado en castellano en http://books.google.es/books?id=fGq7DgAAQBAJ&pg=PT71&lpg=PT71&dq=este+tiempo+libre+transforma+a+su+poseedor+en+un+sujeto+diferente.+Marx&source=bl&ots=LVzraY5Ist&sig=vcWrWhqtBafusA62pbYSV6eL4CQ&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwi3zvyYlovdAhWPCuwKHQkwCp8Q6AEwAnoECAgQAQ#v=onepage&q=este%20tiempo%20libre%20transforma%20a%20su%20poseedor%20en%20un%20sujeto%20diferente.%20Marx&f=false]

(117) Marx, K, Grundrisse, p. 226.

(118) https://ourworldindata.org/working-hours.

(119) Se calcula sobre la base de Maddison A., Contours of The World Economy, I-2030AD, Oxford 2007, p. 377 en 379.

(120) http://www.econ.yale.edu/smith/econ116a/keynes1.pdf; p. 5.

(121) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 312.

(122) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 18. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/47mpc/i2.htm].

(123) Engels, F. y Marx, K., La Sainte Famille, 1845, http://www.luttedeclasse.org/marxisme/sainte_famille.pdf, p. 76.

(124) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 18. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/47mpc/i2.htm].

(125) Engels, F. y Marx, K., Lidologie allemande, p. 12. [En castellano http://personales.unican.es/gonzaleof/Curso_TeX/docs/paginas/Marx_1.pdf].

(126) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 99. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/1.htm ].

(127) Engels, F., Dialectique de la nature, 1883, https://www.marxists.org/francais/engels/works/1883/00/engels_dialectique_nature.pdf, p. 141.

(128) Engels, F. y Marx, K., Rezension: G. Fr. Daumer, Die Religion des neuen Weltalters. Versuch einer combinatorisch-aphoristischen Grundlegung, 1850, http://hiaw.org/defcon6/works/1850/02/daumer.html . [Citado en castellan en https://radiozapatistasud.files.wordpress.com/2011/11/bellamy-foster-john-la-ecologc3ada-de-marx.pdf].

(129) Marx, K., Manuscrits de 1844, p. 60. [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/manuscritos/man1.htm#1-3].

(130) Engels, F., Dialectique de la nature, p. 141. [En castellano http://archivo.juventudes.org/textos/Friedrich%20Engels/Dialectica%20de%20la%20Naturaleza.pdf].

(131) Marx, K., Le Capital, Livre III, p. 351. [Citado en castellano en http://books.google.es/books?id=zZtPtQciv9UC&pg=PA207&lpg=PA207&dq=sociedad+naci%C3%B3n+entera++propietarias+de+la+tierra+usufructo+generaciones+El+capital+III&source=bl&ots=83xeZ57QY3&sig=rY7dGeRxXhCvkoC8OpvpUj_eJXY&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwj9gLyN34zdAhVLPBoKHas5DjYQ6AEwAHoECAEQAQ#v=onepage&q=sociedad%20naci%C3%B3n%20entera%20%20propietarias%20de%20la%20tierra%20usufructo%20generaciones%20El%20capital%20III&f=false].

(132) Marx, K., Le Capital. Critique de l'conomie politique. Livre II, 1885, http://inventin.lautre.net/livres/MARX-Le-Capital-Livre-2.pdf , p. 62. (133) Marx, K., Capital. Volume II, p. 106. [En castellano http://juango.es/files/Karl-Marx---El-capital-II.pdf].

(134) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 615. [En castellano http://books.google.es/books?id=twPVDQAAQBAJ&pg=PA584&lpg=PA584&dq=preponderancia+poblaci%C3%B3n+urbana+fuerza+motriz+metabolismo+tierra+El+capital&source=bl&ots=tmbqgagzs7&sig=a3gzQLO3p6lyBkQxf4lx8-4FH94&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwi2-6rB6IzdAhVR6RoKHZSLBjoQ6AEwAXoECAkQAQ#v=onepage&q=preponderancia%20poblaci%C3%B3n%20urbana%20fuerza%20motriz%20metabolismo%20tierra%20El%20capital&f=false]

(135) Marx, K., Le Capital, Livre III, p. 366.

(136) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 617 et 616. [En castellano http://books.google.es/books?id=twPVDQAAQBAJ&pg=PA584&lpg=PA584&dq=preponderancia+poblaci%C3%B3n+urbana+fuerza+motriz+metabolismo+tierra+El+capital&source=bl&ots=tmbqgagzs7&sig=a3gzQLO3p6lyBkQxf4lx8-4FH94&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwi2-6rB6IzdAhVR6RoKHZSLBjoQ6AEwAXoECAkQAQ#v=onepage&q=preponderancia%20poblaci%C3%B3n%20urbana%20fuerza%20motriz%20metabolismo%20tierra%20El%20capital&f=false].

(137) Engels, F., Dialectique de la nature, p. 141. [En castellano http://archivo.juventudes.org/textos/Friedrich%20Engels/Dialectica%20de%20la%20Naturaleza.pdf].

(138) Marx, K., Grundrisse , p. 93.

(139) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 199. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/3.htm]

(140) Marx, K., Grundrisse , p. 339. [Citado en castellano en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=6845].

(141) Marx, K., Travail salari et capital , 1849, http://www.karlmarx.fr/documents/marx-1849-travail-salairie-capital.pdf , p. 18. [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/49-trab2.htm].

(142) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 351. [En castellano http://marxismo.school/files/2017/09/Marx_El-capital_Tomo-1_Vol.-1.pdf].

(143) Marx, K., Le Capital, Livre III, p. 351. [En castellano https://books.google.es/books?id=AqRjDwAAQBAJ&pg=PT2234&lpg=PT2234&dq=la+propiedad+privada+de+algunos+individuos+sobre+la+tierra+parecer%C3%A1+algo+tan&source=bl&ots=Zb56nQl-bB&sig=tKrm_qW0buo_OqRIJ5aXvHQy09I&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwihiqOj0I3dAhXR_KQKHTi-D_AQ6AEwAXoECAkQAQ#v=onepage&q=la%20propiedad%20privada%20de%20algunos%20individuos%20sobre%20la%20tierra%20parecer%C3%A1%20algo%20tan&f=false].

(144) Marx, K., Manuscrits de 1844, p. 82. [Citado en castellano en http://ict.edu.ar/renovacion/wp-content/uploads/2011/06/Fragmentos-de-Marx-y-ejercicios.pdf]

(145) Klein, N., Tout peut changer. Capitalisme et changement climatique, Arles, 2015. [Esto lo cambia todo: el capitalismo contra el clima, Barcelona, Paids, 2015; traduccin al castellano de Albino Santos Mosquera].

(146) http://www.economist.com/news/business/21577097-either-governments-are-not-serious-about-climate-change-or-fossil-fuel-firms-are.

(147) The Economist, 14 de noviembre de 2015, pp. 55-6; http://www.economist.com/news/business/21678219-some-oil-majors-are-still-ducking-issue-global-warming-nodding-donkeys.

(148) Unburnable Carbon 2013. Wasted capital and stranded assets, http://carbontracker.live.kiln.it/Unburnable-Carbon-2-Web-Version.pdf, p. 33; Carbon reserves held by top fossil fuel companies soar, https://www.theguardian.com/environment/2015/apr/19/carbon-reserves-held-by-top-fossil-fuel-companies-soar.

(149) Financial times, 16/7 de noviembre de 2013, p. 9; https://www.ft.com/content/8251fd86-4de8-11e3-8fa5-00144feabdc0.

(150) Adapting to climate change. Facing the consequences, The Economist, 27 de noviembre de 2010, p. 79-82; https://www.economist.com/node/17572735.

(151) Marx, K., Le Capital, Livre III , p. 370.

Fuente: http://www.investigaction.net/fr/pourquoi-marx-avait-raison/

Traducido del neerlands al francs por M. Lauwers, E. Carpentier y L. Ragugini

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la misma.



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