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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-09-2018

Guerra comercial o la crisis del capitalismo mundial

Eduardo Camn
Rebelin


Los analistas advierten de que el crecimiento econmico mundial puede haber alcanzado su punto mximo al final del primer semestre de 2018 y que nos enfrentamos a la perspectiva de una guerra comercial total, mientras s uena entre mis cosas el silencio incontenible de la informacin.

La Organizacin Mundial del Comercio, (OMC) enva su comunicado, a un panel de redacciones a lo largo y ancho del planeta, lo recojo y divago, y me interpelo que tal vez en estos tiempos, el vano capricho del hombre solo del ausente no tiene correspondencia ni sonidos, cotidianos. El relato es escueto, dudas e incertidumbres originan los albores de una nueva-eterna guerra comercial.

A pesar de que la lista de pases integrantes de la Organizacin Mundial de Comercio (OMC) no ha dejado de crecer, con un extenso catlogo de limitaciones y (des) acuerdos entre sus pases miembros, las estrategias polticas rompen con frecuencia el equilibrio idlico propuesto por esta organizacin con sede en la ciudad de Calvino. Podramos una vez ms, comenzar por preguntarnos, qu es una guerra comercial?

Algunos documentos de la OMC la definen como la imposicin de medidas restrictivas al comercio entre naciones. Generalmente esta nace de la decisin unilateral de un pas de restringir sus importaciones, acompaada de medidas similares de los pases exportadores afectados, como represalia. Pronto se genera una espiral de restricciones arancelarias que expande y termina perjudicando a la economa ms all de todas las partes implicadas.

Es cierto que las guerras comerciales han acontecido a lo largo de la historia en repetidas ocasiones y bajo infinidad de diferentes regulaciones. Prohibir las importaciones de un determinado pas, o cerrar las fronteras podra ser catalogado como excepcin el da de hoy, pero hay varios pases que han sufrido de estas medidas. Asimismo, en las ltimas dcadas se han dado restricciones arancelarias que han tensado las relaciones comerciales entre pases.

Pero, los aranceles no han sido las nicas barreras o elementos de coaccin que han tenido que sortear los bienes exportados. Existen otras medidas no arancelarias que esconden en su finalidad una restriccin directa al comercio exterior como puede ser la implantacin de nuevas normas sanitarias, nuevos requisitos de calidad, devaluacin de divisas, subsidios a la produccin nacional, acuerdos bilaterales entre pases, entre otras.

En realidad, asistimos de forma inequvoca a la crisis del capitalismo. La contraccin del mercado mundial ha desatado el incremento de las medidas proteccionistas y la poltica de sanciones con la que las potencias se atacan mutuamente. Por ejemplo, EEUU. y Europa no paran de denunciar que China usa sus finanzas pblicas para subvencionar empresas deficitarias que venden productos por debajo del costo de produccin.

Una poltica que por otra parte ha sido al mejor estilo de Barack Obama, que hizo lo mismo cuando ayud a sus empresas automovilsticas, por no hablar de las subvenciones a la produccin agrcola o el rescate bancario con billones de dlares del presupuesto pblico. No es acaso sta la estrategia que utiliza el Banco Central Europeo comprando cientos de miles de millones de deuda pblica de las naciones europeas, o directamente deuda privada de empresas?

Las medidas proteccionistas del presidente estadounidense Donald Trump tienen implicaciones tan graves que, de ponerse en prctica, en toda su dimensin, se desatara una guerra comercial con China y Europa de consecuencias catastrficas. Una poltica de accin-reaccin semejante arrastrara a la economa internacional hacia una depresin profunda, y no parece que los sectores decisivos del capitalismo estadounidense -que dependen del mercado mundial- estn saltando de alegra ante este escenario.

Al contrario, dan signos de una elocuente inquietud. Lo que est en juego es mucho, y por eso mismo habr muchas presiones para impedir que Trump precipite esta situacin al extremo.

Las graves contradicciones que corroen el capitalismo del siglo XXI han vuelto a traer a colacin los viejos demonios, abriendo la caja de Pandora de todos los problemas acumulados durante dcadas.

Y esto afecta tambin a la productividad del trabajo, que, a pesar del avance de la robtica, las tecnologas de la informacin, de la globalizacin, est disminuyendo, lastrada por la cada de la inversin productiva.

La otra cara de la moneda

La crisis de sobreproduccin contina , la lucha por los mercados se agudiza, el capitalismo europeo y estadounidense, junto con China, registraron en un momento un importante crecimiento, interrumpido por los ciclos de crisis y recesiones inherentes al sistema. No obstante, el recurso al endeudamiento masivo y la expansin del capital ficticio ayudaron a prolongar la bonanza ms all de sus lmites naturales, y en dar un carcter an ms explosivo a la crisis actual.

La gran interdependencia econmica y financiera de la globalizacin cre el substrato para que la gran recesin que estall en 2008 se extendiera virulentamente. A partir de entonces nuevas contradicciones se han desarrollado a gran escala. El caso de China es muy relevante.

El gigante asitico fue clave para absorber cantidades ingentes de capital occidental y mercancas de alto valor aadido (provenientes de EE UU, Japn o Alemania), con el que el Estado y la burguesa china levantaron su aparato industrial y exportador. Los efectos en los pases desarrollados fueron evidentes, aumentando la tasa de beneficios capitalista, deprimiendo los salarios y reduciendo los costos de produccin gracias a deslocalizacin de la industria.

Pero el auge expansionista de China tuvo tambin otras consecuencias: al convertirse en el ncleo central de la produccin mundial y obtener un supervit comercial extraordinario, se transform en una potencia econmica. China habla el mismo lenguaje que EEUU y la UE y, de representar un factor de progreso para el capitalismo, dialcticamente se ha transformado en una fuente de desestabilizacin, competencia y contradiccin.

Por supuesto, tambin ha llegado el momento de que China sufra los efectos de la sobreproduccin y los males que aquejan al resto de las economas desarrolladas. Los desequilibrios del capitalismo chino se han multiplicado en estos ltimos aos: la deuda pblica se triplic desde 2008 y roza el 300% de su PIB (4,45 billones de euros); aunque segn el FMI la misma se sita en torno a 230% del PIB, mientras que los mercados la tasan en el 260%, lo que poco importa a los efectos del anlisis,.

La realidad es que se ha creado una formidable burbuja burstil, bancaria e inmobiliaria que ha estallado parcialmente, y la perspectiva de millones de despidos pende como una espada de Damocles sobre la cabeza de los trabajadores

Mientras tanto, sus principales socios de la economa europea caminan con paso firme hacia el abismo. A pesar de que el Banco Central Europeo ha gastado ms 1,6 billones de euros en dos aos comprando deuda soberana de los pases y de los bancos, no han logrado que la inversin productiva remonte.

Mientras, el consumo permanece en encefalograma plano, y el desempleo no deja de crecer en los pases centrales del capitalismo. Los gobiernos afirmaron haber extrado todas las lecciones del estallido financiero de 2008, y prometieron que las cosas cambiaran. Sin embargo, una dcada despus lo que se constata es lo poco que han cambiado, reinventado los caminos hacia una nueva burbuja inmobiliaria, como es el caso de Espaa, con consecuencias de un alcance inimaginable.

Los planes de ajuste, recortes y austeridad no han logrado generalizar la recuperacin y han provocado graves desequilibrios econmicos, sociales y polticos. La dinmica catica del sistema capitalista se observa tambin en una actividad especulativa frentica. Desde el verano europeo de 2015, a raz de la abrupta cada de los parqus chinos, las bolsas mundiales acumulan una prdida de capitalizacin de ms de 18 billones de dlares, y la situacin no se ha revertido.

Pero una gran cantidad de este capital es ficticio, no refleja la creacin de riqueza productiva. Instituciones como la OCDE, UNCTAD, FMI, BM entre otras, han advertido por activa y pasiva que el mundo est a punto de entrar en la tercera fase de la crisis financiera.

Cada vez ms economistas neoliberales reconocen que si las tendencias actuales se mantienen, puede ser inevitable una nueva recesin en Europa y EEUU, e incluso una depresin severa de la economa mundial. Sera por lo tanto imprudente infravalorar las maniobras del gran capital para evitar a toda costa una nueva recada que desemboque en una depresin similar a la de los aos 30 del siglo XX.

No obstante, algunos defensores a ultranza del sistema dicen que las tensiones comerciales sirven al menos como un recordatorio de que la economa mundial no tiene fronteras, y destacan que las disciplinas jurdicas de la OMC estn funcionando adecuadamente.

Y que pese a todo lo que se habla de guerras comerciales, la economa mundial no se parece en nada a lo que fue en la dcada de 1930. Sin embargo, algunos datos preocupan: el crecimiento econmico mundial (y el estadounidense) puede haber alcanzado su punto mximo en el segundo trimestre de 2018 y actualmente nos enfrentamos a la perspectiva de una guerra comercial total.

Es difcil afirmar de antemano si en el marco actual de la evolucin capitalista se conseguir evitar este desenlace o, por lo menos, si lo aplazarn a corto plazo. Pero de lo que no cabe duda es que la actual situacin de estancamiento del comercio mundial, de sus guerras comerciales, de crisis de sobreproduccin, de desempleo masivo, pausado por el subempleo informal y la desigualdad creciente, seguir alimentando la polarizacin econmica, poltica y social, que a corto o mediano plazo tendr consecuencias dramticas.

Eduardo Camn. Periodista uruguayo, miembro de la Asociacin de Corresponsales de prensa de la ONU. Redactor Jefe Internacional del Hebdolatino en Ginebra. Asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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