Portada :: Espaa :: Crisis poltica en Catalua
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2018

Catalunya, otoo caliente?

Daniel Escribano y ngel Ferrero
El Salto


Qu le espera al independentismo en los prximos meses? Hasta cundo podr Torra mantener un discurso radical mientras ejerce realpolitik, en el mejor de los casos, o gestiona una rebaja de las expectativas para un retorno a la autonoma a medio o largo plazo, en el peor?

La prensa liberal y conservadora de Madrid, tan dada al sensacionalismo, lleva advirtiendo desde hace semanas que el movimiento independentista prepara en Cataluya un otoo caliente.

Aunque la primavera catalana que meses atrs algunos auguraban con entusiasmo desde las redes sociales acab quedando en poco menos que nada y con el verano todo el mundo se olvid incluso de que una vez lleg a existir como promesa, estos medios basan su pronstico sobre todo en una entrevista concedida por el presidente de la Generalitat, Quim Torra, el pasado 3 de agosto a la Agncia Catalana de Notcies (ACN).

En ella, Torra adelantaba que en septiembre ofrecer una conferencia poltica en la que plantear objetivos a medio y largo plazo para el movimiento independentista. Tambin trataba de salir de la situacin de estancamiento en que este parece encontrarse planteando tres escenarios para su relanzamiento: el comienzo del juicio contra los consellers del anterior ejecutivo que se encuentran en prisin, una victoria de las fuerzas independentistas en las elecciones municipales de 2019 o unas elecciones anticipadas al Parlamento de Catalunya en las que el bloque independentista ampliase su mayora actual y consiguiese una representacin suficiente que justificase un avance.

Nos damos cuenta de que no estamos ante un otoo cualquiera, sino ante uno muy importante, que, adems, no tenemos que ver ni vivir de una manera nostlgica, sino muy reivindicativamente, mirando hacia adelante, con esta intencin que tenemos de implementar [la declaracin de independencia] y hacerla real, afirmaba Torra das despus, en una rueda de prensa conjunta en Waterloo con el presidente Carles Puigdemont.

En efecto, en muy poco tiempo se sucedern la Diada (11 de septiembre), el primer aniversario del referndum de autodeterminacin (1 de octubre), el llamado paro de pas y el discurso de Felipe VI (3 de octubre) y la declaracin de independencia del Parlament de Catalunya (27 de octubre).

La primera fecha servir como termmetro para ver si la Asamblea Nacional Catalana (ANC), bajo la nueva direccin de Elisenda Paluzie, ms crtica con el Govern, logra alcanzar (o sobrepasar) las cifras de asistencia de aos anteriores o, por el contrario, la movilizacin da muestras de cansancio, al no haber resultados tangibles. El pasado 30 de agosto, en una entrevista en Vilaweb, el presidente de la Generalitat afirmaba que vea el horizonte de la Repblica catalana despejado, aunque en los meses de junio y julio desempolv la idea de un referndum pactado con Madrid que Snchez volvi a rechazar de inmediato, ahora desde la presidencia del Gobierno de Espaa, de manera categrica.

Sin embargo, desde la formacin de un gobierno efectivo en mayo, la actividad legislativa del ejecutivo de Torra ha sido inversamente proporcional a su despliegue simblico. Cierta parlisis es comprensible a la luz de la situacin (polticos encarcelados, procesos judiciales, reorganizacin del campo independentista tras la ocupacin de la Generalitat por el gobierno espaol, etctera), pero persisten dudas razonables sobre las intenciones reales de la derecha catalanista la antigua Convergncia Democrtica de Catalunya (CDC), hoy inserta en un nuevo artefacto poltico, Junts per Catalunya (JxCat), que a su vez acabar probablemente inserto en otro: la Crida Nacional, debido a las reticencias de este espacio poltico a adoptar un programa netamente rupturista. Lo evidencian las sucesivas renuncias, tanto de JxCat como de ERC, a investir a los diversos candidatos a la presidencia vetados por el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena. Significativamente, el Consejo de la Repblica ha sido sustituido, en el discurso oficial, por la Casa de la Repblica, y sus funciones ejecutivas, reducidas a mera representacin internacional, una opcin a la que, por lo dems, se lleg despus de que JxCat renunciase a investir a Puigdemont como presidente, renunciando con ello a lo que habra sido una demostracin de soberana del Parlamento de Catalunya, frente a la arbitrariedad de la judicatura espaola.

Como ha sealado el periodista Arturo Puente, el foco del conflicto se ha desplazado de la cuestin de la independencia a la libertad de los presos, primero, y a las formas pblicas de reivindicarla, despus. El verano ha transcurrido entre disputas en torno a las protestas, especialmente a raz de las retiradas de lazos amarillos organizadas por los llamados Grupos de Defensa y Resistencia (GDR), vinculados a Tabarnia que, a estas alturas, funge ya sin tapujos como paraguas para grupos de ultraderecha, en colaboracin, como han revelado varios periodistas catalanes, con militantes de Ciudadanos, que culmin con la manifestacin de la pasada semana organizada por este partido en apoyo a una mujer que supuestamente fue agredida mientras retiraba lazos amarillos en Barcelona y en la que un cmara de Telemadrid result agredido por los manifestantes. La pasividad policial ha animado a estos grupos a incrementar su violencia, que, de su carcter simblico inicial (lazos amarillos tachados con pintura negra o cubiertos con banderas monrquicas), ha pasado a amenazas y agresiones, habiendo quien, oportunamente, ha comparado la situacin con la Batalla de Valencia de los aos 70 y 80 cuyas consecuencias se prolongaron hasta bien entrados los 90. Por otra parte, a comienzos de agosto, los Comits de Defensa de la Repblica (CDR) llevaron a cabo una sonada protesta contra los partidos del bloque independentista, reclamndoles que pasen a la accin y den pasos concretos en la construccin de la Repblica. Todos los partidos afectados salvo la CUP rechazaron la accin de los CDR.

Qu le espera al independentismo en los prximos meses? Hasta cundo podr Torra mantener un discurso radical mientras ejerce realpolitik, en el mejor de los casos, o gestiona una rebaja de las expectativas para un retorno a la autonoma a medio o largo plazo, en el peor? Qu reordenacin se ha producido en estos ltimos meses en el sistema de partidos cataln y cmo puede afectar eso a la situacin en el futuro inmediato?

JxCat-ERC, un paso atrs o al lado?

Puigdemont parece haberse impuesto en el PDeCAT, tras su pulso con la excoordinadora general del partido, Marta Pascal desde sectores afines a ella se lleg incluso a amagar con dejar caer al expresidente mientras estaba detenido en Alemania, y el nuevo presidente de la formacin, David Bonveh, ya ha aceptado la disolucin del PDeCAT en la Crida Nacional, por lo que la conversin de este movimiento poltico lanzado por Puigdemont meses atrs y que este otoo ya cuenta con ms de 50.000 adheridos es un paso casi seguro. El objetivo de la Crida Nacional sera reformular la idea del partido del presidente planteada ya en tiempos de Artur Mas y ensayada con cierto xito con la creacin de JxCat. Est por ver si Puigdemont consigue aquello en lo que Mas fracas.

Conviene recordar que, antes, Junts pel S (JxS), la coalicin entre CDC y ERC impuesta por Artur Mas como condicin para la convocatoria anticipada de las elecciones plebiscitarias del 27 de septiembre de 2015 tena entre sus objetivos evitar la victoria de los republicanos que auguraban las encuestas. Igualmente, en los comicios del 21 de diciembre de 2017 JxCat se present con Puigdemont como principal baza electoral y logr invertir las previsiones de los sondeos, evitando, por segunda vez consecutiva, la victoria de ERC.

En Catalunya, el que ERC no haya arrebatado a JxCat la hegemona del independentismo se atribuye a varios motivos: desde cambios en la estrategia poltica hasta la falta de cuadros tcnicos capacitados para concluir una campaa electoral con xito. Fuera de Catalunya, muchos observadores se sorprenden por las crticas a ERC por haberse convertido pblicamente en la formacin en apariencia ms reacia a la independencia.

Durante los debates de investidura, ERC fue, como es sabido, el partido que ms defendi la renuncia a investir a Puigdemont, en aras de lo que entonces se llam un gobierno efectivo. Y fue el presidente del Parlament, Roger Torrent (ERC), quien decidi suspender el pleno de investidura de Puigdemont, el 30 de enero de este ao, ante las medidas cautelares impuestas por el Tribunal Constitucional (TC) que hacan inviable su investidura. La suspensin del pleno, se vista como se vista, supona el acatamiento prctico de las injerencias del TC en la actividad del Parlament de Catalunya y la renuncia fctica a actuar como institucin soberana.

Segn la argumentacin de ERC, con un gobierno efectivo se lograra poner fin a la ocupacin de la Generalitat por el gobierno espaol y reactivar la vida institucional en Catalunya, condicin sine qua non para conseguir la liberacin de los polticos encarcelados, ampliar la base del independentismo y reconducir la hoja de ruta independentista. El encarcelamiento de su presidente, Oriol Junqueras, y el exilio de su secretaria general, Marta Rovira, han dejado el partido en manos de un poltico de segunda fila como Pere Aragons, ms alejado del izquierdismo retrico del que hacen gala los dos parlamentarios ms conocidos de ERC en el Congreso de los Diputados, Joan Tard y Gabriel Rufin, las caras visibles de los republicanos en el resto del Estado.

Ampliar la base parece haberse convertido mientras tanto en el mantra de ERC. Pero es difcil ensanchar la base en particular en los barrios obreros donde Ciudadanos se impuso en las elecciones del 21D, si los partidos independentistas no acompaan sus reivindicaciones de emancipacin nacional con un programa social que, en contraste con la dinmica neoliberal y recentralizadora del rgimen de la monarqua reinstaurada, mejore las condiciones materiales de vida y trabajo de la mayora de la poblacin. Esta es la posicin de la CUP (condensada en el concepto de soberanas, en plural), reiterada especialmente durante la pasada legislatura y base de su negativa a investir a Artur Mas (el presidente de los grandes recortes en materia social y cuya candidatura presidencial fue apoyada por ERC contra viento y marea) y a aprobar los presupuestos de 2016, que ni revertan los recortes ni las reformas fiscales regresivas aprobados por las anteriores mayoras parlamentarias convergentes y tripartitas, y que fueron elaborados precisamente por un conseller de Economa de ERC.

Por ello, si bien es cierto que la suma de votos obtenida por las tres candidaturas independentistas en las elecciones del 21 de diciembre no alcanz el 50%, en el caso de ERC, la sobrevenida urgencia por ampliar la base tiene visos de simple pretexto para legitimar una poltica de contemporizacin con el gobierno espaol, a fortiori desde la llegada de Pedro Snchez a la Moncloa. En ese sentido se expres el pasado 30 de agosto Joan Tard en una entrevista en RAC1, en la que dijo que el PSOE, con el apoyo de Podemos, siempre ser ms dialogante, aunque nos castiguen y nos golpeen, que un gobierno del Partido Popular con el apoyo de Ciudadanos.

El carcter puramente retrico e instrumental de las apelaciones a la ampliacin de la base social independentista puede apreciarse en que, en el discurso de ERC, jams van acompaadas de propuesta alguna tendente a hacerla posible, en forma de medidas para la redistribucin de la renta, como una reforma fiscal progresiva o la recuperacin de los niveles de gasto pblico social anteriores a 2010. Y en el planteamiento resolutivo del conflicto nacional, ERC parece aproximarse a las posiciones factualmente obstruccionistas actualmente defendidas por Catalunya en Com Podem y, anteriormente, por Catalunya S Que Es Pot (CSQEP) e ICV-EUiA. As, Tard propona das atrs una consulta que diese una respuesta a las demandas de todos, la de los catalanes que aspiran a la independencia, la de quienes quieren un estado federal o de quien defiende la autonoma actual.

El problema de este tipo de afirmaciones pretendidamente ecumnicas es que desconocen la lgica de los procesos de federalizacin, que constituyen formas de integracin poltica de antiguos estados soberanos. El hecho de que los procesos autonmicos contemporneos, tanto durante la Segunda Repblica como en el actual rgimen monrquico, hayan surgido de un estado previamente centralizado explica sus lmites y la incapacidad del sistema jurdico-poltico espaol de transformarse en sentido federal.

Por todo ello, la constitucin de un estado cataln independiente no solo no impide, sino que es una precondicin para poner en marcha un verdadero proceso de federalizacin de Espaa. En efecto, en la coyuntura poltica actual, la previa soberana de los sujetos federables es la nica va que proporciona la fuerza negociadora necesaria para disear en posicin de igualdad la composicin de las instituciones comunes y los rganos jurisdiccionales, las haciendas federal y federadas y un marco que reconozca competencia realmente exclusiva para los estados federados en las materias que stos quieran asumir. En segundo lugar, el pueblo cataln tiene el derecho a decidir si quiere seguir formando parte del Estado espaol o prefiere constituirse en estado independiente (sin perjuicio de ulteriores procesos de integracin con otras comunidades polticas), pero el modelo de organizacin territorial del conjunto de Espaa no es una cuestin que pueda decidirse unilateralmente desde Catalunya (y, ciertamente, la opcin federal no parece ser la preferida por la mayora de la poblacin espaola, si hay que creer a los estudios demoscpicos). Y, sobre todo, lo que caracteriza a todo verdadero referndum es la formulacin de una nica pregunta con dos nicas respuestas posibles, y no la encuesta de preferencias polticas histricamente defendida por ICV, de cuya lgica no escap la consulta del 9 de noviembre de 2014. La superacin de estos planteamientos y la formulacin de un pregunta clara sobre la independencia es uno de los grandes mritos del referndum del 1 de octubre.

La CUP, cada vez ms en solitario?

Como alertaban algunas voces el ao pasado, la CUP corre crecientemente el riesgo de convertirse en el nico partido independentista en la cmara. Las crticas, desde la izquierda de la propia formacin, sealan que la CUP podra pasar de haber sido la locomotora del proceso independentista a convertirse en su vagn de cola, si le vence el complejo de no querer importunar a los sectores mayoritarios del independentismo y ser vista como la potencial culpable de que el proceso independentista descarrile, y que ya le llev a permitir la aprobacin de los presupuestos de 2017.

Asimismo, se percibe un cierto erratismo en su estrategia actual, ya que fue precisamente la CUP quien plante la necesidad de un referndum especfico de autodeterminacin, ante la constatacin de que las elecciones plebiscitarias del 27 de septiembre de 2015 no haban arrojado un resultado claro en torno al plebiscito planteado, por cuanto las dos candidaturas independentistas obtuvieron la mayora absoluta de los escaos y superaron en votos a las abiertamente unionistas, pero no alcanzaron el 50% de los votos, ya que la candidatura Catalunya S Que Es Pot, predecesora de Catalunya en Com Podem, eludi pronunciarse en campaa sobre la cuestin de la independencia.

Sin embargo, el resultado de las elecciones del pasado 21 de diciembre apenas ha hecho variar la correlacin de fuerzas entre bloques y las candidaturas independentistas, aunque mantienen la mayora absoluta de los escaos, siguen sin alcanzar el 50 % de los votos. Y cabe recordar que, si bien la usurpacin del gobierno de la Generalitat por el gobierno espaol y la disolucin del Parlament de Catalunya se basan en una interpretacin abusiva del artculo 155 de la Constitucin Espaola y constituyen una vulneracin flagrante del artculo 67.7 del Estatuto de Autonoma de Catalua, el hecho de que las candidaturas independentistas concurrieran a unas elecciones de cuya convocatoria la legitimidad y legalidad son altamente cuestionables implica su legitimacin de facto y la renuncia al mandato del referndum del 1 de octubre.

En este sentido, la CUP se encuentra actualmente en la encrucijada entre defender la necesidad de ensanchar la base social del independentismo ―lo recordaba recientemente una de sus portavoces, Laia Estrada― y la retrica de hacer efectiva una repblica cuyos dirigentes solo han proclamado verbalmente.

Fuente: http://www.elsaltodiario.com/cataluna/cataluna-otono-caliente


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter