Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Uruguay. Millones de columnas
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2018

El regreso de Sanguinetti, los problemas del FA y las limitaciones conservadoras

Fernando Lpez DAlesandro
La Diaria


Julio Mara Sanguinetti regres a la poltica activa. Sus notas dejaron en claro las razones; el Frente Amplio (FA) est en problemas, prisionero de sus contradicciones y de varias irresoluciones, adems del desgaste natural de tres perodos de gobierno. Su olfato poltico, cualidad a resaltar, le indic que era el mejor momento para golpear a un adversario que no tolera. Pero principalmente, creo, a Sanguinetti le preocupa que su potencial aliado, el Partido Nacional (PN), no da la talla para desbancar a la izquierda. Debe ser difcil para un talento poltico como el suyo ver cmo se pierde una oportunidad histrica no por el mrito de sus adversarios, sino por la incapacidad de la oposicin conservadora. Quiz este desespero explique en algo su regreso.

La limitacin conservadora

La oposicin carece de cuadros slidos y de liderazgo creble. Una larga lista de decisiones desacertadas evit que el PN capitalizara los problemas del gobierno y del Frente Amplio (FA). Mientras que el oficialismo echaba a Ral Sendic, los blancos no tuvieron ni fuerza ni capacidad para aclarar sus casos de corrupcin. Lo que pudo ser una derrota histrica de la izquierda se transform en un episodio resuelto, en el que se puso bien alta la vara moral. El affaire Agustn Bascou dej en evidencia que el PN no puede llegar a hacer lo mismo que el oficialismo por nombrar slo uno de los casos ms sonados.

Luego, el lanzamiento de sendas campaas de firmas que pueden ser recolectadas o no, pero que dejan al nacionalismo entrampado en su mensaje netamente conservador. Sacar el Ejrcito a la calle no es exactamente una medida progre mirando al futuro. Los uniformes verdes estn muy presentes en los malos recuerdos de los uruguayos. Firmar contra la inclusin financiera no convoca, y deja un perfume clasista en la propuesta de aquellos que tienen intereses no muy claros que defender gracias al secreto bancario y la evasin fiscal. Luego, aumentar la edad de jubilacin, cuestionar leyes sociales, no haber votado reformas claves y queridas, con el agregado de una imagen errtica y, en varios casos, ms afn con un capataz de estancia cimarrona que con un empresario moderno, deben desesperar al conservadurismo inteligente que ve cmo la oportunidad coyuntural del desgaste de la izquierda se escurre entre las manos por la incapacidad de la dirigencia nacionalista. Julio Mara Sanguinetti debe estar entre los desesperados. Por eso su reaparicin.

Decir qu y cmo hacer las cosas a su familia ideolgica es su meta actual. A los 82 aos no puede aspirar a un retorno presidencial, pero s a marcar rumbos a una oposicin que no est a la altura de la situacin. Y en la oposicin, tanto liberal como conservadora, nadie como l conoce a la izquierda.

Un gran debe del liderazgo blanco es su desconocimiento enciclopdico de la izquierda uruguaya y de su movimiento social. Nunca la entendi ni la analiz a cabalidad, ms all del prejuicio ideolgico, lo que ayud, y mucho, a las sucesivas derrotas que no pudo revertir ni comprender. Julio Mara Sanguinetti, impronta batllista mediante, entiende al FA mejor que nadie.

Su padre fue director nacional de Trabajo en la presidencia de Juan Jos de Amzaga. Lo vio negociar con los sindicatos de entonces y conoci de nio a sus dirigentes. Jos Pepe DEla lo tuteaba y el ex presidente lo trataba de usted. Sanguinetti se aproxima a la izquierda desde el reformismo, sabe y promovi la autonoma del movimiento obrero, y se neg como siempre hizo el batllismo a cooptar los gremios para volverlos funcionales al Estado. Mientras la dirigencia blanca actual mira a la izquierda en clave de patrn de estancia, Sanguinetti la ve como un actor central, consecuencia, al fin y al cabo, de un siglo de batllismo.

No en vano, durante la transicin a la democracia empuj a la izquierda al Pacto del Club Naval, para luego intentar neutralizarla con la Concertacin Nacional Programtica (Conapro). Cuando la lucha de clases hizo el resto, subray por cadena de radio y televisin que su gobierno nunca perdi una huelga, alinendose con un lado del conflicto, perdiendo equidistancia y dando imagen de hombre fuerte. Y as, cuando no gan las partidas pudo sobrevivir incluso a la debacle histrica del Partido Colorado. Sanguinetti sabe que el FA sustituye a su partido en gran parte; nadie mejor que l para analizar la coyuntura, marcar rumbos y dirigir la deriva conservadora. El FA hace mucho para esta reaparicin.

Los problemas del FA

El FA est en problemas. Muchos no estn dispuestos a hacer campaa en el mismo estrado que Sendic y sus compaeros. Actitudes contradictorias ante cuestiones sensibles, que antes eran de resolucin evidente, lo dejan mal parado ante todos, pero principalmente ante los frenteamplistas. La crisis en la educacin, los vaivenes de las candidaturas al mejor estilo partido tradicional, la burocratizacin por momentos obscena. Esquivar definiciones sobre Venezuela y Nicaragua, tensar las cuerdas sobre los Tratados de Libre Comercio por razones ideolgicas y no econmicas, as como otra lista de indefiniciones que van desde la crisis de la Asociacin Uruguaya de Ftbol, pasando por la venta del dique Mau y de una parte de la rambla Sur al empresario Juan Carlos Lpez Mena, son perlas de un largo collar de malas decisiones y ambigedades que nunca debieron haber sucedido para el imaginario frenteamplista. Finalmente, la crisis de la seguridad es el punto culminante de una serie de faltas de respuesta, por burocratismos, por inercias ideolgicas y por errores de diagnstico.

La interna del FA es otro de los factores crticos. Se impone, desde hace rato, una renovacin que llega lenta y torpe. Por suerte, la derecha tiene lderes, por lo menos, anodinos que, quiz, desesperan la intuicin de Sanguinetti, que sabe que un momento as difcilmente se repetir.

Qu hacer? El ex presidente sali al ruedo marcando las faltas frenteamplistas, conocedor como es de su historia y de sus contradicciones. Se reuni, pblicamente y varias veces en privado, con un liderazgo nacionalista al que le propuso unidad y coordinacin de esfuerzos y de discursos. Luis Lacalle Pou sintoniz con la propuesta; sabe que la sumatoria es clave para ponerse la banda presidencial. Jorge Larraaga fue ms prudente, tal vez ms conocedor de la relacin blanquicolorada, en la que los primeros siempre salieron perdiendo. La comadreja colorada fue nefasta cuando entr en el rancho de los blancos, desde el primer batllismo hasta la ley de caducidad.

Sin embargo, hay un punto en esta coyuntura en el que Sanguinetti tambin se sabe baqueano. Es probable que el FA gane, pero sin mayora parlamentaria. Habr que acordar y pactar. Nadie mejor que l para dialogar con la izquierda en un escenario en el que se necesitarn votos legislativos y repartos de cargos e influencias. Don Julio ha arrancado varios brazos sin anestesia a los suyos y a los blancos; sabe cmo hacerlo. Es colorado, se form en la escuela del poder y se sabe ducho para acordar con un FA gobernante al que ya ha manipulado y combatido. Tambin sabe ningunear a sus potenciales aliados. Es colorado y quiere la resurreccin de su partido, por razones del corazn y porque, al fin y al cabo, sabe que ellos debieron haber sido la oposicin y no el oribismo como les deca Don Pepe.

Fernando Lpez DAlesandro es historiador, docente y dirigente de Banderas de Liber, FA.

Fuente: http://ladiaria.com.uy/articulo/2018/8/el-regreso-de-sanguinetti-los-problemas-del-fa-y-las-limitaciones-conservadoras/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter