Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-09-2018

Quitar lazos amarillos no es libertad de expresin

Juan Carlos Calomarde Garca
Rebelin


Es conocido que todo lo relativo al proceso independentista suscita un gran inters poltico y meditico. Al respecto, no es ningn secreto que las maquinarias de propaganda de las dos partes del conflicto funcionan al 200% porque saben lo que hay en juego. En este caso, como en tantos otros, los smbolos son utilizados para condensar complejos mensajes destinados a conseguir adhesiones a esa causa. De esta manera, los lazos amarillos, actualmente usados para reivindicar la liberacin de los presos polticos catalanes, estn en el centro de la polmica. Por otra parte, es comprensible que estos lazos tengan sus defensores y sus detractores. Esto es lo que ocurre con cualquier simbologa poltica, la cual aunque pueda poner al descubierto ciertas divisiones, sirve tambin para que las distintas sensibilidades polticas de una sociedad sean representadas.

De este modo, la libertad de expresin es la que permite que concurran multitud de smbolos, dado que stos son importantes para atraer nuevas personas hacia sus proyectos polticos, as como para dotarles de ms visibilidad. Ahora bien, hay que considerar que esta libertad de expresin es fundamentalmente una libertad de creacin y/o de difusin de pensamientos e ideas (mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproduccin1), lo que significa que est pensada, igual que el resto de derechos, para ser ejercida en positivo. Este elemento es el que permite que la colocacin de smbolos est amparada por esa libertad de expresin, puesto que se trata de la libre manifestacin de unas determinadas ideas polticas. No obstante, si alguien retira unos smbolos, como pasa con los lazos amarillos en Catalua, estara ejerciendo tambin su libertad de expresin?

Para responder esta pregunta convendra recordar de nuevo que este derecho debe ejercerse en positivo, es decir mediante escritos u otros medios. Por consiguiente, esta libertad plantea un escenario en el que la poblacin convive con numerosos mensajes polticos, entre los cuales habr algunos que no sern compartidos por la totalidad de la poblacin. Con todo, este hecho es suficiente para impedir la difusin de estos mensajes? En absoluto! En un rgimen de libertades, cuando no se est de acuerdo con un mensaje, ste debera ser respondido por otro distinto. En consecuencia, es difcil entender la retirada de smbolos como una manifestacin de la libertad de expresin, porque sta es ms bien una valoracin unilateral de alguien que prefiere que este mensaje no llegue a los dems. Esta conducta, ya que justamente es lo que hace un censor, se encuentra ms cerca de la censura.

En otro orden de cosas, tampoco debe asustarnos que los espacios pblicos se conviertan a su vez en espacios polticos, pues la democracia es cuando la poltica alcanza a la mayora y no solo a las lites. En todo caso, s es necesario plantear la siguiente cuestin: qu sucede cuando esos lazos se colocan en una propiedad privada? Ah conviene sopesar el derecho de propiedad frente al de libertad de expresin y valorar cada caso. Pese a ello, bajo estas circunstancias, es previsible que el derecho de libertad de expresin generalmente prevalezca, dado que la propia Constitucin ya lo sita en un enclave de mayor importancia2.

Por tanto, en resumidas cuentas, si alguien no est de acuerdo con los lazos amarillos existe un amplio abanico de colores que puede utilizar si desea poner otros lazos. Asimismo, puede defender sus postulados en contra del independentismo e incluso cuestionar la existencia de presos polticos usando pancartas u otros medios para difundir este mensaje poltico. Eso es libertad de expresin! Ahora bien, cuando se quitan los mensajes con los que no se est de acuerdo, aunque se intente justificar de muchas maneras (tambin se ha hecho desde discursos pseudo ecologistas), lo que se est haciendo en realidad es ejercer la censura.

Notas:

1 Artculo 20.1a de la Constitucin espaola

2 La Constitucin recoge la libertad de expresin (art.20) en la Seccin primera, Captulo segundo del Ttulo I, cuya reforma exigira el procedimiento agravado (168). Mientras que, el derecho de propiedad (33) est en la Seccin segunda, cuya reforma se tramita por el procedimiento comn (167).

Juan Carlos Calomarde Garca es politlogo y doctor en tica y Democracia

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter