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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-09-2018

Desafo secesionista cataln: del clmax al impasse

Jess Snchez Rodrguez
Rebelin


El clmaxii otoal de 2017 que termin en elecciones autonmicas

El 6 y 7 de septiembre de 2017 se puso en marcha de manera abierta la fase final que debera llevar a la secesin unilateral de Catalua. La va unilateral se haba decidido mucho antes y se haban dado al menos tres pasos importantes previos. El primero fue la declaracin de soberana del Parlament en enero de 2013iii; el segundo fue la celebracin del primer referndum unilateral por la independencia que tuvo lugar en noviembre de 2014iv, ambos suspendidos primero y declarados inconstitucionales despus por el Tribunal Constitucional (TC); y el tercero las elecciones autonmicas de 2015 que los independentistas consideraron plebiscitarias buscando un respaldo masivo a la independencia en las que aunque solo consiguieron el apoyo del 47,8%, sin embargo esos resultados les permiti formar gobierno en Catalua.

Como esos tres pasos en realidad no haban conseguido avanzar hacia la independencia unilateral, el independentismo se orient a la secesin definitiva mediante la celebracin de un segundo referndum unilateral que les sirviese de argumento ante la comunidad internacional cuando realizasen su decidida declaracin unilateral de independencia (DUI). Para ello planificaron dar a dicho referndum una cobertura legal del Parlament al margen y en contra de la legalidad ordinaria y constitucional vigente en todo el Estado espaol y, en consecuencia, en Catalua. Esto supona un enfrentamiento y un desafo al Estado democrtico espaol mucho ms serio y grave que los anteriores.

A tal efecto, tres semanas antes de la prevista celebracin del referndum, el 1 de octubre de 2017, mediante dos convulsas sesiones del Parlament el 6 y 7 de septiembre, en las que la mayora independentista prescindi de todos los requisitos reglamentarios y legales previstos, se aprobaron dos leyes, la primera para dar cobertura legal (del Parlament) a la celebracin del referndumv, y la segunda para aprobar una ley que ejercera de constitucin provisional de la repblica tras la previsible DUI inmediatamente despus del referndum, la ley de transitoriedad jurdica.

Con esa decisin se abri una dinmica de enfrentamiento abierto, la del clmax de los meses de septiembre y octubre. De un lado, el gobierno central puso en marcha todo el aparato judicial y coactivo contra la celebracin de la nueva consulta - tras la suspensin de las dos leyes aprobadas por el Parlament por el TC y, por tanto, de la prohibicin de celebrar el referndum - en una dinmica de intervencin parcial de la autonoma catalana que se centr especialmente en el control de su economa y el intento de hacer lo mismo con polica autonmica, y cuyo objetivo inmediato consista en bloquear la logstica del referndum. Por otro lado, el gobierno cataln y la mayora de los municipios de la comunidad entraron en una dinmica de semi desobediencia al TC y al ordenamiento jurdico vigente, siguiendo, por un lado, con todo lo concerniente a los preparativos del referndum e intentando sortear el bloqueo de sus logstica pero, por otro lado, plegndose parcialmente a los requerimientos de la fiscala y los rganos judiciales.

La base de la DUI deberan ser los resultados del referndum unilateral, declarado ilegal por el TC. El independentismo necesitaba que fuese creblemente presentables, no solamente un acto de protesta como termin convirtindose la anterior consulta ilegal del 9N, para lo que debera rodearle de todas las garantas propias de estos actos. El Estado necesitaba impedirle para asegurar, interna y externamente, que su soberana segua ejercindose en el territorio cataln, y para evitar cualquier justificacin a la DUI planeada previamente. El enfrentamiento estaba garantizado, la nica duda que quedaba era saber que intensidad adquirira y que consecuencias. El resultado fue una derrota de ambas partes, pero la ms grave fue la del independentismo. El gobierno espaol fue derrotado a nivel de imagen cuando se difundieron por todo el mundo las cargas policiales en los colegios dnde se iba a votar; pero el independentismo vio como el referndum se convirti en un acto ms de protestas y enfrentamientos, pero no en una consulta creble porque en esa situacin nadie saba qu tipo de papeletas se utilizaban, quienes componan las mesas, que rgano controlaba el resultado, ni cul era el censo, que, ante las dificultades encontradas, se declar universal, de manera que cualquier ciudadano poda votar en cualquier lugar y sin ningn control, en consecuencia, el gobierno cataln no poda presentar unos resultados crebles ante nadie.

