Portada :: Espaa :: Rebelin en los cuarteles
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2018

Los generales firmantes del manifiesto contra la exhumacin de Franco son monrquicos

Manuel Ruiz Robles
Rebelin


Los promotores del manifiesto militar franquista no son unos nostlgicos y menos an unos ingenuos, pues han desarrollado su carrera despus de la llamada Transicin y muchos de ellos han alcanzado los ms altos puestos de confianza del gobierno del Reino de Espaa y del rey.

La mayora, si no todos, pertenecen a la Orden de San Hermenegildo, cuya mxima autoridad es el rey. Por si fuese poco, uno de ellos ocupa un puesto de alta direccin en Eurodefense y un almirante fue nada menos que Jefe del Cuarto Militar del Rey, un cargo de absoluta confianza que han utilizado histricamente los reyes Borbones para borbonear en las Fuerzas Armadas.

Al igual que los ex generales Armada y Milans del Bosch, todos los generales y almirantes firmantes del manifiesto son monrquicos, muy vinculados a los Borbones, como lo fue el ex general Franco, cuyo padrino de boda fue el rey Alfonso XIII, bisabuelo de Felipe de Borbn, y lo fueron los ex generales Armada y Milans, cabezas visibles del golpe del 23-F de 1981. Golpe militar monrquico cuyo resultado final proyect la falsa imagen de un rey salvador, cuando hoy se sabe que en realidad el rey estuvo detrs del citado golpe, con el fin de consolidar su mandato ilegtimo y dar un golpe de timn a la deriva democrtica de la Transicin.

El rey feln, Alfonso XIII, padrino de Franco, una vez proclamada la Repblica, huy al exilio, desde donde negoci la compra de material de guerra con el rgimen de Mussolini. Con qu fin?

Juan de Borbn, hijo de Alfonso XIII, padre de Juan Carlos I y abuelo de Felipe VI, se ofreci al ejercito franquista para participar en su guerra de exterminio de demcratas, es decir republicanos, junto a Hitler y Mussolini.

La monarqua reinstaurada por Franco es la del golpe militar del 18 de julio de 1936, pues de ese acto de sublevacin militar contra el Gobierno legal y legtimo de la Repblica Espaola y de su Constitucin democrtica se deriva jurdicamente el actual rgimen borbnico.

Juan de Borbn envi a su hijo Juan Carlos de Borbn y Borbn a educarse a las rdenes de Franco.

Franco nombr Prncipe de Espaa y heredero de su rgimen genocida a Juan Carlos de Borbn y Borbn.

Juan Carlos de Borbn y Borbn es proclamado rey por las cortes franquistas, que deciden abrir un proceso de reformas que dieron paso a una democracia franquista sin Franco.

Juan Carlos de Borbn y Borbn abdica en su hijo Felipe de Borbn y Grecia para salvar un rgimen monrquico en ruinas, sin la menor legitimidad democrtica.

Podra pensarse, ingenua o interesadamente, que la modlica transicin signific el fin del franquismo, pero estamos viendo que nada es lo que parece. Las Fuerzas Armadas son mayoritariamente monrquicas, por tanto franquistas, pese a lo que han venido afirmando desde la llegada de la democracia todos los medios a su servicio y los Gobiernos de turno.

La llamada Ley de Amnista fue la ley de punto final y cortafuegos militar frente a los procesos democrticos que eventualmente pudiesen desarrollarse en la Pennsula, como consecuencia de la Revolucin de los claveles en la Repblica Portuguesa.

El sistema monrquico, nacido de la Transicin, est diseado para perpetuar el franquismo, camuflado de monarqua parlamentaria. La bandera bicolor es la bandera de los Borbones, pero tambin la de la dictadura. Nunca represent al pueblo espaol. Solo la tricolor -roja, amarilla y morada- fue establecida por un Parlamento salido de unas elecciones constituyentes libres y democrticas.

