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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-09-2018

Vacas demasiado cerca de la carretera

Rodrigo Alonso
Semanario Brecha


Si hubiera un guionista detrs del devenir histrico de Uruguay y Argentina, se habra plagiado a s mismo. Al contemplar solamente la segunda mitad del siglo XX y los inicios del XXI, este perodo inicia con el peronismo argentino y al neobatllismo uruguayo entrando en crisis en momentos similares. Ms adelante, en la dcada del 70, ambos declives son resueltos por sendas dictaduras militares con igual funcin: la desarticulacin de la densidad poltica de los sectores populares, su disciplinamiento y la consolidacin de una fuerte cada del salario real.

La crisis de la tablita o crisis de la deuda de 1982 acelera en ambos pases el fin de los regmenes militares. Los noventas del uno a uno argentino tambin los tuvimos ac con la sobrevaluacin cambiaria a la uruguaya, ambas sostenidas con la llegada de capital financiero que no tard en desmoronarse con la suba de la tasa de inters en Estados Unidos.

La crisis 2001-2002 se llev puestos los gobiernos de turno. En Uruguay no saltaron las costuras institucionales pero el proceso fue el mismo: la crisis se resolvi con una cada del salario real mayor al 20 por ciento. Luego siguieron ms de una dcada de gobiernos del Frente Amplio y del kirchnerismo. Ms all de las diferencias en las retricas y las formas, en el trazo grueso ambos procesos expresaron un fenmeno similar al presentar lneas de continuidad muy fuertes con el batllismo y peronismo segn el caso. La sincrona y el deja vu asustan. Los politlogos reclamarn por el sinfn de diferencias entre ambos procesos y tendrn razn, pero solo en un mayor grado de concrecin; en la mirada panormica, la realidad se ha comportado como un espejo apenas distorsionado.

Argentina.  Quien hoy gobierna cruzando el charco se encuentra con el problema de cmo desactivar la bomba que implica un esquema distributivo entre las clases que ya no tiene fundamentos. El kirchnerismo, que haba oficiado como el vehculo poltico por el cual se integraron un conjunto de demandas populares al reparto del producto social, ya haba empezado a sentir esos lmites y en los ltimos aos de su gobierno ya experimentaba un desgaste que fue capitalizado por la coalicin Cambiemos.

El macrismo, artefacto de la regeneracin poltica de la burguesa argentina, dise una estrategia de ajuste por etapas sobre la base de su reinsercin en los mercados financieros internacionales. La apuesta de Mauricio Macri por el endeudamiento implic el fin de las detracciones, la liberalizacin del tipo de cambio y la posibilidad de fugar divisas sin inconvenientes. La aparicin en escena del Fmi fue la muestra de que los mercados financieros ya no estaban respondiendo segn las necesidades.

Esta arquitectura desreguladora montada para tener al capital como aliado en la estrategia gradualista dej al gobierno con menos instrumentos de control del metabolismo econmico y abri las puertas para que la crisis detonara bajo la forma de corrida cambiaria provocando una brusca devaluacin, que ahora se busca estabilizar con un fuerte ajuste fiscal y salarial.

Con el descenso del flujo de renta a partir de 2014, y ya sin posibilidades de compensar esa carencia con los flujos de capital financiero, el capitalismo argentino se encamina hacia el abaratamiento generalizado del precio de su fuerza de trabajo. Ese es el corazn del ajuste en marcha en la vecina orilla.

Uruguay. Al momento, nuestro pas se encuentra circunstancialmente desacoplado del declive y estancamiento regional. Sin embargo, si bien la tesis del desacople puede ser coherente con una mirada de corto plazo, es poco consistente en el mediano y el largo. El capitalismo uruguayo, algo ms estable que sus vecinos, pero de similar estructura e insercin internacional, se acerca a la crisis regional de forma amortiguada y diferida.

Lo que se est jugando en la regin es la reestructuracin de las economas regionales hacia una fase donde el nivel de renta agraria que reciben es menor en relacin a las necesidades para complementar un aparato productivo con una productividad media insuficiente para competir en el mercado mundial. Esa carencia se puede disimular circunstancialmente con flujos de deuda externa, pero la suba de las tasas de inters en Estados Unidos lleva a su lmite el ciclo de endeudamiento. Cuando se acaba esa fuga hacia adelante que te permite la deuda, lo que queda es pasar al abaratamiento de la fuerza de trabajo y la cada del gasto estatal.

Hoy Argentina est profundizando ese avance en materia de expropiacin de los ingresos de trabajadores y trabajadoras. Brasil ya ha avanzado en este sentido. Si los capitalismos vecinos consolidan ese proceso, Uruguay, una economa de similar estructura primario exportadora, no podr mantener por mucho tiempo su desacople. La disputa por quin paga el ajuste es de carcter regional.

En los ltimos das, varios analistas han reseado los canales de impacto inmediatos de la devaluacin argentina: cada del turismo, la inversin inmobiliaria y las exportaciones a Argentina y a destinos donde competimos con ese pas. Sin embargo, el problema no es tanto cmo nos impactar la crisis del pas vecino, sino cmo se expresar en Uruguay el derrotero histrico de nuestra regin cuando ya no tiene un flujo de renta agraria suficiente para compensar un entramado de capitales con una productividad poco mayor que la quinta parte de la de Estados Unidos.

Los fundamentos de la crisis que hoy est detonando en Argentina tambin estn presentes en la complexin del capitalismo uruguayo, por ms que hoy los indicadores macroeconmicos auguren uno o dos aos de relativa estabilidad. De no recuperarse el precio de las materias primas o volver a un ciclo de bajas tasas de inters (ni una ni otra son probables), Uruguay tambin se encamina hacia el abaratamiento del precio de su fuerza de trabajo. Falta calibrar la velocidad y la intensidad de tal proceso. El factor Argentina es un acelerador y contribuye con el desfondamiento del pacto distributivo propio del Uruguay progresista. De continuar as las cosas, el primer y segundo ao del prximo gobierno sern decisivos en este sentido.

De la mano de este devenir histrico, en Uruguay crece poltica y programticamente el bloque social del ajuste. Pero tambin lo hacen las expresiones de lucha y resistencia. La gente se organiza, crecen expresiones como el Mercado Popular de Subsistencia, la juventud se moviliza bajo diversas formas y reivindicaciones, el feminismo ha politizado toda una generacin de mujeres y jvenes, los sindicatos, aunque con cierto desgaste, siguen siendo herramientas de lucha fundamentales. Si hay posibilidades de articular un bloqueo social a las polticas de deterioro de las condiciones de vida de la poblacin, est en relacin con estos actores.

Con esta crisis la burguesa argentina probablemente est dinamitando el artefacto poltico que logr ensamblar para recuperar el control directo del Estado (Cambiemos); en Brasil, el capital an no logra tener candidato, ni Lula da Silva ni Jair Bolsonaro son sus apuestas. No es tan claro que en Amrica Latina ser posible volver a consolidar un nuevo ciclo de acumulacin capitalista basado en el abaratamiento generalizado de la fuerza de trabajo.

El tiempo poltico regional se acelera y cualquiera de las opciones, ir por el ajuste o ir por los ajustadores, es de alto riesgo. An est por verse quines son las vacas demasiado cerca de la carretera1.

Nota:

  1. Leo Maslah (https://www.youtube.com/watch?v=sbvq02qswTo)

Rodrigo Alonso. Economista. Integrante del Consejo Editor de  hemisferioizquierdo.uy

Fuente: http://brecha.com.uy/vacas-demasiado-cerca-la-carretera/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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