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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-09-2018

"Estamos radicalmente en contra de que los beneficios empresariales sea el norte y gua de la prctica mdica y de la salud de todos"
De vacunas, antivacunas y caballos de Troya. Acuerdos, desacuerdos y desenfoques (y III)

Eduard Rodrguez Farr y Salvador Lpez Arnal


Respuesta a Alfredo Caro Maldonado [ACM]

Rebelin public el pasado martes 21 de agosto un artculo de ACM, El caballo de Troya de la lucha contra los antivacunas [1], donde se criticaba un texto nuestro editado el mismo da: Tres mil nios sin vacunar (por decisin familiar) en la modernsima Barcelona [2] . La primera parte de nuestra respuesta a las crticas de ACM se public el pasado mircoles 28 de agosto [3]; la segunda, el pasado sbado, 1 de septiembre [4]. Esta es la tercera parte. La ltima. Habamos comentado el punto 9, estbamos en el 10:

10. De nuevo toma la palabra ACM:

En Espaa los antivacunas son anecdticos, la tasa vacunacional es total. Siendo en Catalua la ms baja, est entre el 93,9 y el 95,3. No hay un problema de antivacunas. Como ejemplo el sarampin. En Navarra se dio un brote en 2017 con 34 casos! Los hooligans clamaron contra los anti vacunas. La realidad es que el 40% de esos afectados haban sido vacunados correctamente. El 60% restante haba sido vacunado una vez o ninguna. El sesgo se ve cuando no dividen esa estadstica. Socialmente es muy importante diferenciar aquel nio que no ha sido vacunado nunca o que se vacun una vez y no se hizo el recordatorio. Por qu? Dnde estaba el sistema de salud? En qu condiciones socioculturales est sus padres? Son realmente anti-vacunas, o solo pobres?

Hooligans? A qu viene ese trmino? Ayuda a la comprensin o es una descalificacin burda? Clamaron contra los antivacunas es una descripcin o es una forma de decir y argumentar pro domo sua?

Muy brevemente: que la tasa de vacunacin sea importante es un xito de todos. Que en Catalua sea la ms baja no es, en cambio, una buena noticia (tenemos conjeturas sobre las causas que lo explican , pero no es aqu el momento para exponerlas).

34 casos son 34, mejor menos. Todo fluye y la situacin puede empeorar. Rpidamente adems.

Desde luego es importante diferenciar aquel nio que no ha sido vacunado nunca o que se vacun una vez y no se hizo el recordatorio. De acuerdo, no hay duda. Coincidimos.

Lateralmente: El 60% restante ha sido vacunado una vez o ninguna no es un enunciado correcto en castellano; es inconsistente.

Las ltimas preguntas son buenas preguntas en nuestra opinin. No tenemos dudas, nuestra posicin es conocida: los servicios sanitarios deben ser tenaces en su tarea, deben informar a toda la ciudadana, deben pensar en los sectores ms desfavorecidos, en los colectivos donde hay ms casos negativos, etc.

Nunca hemos pensado lo contrario; nunca lo hemos dicho.

11. La siguiente reflexin de ACM:

O sea, que el problema est en la vacuna, en su efectividad y en el acceso de la poblacin a los pediatras en particular y a los sistemas de salud en general.

Y la confianza! Cmo podemos confiar en los pediatras si sus asociaciones profesionales cobran millones de de aquellos que enferman a nuestros hijos ? Si tienen unos conflictos de intereses vergonzosos? Cmo vamos a fiarnos de los sistemas de salud del Tamifl, los frmacos del Alzheimer o el dietilestibestrol .

No hay problemas en la efectividad de las vacunas. Est ms que probada, casi demostrada. Podemos pensar por negacin, por reduccin al absurdo: qu pasara si un sector importante de la comunidad espaola no se vacunara durante, pongamos, dos dcadas? Describimos el escenario? No es necesario. Queremos descansar sin pesadillas.

Tampoco debera haber problemas en lo segundo: el acceso de la poblacin a los pediatras, a los sistemas de salud, a la vacunacin, debera ser universal, gratuita y al acceso de toda la ciudadana. todos y todas. Aqu y en cualquier pas del mundo. Especialmente, en los ms afectados: en muchos pases de frica , de Asia, de Amrica del Sur, tambin en Europa, entre la poblacin marginada y pobre de Estados Unidos. La tarea es inmensa; lo que nos queda por hacer es enorme. Coincidimos tambin.

