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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2018

Y cuando los de abajo despertaron, el dinosaurio todava estaba all

Jorge Majfud
Rebelin


Quienes hace veinte aos estaban en el gobierno en Uruguay y en Argentina, antes y durante una de las mayores crisis econmicas y sociales nunca vista por generaciones, dicen que, en realidad, ellos lo hicieron bien aunque les toc un mal momento.

La brutal crisis econmica y social fue consecuencia de un fenmeno climtico o producto de la cada de un asteroide en la cuenca del Plata. Sin embargo, esta catstrofe no extingui los dinosaurios. Ahora dicen que a los gobiernos que les siguieron les toc un buen momento (el famoso viento en popa, otro fenmeno climtico), pese a lo cual estos gobiernos irresponsables, en realidad, lo hicieron mal. (Durante esos aos dorados, personalmente escrib mucho en contra de la euforia de Lula, de su Deus brasileiro, o de los Kirchner, lo mismo sobre Uruguay y Chile, sin dejar de reconocer sus logros, que no fueron pocos ni fueron pequeos.)

Es verdad que quedan temas muy pendientes, como la educacin y la criminalidad callejera, dos problemas que no le son propios en el contexto internacional. En cuanto a la disminucin de los desequilibrios sociales no se fue lo suficientemente radical como se debi, pero recordemos que en las democracias liberales tambin existe una oposicin, y es siempre un elemento necesario en cualquier dinmica social saludable.

Pero es interesante detenerse en la omnipresente narrativa actual.

Ahora resulta que quince aos de ininterrumpido crecimiento, de mayor independencia internacional, del pago de deudas impagables, de millones de menos pobres, fueron calamidades que deben ser corregidas.

Por eso ahora, en Uruguay, esos mismos grupos, con las mismas recetas ideolgicas y las mismas promesas de los aos 90, con algunos rostros ms viejos y otros ms jvenes que no por casualidad se parecen mucho, aseguran que ellos lo harn bien.

Lo que es para preocuparse.

Obviamente, hay algo que lo hacen muy bien, porque de otra forma no se explicara la insistente recurrencia de los dj vu sociales: con los medios de prensa ms fuertes de sus pases, como siempre fue la regla en Amrica Latina desde el siglo XIX, medios que nunca dejaron de serles funcionales durante la excepcin de los ltimos quince aos, todo lo declaran con obviedad, conviccin y elocuencia contagiosa.

Hay, sin embargo, dos novedades: (1) una fuerte dosis de furia tribal que en las redes sociales explota hasta por una simple mirada y produce el milagro de terminar culpando siempre a las vctimas de todos los males de una sociedad y (2) la sutil y efectiva estrategia de la judicializacin de la poltica (que debera llamarse politizacin de la justicia) por la cual, como es de esperar segn la lgica de los ideolxicos, la persecucin y encarcelacin selectiva de los polticos ms populares (sean corruptos o no) es calificada como una muestra de la independencia de la justicia y una prueba de la salud democrtica de un pas. Ideolxicos en su estado ms hipcrita.

En Argentina estn mucho ms adelantados que en Uruguay. Con las mismas promesas y con las mismas recetas ideolgicas de los aos noventa, lograron reconquistar el gobierno y, despus de casi tres aos, ya lo estn haciendo bien, pese a la pesada herencia de quince aos de insincero crecimiento econmico interrumpido y de una prolongada e irresponsable reduccin de la pobreza.

Lograron hacerlo bien, pese a que otra vez les toc un mal momento. Casi no queda un indicador econmico y social que no se haya degradado hasta lmites impensables, ni siquiera por esos mismos hombres de negocios, esos genios que, a diferencia del resto de los mortales saben cmo funciona el mundo y cuya radical ideologa se esconde en otro ideolxico: pragmatismo econmico. Es decir, ajustar hacia abajo y no hacia arriba, estrangular a la clase media, a los trabajadores, a los pequeos y medianos empresarios es un acto de responsabilidad que, por si fuese poco, por una lgica muy elemental, inevitablemente conduce a la recesin y a ms injusticia social.

Pocas ideologas son tan radicales como la ideologa de la no-ideologa de los Grandes Negocios. Luego no se explican cmo siendo tan exitosos Super Hombres de negocios, fracasan vergonzosamente en los gobiernos, ya no slo en lo social sino hasta en lo econmico, porque nunca entendieron que las montaas de dinero que ellos llaman xito propio y beneficio social se deben a que existe un Estado y una sociedad que cada da, de forma directa (corrupta) o indirecta (legal) trabaja para ellos.

Ningn partido poltico en el mundo (males necesarios, todava) tiene el monopolio de hacerlo bien o de equivocarse, pero es siempre recomendable considerar los antecedentes de cada individuo, de cada grupo poltico y de cada receta, as como hace cualquier empleador cuando lee el currculo vitae de un candidato a un modesto puesto. Mucho ms cuando estamos hablando de grupos y de individuos que aspiran a hacerse con el poder poltico de todo un pas porque slo con el abrumador poder econmico y financiero que ostentan, o representan, no es suficiente para aprobar las leyes que necesitan para establecer las reglas de juego y formular, a su imagen y semejanza, la diferencia entre el bien y el mal que consumirn y reproducirn unos cuantos de los de abajo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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