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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-09-2018

Medio siglo de censura, el Palomares de Jorge Castillo

Eduardo Subirats
Rebelin

Bajo el titulo Anmerkungen zu Jorge Castillos Triptychon Palomares este articulo fue publicado en: Flashes of the Future. Die Kunst der 68er oder die Macht der Ohnmchtigen (Ludwig Forum fr Internationale Kunst Aachen, 2018).


El arte destruye el silencio, (Dmitri Shostakovic)

El 17 de enero de 1966 dos aviones de la U. S. Air Force, uno de los temidos bombarderos B-52 y su avin nodriza, chocaron en una operacin rutinaria de abastecimiento de combustible sobre el territorio soberano espaol. Acto seguido se precipitaron en las inmediaciones del pueblo andaluz de Palomares. Con ellos se desprendieron cuatro bombas de hidrgeno. Dos de ellas se rompieron en tierra, esparciendo uranio y plutonio a lo ancho de una superficie de varios kilmetros cuadrados. Las otros dos cayeron en el mar. Las autoridades polticas espaolas, el ejrcito nacional y la guardia civil cerraron inmediatamente el acceso de la zona afectada y sitiaron a su poblacin, mientras el aparato del estado y sus monopolios de comunicacin abrieron una campaa meditica para desmentir los acontecimientos y sus trgicas consecuencias ecolgicas y humanas.

Nadie pudo saber de la catstrofe. Nadie puso de manifiesto sus consecuencias locales, ni sus significados globales. Murieron personas y animales, y surgieron enfermedades hasta entonces desconocidas. Pero la censura del estado espaol fue completa, al igual que en la destruccin total de la ciudad de Guernica por la Luftwaffe germnica. Esta censura ha seguido vigente hasta el da hoy.

Solamente una intelectual espaola, Isabel lvarez de Toledo, duquesa de Medina Sidonia, pudo romper el silencio oficial en torno a aquel incidente, organizar por cuenta propia a la poblacin de pescadores y campesinos locales en defensa de sus derechos, y llamar la atencin internacional sobre el chantaje nuclear universal que sobrevuela permanentemente nuestra existencia. Fue condenada a ms de veinte aos de crcel por el aparato jurdico espaol. Su memoria Palomares, que describe los acontecimientos y las acciones de una administracin poltica subalterna y corrupta, as como las acciones desesperadas de la poblacin afectada, fueron censuradas bajo el franquismo y el postfranquismo.

En 1967 Jorge Castillo termin el trptico Palomares en su exilio de Boissano. Su formato de tres por seis metros emulaba al Guernica de Picasso y la memoria del genocidio del pueblo vasco. Era, adems, un desafo a las estrategias nucleares de la Guerra fra. En 1968 Palomares fue exhibido en el Documenta de Kassel. A raz de esta muestra Ren dHarmoncourt, en aquellos aos director del Museum of Modern Art de Nueva York, propuso su adquisicin al consejo asesor del museo. Dicho consejo acept comprar la obra. Pero no sin condiciones. Deba eliminarse la silueta del bombardero en la parte superior del panel izquierdo del trptico. Los curadores la consideraban una inadmisible regresin realista con respecto a los lenguajes abstractos museogrficamente sancionados. Castillo no acept la advertencia.

Poco despus el pintor recibi una propuesta del Museum fr Moderne Kunst de Kln. Este centro estaba dispuesto a adquirir y mostrar el trptico en su coleccin permanente. Pero Jan Krugier, el marchante suizo de Castillo, se neg a vender Palomares a dicho museo porque, en su opinin, la culpa alemana del genocidio judo no facultaba a sus instituciones culturales la condena del holocausto nuclear que esta obra rememoraba.

En su lugar, Krugier vendi el trptico a un coleccionista espaol, amante de su exesposa, que durante cuatro dcadas lo mantuvo encerrado en un almacn de Genve. Palomares fue adquirido en los aos noventa por una institucin bancaria de Galicia que asimismo la preserv del acceso al pblico. La crtica artstica y la museografa espaolas han guardado un cmplice silencio en torno a la obra de Castillo hasta el da de hoy. Lo mantendrn indefinidamente, como lo han hecho con Don Julin de Juan Goytisolo, con los Desastres de Goya, o con los escritos reformistas de Blanco White, entre muchos otros hitos de la cultura reformista ibrica.

En 2016 un equipo de curadores alemanes, belgas y rusos trataron de rescatar el trptico de su olvido y mostrarlo en la exposicin Art in Europe, en Bruselas, Karlsruhe y Mosc. Tras una investigacin infructuosa dieron el trptico por extraviado o destruido. En 2017 Ludwig Forum Aachen pidi la obra para la exposicin Flashes of the Future: the 68 Generation al banco gallego que lo haba adquirido. Solo despus de que el propio Castillo interviniera personalmente ste cedi la obra, pero a un precio que el museo alemn no poda pagar.

El 30 de noviembre de 2017 el trptico Palomares se exhibi en el Museo de Arte de Pontevedra. Era la primera vez que esta obra se mostraba en un espacio pblico espaol. Sus propietarios, sin embargo, obligaron mutilar el presente relato de las vicisitudes de Palomares al pie de la obra bajo la amenaza de retirarla del museo y no cederla al museo Aachen.

El arte moderno de la postguerra ha asumido el postulado antiartstico de Adorno: "Despus de Auschwitz escribir un poema es un acto de barbarie . En un comentario sobre su Sptima Sinfona, dedicada al milln de habitantes sacrificados durante el asedio militar alemn de Leningrado e, indirectamente, a los treinta millones de ciudadanos rusos masacrados durante la invasin de la Unin Sovitica, Dmitri Shostakovich haba formulado la tesis contraria: El arte destruye el silencio.

All donde la obra de arte no acepta el postulado antiesttico postmoderno, all donde destruye efectivamente el silencio, all tambin est expuesta a su eliminacin violenta y su censura. La historia del arte del siglo veinte cuenta con grandes ejemplos: la destruccin de Man at the Crossroads, el mural que Ribera haba realizado para el Rockefeller Center, la desaparicin de Deutschland ein Wintermrchen de Georg Grosz, o la censura poltica de la que ha sido y es objeto a lo largo de cinco dcadas el trptico Palomares de Jorge Castillo.

Posdata: En marzo de 2018 el trptico Palomares deba de exponerse en el Ludwig Forum fr Internationale Kunst Aachen . El precio que A Banca gallega, propietario legal del leo, peda por el traslado de la obra, no poda pagarlo el museo alemn y no se exhibi en la muestra Flashes of the Future. Die Kunst der 68er oder die Macht der Ohnmchtigen , aunque s se reprodujo en su catlogo.

Publicado pstumamente, Eduardo Subirats, La era de Palomares (Barcelona: Editorial El Viejo Topo, 2011).

 


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