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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-09-2018

El historiador Jess Girldez Maca publica Creyeron que ramos rebao (Zambra-Baladre)
La insurreccin anarquista en el Alt Llobregat: de la utopa a las deportaciones

Enric Llopis
Rebelin


A mediados de diciembre de 1931, Manuel Azaa form su segundo Gobierno del que tambin sera Ministro de la Guerra- das despus que las Cortes aprobaran la Constitucin de la II Repblica espaola. El ejecutivo de izquierda, con presencia mayoritaria de ministros de Accin Republicana y el PSOE- tena entre otros retos la aprobacin de la Ley de Reforma Agraria y el Estatuto de Autonoma de Catalua. El 31 de diciembre de 1931 los campesinos en huelga del municipio de Castilblanco (Badajoz) rodearon y mataron, tras un altercado, a cuatro guardias civiles, apunta el historiador Manuel Tun de Lara en La Espaa del Siglo XX (Laia, 1978); estas muertes tuvieron mucha ms resonancia que las ms numerosas ocasionadas por la fuerza pblica y contribuyeron a envenenar la situacin.

Los hechos se produjeron en un contexto de propiedad latifundista, en el que las fincas con ms de 500 hectreas alcanzaban el 19% de la superficie catastrada en Extremadura y el 30% en Andaluca; y en el que los grandes de Espaa como los Medinaceli, los Pearanda y los Vistahermosa- sumaban ms de 575.000 hectreas en propiedades rsticas. Una semana despus, la Guardia Civil dispar en Arnedo (La Rioja) contra una manifestacin obrera, con un balance de 11 muertos y 30 heridos.

Jess Girldez Maca analiza la insurreccin del Alt Llobregat (Barcelona) entre el 18 y el 23 de enero de 1932- en el libro de 220 pginas Creyeron que ramos rebao, publicado por las editoriales Quimant, Zambra y Baladre. El desencadenante fue la convocatoria de una huelga en el sector textil del municipio de Berga. La historiografa tambin ha denominado a la sublevacin como los sucesos de Fgols, al considerar que el movimiento revolucionario se inici en este pueblo minero y se extendi por otras localidades Balsareny, Sallent, Cardona y Sria- de las cuencas del Cardener y el Alt Lllobregat. En Manresa se declar la huelga general y cortaron las comunicaciones. En las minas de Sant Corneli y otras de la zona los salarios eran magros y la esperanza de vida, corta; a los 25 aos ya no se admita en el tajo a los obreros, quienes trabajaban con alpargatas, desnudos y tenan que trasladar el carbn a cuestas, desde la explotacin a los vagones. La abrumadora presencia de militantes de la CNT y la FAI en Fgols y otras localidades es incuestionable, de ah el sentido de proclamar el comunismo libertario, explica Girldez; Fgols se convirti en el foco revolucionario espaol durante cinco das de enero, agrega el historiador canario.

Una de las fuentes utilizadas por el investigador son los artculos del periodista Eduardo de Guzmn, militante anarcosindicalista y redactor-jefe del peridico La Tierra, quien tambin publicara reportajes sobre la matanza de Casas Viejas (la masacre fue dirigida en enero de 1933 por el Capitn Rojas al mando de la Guardia de Asalto republicana- contra campesinos de la aldea gaditana; un primer comunicado del Ministerio de la Gobernacin se refiri a 18 19 revolucionarios muertos). Sobre la insurreccin del Alt Llobregat, Eduardo de Guzmn detalla el modo en que se autoorganizaron los mineros y obreros del textil: milicias voluntarias para la defensa de la comunidad, un comit encargado de la produccin y el consumo; y unas elecciones en las que votaran mujeres y hombres- con el fin de instituir la comuna libre (designaban al delegado general y sus ocho ayudantes); las tareas de mantenimiento en minas y fbricas se realizaban de manera voluntaria; adems se incautaron del economato, propiedad del Conde de Olano. Nadie consume ms de lo corriente, los trabajadores anulan el dinero y compran por medio de vales, destac el reportero.

Testimonios de la poca informan de que se desarm al somatn (guardia auxiliar de orden pblico en el mundo rural), el director de las minas y otros empleados. Pero la represin se inici el 21 de enero y, para llevarla a trmino, el Gobierno republicano-socialista contaba con un amplio apoyo parlamentario. Segn el ministro de la Gobernacin, Santiago Casares Quiroga, de la Organizacin Republicana Gallega Autnoma (ORGA), se trataba de una huelga revolucionaria contra el rgimen, contra el que tiran a la vez desde la extrema derecha y la extrema izquierda: unos dan dinero y otros dan el puo. El despliegue contra los huelguistas fue de proporciones enormes, con efectivos de la Guardia Civil, compaas de infantera y bateras de artillera concentrados en Manresa, que en apenas dos das liquidaron el movimiento. Los obreros implicados y sus familias y otros que no lo estaban- sufrieron las consecuencias en forma de despidos, desahucios, detenciones, encarcelamientos, rebajas salariales y la deportacin, resume Jess Girldez. Pero tambin se dieron episodios de solidaridad, como recolectas en Berga, el acogimiento de menores y tanto la manutencin como la ayuda a buscar un nuevo empleo por parte de amigos, familiares y organizaciones obreras.

Al calor de la represin contra los insurrectos se procedi a la captura de anarquistas destacados, principalmente en Barcelona, por orden del Gobierno de la Repblica y el gobernador civil de Barcelona, Juan Moles. Entre otras, las de Buenaventura Durruti y Francisco Ascaso, arrestados y encerrados en los calabozos policiales el 21 de enero de 1932: se les atribua una presunta responsabilidad moral en la sublevacin del Alt Llobregat. Las detenciones masivas, sin ningn tipo de garantas procesales, se sucedieron en aquellos das, subraya el autor de Creyeron que ramos rebao; durante cinco semanas, el peridico Solidaridad Obrera, portavoz de la CNT, fue sometido a suspensin y cierre de talleres. Pero volvi a publicarse el dos de marzo, con un artculo en el que denunciaba las imposturas patrogubernamentales respecto a los hechos revolucionarios de Fgols y la calificacin de Carbones de Berga SA como foco de explotacin y servidumbre.

Uno de los instrumentos legales empleados en la represin fue la Ley de Defensa de la Repblica, aprobada en octubre de 1931 por las Cortes Constituyentes y cuya aplicacin corresponda al ministro de la Gobernacin; el primero de los actos de agresin a la Repblica que castigaba era la incitacin a resistir o a desobedecer las leyes o las disposiciones legtimas de la Autoridad; el Artculo Segundo inclua la posibilidad de las penas de confinamiento y destierro; adems de la apologa del rgimen monrquico, la legislacin penalizaba las huelgas no relacionadas con las condiciones laborales ni sometidas a procedimientos de arbitraje y conciliacin. El ensayo de Jess Girldez seala asimismo cmo la huelga general del Alt Llobregat contribuy a agravar las tensiones entre dos sectores de la CNT, los treintistas o moderados y la FAI. As, en el peridico Cultura Libertaria Joan Peir reconoca la buena fe de los revolucionarios, pero tambin la irresponsabilidad moral y colectiva de los maniticos de la revolucin. Por el contrario, un artculo de Federica Montseny publicado en El Luchador (Yo acuso) arremeta contra los treintistas, a quienes criticaba por impedir que el levantamiento de Fgols se extendiera a Barcelona, Catalua y otras ciudades del estado espaol.

Jess Girldez Maca es autor en Zambra-Baladre de Antoito, el dulcero anarquista (2016) y El mdico de los corderos. Una historia oral de Fuerteventura (2012); y en Ediciones Idea, del ensayo Entre el rubor de las auroras. Juan Perdign, un majorero anarquista en Brasil (2007). El autor dedica la segunda parte de Creyeron que ramos rebao al ms de un centenar de presos la gran mayora anarquistas- deportados en un viejo barco de vapor, el Buenos Aires. La embarcacin zarp el 10 de febrero de 1932 del Puerto de Barcelona, rumbo a lugares de confinamiento como Fuerteventura, Bata (Guinea Ecuatorial), Villa Cisneros (Sahara) o Fernando Poo. El diario ABC haba informado en cuatro pginas el 24 de enero de 1932 sobre los revoltosos de Fgols y el fracaso de la huelga general en Barcelona; 186 individuos de los que han sido detenidos estos das en Barcelona y de los complicados en el movimiento de la comarca de Manresa son trasladados al transatlntico Buenos Aires, sealaba el diario. El cuatro de marzo Solidaridad Obrera publicaba a toda plana el artculo Nuestros hermanos deportados, e inclua la lista de nombres.

Lo que no se determin a hacer la Monarqua, a lo que la Dictadura no se atrevi jams (), lo ha ejecutado la Repblica, afirm el peridico, rgano de la Confederacin Regional del Trabajo de Catalua. En ciudades de Francia y Blgica, entre otros pases, se celebraron mtines de solidaridad con los desterrados. El 21 de abril, 11 confinados de Sallent firmaron un texto en Solidaridad Obrera remitido desde Villa Cisneros, en el que relataban las condiciones de vida: Muchos camos enfermos. La travesa ha sido un lazareto u hospital. Las camas no bastaban. Hablamos de desocuparlas unos para que las ocuparan otros. Algunos cayeron para siempre. Tal nuestro hermano. Veamos su enfermedad. Le veamos morir ().

Se referan a Antonio Soler Falc, joven de 24 aos militante de la CNT y vecino de Sallent, que particip en la insurreccin del Alt Llobregat. Fue detenido -junto a su hermano- cinco das despus de sofocada la revuelta, preso en Manresa y embarcado en el Buenos Aires. Otro anarcosindicalista deportado a Villa Cisneros, Bruno Llad, escribi en una carta: La Ley de Defensa de la Repblica tiene ya su primera vctima. El cinco de abril el vapor retorn a la Pennsula, con un balance de varios motines, huelgas de hambre, separacin de presos, fuga de dos deportados, enfermedades colectivas y la muerte de un detenido, concluye Jess Girldez Maca.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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