Este resultado condicion la situacin de desconcierto, perplejidad y decisiones contradictorias en las que se sumi un independentismo que haba perdido la iniciativa y asista asombrado al torrente de reacciones adversas que se pueden concretar en cuatro mbitos. El primero fue el desencadenamiento de una cascada del traslados - ms de 3000 - de las sedes sociales y fiscales de importantes empresas y bancos radicados en Catalua a otras ciudades espaolas fuera de la comunidad autnoma ante el temor a las consecuencias de una agudizacin del conflicto y la posibilidad de encontrarse en un momento dado fuera de la cobertura de la UEvi. El segundo fue una reaccin de masas contraria al independentismo, en una mezcla de defensa de legalidad constitucional y de la unidad espaola, y cuya principal expresin tuvo lugar en Barcelona en 8 de octubre de 2017 con una movilizacin masiva similar a las conseguidas por el independentismo y convocada por la Sociedad Civil Catalana. El tercero fue la cristalizacin definitiva, o mejor dicho, la puesta en escena, del bloque constitucionalista, formado por PP, PSOE y Ciudadanos. Finalmente, en el cuarto mbito, el internacional, ningn Estado o instancia internacional dio su apoyo a la aventura secesionista, al contrario, mostraron su apoyo y respaldo al mantenimiento del orden constitucional espaol.

La DUI entr en una situacin kafkiana entre el 10 y el 27 de octubre, fue proclamada y suspendida inmediatamente por el President, el gobierno espaol dio un ultimtum para que el govern aclarase si se haba declarado o no la independencia bajo la amenaza de aplicar el artculo 155 de la Constitucinvii, Puigdemont estuvo a punto de convocar elecciones autonmicas para desatascar la situacin y, finalmente, en la jornada clave del 27 de octubre se produjo una doble decisin, la del Parlament cataln que en votacin secreta aprob la DUI por 70 de sus 135 diputados, y la del Senado espaol aprobando la aplicacin del artculo 155, por 241 votos favorables frente a 47 de oposicin, y suspendiendo la autonoma catalana hasta la celebracin de elecciones autonmicas el 21 de diciembre de ese ao.

Pero la DUI se vot en un ambiente sombro, no hubo celebraciones ni decisiones posteriores trascendentales, ni siquiera, como se demostr en das posteriores, coordinacin entre los partidos y entre los miembros del govern. No se crean su propia decisin y ya estaban pensando en cmo resolveran su futuro personal sabiendo que la justicia tena ya abiertos varios frentes sobre sus decisiones y actos. Puigdemont, y luego varios de sus consejeros en el govern, emprendieron precipitadamente la huida a Blgicaviii. Otros consejeros y dirigentes polticos y sociales se presentaron ante el requerimiento de los juzgados y pasaron a prisin provisional, en espera del juicio, situacin en la que an se encuentran. Esta era la muestra ms palpable de la descoordinacin. Por otro lado, el artculo 155 que suspenda la autonoma se empez a aplicar sin ninguna resistencia y los independentistas pasaron a preparar las elecciones del 21 de diciembre y a agruparse en torno a lo nico que pareca unirles desde ese momento, las protestas y movilizaciones por la situacin de los dirigentes en prisin o en el extranjero huidos de la justicia.

La enorme mayora obtenida en el Senado para aprobar la aplicacin del 155 y la normalidad de su aplicacin supuso el xito de un mecanismo que haba suscitado enormes dudas sobre el grado de su apoyo y las consecuencias que podra desencadenar. El 155 es un artculo de la Constitucin pensado para aplicar a situaciones de conflicto con las Comunidades Autnomas, pero que era la primera vez que se haca uso de lix. Su aplicacin fue posible gracias a que, previamente, se haba conformado un bloque partidista constitucionalista mayoritario formado por PSOE, PP y Ciudadanos.

En consecuencia, lo importante a resaltar son dos cosas: 1) La aplicacin del 155, presentado por el independentismo como el apocalipsis, se realiz en un clima de normalidad social y poltica, no pas nada extraordinario, todo sigui funcionando. Adems fue aprobado para una duracin temporal mnima, y a su final se restableci un nuevo gobierno autonmico presidido por los independentistas. 2) El mecanismo de normalizacin del 155 fue la celebracin de las elecciones autonmicas del 21-D. Estas elecciones normalizaron al status quo anterior por dos motivos: a) Porque el independentismo las acept como tal, se present a las elecciones y volvi a revalidar su mayora en escaos, que no en votos. b) Porque frente a las elecciones autonmica anteriores de 2015, dnde el independentismo se present mayoritariamente unido bajo las siglas de JxS y las present con un carcter plebiscitario respecto a la independencia, en las del 21-D los tres partidos independentistas volvieron a presentarse por separado y sin ningn objetivo concreto de independencia, su objetivo se limitaba a restablecer el autogobierno y llegar al govern, ms all de la fraseologa que intentaba convencer a su electorado de que no haban renunciado a nada.

Los resultados de las elecciones del 21-D mostraron, de un lado, que el techo electoral independentista se mantena en las mismas cifras anteriores, obtuvieron el 47,52% entre sus tres partidos (Juntos por Catalua, ERC y CUP) y, por otro lado, dieron la victoria como partido ms votado a Ciudadanos (25,35%), el partido que haba mantenido posiciones ms firmes frente al independentismo. Los resultados mostraban un bloqueo y una polarizacin de la situacin.

Pese a su minora electoral, sin embargo, la traduccin en escaos volva a dar la mayora parlamentaria a los independentistas para formar gobierno. La correlacin de fuerzas volva a repetirse y la situacin se mantena bloqueada, tal y como se verific en los meses posteriores.

El impasse tras el 21-D: entre la difcil normalizacin y otro desafo imposible

El independentismo haba revalidado los resultados electorales de dos aos antes pero, al contrario que entonces, y debido a la dura derrota sufrida y sus consecuencias, ya no se presentaba con el objetivo de "construir estructuras de Estado" o de llegar a una declaracin unilateral de independencia, pero tampoco de retroceder a una situacin de normalidad estatutaria y volver a ser un gobierno autonmico como antes. La derrota del independentismo, tras la aplicacin del 155 y el sometimiento a la accin de la justicia de sus principales lderes, haba sido inapelable, pero sus apoyos electorales se mantenan intactos, no haban crecido pero tampoco retrocedido, lo mismo que el intenso rechazo a la convivencia dentro del Estado espaol, que el independentismo se haba encargado de sembrar durante un largo tiempo.

En una situacin as, derrotado, sin estrategia clara para el futuro, pero con sus apoyos sociales intactos, el independentismo se volc en un tema casi exclusivo, el de la situacin de sus lderes, unos en prisin preventiva y otros huidos a diferentes lugares de Europa para escapar de la accin de la justicia. Esta ltima situacin, fruto de la decisin no coordinada ni pactada por parte de Puigdemont y algunos de sus consejeros - en tanto la mayora de los lderes encausados pasaban a prisin incondicional -, permiti al ex-President, y el nuevo partido que cre a su alrededor, tres cosas: de un lado, hacerse el 21-D con el primer puesto en el campo independentista que las encuestas venan pronosticando para ERC, debido a que Junqueras, al contrario que Puigdemont, permaneca en la crcel; de otro lado, erigirse en la figura de la continuidad legitimista respecto al perodo anterior y reclamar su investidura de nuevo como legtimo President depuesto; y finalmente, mantener un duelo jurdico con los tribunales espaoles a travs de los tribunales alemanes y belgas.

As, durante un largo perodo posterior a las elecciones, hasta mayo de 2018, la nueva mayora independentista se dedic a mantener una batalla jurdica con los tribunales espaoles en torno al objetivo de conseguir que tanto Puigdemont fuese investido como President, como que los lderes encarcelados pudiesen realizar su labor parlamentaria y recuperar las consejeras que ostentaron hasta la aplicacin del 155. La batalla la perdieron los independentistas ante los tribunales y se vieron obligados a elegir como President a un diputado sin problemas pendientes con la justicia. Pero incluso esta decisin fue planteada como un desafo ms en la guerra de gestos en que se haba embarcado el independentismo tras el 21-D, la eleccin recay en Quim Torra, un diputado del partido de Puigdemont conocido por su clara y documentada posicin xenfoba respecto a Espaa y los espaoles. El independentismo pareca atrincherarse en una especie de resistencia gesticular en espera de una "nueva ventana de oportunidad", como ellos mismos sealaronx, que les permitiese retomar la va de la independencia unilateral. De manera que su actividad termin girando en torno a la situacin de sus lderes encarcelados o huidos.

Sin embargo, un acontecimiento inesperado originado en el mbito judicial dio un giro a la situacin, al menos por un tiempo. La sentencia del caso Grtel pronunciada en mayo del 2018 provoc un terremoto poltico, en ella no solo se condenaba por corrupcin a largas penas a antiguos dirigentes del PP, sino que se condenaba a este partido por haberse lucrado de la red de sobornos. La situacin del gobierno del PP se hizo insostenible, el PSOE lanz una mocin de censura y Ciudadanos demand la convocatoria de elecciones. La decisin de este ltimo partido, el ms votado en las elecciones catalanas del 21-D, se basaba en los pronsticos de las encuestas que le daban como ganador en unas elecciones anticipadas; la decisin del PSOE, con una exigua minora parlamentaria de 88 diputados sobre un total de 350 fue un acto de osada de su lder, Pedro Snchez, basado en el clculo de que sera capaz de concitar una muy heterognea mayora contra Rajoy que le llevaran a la presidencia del gobierno.

Como en otras tantas ocasiones, si las decisiones polticas solo se tomasen considerando una relacin mecnica entre los partidos y las clases sociales que representan, entonces el PP debera haber convocado elecciones y dejar a paso a la alternativa poltica de recambio de la burguesa, Ciudadanos. Pero esa relacin mecnica no existe, y en las decisiones de los partidos tambin cuentan sus propios intereses. De manera que el PP no se resign a ser sustituido por Ciudadanos como nueva fuerza poltica hegemnica de la burguesa, y calcul que Pedro Snchez sera incapaz de concitar todos los apoyos heterogneos que necesitaba, especialmente los de los independentistas catalanes, pues el PSOE formaba parte del bloque constitucionalista que aprob la aplicacin del 155 en Catalua.

El independentismo cataln se encontr, de repente, ante una situacin que produjo tensiones entre sus sectores ms radicales, fundamentalmente los cercanos a Puigdemont (JxCat) - pues la CUP no tiene representantes en el parlamento espaol - que rechazaban apoyar la mocin y preferan permitir la continuidad de Rajoy en una poltica de cuanto peor mejor; y los sectores ms posibilistas o realistas que pensaban que no podan permitirse la acusacin de que Rajoy continuase de Presidente por su culpa. El PSOE no era de su agrado, no solamente por su apoyo al 155, sino porque tampoco iba a ofrecerles desde el gobierno ninguna salida al margen de la Constitucin. Simplemente tenan que elegir el mal menor y esperar acontecimientos. Finalmente Pedro Snchez consigui que un conjunto de fuerzas heterogneas le diesen la mayora suficiente para ganar la mocin de censura y ser investido Presidente del gobierno

Pasado un ao desde el inicio del desafo abierto lanzado por el independentismo cataln podemos resumir las caractersticas que diferencian a la situacin actual de la que se vivi en aquellos momentos:

1) La estrategia independentista para la secesin unilateral fue quebrada con las reacciones civiles, econmicas, internacionales, polticas, jurdicas y estatales que se produjeron entre septiembre y octubre.

2) La aplicacin del 155 no termino siendo ningn trauma y se regres a la normalidad estatutaria tras las elecciones autonmicas del 21-D.

3) Las elecciones del 21-D volvi a confirmar el techo del independentismo, el 47%, y dej meridianamente claro a los no independentistas catalanes y al resto de Espaa, que su objetivo de imponer la secesin con esa cifra, adems de violar las leyes, no poda ser sino un acto anti-democrtico, autoritario.

4) Hubo un cambio en el gobierno espaol, que ellos mismos facilitaron, que les hace ms difcil el argumento de odio que ms han apreciado, la de tildar de fascismo ya no solo al gobierno anterior, sino a todo el pueblo espaol. Por contra, el President Quim Torra si puede ser catalogado de un abogado de la xenofobia y del odio como queda documentado en los numerosos artculos que ha escritoxi.

En el momento de escribir este artculo se entra en el aniversario de los acontecimientos que marcaron el clmax del conflicto cataln y parece que se acerca un nuevo punto de inflexin motivado por tres tipos de acontecimientos. Los independentistas ms radicales van a intentar utilizar este ciclo de aniversarios (11-S, 1-O, 27-O) para presionar a los dirigentes ms realistas a proseguir una poltica de ruptura unilateral, incluso si sta se tiene que desarrollar en muchas peores condiciones que hace una ao, un ensayo de esta estrategia de elevar la tensin es la guerra de los lazos amarillos iniciada por los sectores independentistas para monopolizar con sus smbolos los espacios pblicos e institucionales.

Se acerca el momento del juicio de los lderes independentistas procesados por la justicia que inevitablemente elevar la tensin emocional, en este sentido los partidos independentistas que apoyaron la mocin de censura del PSOE ya han pedido abiertamente que el gobierno haga cambiar la posicin de la fiscala frente a sus dirigentes procesados para seguir manteniendo su apoyo, demanda rechazada por el gobierno.

Y, en tercer lugar, el gobierno del PSOE va a tener que someter en breve a votacin parlamentaria varias medidas tomadas que pondr a prueba si el independentismo sigue apoyndole, en una poltica del mal menor, o decide que sea derrotado parlamentariamente y abocado a la convocatoria de elecciones en Espaa.

La situacin est suspendida en el aire y por ello mismo podemos hablar de un doble impasse o punto muerto. El PSOE seguir gobernando en tanto tenga el apoyo de los independentistas, pero ya les ha dejado claro que no les har ninguna concesin fuera de la Constitucin, es decir, no habr referndum pactado para la independencia, ni instruir al fiscal general para que cambie su criterio respecto a los dirigentes independentistas procesados. Y los independentistas, superado el derecho a decidir, con la espada de Damocles del 155 si vuelven a violar las leyes, y sin concesiones estatales a su camino a la independencia, deben decidir si dejan caer al gobierno del PSOE y facilitan un posible regreso de la derecha al poder, o aceptan la situacin derivada de su derrota y pactan una salida para Catalua dentro de la Constitucin. Entre tanto, y en una situacin tan desconcertante y frustrante para ellos, se aferran a los mrtires (los dirigentes independentistas sometidos a la accin de los tribunales) como forma de mantener un objetivo comn y en espera de "una nueva ventana de oportunidad", como hemos sealado antes.

Si en los prximos das el independentismo cataln lanza un nuevo desafo al Estado en forma de nueva violacin de las leyes o de aumento grave de la crispacin en las calles posiblemente la situacin estar abocada a un doble proceso, de convocatoria de elecciones nacionales ante la clara minora del gobierno PSOE, y a la aplicacin de un nuevo 155 que sera ms profundo y duradero que el anterior.

Este escenario es el que invita a pensar que no se va a llegar a lazar un nuevo desafo, pero tambin es cierto que los sectores ms radicales del independentismo buscan poner a sus lderes ante una presin emocional que les lleve a lanzar dicho desafo, y originar las consecuencias descritas. No sera tampoco la primera vez. Hace un ao, en octubre, Puigdemont estuvo a punto de convocar elecciones autonmicas y evitar el 155, pero las presiones emocionales (sus allegados de gobierno y los estudiantes llamndole botiflerxii en la Generalitat) le llevaron a desestimar la convocatoria de elecciones, abriendo el camino a la aplicacin del 155, sin terminar de decidirse por declarar la DUI. Hoy tambin el actual President Quim Torra ha evocado varias veces la posibilidad de volver a convocar elecciones en Catalua como manera de zafarse la presin de los ms radicales y a modo de presin frente a Madrid, pero nadie cree que ese sea un expediente para resolver nada dado el techo electoral mostrado por el independentismo

Las presiones no sin simtricas. Los partidos independentistas tienen la carta de hacer caer el gobierno Snchez, pero saben que puede ser un boomerang, pues pueden propiciar la vuelta al gobierno de una derecha ms beligerante con ellos que hace un ao, y pueden que provoquen la aplicacin de otro 155, pero esta vez incluso ms duradero e intervencionistaxiii. Snchez tiene dos cartas segn la situacin, si los independentistas le retiran su apoyo en el parlamento espaol convocar elecciones para intentar avanzar en peso parlamentario, aun con el riesgo de que pierda el gobierno definitivamente, y si los independentistas lanzan un nuevo desafo al Estado aplicar el 155. La situacin es, pues, de doble impasse o punto muerto en espera de decisiones trascendentales en las prximas semanas.

Notas:

ii Se suele entender por clmax el punto ms alto o de mayor intensidad en una serie creciente o en un proceso.

iii Dicha declaracin afirmaba que el pueblo de Catalua tiene, por razones de legitimidad democrtica, carcter de sujeto poltico y jurdico soberano. La Declaracin fue primero suspendida por el TC y luego este tribunal declar, en marzo de 2014, inconstitucional y nula la clusula primera que proclamaba el carcter de sujeto poltico y jurdico soberano de Catalua, por vulnerar los artculos 1.2 y 2 de la Constitucin. La sentencia tambin contena una referencia que se adelantaba a futuros acontecimientos al sealar que "en el marco de la Constitucin una Comunidad Autnoma no puede unilateralmente convocar un referndum de autodeterminacin para decidir sobre su integracin en Espaa. Esta conclusin es del mismo tenor que la que formul el Tribunal Supremo del Canad en el pronunciamiento de 20 de agosto de 1998, en el que rechaz la adecuacin de un proyecto unilateral de secesin por parte de una de sus provincias tanto a su Constitucin como a los postulados del Derecho internacional"

iv El TC tambin suspendi el referndum acordado por el Parlament el 19 de septiembre de 2014, posteriormente, en febrero de 2015, dict sentencia en la que declar inconstitucionales tanto la consulta celebrada en noviembre anterior como la ley autonmica que le sirvi de cobertura.

v Es necesario hacer notar el cambio de apoyos que se haba producida entre la ley aprobada en el Parlament en septiembre de 2014 para dar cobertura al referndum de noviembre de 2014, y la aprobada en septiembre de 2017 para dar cobertura al referndum del 1 de octubre, ambas anuladas por el TC. La primera ley cont con el apoyo en el Parlament de los tres partidos independentistas, CiU, ERC y CUP, ms el PSC e ICV. La segunda ley solo cont con el apoyo de los tres partidos independentistas. Esto iluminaba claramente como en su huida hacia adelante, hacia un enfrentamiento abierto con el Estado y la violacin de la legalidad vigente, el independentismo perda aliados y se aislaba buscando la creacin de dos campos enfrentados y la imposicin de su programa y objetivos. Quedaba demostrada que su apelacin al dilogo no era ms que pura propaganda.

vi Esas 3000 empresas facturaban unos 44.000 millones de euros al ao, ms del 60% de esas compaas trasladaron su sede a Madrid, el resto a otras provincias espaolas. Ello evoc el denominado efecto Montreal, con el que se seala como Quebec, como consecuencia de sus tenciones secesionistas, perdi el 30% de su tejido empresarial en dos dcadas en beneficio de otras regiones de Canad.

vii Este artculo de la Constitucin da cobertura legal para que el gobierno pueda obligar a las Comunidades Autnomas en caso de incumplimiento de las obligaciones legales o constitucionales o de actuaciones graves contra el inters de Espaa. La suspensin de la autonoma como ocurri durante dos meses en Catalua es una de las posibles medidas. Equivalentes de este artculo existen en otras constituciones del mundo, como el artculo 37 de la Ley Fundamental de Bonn, el artculo 126 de la Constitucin italiana, el artculo 234 de la Constitucin portuguesa, el artculo 100 de la austriaca, o el artculo 75 de la argentina.

El mundo independentista ha insistido muchas veces en comparar la diferente actitud del gobierno britnico y espaol en cuanto el primero acept el referndum de Escocia, y el segundo no ha querido hablar de un referndum pactado en Catalua, pero para evitar las manipulaciones de la buena democracia britnica frente a la mala democracia espaola, habra que recordar que el gobierno britnico suspendi cuatro veces los poderes de Irlanda del Norte, una de las veces durante cinco aos de duracin (2002-7).

viii Ver una buena crnica de las horas posteriores a la votacin de la DUI en el Parlament en el artculo de El Peridico, "Las 72 horas despus de la DUI", http://www.elperiodico.com/es/politica/20180901/puigdemont-gover-72-horas-despues-dui-7012400

ix Solo una vez antes se blandi como amenaza por parte del gobierno de Felipe Gonzlez en 1989 cuando el gobierno canario se neg a aplicar una reduccin de aranceles del 15% a las mercancas europeas, finalmente, en aquella ocasin, se logr un acuerdo y la amenaza nunca se llevo a la prctica.

x http://www.eldiario.es/catalunya/politica/Govern-ventana-oportunidad-independencia-abierta_0_786372179.html

xi  Un resumen de sus opiniones xenfobas en diferentes artculos se puede encontrar en "El pensamiento antiespaol de Quim Torra, a travs de sus artculos", http://www.elperiodico.com/es/politica/20180514/quim-torra-articulos-contra-espanoles-6817795

xii Es una palabra catalana utilizada como apodo contra los felipistas o borbnicos, los partidarios de Felipe V durante la Guerra de Sucesin Espaola, ahora se ha reavivado durante el conflicto cataln para ser utilizada contra los rivales de los independentistas, y si se haba empleado contra algunos dirigentes polticos o intelectuales y artistas no independentistas como Iceta, Albiol, Frutos, Serrat o Mars, el 26 de octubre la manifestacin de estudiantes en la plaza de San Jaume se lo gritaron a Puigdemont ante la duda en que se debata ste de convocar elecciones autonmicas.

xiii Es necesario remarcar que la aplicacin de este artculo constitucional seal una frontera importante. Antes de la aprobacin de su aplicacin el 27 de octubre de 2017 hubo grandes tensiones y dudas, nadie poda saber qu consecuencias podra desencadenar. Pero una vez aplicado y sin consecuencias reseables se ha convertido en un instrumento normalizado. Pedro Snchez se ha referido a su posible nueva aplicacin sin complejos y como quin habla de un expediente habitual.

Muchos dirigentes independentistas se han dado cuenta de esa normalizacin, y lo que es ms serio, que una nueva aplicacin del 155 sera ms dura que la anterior y no tan temporal, y ello cuando el independentismo est en sus horas ms bajas y ha perdido muchos apoyos externos. As, esos dirigentes se encuentran entre la espada de una situacin que no les permite lanzar ms desafos al Estado, y la pared de un sector radical independentista que les presiona a lanzar desafos.

Se pueden consultar otros artculos y libros del autor en el blog: http://miradacrtica.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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