No estamos tampoco por acuerdos comerciales interesados (deberamos analizar el concreto el indicado por ACM; lo desconocemos y no nos gusta de entrada). Pero una asociacin profesional no engloba a todos los pediatras y es altamente probable que muchos asociados no hayan apoyado el acuerdo. El anlisis de la situacin concreta tambin debera regir aqu.

Cmo vamos a fiarnos de los sistemas de salud del Tamifl, los frmacos del Alzheimer o el dietilestibestrol , pregunta retricamente ACM. Debemos fiarnos (sin ceguera) de los sistemas de salud pblicos, controlados democrticamente, y luchar contra personas y colectivos que los usan para sus propios intereses. Como ocurren en otros espacios, exactamente igual. Por ejemplo, en el mbito universitario. Tenemos muchos ejemplos recientes del perverso uso del sistema universitario pblico en nuestro pas pero nadie infiere de ello (tampoco ACM): alejmonos de la universidad!, destruyamos la universidad pblica!

12. El siguiente paso de nuestro interlocutor:

Adems los autores hablan de Enfermedades muy prevalentes han sido prcticamente eliminadas en los pases en los que se aplican estas medidas. El tifus, el clera, la tuberculosis, la malaria y tantas otras son algunos de los ejemplos que pueden citarse. El clera! De verdad nos van a hacer creer que ha sido la vacuna de existencias limitadas y que requiere de grandes medios logsticas ? Es la justicia social la que puede eliminar el clera, y no medicamentos para pijos viajeros.

Como en otros casos, los hemos citado antes, uno se queda muy sorprendido (por decirlo suavemente) por el tono utilizado. ACM nos trata mal. Nos trata (sin pretenderlo seguramente) como idiotas, memos e imbciles; todo al mismo tiempo, sin disyuncin. El nico listo, informado y de izquierdas de la clase parece ser l aunque sabemos que no piensa ni siente as.

La justicia social -concepto que ACM no define- es, sin duda, una permanente aspiracin de cualquier ciudadano de izquierdas que no se haya olvidado de lo elemental. No es nuestro caso, no habita en nosotros ese olvido clamoroso. Pero, sin ms, por mayor justicia social que reine en algunos lugares del mundo, el clera no se va a eliminar. No hay ninguna contradiccin en aspirar y luchar por una mayor justicia social en el mundo y defender la vacunacin contra una enfermedad infecto-contagiosa que es un verdadero azote social en el subcontinente indio, en Latinoamrica , en el sureste asitico y mucho ms cerca nuestro. en el frica subsahariana.

Lo de medicamentos para pijos viajeros -ACM no debe viajar nunca- se comenta por s mismo. Ir por Lenin, Jenny Marx, Engels, Marx, Inessa Armand, Guevara, Marcos Ana o Mandela que viajaron lo suyo? Es una broma, tmese como tal.

13. Prosigue ACM del siguiente modo:

Es importante que en el debate sobre las vacunas no nos unamos al poco tico y menos efectivo discurso coercitivo , que es el que mueve al grupo principal de escpticos y divulgadores patrios. El estruendo no es el mismo que por ejemplo con padres fumadores, cuyos hijos tienen problemas de salud en cierto modo mayores que los no vacunados en una sociedad con plena penetrancia vacunal. Teniendo en cuenta que el 25% de las madres fuman, tendramos que penarlas? Eso no se plantea, pero s con las vacunas. Por qu? Pues porque el movimiento provacunas del que hablo lleva en el tutano la idea de progreso de la tecnociencia. Nada debe parar los resultados de la tecnociencia, nada! Y eso a su vez, lleva implcito un autoritarismo de aspecto liberal (en lo econmico) muy peligroso.

No entendemos bien al referencia al discurso coercitivo (la referencia que se nos da [5] no parece de entrada muy coercitiva) ni tampoco el comentario sobre los escpticos y los divulgadores patrios (quines son estos divulgadores?). Tampoco lo de penetrancia vacunal. Sea como fuere, no creemos que ayude la comparacin con padres o madres fumadoras, sean el 25% (desconocemos ese dato) o sean el 19%. En todo caso, s que convienen campaas alertando de los peligros que el fumar comporta. Seguro que tambin coincidimos en este punto.

