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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2018

Salvador Allende, un revolucionario para el siglo XXI

Mario Amors
Rebelin


La madrugada del 5 de septiembre de 1970 Salvador Allende sali al balcn del viejo casern que la Federacin de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) tena en la Alameda, frente a la Biblioteca Nacional. Con un modesto micrfono habl a las miles de personas que festejaban la victoria electoral de la Unidad Popular en la principal arteria de Santiago, en una noche constelada que la izquierda haba anhelado durante todo el siglo XX. Pronunci un discurso emocionante en el que rindi homenaje a la dura historia del movimiento popular, ensalz el pluralismo de las fuerzas sociales y polticas que sustentaban su candidatura y prometi que sera leal a la confianza que el pueblo haba depositado en l.

No haba un lugar ms simblico para dirigir sus primeras palabras al pas como futuro Presidente de Chile, porque su bautismo de fuego se produjo precisamente en la Universidad de Chile en la segunda mitad de los aos 20, tras llegar en marzo de 1926 a Santiago para estudiar Medicina despus de cumplir el servicio militar de manera voluntaria. En 1931 particip activamente, como miembro del marxista Grupo Avance (su primera experiencia militante), en las picas luchas que condujeron a la cada de la dictadura del coronel Carlos Ibez y durante un breve periodo fue vicepresidente de la FECh. Un ao despus, tom parte en la efmera Repblica Socialista de junio de 1932, lo que le cost varias semanas de crcel y ser procesado por una corte marcial. En el funeral de su padre, en septiembre de aquel ao, prometi dedicar su vida a la lucha social.

Descendiente, por va paterna, de una familia que tuvo un papel destacado en la lucha por la independencia nacional en los albores del siglo XIX (sus antepasados lucharon junto a OHiggins y Bolvar) y en la pugna por la democratizacin del pas desde las filas del Partido Radical y la masonera (con el ejemplo luminoso de su abuelo Ramn Allende Padn), hijo de un abogado que termin sus das como notario de Valparaso, Salvador Allende Gossens (Santiago de Chile, 26 de junio de 1908) asumi desde muy joven un compromiso social y poltico inusual en un muchacho de su clase social. Frente a la caricatura del pije Allende, siempre vestido de manera elegante, que tantas veces dibujaron sus adversarios (y algunos de sus compaeros), resplandece su temprana participacin en talleres de alfabetizacin de las clases populares tanto en el Liceo Eduardo de la Barra del puerto como en la FECh y tambin su colaboracin solidaria en consultorios mdicos vinculados a los sindicatos anarquistas en Santiago (por la huella labrada en su conciencia por el carpintero libertario Juan Demarchi en 1922) y al Partido Socialista en Valparaso.

1933 marc el rubicn en su trayectoria al tomar parte en la fundacin del PS en Valparaso. Su ascenso fue verdaderamente meterico: secretario regional desde 1935, vicepresidente del Frente Popular porteo desde 1936, elegido diputado en marzo de 1937, responsable local de la campaa presidencial de Pedro Aguirre Cerda que llev al histrico triunfo del 25 de octubre de 1938 y subsecretario general del PS desde diciembre de este ao. Y el 28 de septiembre de 1939 el Presidente Aguirre Cerda le design ministro de Salubridad cuando tan solo contaba con 31 aos. Su trabajo durante dos aos y medio al frente de esta importante responsabilidad delinea su personalidad poltica: su capacidad para diagnosticar los grandes problemas nacionales, explicarlos de manera pedaggica (como aquella exposicin sobre la vivienda frente al aristocrtico Club de la Unin, en la Alameda, en 1940) y sealar las soluciones legislativas y ejecutivas para corregirlos (como la emblemtica reforma de la Ley 4.054 que suscribi el 11 de junio de 1941 y que terminara alumbrando el Servicio Nacional de Salud en 1952).

Tambin en los aos 40 su trayectoria fue especialmente meritoria. Entre enero de 1943 y agosto de 1944, le correspondi ocupar (por nica vez en su vida) la secretara general del Partido Socialista, en un contexto muy influido por la II Guerra Mundial y el distanciamiento de la coalicin formada por el Partido Radical y el Partido Comunista. En 1945, fue elegido senador por primera vez. En 1947 y 1948, se distanci del sector anticomunista del socialismo y critic firmemente la persecucin del PC instigada por el Gobierno de Gabriel Gonzlez Videla, estigmatizado para siempre como traidor por Pablo Neruda en Canto general. Y cuando la mayor parte de sus compaeros apost por la opcin populista de Ibez para la contienda presidencial de 1952, supo reagrupar junto a los comunistas en el Frente del Pueblo a las fuerzas de izquierda que apostaron por un camino singular en el contexto de la guerra fra. Elegido candidato presidencial, Allende recorri por primera vez todo el pas, de Arica a Magallanes como acostumbraba a decir, con la dedicacin y la fe de un misionero. Volodia Teitelboim, Jaime Surez Bastidas o Carmen Lazo le acompaaron en su primera campaa presidencial y dejaron testimonio de su tenacidad y confianza en la posibilidad de transformar Chile a partir de la formacin de un potente movimiento poltico y social.

En 1958, ya con el socialismo reunificado y la izquierda fortalecida en el Frente de Accin Popular (FRAP), qued a 33.000 votos de La Moneda y fue el candidato ms votado por el electorado masculino. Algunas irregularidades en el escrutinio y la inopinada aparicin de un curioso personaje, el cura de Catapilco, le privaron de la victoria, que correspondi al derechista Jorge Alessandri. Pero aquel resultado no dej de sorprender, de hecho la crnica del enviado especial del diario madrileo Abc conclua as: La elevada votacin obtenida por el socialista doctor Allende significa, sin duda, una advertencia.

En febrero de 1959, mientras se encontraba con su esposa, Hortensia Bussi, en Caracas para asistir a la toma de posesin de su amigo Rmulo Betancourt, decidi viajar a Cuba y all conoci a los principales dirigentes de la Revolucin que cambi la historia continental y endureci el clima de la guerra fra en Amrica Latina por la respuesta de Washington. Amigo y compaero de Fidel Castro y de Ernesto Che Guevara, fue un firme defensor de la Cuba socialista sin por ello renunciar al camino revolucionario que crea ms adecuado para Chile. Ms crtica y distante fue su visin del modelo poltico y social de la URSS, extensamente expuesta en un discurso en el Senado en junio de 1948. No tuvo dudas en rechazar abiertamente las invasiones militares de Hungra (1956) y Checoslovaquia (1968), pero ello no le impidi ensalzar en varias ocasiones el papel de la URSS como aliado de los pueblos del Tercer Mundo que luchaban contra el imperialismo (singularmente elogi su apoyo a Vietnam), ni viajar a este inmenso pas en repetidas ocasiones desde agosto de 1954. En noviembre de 1967, estuvo presente (acompaado por su hija Beatriz) en la conmemoracin del 50 aniversario de la Revolucin. En diciembre de 1972, en el marco de la gira internacional ms importante de su mandato, lleg como Presidente de la Repblica a Mosc y Kiev. Una sonora excepcin en su relacin con la URSS fue el sorprendente discurso, la extraordinaria loa en honor de Stalin que pronunci el 15 de marzo de 1953, en el masivo acto que la izquierda chilena organiz en el Teatro Baquedano de Santiago tras su fallecimiento. Fue el discurso menos allendista de toda su vida.

En 1964, la batalla presidencial le enfrent con un viejo amigo, el democratacristiano Eduardo Frei Montalva, pero tambin con la CIA y el Gobierno de Lyndon Johnson, que financi una increble campaa de propaganda anticomunista que ya les haba dado resultado en Italia en 1948. El 4 de septiembre de aquel ao no solo la burguesa chilena respir aliviada ante la amplia victoria de Frei. Hemos roto todas las reglas. Abrimos champaa y estamos celebrando, comunicaron aquella noche los funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en Santiago al Departamento de Estado. Su tercera derrota no le indujo ni a moderar sus posiciones polticas, ni tampoco a aceptar el estruendoso proceso de radicalizacin (retrica) de su partido, con el Congreso de Chilln de 1967 como punto de partida.

Muy pronto advirti de las limitaciones del programa reformista de la Democracia Cristiana y de la hipocresa de su publicitada Revolucin en Libertad. La creacin del MAPU por los dirigentes ms consecuentes de la DC y la masacre de la Pampa Irigoin en 1969 le dieron la razn. La fundacin de la Unidad Popular en octubre de aquel ao reafirm su anlisis poltico: por primera vez, junto con la hegemnica izquierda marxista confluan fuerzas tradicionalmente centristas (Partido Radical), de inspiracin cristiana (el MAPU) y otros sectores (API y PSD). La campaa para la batalla presidencial de 1970, con la explosin del movimiento muralista y de la Nueva Cancin Chilena, la movilizacin de los trabajadores y de nuevos actores, como los pobladores (los habitantes de los pauprrimos barrios de la periferia urbana), alumbr un inmenso movimiento popular que abri las puertas de la Historia aquel inolvidable 4 de septiembre de 1970.

Despus vinieron sesenta das de una tensin poltica extrema, en los que la derecha, el fresmo, el poder econmico (con el emblemtico viaje de Agustn Edwards, propietario de El Mercurio, a Washington el 14 de septiembre) y el Gobierno de Nixon, la ITT y la CIA conspiraron para impedir la investidura de Allende por el Congreso Pleno. Fracasaron porque la Democracia Cristiana estaba dirigida por su tendencia progresista y las Fuerzas Armadas encabezadas por un general ejemplar, Ren Schneider, asesinado a fines de octubre por la ultraderecha y la CIA.

El 3 de noviembre de 1970 Salvador Allende se terci la banda presidencial y se inici uno de los procesos polticos que mayor esperanza despertaron en el siglo XX. Un periodo lleno de dificultades, tambin obviamente- de errores de la Unidad Popular, pero en el que sobre todo brillan los inmensos logros del Gobierno presidido por Allende y del pueblo chileno: la nacionalizacin del cobre, la reforma agraria y la erradicacin del latifundio, la creacin del rea de Propiedad Social y la participacin de los trabajadores en la direccin de las industrias nacionalizadas, una poltica internacional no alineada y verdaderamente ejemplar, un proyecto cultural inigualado en la historia nacional (Quimant, el Tren Popular de la Cultura, el crecimiento y apertura a los obreros de la Universidad Tcnica del Estado) y un programa de medidas sociales muy completo (con el medio litro de leche como expresin cotidiana de ese bello cartel creado por los artistas plsticos de la UP: La felicidad de Chile empieza por sus nios). Y sobre todo el desarrollo verdaderamente conmovedor de la conciencia revolucionaria del pueblo, su alegra y su permanente movilizacin en defensa del camino al socialismo en democracia, pluralismo y libertad.

As lo expres el 21 de mayo de 1971, en su primer Mensaje presidencial al Congreso Pleno: Pisamos un camino nuevo; marchamos sin gua por un terreno desconocido; apenas teniendo como brjula nuestra fidelidad al humanismo de todas las pocas particularmente al humanismo marxista y teniendo como norte el proyecto de la sociedad que deseamos, inspirada en los anhelos ms hondamente enraizados en el pueblo chileno. () Caminamos hacia el socialismo no por amor acadmico a un cuerpo doctrinario. (...) Vamos al socialismo por el rechazo voluntario, a travs del voto popular, del sistema capitalista y dependiente cuyo saldo es una sociedad crudamente desigualitaria estratificada en clases antagnicas, deformada por la injusticia social y degradada por el deterioro de las bases mismas de la solidaridad humana. Los que viven de su trabajo tienen hoy en sus manos la direccin poltica del Estado. Suprema responsabilidad. La construccin del nuevo rgimen social encuentra en la base, en el pueblo, su actor y su juez. Al Estado corresponde orientar, organizar y dirigir, pero de ninguna manera reemplazar la voluntad de los trabajadores. Tanto en lo econmico como en lo poltico los propios trabajadores deben detentar el poder de decidir. Conseguirlo ser el triunfo de la revolucin. Por esta meta combate el pueblo. Con la legitimidad que da el respeto a los valores democrticos. Con la seguridad que da un programa. Con la fortaleza de ser mayora. Con la pasin del revolucionario. Venceremos

Salvador Allende representa ante la humanidad aquel proyecto poltico, aquellos aos inolvidables incluso para quienes no los vivimos. Aquel tiempo de las cerezas, similar al cantado en la bella cancin de la Comuna de Pars, un siglo antes.

La huella dolorosa del cruento golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 no desaparece de esta angosta y extensa franja encajada entre la cordillera andina y el imponente ocano Pacfico. La reciente y vergonzante dimisin del converso Mauricio Rojas as lo prueba.

Hoy, 11 de septiembre de 2018, de nuevo martes, nos acompaa la memoria de aquel muchacho que conversaba y jugaba al ajedrez con el viejo Demarchi en su modesto taller de carpintera en Valparaso, del militante del Grupo Avance, del fundador del Partido Socialista, del mdico con profunda vocacin social, del masn orgulloso de sus antepasados, del diputado, del ministro del Frente Popular, del senador, del candidato presidencial que uni a la izquierda y de aquel inmenso y hermoso movimiento popular que abri con l las puertas de la Historia una noche constelada de septiembre de 1970.

El 11 de septiembre de 1973 Salvador Allende se convirti en un mito del siglo XX. Las estremecedoras imgenes del bombardeo de La Moneda, la belleza casi potica y el dramatismo de sus ltimas palabras a travs de Radio Magallanes, su muerte en defensa de un siglo y medio de desarrollo democrtico de Chile y del proyecto revolucionario al que consagr toda su vida y la ominosa dictadura militar que se instal en el pas otorgaron a su nombre una dimensin universal. Hoy est inscrito en avenidas, plazas, calles, colegios, hospitales, auditorios, puertos, centros culturales, asociaciones, ctedras universitarias, equipos de ftbol o comunidades indgenas de decenas de pases. Es sinnimo de valores como democracia, justicia social, pluralismo, derechos humanos, libertad, socialismo.

Recordar a Allende exige ir ms all de la inmensa tragedia del 11 de septiembre de 1973 (y despus), de su heroica muerte en La Moneda. Recordar a Allende es recorrer su apasionante trayectoria poltica, evocar la construccin de aquel gigantesco movimiento popular en Chile, reflexionar sobre la historia de la Izquierda en el siglo XX. Recordar a Salvador Allende invita a pensar y recrear el Socialismo en el siglo XXI.

El autor es Doctor en Historia y periodista. En Chile, acaba de publicarse la tercera edicin de su libro Allende. La biografa (Ediciones B, 681 pgs.).

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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