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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2018

La mente humana como un campo de batalla
Revolucin tecnolgica y guerra de redes

Matas Caciabue
Rebelin


Los golpes blandos, la manipulacin informativa y la guerra jurdica (law-fare) son instrumentos de una estrategia militar definida como soft-power.

El soft-power es la estrategia central de la net-war, o guerra de redes, definida as por la RAND Corporation, una usina de ideas de las fuerzas armadas norteamericanas.

Este tipo de guerra, cuando incorpora elementos de la estrategia de hard-power, es decir, cuando necesita del uso de los instrumentosmilitares, de seguridad o paramilitares, se convierte en guerra de enjambre (swarming).

La guerra de redes se basa en la estructuracin de unidades de combate autnomas y diseminadas que se dedican al ataque hacia un objetivo comn. Esas unidades estn coordinadas para golpear desde mltiples direcciones y dimensiones, con el objetivo de destrozar la voluntad de lucha, la unidad y la cohesin del enemigo.

En la guerra de redes tienden a desaparecer las fronteras entre la guerra y la paz, y cada mente humana se convierte en un campo de batalla.

Probablemente el intento de magnicidio al presidente venezolano Nicols Maduro sea la seal ms clara del advenimiento de un momento poltico-militar (en redes) para toda la regin. El ataque con drones de ltima generacin DJI M600, la posterior relativizacin meditica del hecho, y el dejo en el olvido luegode una catarata de noticias malintencionadas, seala la aplicacin ms desbastadora de este nuevo tipo de guerra sobre los pueblos latinoamericanos.

Esta forma de concebir la guerra surge a partir de la consolidacin de la cuarta revolucin industrial, que se desataa partir de la implementacin generalizada de las nuevas tecnologas de la informacin y la comunicacin (TICs) en todos los mbitos de la vida social.

El materialismo histrico nos indica que los cambios en las fuerzas productivas traen aparejados cambios en las relaciones sociales de produccin y, estas ltimas, tienen una vinculacin dialctica con la forma de organizacin de la poltica.

As como la sociedad de la fbrica de gran industria fundamenta la potencia de los grandes sindicatos y de los partidos policlasistas, la configuracin en red del capitalismo contemporneo trae emparentada una serie de modificaciones sustanciales en la organizacin de lo social, lo poltico y lo militar.

En sus Cuadernos de la crcel, Antonio Gramsci plante una de sus tesis ms relevantes, que refera al famoso paso de la guerra de movimiento (y del ataque frontal) a la guerra de posicin tambin en el campo poltico.

En pleno siglo XXI, con la revolucin tecnolgica estructurando una nueva fase del sistema capitalista, debemos animarnos a estudiar, entonces, el paso de la guerra de posiciones a la guerra de redes, tambin en el campo de la poltica.

Podramos afirmar que, as como el asalto al palacio de invierno qued superado en la sociedad del capitalismo industrial de posguerra, la ocupacin de las posiciones y trincheras podra estar quedando en la obsolescencia en este siglo XXI.

Es que sobre la base de la revolucin de las TICs se est expandiendo una nueva superestructura social alejada de las formas verticales y jerrquicas que caracterizaban a la era industrial. Se configura, ante nuestros ojos, una sociedad organizada en red.

Esta nueva forma de organizacin social no es neutral ni pblica: dentro de la concentrada y centralizada red financiera han impuesto su dominacin las Big Five del sector tecnolgico.

Como bien indica Florencia Paz Landeira para un artculo de la Revista argentina MU, hace diez aos, la lista de las cincos empresas ms grandes del mundo, segn la capitalizacin del mercado, la integraban Microsoft, Exxon Mobil, General Electric, Citigroup y Shell Oil. De esas, solo persiste Microsoft. Las otras cuatro fueron reemplazadas por Apple, Alphabet (empresa matriz de Google), Amazon y Facebook.Por su parte, la cubana Rosa Miriam Elizalde seala que slo solo hay 16 pases con un PIB igual o superior al valor del mercado actual de Apple.

La red del capital financiero transnacional empuja el desarrollo de una democracia global de mercado, con las grandes tecnolgicas convertidas en megaintermediarios corporativos de una ciudadana soada sin causas, sin patria y sin bandera.

En las redes de internet no slo se edifica una nueva forma de relacionamiento entre las personas, sino que, adems, en estas tambin se prefigura el vnculo entre los individuos y la realidad que viven. En otras palabras, la revolucin de las TICs est imponiendo un cambio en el cmo piensa y en el qu hace de las clases sociales subalternas.

En ese sentido, las personas son organizadas y vigiladas en el territorio virtual a partir de lo que podramos denominar tribus, es decir, comunidades homogneas de intereses.

Cataratas de informacin falsa o fakenews- son arrojadas al territorio virtual, donde no importa su correlato con la realidad, sino el cmo reacciona cada una de estas tribus.

Para ello, se utiliza una estrategia de marketing llamada storytelling (contar historias). En esta estrategia comunicacional, ningn contenido est completo. Es un cuento que presentan de forma muy simple pero segmentado, por ejemplo luchar contra la dictadura te hace un hroe, y luego otro pequeo relato que afirma Maduro es un dictador. Se van generando mltiples mensajes, articulados slo en los inconscientes de las personas, para imponer un sentido comn milimtricamente construido.

La utilizacin del Big Data permite la clasificacin de los perfiles de cada persona, con sus diferentes preferencias e intereses, para que la historia contada penetre ms all de la posicin poltica e ideolgica que cada individuo afirma sostener.

En las guerras de redes, las elites econmicas (y polticas), en ms de una oportunidad, conducen a los individuos desde lo virtual a lo real, ponindolos en disposicin de librar una lucha callejera (actos, movilizaciones, guarimbas).

Cul lnea de infantera, los individuos son actores de una guerra donde no slo no conocen sus motivaciones (casus belli), sino que ni siquiera son capaces de reconocer a su propia oficialidad: los thinktanks articulados dentro de la red financiera, ubicados detrs de los gobiernos de las derechas, de las corporaciones mediticas, y de la vigilancia y el control estratgico de las redes de internet. Sobre esto ltimo, resultan esclarecedoras las denuncias de intervencin electoral que pesan sobre Cambridge Analyticaincluida Argentina en 2015-.

Pero las calles no son sencillas de manejar. Siempre han sido el territorio donde las clases subalternas expresan sus niveles de organizacin, autoconciencia y homogeneidad en relacin a lo que acontece. Sin esto, los pueblos no pueden proyectar la construccin de la organizacin social y poltica que permitatransitar un cambio en las estructuras sociales, esas que hoy dividen entre explotadores y explotados.

Necesitamos, entonces, potenciar la red de lo popular, para conformar y potenciar una fuerza social con una iniciativa poltica asentada en un programa de clase.Conectar en lo virtual y desplegar en lo social, generando una mayor capacidad de influencia para intervenir con xito en el proceso de desarrollo del conjunto de las luchas sociales y polticas de nuestro continente.

Se torna imprescindible la reflexin y el debate sobre esta guerra de redes. Los pueblos debemos romper la manipulacin sobre nuestras subjetividades y seguir construyendo el destino de nuestra propia emancipacin.

Matas Caciabue: Licenciado en Ciencia Poltica (UNRC), estudiante de la Especializacin en Pensamiento Nacional y Latinoamericano (UNLa), redactor-investigador argentino del Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la ). Artculo elaborado en colaboracin con la revista La Correo ( www.lacorreo.com ).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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