La razn esgrimida por ACM para explicar porque no se plantea en este caso y s en el de las vacunas no parece convincente. Segn l, la razn est en que el movimiento provacunas (un concepto nada inocente: el uso de la expresin le sirve para comparar polticas sanitarias pblicas con los movimiento anti-vacunas, estos s movimientos sociales privados organizados, mucho de ellos profundamente neoliberales -la libertad del individuo es sagrada y est por encima de cualquier cosa- en muchas ocasiones) lleva en lo ms hondo la idea de progreso de la tecnociencia, idea que ACM expone pero que no argumenta, aadiendo adems:

Nada debe parar los resultados de la tecnociencia, nada! Y eso a su vez, lleva implcito un autoritarismo de aspecto liberal (en lo econmico) muy peligroso.

Nosotros mismos somos una falsacin de su afirmacin: pensamos (sin dogmatismos, sin negarnos a mejoras) que las vacunas son un instrumento esencial de salud pblica y no creemos que la tecnociencia deba estar en el puesto de mando, tampoco las corporaciones mdicas, y estamos radicalmente en contra de que los beneficios empresariales sea el norte y gua de la prctica mdica y de la salud de todos. V (de vacunas) no implica AC (acumulacin del capital) ni AU (autoritarismo poltico). Nada de eso. Apuntarlo, si se apunta, es un argumento falaz y una mala crtica.

14. Las palabras finales de ACM:

Por ello creo que el artculo y lo que plantea son un profundo error, distrae de lo fundamental, necesitamos otra medicina, menos tecnificada, ms humana y que genere ms confianza.

No coincidimos en el diagnstico (adems: no error, sino profundo error!) ni tampoco pensamos que hayamos distrado de lo fundamental (la lucha contra el capitalismo, la pobreza y las desigualdades?) pero coincidimos con nuestro crtico en que necesitamos una medicina con ms medios, ms cientfica, que genere ms confianza en la ciudadana, que sea ms humana y que use los medios tcnicos a nuestro alcance cuando sean necesarios, no de forma irresponsable y engaosa, por modernidad, por estar a la ltima, por obtener dinero fcil, como sucede con empresas sanitarias privadas de Estados Unidos por ejemplo.

Como seguramente ya hemos agotado a los lectores no importar que abusemos un poco ms y que aadamos un ejemplo de cooperacin solidaria (que hemos extrado de nuestro libro; Vacunas, s o no? , El Viejo Topo, 2017) que, desde nuestro punto de vista, debera hacernos pensar a todos: es posible la cooperacin en vacunas entre pases pobres? [6]. S, si es posible.

Las razones de ello:

Hablamos de cooperacin triangular cuando instituciones de dos pases del llamado Tercer Mundo se unen para ayudar a un sector de poblacin necesitada de un tercer pas tambin pobre. El apoyo para la vacunacin contra la meningitis de millones de personas en varios pases de frica que, desde hace aos, llevan a cabo Cuba y Brasil es un buen ejemplo. Esta iniciativa conjunta cubano-brasilea ha sido ignorada por la gran prensa de los pases enriquecidos, con excepcin de algunas revistas especializadas. Las grandes compaas farmacuticas de estos pases, importantes clientes publicitarios de esos medios, salen bastante mal paradas de esta historia. Veamos por qu.

A mediados de 2006, la OMS lanz un SOS internacional: se necesitaba la produccin masiva, al coste ms reducido, de la vacuna contra la meningitis A y C, con destino a los 23 pases del llamado cinturn de la meningitis africano. Slo una multinacional -Sanofi Pasteur- fabricaba la vacuna pero, dada la baja rentabilidad econmica de su comercializacin, haba reducido drsticamente sus volmenes de produccin. frica estaba al borde de la emergencia sanitaria.

La OMS pidi a laboratorios pblicos y privados de todo el mundo que dieran un paso al frente y encontrasen la manera de fabricar millones de vacunas a bajo coste. Ninguna multinacional respondi; s lo hicieron dos laboratorios pblicos de sendas naciones del Tercer Mundo: el Instituto Finlay de Cuba y el Instituto Bio-Manguinhos de Brasil se asociaron para la creacin de la vacuna vax-MEN-AC, especfica para los tipos de meningitis que afectan a la regin africana.

En Cuba se produce el principio biolgico y en Brasil se desarrolla el resto del proceso de produccin, incluyendo la liofilizacin y el envasado. El precio final de cada dosis se redujo ms de veinte veces. De los casi 20 $ USA de la vacuna comercializada por la multinacional a un precio inferior a los 95 centavos. Desde entonces, la alianza Brasil-Cuba ha permitido fabricar vacunas para frica, que son adquiridas y distribuidas por entidades como la propia OMS, UNICEF, Mdicos Sin Fronteras y la Cruz Roja Internacional. En un artculo publicado en Science, Halla Thorsteinsdttir, investigadora de la Universidad de Toronto (Canad), ensalzaba este gran ejemplo de cooperacin y propona fomentarlo en todo el mundo.

Los gobiernos de estos dos pases han seguido colaborando en proyectos sanitarios de cooperacin triangular. Desde hace varios aos estn ayudando a la reconstruccin del Sistema de Salud Pblica de Hait.

A pesar de su gran e innegable relevancia informativa, estas iniciativas de cooperacin a gran escala no merecen ni el ms pequeo espacio en los grandes medios internacionales, lo que contrasta con la cobertura de las acciones sanitarias en frica que son financiadas por la fundacin Gates, por no hablar de proyectos de mnimo impacto sostenidos por empresas privadas algunas del propio ramo farmacutico. La razn de este silencio es evidente: contradice de raz conceptos convertidos en verdades incuestionables por la lnea editorial de los grandes medios. Estos dos por ejemplo:

1. Que la nica forma posible de cooperacin internacional es la llamada cooperacin Norte-Sur, es decir, la entrega de recursos desde los pases del llamado Primer Mundo a los del Tercero para que stos adquieran bienes producidos en los pases benefactores. Los esquemas de cooperacin que hemos comentado desmontan absolutamente este indiscutible (pero discutido) postulado Norte-Sur.

2. Que el mercado y la empresa privada las multinacionales sanitarias en este caso- ofrecen siempre soluciones ms eficientes a las necesidades de la poblacin que las iniciativas pblicas. Lo privado, se afirma, es ms eficaz, competitivo, seguro y elegante. La cooperacin Cuba-Brasil en frica demuestra justo lo contrario. Millones de seres humanos desatendidos por el divinizado mercado consiguen solucionar una necesidad vital a partir de la voluntad poltica de dos gobiernos tildados o caracterizados como tercermundistas o con trminos mucho ms peyorativos.

Tambin los responsables sanitarios de Cuba y los anteriores responsables sanitarios de Brasil en tiempos del gobierno Lula son autoritarios cientificistas pro vacunas que se olvidan de lo esencial y estn confundidos conceptual y polticamente? En nuestra opinin, no, no estn confundidos en absoluto.

P ara finalizar, una sugerencia: recomendamos a ACM (y a todos los lectores) la todava actual lectura o relectura- de Un enemigo del pueblo de Henrik Ibsen.

Notas:

1) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=245540

2) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=245538

3) Respuesta a Alfredo Caro Maldonado [ACM]. De vacunas, antivacunas y caballos de Troya. Acuerdos, desacuerdos y desenfoques (I). http://www.rebelion.org/noticia.php?id=245817

4) Respuesta a Alfredo Caro Maldonado [ACM]. De vacunas, antivacunas y caballos de Troya. Acuerdos, desacuerdos y desenfoques (II). http://www.rebelion.org/noticia.php?id=245949

5) http://www.nogracias.eu/2016/10/06/profesionales-frente-al-abismo-crece-la-duda-vacunal-que-se-puede-hacer/

6) Vase Jos Manzaneda, Vacunas de Cuba y Brasil salvan miles de vidas en frica, pero los medios solo hablan de las de Bill Gates. http://www.cubainformacion.tv/index.php/lecciones-de-manipulacion/47621-vacunas-de-cuba-y-brasil-salvan-miles-de-vidas-en-africa-pero-los-medios-solo-hablan-de-las-de-bill-gates

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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