El rgimen no puede reformarse sin renunciar a la monarqua, impuesta por Franco, pues los pactos de la Transicin manu militari lo hacen inviable.

El ncleo duro del Estado borbnico, en particular sus Fuerzas Armadas, son mayoritariamente franquistas, tambin la judicatura y otras importantes instituciones.

La Corona, y los poderes que la sustentan, no tolerarn que el franquismo sea erradicado de forma efectiva, pues en l basa su legalidad. De ah la defensa furiosa de un asesino genocida, es decir asesino en grado superlativo, por parte de sus generales y almirantes, constituidos en autentica guardia pretoriana del monarca.

Es la razn por la que el rgimen del 78, procedente del 18 de julio de 1936, no tiene la voluntad poltica de sancionar con penas severas a los promotores del manifiesto franquista, pues ello equivaldra a condenar el origen ilegtimo de la Corona. Tan solo aplicarn sanciones ridculas a fin de proyectar una imagen de nueva Paz Borbnica bajo el mandato de Felipe VI.

No es, por tanto, ilgico que el Govern de la Generalitat de Catalunya acuse de franquista al Reino de Espaa.

Tan solo la proclamacin de la Repblica, que restituya la legalidad republicana arrebatada por el franquismo borbnico, devolver a Espaa el prestigio democrtico que la dignifique ante el concierto internacional de naciones libres. Y ello es bien fcil, basta voluntad poltica de hacerlo. Sera suficiente que el Congreso de los Diputados declarase nulos los dos referndum franquistas de los que pende la Corona.

Intentemos hacer un esfuerzo de prospectiva de lo que lamentablemente puede suceder en esta segunda Transicin:

  1. El Gobierno del Reino de Espaa anuncia su voluntad poltica de exhumar los restos del dictador.

  1. Una turbamulta de generales y almirantes, del ms alto rango, acompaados de sus conmilitones, lanza un amenazante manifiesto oponindose a la exhumacin del dictador que alcanza adhesiones de ms de 600 militares.

  1. Un capitn de navo (coronel), antiguo miembro del colectivo Anemoi, apadrinado por un ex JEMAD (n 2 en la cadena de mando militar; el n 1 es el rey, segn la Constitucin) lanza un contramanifiesto oponindose al mini-golpe contra el Gobierno de su Majestad, consiguiendo la adhesin de 30 militares demcratas, entre ellos algunos miembros activos del Colectivo Anemoi y antiguos miembros de la UMD afiliados al Foro Milicia y Democracia.

  1. Una relacin tan desfavorable de 600 militares firmantes del manifiesto contra la exhumacin, frente los escasamente 30 militares demcratas firmantes del contramanifiesto, incluido el ex JEMAD, escenifica el dramatismo del momento.

  1. Por si fuera poco, el Gobierno abre un expediente a varios de los militares firmantes del manifiesto franquista y tambin a un valeroso Cabo del Ejrcito en activo -firmante del manifiesto antifranquista- a fin de mostrar su ecuanimidad.

  1. Su Majestad Felipe VI firma el Decreto-Ley que le presenta el Gobierno del Reino de Espaa y ordena la exhumacin del dictador, erigindose en nuevo rey salvador de la democracia.

  1. Varios valerosos Cabos del Ejercito y de la Armada, miembros del colectivo Anemoi, firmantes del contramanifiesto, son expedientados.

  1. Los militares demcratas del contramanifiesto a la vista del xito deciden disolverse y organizan una cena para celebrarlo. Uno de los comensales se levanta y propone un brindis: El franquismo ha muerto Viva el Rey!

Un dj vu no les parece, queridos y queridas lectoras?

Manuel Ruiz Robles. Capitn de Navo (coronel) retirado, antiguo miembro de la Unin Militar Democrtica UMD, firmante junto a mis compaeros del contramanifiesto franquista, miembro del colectivo de militares demcratas ANEMOI, de la Asociacin Civil Milicia y Repblica ACMYR y del Foro Milicia y Democracia FMD

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter