Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2018

Maduracin neoliberal y gobierno de transicin
Revolucin Bolivariana 2014-2018: el "Largo Viraje"

Emiliano Teran Mantovani
Rebelin


El reciente anuncio del Programa de Recuperacin, Crecimiento y Prosperidad Econmica por parte del Gobierno nacional (ago. 2018) ha llegado a ser sealado por varios sectores crticos como un paquetazo neoliberal. El problema es que los paquetazos estn histricamente vinculados al recetario ortodoxo del Consenso de Washington (primordialmente estructurado por el FMI), llevado adelante mediante la terapia de shock. Estamos ante otra faceta diferente de neoliberalismo, heterodoxa, hbrida, estratgica y flexible; de permanentes reacomodos, ajustes y mutaciones, en la cual coexisten mecanismos de flexibilizacin y desregulacin, formas de mercantilizacin y financiarizacin, comercializacin (orientacin a las exportaciones y al mercado global), corporativizacin (organizacin segn el modelo de negocios), o incluso formas parciales de privatizacin de facto, con intervenciones estatales, ciertas narrativas de izquierda y mecanismos selectivos de distribucin social de la renta petrolera.

A nuestro juicio, para poder comprender este proceso en su complejidad, debemos renunciar de una vez por todas al ya viejo empeo de relacionar neoliberalismo nicamente con su forma pura, ortodoxa (vinculada a los aos 90, al FMI, al Consenso de Washington o solamente a las privatizaciones). Los tiempos han cambiado. El costo poltico de la imposicin de programas de ajuste mediante terapias de shock en pases latinoamericanos y otros del mundo, fue y ha sido altsimo provocando numerosas revueltas populares y cada de gobiernos, por lo que a las autoridades gubernamentales les es tambin conveniente impulsar este modelo con matices, adaptaciones, grados diferenciados de intensidad y flexibilidad. El propio FMI lleg a declarar pblicamente en 2016 que estaban ante un replanteamiento de la poltica de la institucin, expresando autocrticas a algunos pilares de sus recetas ortodoxas.

En Amrica Latina, el ltimo boom de los commodities contribuy en este proceso de versatilizacin del neoliberalismo Post-Consenso de Washington, lo cual pudo adems viabilizarse a travs de polticas de financiarizacin de las clases populares, utilizando mltiples mecanismos distributivos para la incorporacin de buena parte de la sociedad anteriormente excluida del consumo y de los instrumentos financieros.

Si bien las recetas ms ortodoxas no desaparecen en este nuevo perodo (si no, hacia dnde se dirige el actual gobierno de Mauricio Macri en Argentina?), el posicionamiento de China en Amrica Latina supuso tambin la penetracin de sus particulares formas de acumulacin neoliberales neoliberalism with chinese characteristics (Harvey dixit) rotuladas, por ejemplo, por las zonas econmicas especiales (promovidas desde las reformas liberalizadoras de Deng Xiaoping post-1979); la promocin de endeudamiento pblico masivo por parte de los Estados receptores, principalmente para la expansin del sector primario; etc. En este sentido, el variado ensamblaje de modalidades y tipologas del extractivismo en la regin est tambin marcado por las polticas del Consenso de Beijing.

Comprender las dinmicas de esto que hemos llamado el neoliberalismo mutante, es til para visibilizarlo como un mtodo para:

a) configurar una forma de gobernabilidad ms sostenible en el tiempo;

b) allanar una transicin socialmente ms tolerable, ante el agotamiento y fin del ciclo progresista;

c) preparar el camino para un eventual giro a la ortodoxia u horizonte de despojo masivo, apuntando con posterioridad a polticas ms crudas, ortodoxas y explcitas de neoliberalismo.

 

La maduracin neoliberal: el Largo Viraje 2014-2018

Antes que un paquetazo de la marca del Gran Viraje de Carlos Andrs Prez II, nos encontramos, tal vez, ante la etapa madura de una transicin poltico-econmica en el pas, la cual inicia en 2014 y ha ido desmantelando gradualmente los pilares progresistas de la llamada Revolucin Bolivariana: nacionalismo energtico, democracia popular participativa, economa anti-neoliberal en favor de los ms desfavorecidos y soberana nacional.

Asistimos a un proceso de re-estructuracin de la economa extractivista lo que hemos llamado una nueva fase del extractivismo en Venezuela , el cual se ha desarrollado como un Largo Viraje, en el que se van llevando adelante reformas legales, normativas, polticas y medidas econmicas, que van dndole cada vez mayor cabida a formas de acumulacin neoliberal.

Pero este proceso no hay que interpretarlo como uno lineal e inevitable. Ms bien ocurre en un contexto poltico accidentado, inestable, voltil y de intensas disputas, que incluyen claro est, la incidencia de actores geopolticos. Lo que es necesario resaltar es que, incluso los grupos de poder que pugnan, comparten los principios de re-estructuracin econmica en consonancia con las grandes potencias forneas, sea EEUU, China, Rusia, etc, previendo en primeros trminos la solucin a los problemas internos de liquidez por parte del Estado, la recuperacin y relanzamiento de la economa extractivista, el equilibrio del mercado interno, el desmontaje de obstculos al crecimiento, el favorecimiento al capital y arreglos favorables a los inversores forneos y, por supuesto, el mantenimiento del poder poltico y el control de las empresas clave del pas.

El llamado Programa de Recuperacin, Crecimiento y Prosperidad Econmica es en realidad parte de un devenir econmico de varios aos. A pesar de que en el perodo 2009-2013 ya se expresaban sntomas de agotamiento del modelo de acumulacin determinados por su sesgo extractivista, la acentuacin de la dependencia a los sectores primarios, la crisis mundial 2008-2009 y el Efecto China vivido nuevamente por Venezuela como una enfermedad holandesa y de estancamiento poltico del proyecto bolivariano, es a partir de 2014 cuando comienzan a darse pasos ms claros que van apuntando a una re-estructuracin econmica.

Una corriente pragmtica va tomando el timn de ciertos sectores, como lo fue por ejemplo la gestin de Eulogio del Pino en la presidencia de Petrleos de Venezuela S.A. desde 2014, comenzando a estructurar lo que llam un rgimen especial de inversiones, en el cual se van configurando reformas en los marcos de negocios que apuntan a la flexibilizacin progresiva en favor de las corporaciones transnacionales, principalmente en lo que respecta a la Faja Petrolfera del Orinoco, lo que posteriormente se tomara como modelo en los marcos del resto de los sectores extractivos. Este mismo ao aparecen las llamadas Zonas Econmicas Especiales, una figura de una muy alta significancia, que plantea la instalacin un rgimen de liberalizacin radical de los territorios asignados para un desarrollo acelerado.

Otro elemento que destaca es la bsqueda de avance a las nuevas fronteras de los commodities, con miras a abrir nuevos polos extractivos para la captacin de divisas y el relanzamiento de otros ya existentes (como por ejemplo Carbozulia). Ya en 2015 comienza a re-emerger y tomar fuerza el Arco Minero del Orinoco, lo que va a ir oficializndose en 2016, de la mano de la llamada Agenda Econmica Bolivariana, que supona una importante promocin del avance de fronteras, dndole especialmente a la minera un rol nunca visto anteriormente en la historia contempornea venezolana.

Se van creando mecanismos para el incremento en la participacin y poder de las empresas transnacionales en los emprendimientos extractivos, como lo estipulado en la Ley Orgnica para el Desarrollo de las Actividades Petroqumicas (30-12-2015), que contempla la posibilidad de participacin mayoritariamente privada; como lo reflejan las loas al proyecto Cardn IV (Gas offshore en Paraguan), de inversin 100% privada (Repsol 50% y Eni 50%); como ocurre por la incapacidad financiera de PDVSA, que hace que la parte accionaria de la misma sea cubierta mediante prstamo de su socio extranjero; o en la invitacin a las empresas a ser, adems de accionistas, financistas de los proyectos.

Resaltamos la expansin y sofisticacin de la mercantilizacin y financiarizacin de la naturaleza, que van desde la ya ms vieja vinculacin directa de la deuda con parte de la produccin petrolera diaria (relacin Fondo Chino pago de la deuda con petrleo), al ofrecimiento de retribucin a los inversores directamente con commodities (ej., el atractivo carbn venezolano), avances en la certificacin de todas las reservas mineras del pas y su consiguiente inscripcin en las dinmicas de valores de las principales bolsas mundiales de commodities, y la aparicin del Petro como una denominacin monetaria digital, probablemente multifuncional como unidad de cuenta, bono y criptomoneda respaldada con petrleo y otros recursos naturales a futuro.

Adicionalmente, se va haciendo ms ntida, creciente y enftica la orientacin de la economa nacional a las exportaciones y al mercado global (principio de comercializacin), al tiempo que se hacen evidentes la introduccin y posicionamiento de trminos econmicos propios de la ortodoxia neoliberal, lo cual se expresa claramente en los discursos que se producen en torno al Programa de Recuperacin, Crecimiento y Prosperidad Econmica: disciplina fiscal, crecimiento sostenido, prosperidad, equilibrio macro-econmico, poderoso mercado interno, entre otros.

Leyes y medidas como la Ley Constitucional de Inversin Extranjera Productiva (diciembre 2017) y el reciente decreto (2/08/2018) de exoneracin del Impuesto Sobre la Renta a los enriquecimiento de PDVSA y sus empresas filiales y mixtas (que abarca a las corporaciones petroleras forneas asociadas) siendo que el cobro del mismo ha sido una especie de emblema histrico del ejercicio de soberana por parte del Estado venezolano son varios ejemplos de los mecanismos clave que van trazando el camino ms prximo hasta la llegada de este ltimo anuncio para un programa de recuperacin econmica.

Todo esto se ha producido en el marco de polticas diferenciadas y paradjicas de distribucin de la renta, que hace coexistir, por ejemplo, la adjudicacin directa de bonos a travs del llamado Carnet de la Patria, la formalizacin de permanentes aumentos de los salarios nominales o polticas de corte social como el Plan Chamba Juvenil (para incorporar jvenes al campo laboral), con severos recortes a las importaciones, que contrastan con el pago puntual de la deuda pblica externa y su servicio; imposicin de sacrificios u omisiones en relacin a las dramticas carencias de bienes de primera necesidad y servicios pblicos; absoluta falta de transparencia de las cuentas pblicas y asignaciones a discrecin de los excedentes con base en criterios partidistas; y un aumento de la represin y control social, ante las protestas crecientes. Recursos como la emisin masiva de dinero inorgnico reconocida recientemente por el Gobierno nacional han permitido matizar lo que hubiese podido ser una mayor austeridad en el gasto pblico.

El conjunto de estas medidas distributivas no slo no logran paliar la crisis actual sobre todo en el caso de los sectores sociales ms desfavorecidos, sino que bsicamente representan medidas compensatorias que no interrumpen el proceso de transformacin y re-formateo conservador del rgimen progresista previo.

 

Vivir hipotecados: hacia un perverso rentismo hiper-financiarizado?

La orientacin del conjunto de medidas presentadas como el Programa de Recuperacin, Crecimiento y Prosperidad Econmica pudiera resumirse en la bsqueda desesperada de captacin de divisas recurriendo, en una primera capa, fundamentalmente a las estructuras del sector primario (extractivismo). Para ello se centran en dos pilares: a) el Petro como unidad de cuenta y bono (y potencial criptomoneda minable), creando un sistema de anclaje del mismo a la fuerza material fundamental de la economa capitalista domstica (petrleo y dems recursos naturales) que, ante la ruina y colapso de la produccin nacional, aparece principalmente en su forma ms cruda (petrleo bajo el suelo, oro en bvedas) y como commodity a futuro; b) favorecimiento a la inversin extranjera para el deseado aumento de la produccin de los sectores extractivos (claramente para la exportacin), as como la necesidad de la recuperacin fiscal y tributaria, pero que no podra perjudicar a las empresas forneas y que debera ser cargado sobre la poblacin de maneras selectivas y tolerables (ej. aumento del IVA con excepciones, aumento progresivo de la gasolina y cobros de la misma a travs del llamado Carnet de la Patria).

Una segunda capa, se refiere a las formas de distribucin de estos excedentes, divisas y recursos (como por ejemplo, la devaluacin del tipo de cambio y su unificacin en una sola modalidad) en las cuales, como ya se ha dicho, se promueven asignaciones precariamente paliativas (como el aumento nominal de salarios) y a discrecin de los intereses poltico-partidistas.

En esencia, lo que queremos destacar son los peligros que conlleva este intento de anclaje y sustentacin de la economa formal en una especie de nueva meta-economa, fundamentalmente especulativa, en la cual se desborda la relativa relacin causal barriles de petrleo/renta petrolera, para entrar en dinmicas perversas de un tipo de rentismo de obligaciones, que tiene ms un formato del tipo instrumento financiero a futuro. Esto abre el camino a la formacin de una especie de fase de hiper-financiarizacin del capitalismo rentstico, sin poder al momento determinar qu dimensiones podra desarrollar.

Lo que complica an ms las cosas es que se crean estas obligaciones pues se van a tener que respaldar en petrleo, divisas equivalentes o algo que haga que el Petro tenga valor, validez y credibilidad en el mercado, y que sea recaudable a partir de crudos que son mucho ms costosos, econmicamente inestables y complicados de extraer, como lo son los extra-pesados de la Faja del Orinoco, lo que implica que en realidad el respaldo sera el conjunto de recursos naturales del pas, la participacin en los emprendimientos econmicos y, en general, los bienes de la nacin, concediendo soberana a los acreedores.

As que ya no es slo la dependencia del rentismo de hoy, sino el de maana y varios aos ms por delante. La trampa de este tipo de instrumentos es el encierro que se provoca en el crculo vicioso de la dependencia al extractivismo. Como se promueve la profundizacin de la extraccin de petrleo, y ahora de la minera, esto consolida el hecho de que no haya otra fortaleza econmica que el propio extractivismo como ha ocurrido histricamente, dejndonos en una orfandad productiva que favorece a la depreciacin del valor real de la moneda, el desabastecimiento de productos nacionales, la especulacin y la inflacin. El devenir de la poltica imperante, sera la combinacin de estas formas selectivas de distribucin de emisiones y divisas de manera clientelar, con un aumento de la represin y control social.

Los ms optimistas pedirn que se confe en estas medidas y cmo ser que llegamos hasta este punto?, las cuales seran provisionales para salir del hoyo y ahora s, poder arrancar hacia una economa productiva. Pero no importa cuntas promesas se hagan, no hay forma de que prospere ningn programa econmico si no se cuestiona y transforma radicalmente la estructura corrupta de distribucin de la renta, esa misma que se ha instalado de tal manera, que ha producido la institucionalizacin del desfalco, y por tanto, la instalacin de estas nuevas relaciones de poder, formas de desigualdad social y de hipotecamiento y devastacin de la naturaleza.

La solucin a esta grave crisis es fundamentalmente poltica.

 

Se nos agota el tiempo

La situacin en Venezuela es dramtica, en muchos sentidos, de alta gravedad y de muy sensibles tensiones polticas. La geopoltica estadounidense en Amrica Latina, en articulacin con sus aliados regionales, se ha tornado notoriamente agresiva con el pas, generando medidas econmicas en su contra y abriendo posibilidades para el desencadenamiento de escenarios realmente peligrosos. Pero estamos ante una disputa entre coaliciones polticas, determinada por el control del poder del Estado, los procesos de captacin de renta y la gestin de los mercados y recursos naturales. Y en esta disputa los pueblos estn sencillamente en un segundo plano.

Es intil insistir en que la va de neutralizacin de los sectores sociales que tomaron la bandera de cambio revolucionario, y el desmontaje paulatino de los pilares progresistas del proyecto bolivariano durante el gobierno de Nicols Maduro, era un camino inevitable. Hay ya un largo registro de crticas y sealamientos que, desde diversos sectores del campo popular incluyendo amplios sectores del chavismo de base fueron alertando de medidas y polticas que deban tomar otros rumbos. A estas alturas, se evidencia que el actual gobierno est cumpliendo la tarea de configurar una transicin hacia otro rgimen poltico en el que se est combinando la maduracin neoliberal y el autoritarismo.

La pregunta ante estos complejos escenarios es qu pueden hacer los pueblos para salir adelante. La izquierda no puede slo pensar desde la razn de Estado, la real politik, o nicamente fungir como la consejera del prncipe. Mucho menos convertirse en censora de los sectores crticos, construyendo chivos expiatorios, generando sospechas criminalizadoras sobre la diversidad y pretendiendo colocarse en una posicin de superioridad moral, cuando precisamente el silencio cmplice es uno de los factores que ha contribuido al crecimiento y consolidacin de las tendencias restauradoras, conservadoras, autoritarias y corruptas en el Gobierno Bolivariano. La izquierda no puede disolver su proyecto tico sencillamente no vale todo y olvidar que su ncleo es pensar desde abajo, en clave popular.

Si hay alternativas al neoliberalismo, a la guerra, al despojo, al autoritarismo y al extractivismo, estas debern emerger y crecer desde el seno de las bases sociales. Para ello no slo habr que desbordar los cdigos dominantes de la poltica polarizada, sino crear otros nuevos.

Las enfermeras organizadas, los sectores de base que impulsan la marcha campesina, comunidades indgenas que resisten dignamente a los despojos en sus territorios, comuneros y comunas, docentes, entre otros, son voces dispersas, fragmentadas, pero en movimiento, y por tanto, son siempre horizonte de posibilidad. Y en este sentido, conviene resaltar el que es, a nuestro juicio, el gran dilema poltico-popular: cul ser el rol del chavismo popular crtico ante esta situacin? Esta parece ser la clave que podra favorecer un giro virtuoso de la situacin.

Como pueblos, no tenemos ms que nuestras tradiciones e historias de luchas, los saldos organizativos de los ltimos aos, y nuestras pulsiones y descontentos.

Se nos agota el tiempo...

 

* Emiliano Teran Mantovani es investigador asociado al Centro de Estudios del Desarrollo (CENDES) y miembro del Observatorio de Ecologa Poltica de Venezuel.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter