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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2018

Mar para Bolivia y patriotismo latinoamericano

Manuel Cabieses Donoso
Rebelin


El inminente fallo de la Corte Internacional de Justicia acoger al parecer la demanda boliviana de una salida soberana al ocano Pacfico. La justicia y la razn estn de su parte. Sin embargo, eso no obligar a Chile a ceder ni un solo centmetro cuadrado de territorio -como afirma el bizarro canciller Roberto Ampuero, novel terico mapochino del espacio vital-.

Lo que har la CIJ solo ser reconocer la justicia de la demanda boliviana y llamar a ambos pases a un dilogo de hermanos -que lo somos- para terminar con el enclaustramiento geogrfico de Bolivia.

Ese pas necesita algo ms que un centmetro cuadrado de territorio chileno para acceder al mar. Requiere un corredor al norte de Arica que comunique el Pacfico con territorio boliviano. Son varios kilmetros, como ofreci la dictadura militar en 1975. El abrazo de Charaa de los generales Augusto Pinochet y Hugo Banzer, y sus implicaciones territoriales, diplomticas y econmicas, no implicaba traicionar la soberana como estiman quienes hoy se niegan a ceder ni un centmetro cuadrado. Curiosamente han sido dictaduras militares y gobiernos reaccionarios de Chile los ms proclives a satisfacer la demanda de Bolivia. Desde 1895 (dictadura del vicealmirante Jorge Montt) existe el compromiso de proveer a Bolivia de un acceso soberano alternativo al Pacfico. El gesto de las FF.AA. en 1975 constituye el intento ms serio de llegar a un acuerdo con Bolivia. La dictadura militar estuvo dispuesta a ceder un territorio ms grande que el corredor boliviano que en los aos 50 ofreca el canciller Horacio Walker Larran -padre de la Democracia Cristiana chilena- en el gobierno anticomunista de Gabriel Gonzlez Videla.

En ambas oportunidades el veto de Per -tercero en juego segn el tratado de paz y amistad de 1904-, impidi cerrar una llaga purulenta a ms de un siglo de la guerra del salitre.

Chile no tiene nada que perder y en cambio mucho que ganar si llega a un acuerdo con Bolivia. Esto, claro, desde una perspectiva de complementacin econmica y de unidad latinoamericana. Agua y gas natural del Altiplano, por ejemplo, podran fomentar el desarrollo del norte gracias a una negociacin amistosa y honorable.

La razn histrica est de parte de Bolivia. En febrero de 1879 las tropas de Chile -cuyo territorio llegaba solo hasta el ro Loa- desembarcaron en Antofagasta. La invasin del Departamento del Litoral boliviano se hizo para proteger los intereses chileno-britnicos de la Compaa del Nitrato y Ferrocarril de Antofagasta, amagados por un impuesto de diez centavos a la exportacin del quintal de salitre. La guerra de rapia se prolong hasta 1884 y cost miles de vidas de chilenos, bolivianos y peruanos. Permiti a Chile apoderarse de 120 mil kilmetros cuadrados de territorio y 400 kilmetros de litoral. El conflicto hizo la fortuna de uno de sus financistas, el ingls John Thomas North que consolid un imperio salitrero en Tarapac y Antofagasta. Parlamentarios, abogados, periodistas y oficiales de la Armada, financiados por North, desataron ms adelante la sangrienta guerra civil en Chile que culmin en 1891 con el suicidio del presidente Jos Manuel Balmaceda, heroico defensor de los intereses del pas.

Los descendientes castrenses y polticos de Pinochet, Horacio Walker y Gonzlez Videla, que estuvieron dispuestos a ceder parte del territorio conquistado, no tienen los mismos propsitos de los gobiernos chilenos de 1895, 1950 y 1975.

Los defensores de cada centmetro cuadrado de territorio, estn convencidos -y probablemente bien informados- que La Haya se pronunciar a favor de Bolivia al reconocer la justicia de la demanda y llamar a un dilogo de acuerdo al Tratado Americano de Soluciones Pacficas de 1948, conocido como Pacto de Bogot. La CIJ no puede ir ms all de eso. Pero esto sera una victoria para la diplomacia boliviana y una carta de triunfo para el presidente Evo Morales que aspira a la reeleccin.

Al dar por perdida la causa en la CIJ, los trogloditas de las relaciones internacionales plantean que Chile se retire sin demora del Pacto de Bogot para no verse obligado a negociar con Bolivia (1).

El ex comandante de jefe del ejrcito, Oscar Izurieta Ferrer, ha llamado a seguir el ejemplo de Colombia (sic) que se retir del Pacto de Bogot el 2012. De paso sugiere sumarse al desmantelamiento de Unasur, asunto en que estn empeados los gobiernos ms reaccionarios de Amrica Latina. (2)

En forma simultnea el ex embajador Gabriel Gaspar hizo un fervoroso llamado a colocar en tensin nuestra voluntad nacional y soberana ad portas del fallo de la CIJ (3).

Izurieta y Gaspar han ocupado cargos importantes en los gobiernos de Bachelet y Piera. Ambos desempearon la subsecretara de Defensa. Izurieta fue jefe del ejrcito. Es posible sospechar que ellos interpretan no solo a la derecha y a la centroizquierda, sino tambin a altos mandos de las FF.AA.

Resulta evidente que se prepara un escenario adecuado para enconar todava ms las deterioradas relaciones chileno-bolivianas e impedir que se cumpla el fallo de La Haya.

Esta amenaza plantea un desafo para las diezmadas fuerzas de la Izquierda chilena. Es nuestro deber sacar fuerzas de flaqueza y defender el derecho de Bolivia.

En esta materia Chile se encuentra aislado. Desde hace aos la mayora de las naciones del mundo apoya explcita o implcitamente la demanda boliviana.

En el mundo globalizado no caben nacionalismos provincianos ni sedicentes patriotismos que encubren intereses ajenos a la Amrica Latina. Esas posturas ocultan resabios del fascismo que intenta reaparecer a travs de consignas chovinistas y racistas.

La realidad poltica, econmica y social, as como el destino de nuestro continente, exigen un patriotismo de dimensin latinoamericana capaz de asegurar la paz y felicidad de nuestros pueblos.

La unidad latinoamericana y caribea por la que lucharon Simn Bolvar, Alexandre Ption, Bernardo OHiggins, Salvador Allende, Fidel Castro y Hugo Chvez es otra vez objeto de ataques a mansalva del Gran Buitre del norte que nos quiere separados.

Nuestro deber es responder esa amenaza construyendo la Patria Grande que necesitamos para crecer independientes y en solidaridad.

(1) Ver declaraciones de Jos Rodrguez Elizondo (ex comunista), Gabriel Gaspar (socialista, ex Mapu), Eduardo Rodrguez (DC) y Oscar Izurieta (ex comandante en jefe del ejrcito). El Mostrador, 14/7/2018, y El Mercurio, 1/9/2018.

(2) El Mercurio , 17/8/2018.

(3) El Mostrador, 17/8/2018.

puntofinalblog.cl

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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