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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2018

OTRAS, el debate sobre los derechos de las prostitutas est servido

Colectivo Harimaguada
Rebelin


El Colectivo Harimaguada lamenta la actitud del gobierno espaol de revocar la autorizacin que dio el Ministerio de Trabajo a la Organizacin de Trabajadoras Sexuales (OTRAS), paralizando as una iniciativa democrtica de autoorganizacin del colectivo de trabajadoras y trabajadores sexuales en defensa de sus derechos laborales.

As mismo este Colectivo muestra su asombro y desconcierto ante las declaraciones de diversos representantes del gobierno y ante el debate generado, en el que se llega a confundir, una vez ms, la prostitucin con la trata de personas con fines de explotacin sexual, creando as estereotipos estigmatizadores que afectan directamente a las trabajadoras del sexo. Precisamente es el estigma asociado a ganarse la vida con la prostitucin el mayor problema al que stas se enfrentan, y polticas e intervenciones como la que analizamos, lo magnifican.

La realidad no se puede falsear, estableciendo adulterados y emocionales debates en torno a prostitucin s o prostitucin no. Estamos de acuerdo en que el trabajo sexual se est generando en un sistema neoliberal y hetero-patriarcal, en que somos muchas las personas que luchamos contra l y por construir una sociedad centrada en las necesidades humanas, igualitaria, diversa, equitativa y justa, donde todas las personas tengamos los mismos derechos, donde todas las mujeres del mundo podamos tener una vida autnoma, digna y libre.

Pero tambin hemos de reconocer que no podemos ignorar a las personas que participan voluntariamente (dentro de los lmites que nos permite esta sociedad) en la prostitucin, que se reconocen como trabajadoras y que estn exigiendo cuestiones bsicas como lugares seguros para trabajar y derechos laborales y sociales.

Lo que realmente debera provocar indignacin es que la patronal del trabajo sexual, los empresarios de clubes de alterne, estn organizados y reconocidos legalmente para preservar sus intereses y que las trabajadoras no puedan auto organizarse para defender sus derechos.

Ante ello solo podemos estar a favor de los derechos de las trabajadoras del sexo o condenarlas al abuso laboral, la exclusin y la clandestinidad, pues es evidente que las polticas sancionadoras no han logrado sus objetivos, aumentando la vulnerabilidad de las personas a las que pretende proteger . Solo nos corresponde plantearnos qu podemos hacer para contribuir a mejorar sus vidas dentro del sistema actual, pero teniendo cuidado con pensar que somos nosotras las que tenemos estas respuestas, sin contar con ellas.

Las trabajadoras del sexo se reconocen como trabajadoras y estn exigiendo derechos. Es imprescindible que la sociedad las escuche para hallar nuevas perspectivas al tratar y hablar de prostitucin, que no las prive de esos derechos humanos bsicos.

Y uno de los primeros pasos para lograrlo pasa por su auto-organizacin, pues sta las fortalece como protagonistas de sus vidas, permitindoles visibilizarse pblicamente, crear conciencia colectiva y reivindicar sus derechos. La visibilizacin pblica de las condiciones en las que estn trabajando contribuye tambin a romper con el estigma de la prostitucin y con los estereotipos con los que se les define.

Lo cierto es que no existe ningn otro sector en el que se permita tener a trabajadores sin que estos se puedan sindicalizar. Recordemos que la compra y venta de sexo por parte de personas adultas no es un delito penal en el Estado espaol, y que tambin es legal tener un establecimiento en el que haya prostitucin siempre que las trabajadoras del sexo sean adultas, independientes y no presionadas y que la propietaria o propietario no obtenga beneficios econmicos de su trabajo (entendiendo ste como el contacto carnal), trabajadoras que ven sistemticamente vulnerados y desprotegidos sus derechos.

La autoorganizacin de las trabajadoras y los trabajadores del sexo no va a promover mayor explotacin sexual. Muy al contrario, dar apoyo y reconocimiento pblico a quienes llevan reivindicando derechos y denunciando la explotacin sexual desde hace mucho tiempo. Como en cualquier otro sector, las empodera, hacindolas menos vulnerables ante el abuso y la explotacin.

Por lo tanto, un gobierno que se autodefine como progresista debera aplicar polticas sobre trabajo sexual basadas en los derechos humanos y en una perspectiva feminista de justicia social, donde los espacios de participacin y representacin de estas mujeres y el reconocimiento de sus derechos sean una realidad.

Queremos derechos para todas, todas, todas, desde el reconocimiento de las necesidades y realidades diversas y concretas y partiendo de la aceptacin de sus posibilidades como sujetos dueos de sus cuerpos y de sus vidas. Esperamos que seamos capaces de avanzar en este camino!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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