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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2018

Solo la exhumacin de Franco?

Rafael Silva
Rebelin


"Lo ocurrido sobrepasa y desborda la capacidad de sntesis de cualquier historiador y de cualquier mente humana. Franco plane una matanza a sangre fra, al estilo de la Solucin Final nazi contra la comunidad juda, y program su ocultacin con total impunidad. Nunca se conocern las cifras exactas porque el franquismo emple todos los mtodos posibles para borrar la huella de sus crmenes mediante la desaparicin fsica, documental, histrica, la aniquilacin de la memoria de lo ocurrido. Solo se inscribi un tercio de la matanza, el resto qued desaparecido. El rgimen franquista lleg a prohibir el luto a los familiares que estaban obligados a esconder su tragedia para poder sobrevivir"
(Tulio Riomesta)


"Sobrevive el rgimen franquista en el miedo y la represin que evoluciona hacia un rgimen de dictadura financiera sustentada en la pura represin econmica, fsica y meditica junto al ensanchamiento del mercado internacional con todas sus crisis de sobreproduccin en el paraso de los bancos. Sobrevive el franquismo en sus leyes y en sus argucias moralistas, ideolgicas y culturales contra la clase trabajadora. Los huesos de Franco no reposan ni reposan los negocios de sus cmplices. Los restos de Franco son demasiada gente y demasiado dinero, terrenos, mansiones, negocios e industrias. La misma iglesia que bendijo fusilamientos y cuerpos en fosas. Hay que abrir el sepulcro para cerrar las heridas causadas por un verdugo sepultado al lado de sus vctimas. As que, junto a sus restos hay que exhumar los restos de la monarqua heredada de Franco, los jueces, los militares, las calles y los monumentos franquistas"
(Fernando Buen Abad Domnguez)


Mucho se est hablando y especulando ltimamente sobre la exhumacin de los restos del dictador Francisco Franco de su tumba en el Valle de los Cados, a raz de la decisin del Gobierno de proceder a tal fin. La familia Franco ha amenazado con demandar al Gobierno, la Fundacin Nacional que lleva el nombre del dictador se ha apuntado a dicha estrategia, y la plyade de franquistas de todo pelaje campa a sus anchas por peridicos, televisiones, tertulias, artculos y entrevistas. Estamos teniendo que asistir a un indecente y macabro revisionismo histrico de aqul negro perodo, as como a la puesta de perfil de los partidos de la derecha que an aoran los tiempos del dictador. Las visitas al Valle de los Cados (monumento perteneciente a Patrimonio Nacional) se han visto incrementadas durante las ltimas semanas, y tambin ha saltado a la palestra el debate sobre el futuro uso que debe drsele al mausoleo faranico que ensalza la "Cruzada Nacional", como fue llamada por Jos Antonio Primo de Rivera, y despus por los militares golpistas y por la Iglesia Catlica de aqul tiempo. Bien, pero centrando el asunto que nos ocupa, aclaremos e insistamos en que, de momento, la nica decisin que este Gobierno ha tomado ha sido la de la exhumacin de los restos del dictador, para que sea la familia la que le busque otro lugar ntimo y privado, o bien sea el propio Gobierno el que decida el nuevo sitio "digno y respetuoso" (en palabras de la Ministra Carmen Calvo) que merece. Vamos a ser nosotros, la izquierda republicana y transformadora, los que critiquemos tal decisin? En absoluto. Lo que criticamos es precisamente, como acabamos de recordar, que sea esa la nica decisin del Gobierno de turno en relacin al vergonzoso asunto de la superacin del franquismo en nuestro pas.

Recordemos, puestos a ello, que tuvimos que esperar hasta el ao 2007 para que el Gobierno del ex Presidente Zapatero (PSOE) pusiera en marcha la actual Ley de Memoria Histrica, que an dejaba pendientes muchos asuntos, configurando un contexto legal insuficiente y claramente injusto. Y estamos en 2018, es decir, han pasado 11 aos desde la proclamacin de aqulla Ley, sin que hayamos asistido a significativos avances en relacin a la superacin del franquismo. Los Gobiernos del PP se han jactado indecentemente de no haber dedicado ni un euro para la financiacin pblica de dicha Ley, as que al ritmo que vamos, si lo extrapolamos al resto de asuntos pendientes, calculamos que an podremos tardar tranquilamente otros 50 aos en despojarnos de todos los restos del franquismo. Puede tolerarse esto en una sociedad que se autodenomina "democrtica"? Porque la exhumacin y salida de los restos del dictador del Valle de los Cados no es ms que uno de los flecos pendientes, pero tenemos muchos ms: la exhumacin de los restos del Fundador de la Falange (Jos Antonio Primo de Rivera), la reconversin (o destruccin) del propio lugar faranico que exalta el Golpe de Estado, la Guerra Civil y la dictadura, la (posible) salida de los cuerpos de republicanos all enterrados (aqullos cuyas familias as lo decidan), la exhumacin de los restos de republicanos asesinados y enterrados en cunetas y fosas comunes, la exigencia de responsabilidades a todos los gerifaltes del franquismo an vivos (ex Ministros, ex Policas, etc.) por las atrocidades cometidas, la derogacin de la Ley de Amnista de 1977, la reconversin de estructuras de poder procedentes del franquismo, de vestigios legales de aqulla poca, la declaracin de nulidad de pleno derecho para todas las sentencias procedentes de tribunales franquistas, la retirada de todo tipo de simbologa que exalte a los golpistas o a la dictadura (monumentos, nombres de plazas o calles, etc)...Resumiendo: aplicar Verdad, Justicia y Reparacin.

Y hemos dejado para el final un peliagudo asunto, quizs el asunto definitivo para superar de una vez por todas el franquismo en nuestro pas, que son lo que pudiramos denominar las "Garantas de No Repeticin", es decir, el conjunto de decisiones y medidas encaminadas a garantizar que episodios tan terribles de la historia no se vuelvan a repetir jams. Porque el hecho es que mientras continuemos soportando el "franquismo sociolgico" presente en nuestro pas en diferentes mbitos y caractersticas, no alcanzaremos dicha situacin. Estas garantas de no repeticin debieran aplicarse, a nuestro juicio, en cinco mbitos diferentes, de forma paralela, a saber:

1.- Las Fuerzas Armadas. En nuestras FAS habita un grupsculo fascista, prueba de lo cual ha sido el reciente Manifiesto que algunos cientos de militares de alto rango han firmado ensalzando la figura del dictador. Obscenamente, se referan a l "en el mbito militar, no en el poltico", como si hablramos de un padre maltratador "en su faceta de padre, no de maltratador". El Teniente (expulsado del Ejrcito) Luis Gonzalo Segura, uno de los mayores crticos contra nuestras Fuerzas Armadas, ha denunciado la presencia de fascistas en el seno de nuestras FAS (as como multitud de casos de corrupcin y otros desmanes, en sus diferentes libros publicados). Este valiente ex militar nos ha dejado dicho: "Cada cierto tiempo las Fuerzas Armadas tienen que recordarnos quines son y de dnde vienen. Nos recuerdan que ganaron la guerra, nos recuerdan que los Reyes se criaron en las rodillas del dictador, nos recuerdan que sostuvieron al Rey y conspiraron con l, y nos recuerdan que casi nada ha cambiado". En efecto, es imprescindible democratizar profundamente nuestras FAS, no slo en lo formal (procedimientos, obediencia, libertad de expresin, justicia militar, etc.) sino en lo ideolgico, removiendo los cimientos y las bases sobre las que se asientan las funciones de los Ejrcitos en nuestra sociedad, haciendo primar el respeto absoluto a la soberana popular. Hemos desarrollado todo esto ms ampliamente en nuestra serie de artculos "Por la senda del Pacifismo".

2.- Delito de enaltecimiento. Nos referimos en este mbito a la promulgacin (o ampliacin/modificacin, en su caso) de leyes y normativas que recojan expresamente como delito muy grave la exaltacin de cualquier tipo o forma de fascismo poltico, incluido el franquismo. Todava en la actualidad, la ausencia de un marco legal de amplia referencia posibilita que anide y se mantenga una base de franquismo sociolgico que legitima la dictadura militar, y difunde las proclamas franquistas y su modelo de sociedad. La superacin del franquismo requiere una condena moral sin fisuras por parte de toda la sociedad, y para ello no pueden existir resquicios legales que puedan albergar nuevas semillas franquistas. Evidentemente, en virtud de la existencia de este delito de enaltecimiento del franquismo, quedaran inmediatamente ilegalizadas todo tipo de organizaciones y fundaciones de carcter franquista, como la Fundacin Nacional Francisco Franco, que an hoy da exalta la "vida y obra" del dictador ms sanguinario del siglo XX, as como su terrorfico legado.

3.- mbito Educativo. La Educacin Pblica, adems de ser laica, gratuita y universal, ha de poseer la calidad suficiente como para contar la historia sin paos calientes. A los escolares de las ltimas generaciones se les ha ocultado/ignorado/deformado la realidad perversa del franquismo, que trajo a nuestro pas casi cuatro dcadas de involucin en todos los rdenes. El franquismo debe estudiarse en la escuela pblica escrupulosamente, porque sta tambin es una va para que esos escolares, cuando sean adultos, sean capaces de condenar sin fisuras toda forma de fascismo. Nuestros escolares deben conocer la realidad del franquismo en todas sus dimensiones: el Golpe de Estado contra la legitimidad republicana, la Guerra Civil con apoyo del fascismo europeo para los golpistas, la represin sin lmites, las torturas, las desapariciones forzadas, los exilios, el exterminio ideolgico, el trabajo esclavo, el robo de bebs, la ocultacin de la memoria democrtica, etc. As mismo debe desmitificarse el perodo conocido como la Transicin, difundida por la derecha como "modlica", cuando en realidad fue un pacto (con vigilancia y tutela norteamericana y ruido de sables) mediante el cual se nos impona o Monarqua Parlamentaria o vuelta a la dictadura. Las elecciones de 1977 se nos vendieron como las primeras "libres" desde la Guerra Civil, pero no fue as, ya que los partidos republicanos quedaron ilegalizados. La Transicin, por tanto, dio continuidad, de forma encubierta, al franquismo. En primer lugar, porque no hubo una ruptura democrtica con el rgimen anterior, y en segundo lugar, porque los poderes fcticos que gobernaron durante la dictadura continuaron (y an continan) en el poder.

4.- La Iglesia Catlica. La secta ms poderosa, antigua y ultraconservadora, la Iglesia Catlica, fue uno de los pilares del rgimen franquista. De hecho, la Iglesia Catlica proporcion y dio soporte y cobertura al ncleo de la ideologa legitimadora del golpe militar y de la posterior dictadura que secuestr la soberana popular por la fuerza de las armas. An hoy, muchos jerarcas de la Iglesia continan defendiendo los postulados que sostenan en aqulla poca, tales como la discriminacin de la mujer (atacando los avances feministas), o la guerra contra la homosexualidad. La Iglesia Catlica bendijo la "Cruzada" franquista, llev bajo palio al dictador y le concedi su caudillaje "por la Gracia de Dios". A cambio, Franco consagr y empoder a la Iglesia en aqulla podrida y temerosa sociedad. Es lgico por tanto que la superacin del franquismo tenga que venir asociada al fortalecimiento real de un Estado Laico, denunciando los Acuerdos con la Santa Sede, prohibiendo toda simbologa religiosa en los actos y edificios pblicos, eliminando todos los privilegios que la Iglesia ostenta en nuestro pas (fiscalidad, patrimonio, subvenciones...), y sobre todo, arrebatndole el control que la Iglesia posee en el mbito educativo, expresado en los centros concertados de ideologa religiosa, e incluso en los centros pblicos a travs de la asignatura de religin.

5.- Abolicin de la Monarqua y restauracin republicana. Por ltimo, pero no menos importante, no superaremos el franquismo mientras mantengamos como Jefe de Estado a un Rey a quien nadie ha votado, y cuya legitimidad procede del franquismo, a travs de la figura de Juan Carlos I. La actual Monarqua fue restaurada por el dictador, sin consulta popular que la refrendara. Pedro A. Garca Bilbao lo ha expresado en los siguientes trminos: "No debe olvidarse que la Ley Fundamental, tambin llamada Constitucin Espaola de 1978, desarrolla un modelo nacido para blindar la monarqua y la relacin de fuerzas del final de la dictadura, cuando forma de Estado, unidad de la patria, papel del ejrcito, relaciones con la Iglesia y legalidad franquista quedaron fuera del debate constitucional y aceptadas sin ms". La Monarqua es la pieza base de la pirmide, aqulla que engarza todas las dems, el pegamento que hace que encajen todos los dems elementos del rgimen del 78. No sin razn nos dej dicho el dictador que todo quedaba "atado y bien atado". Es imprescindible poner en cuestin esta figura anacrnica y antidemocrtica de la Monarqua, y abrir un Proceso Constituyente que nos conduzca a una nueva Constitucin, la Carta Magna que nos defina y consagre como una Repblica Federal, Laica, Solidaria, Participativa y Democrtica. Esa nueva Constitucin de la Tercera Repblica tiene mucho que beber de la Constitucin de 1931, una de las ms avanzadas de su poca, que conquistaba grandes espacios de poder para las mujeres y la clase trabajadora, que declaraba nuestro pas como pacifista, y que supuso grandes avances en igualdad, soberana y justicia social.

En fin, entendemos que atacando a los cinco mbitos antes referidos, podremos definitivamente enterrar el franquismo en nuestro pas, superando aqulla terrible etapa de nuestra reciente historia, cerrando definitivamente las heridas, enterrando todos nuestros fantasmas, conociendo la verdad de lo que ocurri, haciendo justicia con los responsables y con las vctimas, y creando todo el entorno sociolgico y normativo donde simplemente no quepa exaltacin alguna al fascismo "a la espaola", es decir, al franquismo. Para ello es imprescindible formar a nuestras nuevas generaciones y a las venideras en los horrores que todo aqullo supuso, y extinguir las posibles amenazas internas que an pudiramos soportar. Como estamos pudiendo comprobar, son muchas las decisiones que hay que tomar todava en relacin a la superacin del franquismo en nuestro pas, pero el Gobierno, de momento, slo toma una. Se lo toma con tranquilidad, y an hemos de soportar que los partidos polticos de la derecha afirmen que "no es urgente". No slo es urgente, sino que llevamos ms de 40 aos de retraso. Pero la exhumacin del dictador slo es una medida de entre las muchas que hemos de tomar. No disfrutaremos de una democracia completa hasta no superar totalmente el franquismo, hasta no acabar con todos sus vestigios, hasta no apagar su alargada sombra, y ello requiere an mucho trabajo social y poltico. Como dejara dicho Milan Kundera: "La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido".

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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