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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2018

Josep Fontana: rigor, honestidad y compromiso

Miguel A. Jimnez
Rebelin


El filsofo Josep Mara Esquirol explica en su bellsimo ensayo La Resistencia Intima, que la casa siempre es el smbolo de la intimidad descansada. La casa no es tanto el confort, ni el lujo, cuanto el recogimiento y la acogida. Creo que estos pasajes definen muy bien a Josep Fontana como ser humano. Una persona honesta y sabia, no solamente por su capacidad de trabajo (mantenida hasta el ltimo momento) sino porque fundamentalmente haba elegido un orden de prioridades en el que el vnculo con los dems parta siempre de lo prximo: su austera y a la vez acogedora casa, su pareja, sus amigos, su barrio popular del Poblesec, su idioma, la universidad Pompeu Fabra, su ciudad De alguna manera, tambin as amaba a su pas, sus afectos y su mirada de historiador se desplegaban desde lo pequeo y lo cotidiano, hacia lo que se mueve, hacia lo que resiste.hacia lo que lucha, y de ah a lo universal como conocimiento a travs de su incansable labor de investigacin histrica. Gustaba Josep los fines de semana, del placer de lo que est bien cocinado, coincida en esto, y en otras resistencias ntimas a las claudicaciones, con su gran amigo Manuel Vzquez Montalbn. Tras disfrutar de la mesa y la conversacin tomaba un caf slo y regresaba a casa, a su recogimiento de la mesa de trabajo para seguir leyendo, para seguir desgranando argumentos y razones con los que entender la lgica de los acontecimientos histricos. Siempre he tenido la sensacin de que esta manera de recogimiento en pos de la divulgacin de la historia era una forma no slo de disfrute personal sino de expresar querencias y estimas. Una manera superior y humilde a la vez, de darse a los dems.

En un sistema que preconiza el yo como el mbito exclusivo de superar dificultades y problemas, en una sociedad apegada a las pantallas planas, consumidora de ansiolticos y libros de autoayuda, adicta al fetiche digital, la actitud y la obra de Fontana ponen un acento sutil en el nosotros, el nosotros en movimiento, el nosotros que reflexiona, el nosotros que no se resigna y que puede elaborar proyectos alternativos. El nosotros que puede rescatar el yo disperso y desarmado ante tanta ignominia generada por el modelo neoliberal. Por eso los ltimos aos cruzaba la geografa peninsular (y no slo peninsular) de una punta a otra siempre que algn colectivo u organizacin demandaba su presencia para explicar las claves de la presente crisis. Este es un tema en el que se centr tanto en los ltimos captulos de Por el bien del Imperio (2011), obra en la que trabaj catorce aos y que es hoy una obra de referencia para entender la dinmica artificiosa y perversa de la guerra fra, como en una obra de prolongacin titulada El futuro es un pas extrao (2013).

El rigor de este discpulo de Jaume Vicens Vives y de Pierre Vilar, descansaba en su apabullante utilizacin de las fuentes y en una praxis del materialismo histrico liberado de la nocin de Progreso, reivindicando en este aspecto a Walter Benjamin. Josep Fontana no se dejaba seducir por el espejismo tecnolgico como motor de los cambios, y era por el contrario muy consciente, de que los desarrollos humanos, entendidos como la consecucin de sociedades ms equilibradas y justas, haban venido de la mano de tenaces luchas sociales (y sus consecuentes aprendizajes colectivos) en favor de proyectos alternativos al poder y a sus prcticas polticas, econmicas y culturales. Para Fontana no haba linealidad de progreso en el desarrollo de los acontecimientos, en sus obras demuestra que la Historia es un territorio de contingencia y de encrucijadas; al respecto, Fontana reflexion sobre la funcin de la Historia y la labor del historiador en una interesante obra del ao 1992 titulada La Historia despus del fin de la Historia, y que merece hoy ser releda, en estos momentos en el que el oportunismo, la estulticia y la Historia como negocio y coartada del poder vuelven a cabalgar sobre fastos histricos en forma de Quintos Centenarios; este libro, adems, desmonta con lucidez toda operacin de vuelta a una historia narrativa conservadora tras el fin de la guerra fra.

En 1917 public El siglo de la Revolucin, una obra de alguna manera complementaria a la mencionada Por el bien del Imperio, en ella Fontana explica, el impacto que la revolucin rusa de 1917 tuvo a escala planetaria. Frente a ese esquema posmoderno de pensamiento, tan socialmente extendido, que cree que mirar a la revolucin bolchevique para encontrar respuestas est demod, el libro demuestra que aquel acontecimiento supuso una ruptura de equilibrios que permiti cambios polticos y sociales a nivel planetario, aunque en Europa y en el mundo occidental esas transformaciones fueran ms palpables y duraderas. Para el historiador cataln no se pueden entender la construccin de los estados del bienestar (welfare state) desligados de aquella respuesta organizada de las clases subalternas y del pas que surgi despus, a pesar de que el estalinismo supuso en buena medida un recorte y una mutacin en clave conservadora de toda la carga emancipadora inicial. Los fascismos de los aos 30 son explicables para Fontana como la manera con la que el capital reaccion ante aquella ruptura inesperada que disputaba su poder. En esta lnea tambin public en la prestigiosa web Sin Permiso (de la que formaba parte del Consejo Editorial) , un magnfico artculo titulado Por qu nos conviene estudiar la revolucin rusa?, autntico alarde de conocimiento puesto al servicio de la didctica de la Historia.

La labor de Josep Fontana como editor, primero en Ariel y luego en CRITICA, merece ser puesta de relieve ya que gracias a l el mundo universitario y las personas que tenan inters por la Historia pudieron conocer a historiadores como Eric Hobsbawm, E.P. Thompson, H. Kohachiro Takahasi, Peter Kriedte, o Mary Beard, entre tantos otros. Tambin public debates historiogrficos de gran inters y riqueza conceptual como El debate Brenner, en el que concurrieron varios historiadores de diferentes tendencias, (Emmanuel Le Roy Ladurie, M.M.Postan, Guy Bois, R.H. Hilton, Patricia Croot, David Parker, Heide Wunder, J.P Cooper y Arnost Klima), aparte del propio norteamericano Robert Brenner que abri el debate con un artculo publicado en 1976, en el que conceda gran importancia a las estructuras de poder campesino a la hora de condicionar los cambios que se operaban en la demografa y en los intercambios econmicos que erosionaban el feudalismo; se trataba en definitiva de un debate sobre los factores que accionaban la transicin entre la baja edad media y la Europa preindustrial. Otra publicacin de mediados de los 80 fue Estructuras feudales y feudalismo en el mundo mediterrneo (siglos X-XIII) , que recoga los trabajos de diferentes historiadores (Pierre Bonnassie, Thomas N. Bisson, Reyna Pastor o Pierre Guichard) en un coloquio celebrado en Roma en el 78 sobre el feudalismo; la publicacin de todas estas aportaciones arroj mucha luz sobre las diversas estructuras feudales europeas, hasta ese momento, analizadas casi siempre desde el paradigma feudal del norte de Europa.

Este breve resumen del quehacer de Fontana como Historiador y como editor no estara completo sin mencionar su comprensin del siglo XIX espaol y la crisis de la Monarqua Absoluta y del Antiguo Rgimen, terreno en el que era un autntico especialista (y en qu no lo era?). En libros como La crisis del Antiguo rgimen 1808-1833, el historiador barcelons nos da las claves para entender un periodo en el que los viejos terratenientes feudales pactaron con el liberalismo burgus incipiente, como forma de garantizar su poder oligrquico ante el empuje de un campesinado que buscaba en la religin prestigio y justificacin pero que no consegua formular sus aspiraciones de clase en un programa coherente. Para Fontana los historiadores acadmicos, liberales o conservadores, aplicaron a esta poca una deliberada miopa que rehye ahondar en las races sociales de los hechos; o dicho de otro modo: los sujetos colectivos y sus intereses son fundamentales para entender cualquier acontecimiento.

Hay que decir, y esta era una de las grandes cualidades de Josep Fontana, que su obra aunaba siempre profundidad, claridad expositiva y amenidad.

Silvio Rodrguez suele decir que a menudo, uno vuelve a ventanas en las que una vez se asom, y que all vuelve a descubrir canciones. Pues bien, algo as es lo que a Josep le estaba ocurriendo en los ltimos tiempos; se estaba asomando de nuevo a esa enorme ventana del siglo XIX que nos abri, en concreto, estaba escribiendo un libro que haba comenzado como una historia de la restauracin entre 1814 y 1848 y se percataba, segn me comentaba, que haba que prestarle mucha atencin a las medidas sobre el desarrollo del capitalismo, medidas que quedaban omitidas en el discurso histrico dominante y que, por ejemplo, el esclavismo haba tenido un papel fundamental en este aspecto. Sobre esta obra y en un guio me deca Para qu apresurarme en acabarla?

Por tu amistad, por lo que nos has enseado y por lo que vas a seguir enseando a generaciones futuras de tot cor moltes gracies Josep.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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