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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2018

Contra el Movimiento Social Patriota

Felipe Lagos
Rebelin


1. Y CUNDO REACCIONAMOS CONTRA LOS REACCIONARIOS?

La agrupacin neonazi Movimiento Social Patriota [MSP] se est poniendo de moda? Estn intentando ganar popularidad con consignas simples como Pedfilos muertos, problema resuelto, El que no aporte se deporta, Con mis hijos no te metas: no a la dictadura gay. Tienen una pgina web donde publican sus ideas, usan redes sociales y ya la televisin ha empezado a darles tribuna.

El MSP quiere ser la propuesta nacionalista al malestar social, la deslegitimidad de la poltica y los polticos, la desigualdad y las injusticias sociales y econmicas vigente en Chile. As disfrazan sus actos e ideas neonazis bajo consignas sociales, intentando representar a los sectores trabajadores y de clase media. De esta manera han estado sumando miembros y por lo tanto capacidad de movilizacin de sus actos de propaganda.

El sistema poltico, judicial y policial podra estar haciendo la vista gorda. Porque si consideraran realmente la peligrosidad de las agrupaciones e ideas fascistas, incluso el Presidente de la Repblica y los distintos presidentes de partidos polticos deberan pronunciarse ya, rechazando totalmente tales acciones e ideas. O es que el gobierno los va a encontrar tiles para justificar sus polticas pblicas en torno a la migracin? O les acomoda que las acciones del movimiento neonazi llamen la atencin de la opinin pblica para distraerlos de los errores sistemticos del Gobierno a nivel comunicacional? O el sistema poltico va actuar recin cuando alguien resulte muerto? O les parece bien que el MSP podra implicar gasto de recursos y de tiempos a los movimientos sociales que tengan que desplazar sus acciones propias a labores antifascistas como festivales antirracistas, contramanifestaciones y actos de oposicin?

Es ms, quin o qu nos asegura que sus miembros no vayan a querer acceder a puestos polticos en las prximas elecciones municipales? Cumplen las fuerzas armadas u otras instituciones del Estado con la enseanza de valores republicanos, democrticos y de no discriminacin?

Hay que deslegitimar poltica y socialmente al MSP, hay que ampliar la desaprobacin social; iniciar una respuesta rpida contra los neonazis y esto se har desde la sociedad civil. El sistema judicial, la polica y el Gobierno actuaran muy lentos, si es que actan. Hay que disputar la hegemona cultural en los barrios, las poblaciones.

Es cierto que estas acciones antifascistas pueden poner en riesgo la seguridad de las personas y organizaciones, exponindose a acciones de venganza del MSP. Se van a intensificar las acciones antifascistas, pero eso implicar que los grupos neonazi tambin se radicalizaran.

Los neonazis MSP deben ser vencidos por todos los frentes: por los medios de comunicacin y las redes sociales, en tribunales y el sistema de justicia, por la poltica y la polica, por el gobierno, el parlamento y las leyes, y especialmente en la sociedad civil, en los barrios, poblaciones, en los centros de trabajo, donde debe impulsarse una conciencia poltica solidaria.

La sociedad chilena debe llegar a considerar como inaceptables a la agrupacin MSP. Cada vez que hablen de ellos por televisin se deben manifestar por redes social desaprobando su sola existencia; cada vez que se vea una consigna o afiche de ellos, deben ser destruidos.

Es necesario un movimiento de jvenes antifascistas, compuestos por punk, hiphoperos, agrupaciones de tinkus y batucadas, centros culturales, de circo y deportivos. No hay que perder terreno ante los neonazis. Esta es una gran oportunidad para generar un movimiento solidario y de politizacin en la sociedad civil.

2. CHILE: CALDO DE CULTIVO PARA EL FASCISMO.

 

Desde 2011 a la fecha, tras el surgimiento del movimiento estudiantil, han surgido o potenciados movimientos de protesta y resistencia al malestar, la desigualdad y el despojo que el modelo neoliberal produce: movimientos socioambientales, comunitarios, mapuche, feministas, los de agrupaciones de derechos humanos, por la salud pblica y las pensiones dignas. Incluso podemos decir que el Frente Amplio emergi tambin como el actor poltico e institucional entre estos movimientos sociales. Pero en los ltimos dos aos, hemos visto surgir tambin otros movimientos, que no se caracterizan −como los anteriores− por una salida democrtica y progresista al malestar y deslegitimidad en los mbitos de la economa, las instituciones y la poltica, sino por una alternativa reaccionaria y conservadora.

La candidatura de Jos Antonio Kast y luego la creacin de su organizacin de derecha Accin Republicana; el partido Evlopi, que detrs de una fachada liberal resguarda un discurso conservador, continuista y de renovacin de la derecha poltica; el triunfo electoral de Sebastin Piera y el apoyo popular de quienes fueron denominado (en un acrtico acto de simplificacin) como los fachos pobres; las muestras de racismo o xenofobia y el extendido discurso contrario a la migracin de colombianos y haitianos; el estampido de grupos evanglicos; el bus de la libertad y su consigna con mis hijos no se metan; la reaccin contra el movimiento feminista y LGTB+; quienes se oponen a que las personas puedan decidir sobre su propio cuerpo, en los casos de identidad de gnero, aborto y eutanasia; quienes se oponen al matrimonio y adopcin por personas del mismo sexo; quienes hoy abogan por la pena de muerte para pedfilos, pero que no se opondran a respaldar un retorno de la pena de muerte; y el grupo neonazi o fascista Movimiento Social Patritica. Son estos algunos ejemplos de la ola reaccionaria y conservadora que avanza por Chile, elementos reactivos contra una modernizacin democrtica.

As pues, tanto estos sectores reaccionarios y conservadores como los democrtico-progresistas, tienen en comn la crisis de legitimidad y el malestar social producido por el modelo neoliberal y el rgimen poltico existente en Chile. Fenmenos como la precariedad de los servicios pblicos, de la vida de las familias, los barrios, la inseguridad, la dbil solidaridad social y el fuerte individualismo y consumismo, los frgiles vnculos sociales, los enormes niveles de endeudamiento, la precariedad laboral y la desigualdad social, la corrupcin, la mimetizacin entre poltica y negocios, nos est volviendo una sociedad reactiva.

Ante la expansin del modelo neoliberal, la desregulacin de la economa, la imposicin de los intereses del mercado y los grandes capitales por sobre el de las personas y comunidades, destruyendo as el tejido social, hoy se reacciona buscando la proteccin y regulacin social. Este es el fenmeno que Karl Polanyi describi en su obra de 1944, La gran transformacin, y en especial lo que denomin con el concepto de doble movimiento: desde la expansin y desregulacin de los mercados a las demandas de proyeccin social. Pero esa proteccin y regulacin bien pueden tener una forma democrtica y progresista, u otra reaccionaria y conservadora. En ambos casos, se busca la movilizacin de la sociedad civil y la disputa por el sentido comn, as como del poder del Estado.

Dicho esto, es interesante destacar dos elementos: la actitud reactiva de los sectores populares y de clase media precarizada, que principalmente desde su rabia y frustracin se dirigen contra los ltimos en la escala social, siendo ellos los penltimos; y la necesidad de fortificar la alternativa democrtico-progresista, ante el riesgo de que se fortaleza la vertiente reaccionaria, conservadora y protofascista. No obstante, ambos elementos van de la mano, puesto que el fascismo no es sino, precisamente, un movimiento de masas, compuesto por los que llamamos los penltimos.

stos, los penltimos, ante tanto ahogo, frustracin, precariedad, movidos tambin por el miedo y la incertidumbre, y afectados por la incapacidad de hacer frente a las verdaderas causas de sus penurias (vale decir, la precarizacin laboral, el endeudamiento, el individualismo, la falta de servicios y derechos sociales), les resulta ms inmediato reaccionar contra los ltimos: migrantes, homosexuales, delincuentes pobres, mapuches.

Si no se consolida un proyecto poltico y social alternativo, democrtico y progresista, corremos un enorme riesgo de retroceso en Chile, de involucin democrtica. Este desafo implica comenzar a ponernos de acuerdo en lo fundamental, a pesar de las diferencias, sobre todo porque existe en nuestro pas una derecha sin complejos, dispuesta a evitar a toda costa los cambios fundamentales que requiere esta nacin; crear una agenda para la justicia social, los servicios pblicos y la distribucin de la riqueza; hablar a las personas, familias y comunidades con un lenguaje transversal, claro y directo, centrado en sus necesidades y aspiraciones; entender que elementos fundamentales para las chilenas y chilenos como por ejemplo la seguridad y las instituciones son expresiones de la bsqueda por una vida digna e integral, para que nadie se sienta abandonado.

La alternativa que construya la proteccin y regulacin social que hoy chilenas y chilenos anhelan, tras tanto despojo producido por la desregulacin del mercado, debe venir de los sectores democrticos y progresistas, para reconstruir una nacin, un Estado y una repblica, donde quepan todas y todos; en especial, donde penltimos y ltimos generen nuevos vnculos sociales, dejando atrs la competencia, el individualismo, la segregacin y la discriminacin.

3. SOBRE LOS FACHOS POBRES .

La idea de ignorantes suele no expresarse, pero sin duda est latente en la expresin fachos pobres , como un pegamento o causa por la que los pobres llegan a ser fachos : si es pobre y apoya o vota a la derecha, es ignorante. Es como la golilla que adhiere el tornillo a la tuerca. El adjetivo es un insulto, un gesto despectivo, que sita a un conjunto de personas ( pobres ) en el acto irracional (ignorancia) de dar su apoyo a la derecha.

La expresin se ha usado por largo tiempo, llegando incluso a manosear el sentido comn. Y surgi a la luz de la evidente adherencia de capas populares a los partidos polticos o caudillos UDI y RN, especficamente en el mbito de la gestin municipal. Paradigma de ese apoyo es Jos Manuel Ossandn y el municipio de Puente Alto. El calificativo vuelve a aparecer en las redes sociales para describir el alto apoyo electoral que obtuvo el candidato de Chile Vamos, Sebastin Piera.

La expresin fachos pobres se usa como si fuese una explicacin. De ah la jerarqua de esta palabra invisible: ignorantes. Pero verdaderamente, explica algo? No slo no explica nada, sino que a la vez que responsabiliza a un actor (el pobre ) por dar su apoyo a la derecha, genera un distanciamiento o des-responsabiliza a quien emite el improperio o juicio: los responsables de que la derecha gane elecciones seran los fachos pobres .

Esta forma de seudoexplicacin se parece muchsimo a un concepto considerablemente ms sofisticado utilizado por la ortodoxia marxismo para explicar la reticencia de los sectores populares para sumarse al movimiento obrero, siendo inconsecuentes con sus condiciones materiales: la falsa conciencia. Y si agregamos que una derivacin de la falsa conciencia es que no puede ofrecer una visin verdadera o fiable de la realidad, nos acercamos ms a la idea de que los fachos pobres (inconsecuentes) son tambin ignorantes. Todo esto implicara tambin que habra una visin culta, verdadera e inteligente de la realidad social.

Pero, tan ignorantes son los fachos pobres ? Tan alienada de su propia realidad es su conciencia? Hay que ser irracional para dar su apoyo a sectores sociales a los que claramente no pertenecen?

Lo cierto es que lejos de ser ignorantes, los sectores populares, las personas, familias, vecinas y vecinos, hacen un clculo racional al dar su apoyo a la derecha. Por rudimentario e inmediatista que sea, ven all una conveniencia y buscan una mejora para sus propias condiciones materiales: el colchn antiescara para la abuelita postrada, la silla de ruedas para el padre con parlisis, la beca para hacer el curso de conducir para la nieta o nieto, etc., etc. Ciertamente, ese racionamiento se sostiene en una cultura del individualismo y la beneficencia. Pero al reconocer esto, ya no podemos tomar distancia ni des-responsabilizarnos porque los sectores populares voten derecha.

Entonces, la problemtica emergente no es ya por qu el pueblo da su apoyo a la derecha, sino por qu la izquierda, los progresistas o quienes dicen representar verdaderamente los intereses del pueblo no logran convocar o volverse una alternativa para las personas y familias. Por lo dems, seudoexplicaciones que no son ms que expresin de impotencia como la de apelar a los fachos pobres o la falsa conciencia, no contribuyen a acotar la distancia entre el pueblo y la poltica.

En definitiva, los fachos pobres ignorantes quiz no sean ni de derechas ni tan ignorantes. Cabra preguntarse entonces acerca de quin ha sido doblegado verdaderamente por la falsa conciencia, es decir, por la falta de fiabilidad de su anlisis y poca comprensin de las condiciones materiales del pueblo. No ser ya hora de hacernos cargos de nuestra testimonialidad, marginalidad y dogmatismo a la hora de soar con construir una mayora popular, una alternativa poltica y social?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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