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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2018

En Amrica Latina se vive una crisis poltica peligrosa para las democracias
Una guerra solapada

Carolina Vsquez Araya
Rebelin


En Guatemala, el presidente amag un auto golpe al estilo Serrano Elas -frenado quiz por algn poder superior- dejando en el ambiente la certeza de que la dbil democracia, conseguida despus de 36 aos de un sangriento conflicto armado interno, no tiene la suficiente fuerza para salir indemne de los constantes embates de gobiernos corruptos vinculados ntimamente a las fuerzas castrenses y grupos empresariales que han dominado durante dcadas la vida de esa nacin. Con un estilo imitado de otros dictadores, Morales se lanz de lleno a defender su posicin declarando abiertamente la guerra a quienes pretenden consolidar el estado de Derecho, fortalecer al sistema de administracin de justicia, terminar con la corrupcin y acabar con la impunidad. Su mensaje desde el palacio de gobierno y rodeado de oficiales de las fuerzas armadas afianz la conviccin de que el mandatario no es ms que un pen controlado y sostenido por el ejrcito.

La respuesta de la ciudadana ante el cuadro desolador de los poderes del Estado, transformados en reductos seguros para garantizar privilegios e inmunidad a quienes delinquen desde las instituciones pblicas, no tiene siquiera la fuerza suficiente para provocar inquietud en esos crculos. La sociedad civil ha sido fragmentada a travs de insidiosas campaas annimas desde centros de control informtico y desde medios de comunicacin favorecidos por los polticos de turno. Tambin ha tenido un efecto devastador el acoso, las amenazas y asesinatos contra lderes comunitarios y periodistas cuyo trabajo ha puesto en descubierto actos flagrantes de corrupcin.

Es tan descarada la manera como los funcionarios se blindan contra la accin de la justicia que dejan pocas probabilidades de verse afectados por manifestaciones de protesta, la mayora de ellas debilitadas por el miedo a las consecuencias y la pasividad de una parte importante de la poblacin, por lo tanto carentes del impacto necesario para causar efecto.

Este cuadro no es exclusivo de Guatemala. Ya sucede algo similar en Honduras, Nicaragua, Brasil, Argentina y otras naciones en donde las democracias conquistadas a fuerza de grandes sacrificios y enormes prdidas humanas, se debilitan aceleradamente en esta suerte de neo guerra fra en donde la influencia de las grandes corporaciones y los intereses geopolticos de Estados Unidos constituye una marca de identidad largamente conocida en nuestro continente. Las consecuencias del perverso juego de poner y quitar dictaduras, negociar con los grupos econmicos, romper acuerdos y crear otros ms convenientes a sus intereses ha causado el empoderamiento de grupos criminales cuyos tentculos en el cuerpo institucional de los Estados les ha convertido en un poder paralelo con trgicas consecuencias para las democracias latinoamericanas.

Lo sucedido en Guatemala durante los das pasados marca un regreso a las pocas ms oscuras de las dictaduras de los aos 80 en muchos los pases del continente. Esta nueva guerra contra los derechos ciudadanos, con el ingrediente adicional de una renovada poltica represiva hacia grupos de mujeres, diversidad sexual, defensores del ambiente y pobladores opuestos a las explotaciones mineras que no dejan ningn beneficio, aumenta la presin del caldero y expone al pas a una explosin social de nefastas consecuencias. Ante esto, la nica respuesta posible es un movimiento de unidad ciudadana capaz de anular el efecto de las estrategias divisionistas de sus enemigos ms cercanos y ms peligrosos: sus propios gobernantes.

Blog de la autora: www.carolinavasquezaraya.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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