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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2018

La cuestin catalana
El ro y el cauce

Jaime Pastor
Pblico.es


Llaman violento al ro cuando baja corriendo, arrebatado, pero ninguno dice que es violento el cauce que lo encierra.
Bertolt Brecht


El nuevo curso poltico se inicia, una vez ms, con la cuestin catalana en el centro de la agenda polticay judicial. En efecto, la Diada del 11 de septiembre y el aniversario del referndum del 1 de octubre van a volver a mostrar la disposicin de un amplio y plural movimiento ciudadano en Catalunya a ejercer el derecho a decidir su futuro y, ms concretamente, sobre su separacin o no del Estado espaol.

Sera un error considerar que esa aspiracin es un simple proyecto de una elite poltica o econmica (cuando, adems, parte de esta ltima ya est mirando con buenos ojos a personajes como Manuel Valls), capaz de manipular a unas ingenuas masas, como insiste la mayora de los medios de comunicacin espaoles e incluso parte de la izquierda espaola. Es ms bien la experiencia del fracaso de la va federalizante del Nou Estatut la que ha conducido a la conformacin de un nuevo sujeto poltico en Catalunya desde al menos 2012, en cuyo seno se expresan distintas corrientes en disputa por la hegemona. Fue ese sujeto muy plural el que el pasado 1 de octubre ejerci un verdadero ejercicio de democracia, desobedeciendo y haciendo frente a las amenazas y a la represin del Estado espaol, logrando una participacin indita en la historia europea teniendo en cuenta las condiciones en las que se dio. Es cierto que no lleg a contar con todas las garantas necesarias para su reconocimiento internacional, pero recordemos que esto se debi a las trabas de todo tipo impuestas por el Estado y no a la voluntad de quienes lo convocaron.

Frente a la innegable realidad de una mayora social, confirmada por las encuestas repetidamente, que reclama ese derecho a decidir, limitarse, como pretende Pedro Snchez, a ofrecer la negociacin de un nuevo Estatut (que luego tendra que pasar por el rodillo de su propio partido y, luego, del Congreso y el Senado espaoles) o, lo que es peor, oponer a esa reivindicacin la muralla de la Constitucin, como ha hecho Pablo Casado en vila (por qu no lo hizo ante la reforma exprs del artculo 135, violador de los derechos sociales?), supone perseverar en una ceguera que, como ya hemos visto en el pasado, pese a darles rditos en algunos sectores de la sociedad espaola, no har ms que agravar el conflicto. Tarea en la que sin duda Ciudadanos est ganando el primer puesto, empeado en la bsqueda de la confrontacin, no slo con el independentismo sino incluso con todas aquellas fuerzas que pretenden mantenerse equidistantes o, simplemente, no han apoyado su fracasada campaa contra los lazos amarillos.

Volvemos as de nuevo a escenas ya conocidas de una pelcula que se repite constantemente: la de unos partidos polticos mayoritarios en el Estado espaol que con su ausencia de respuesta poltica, ms all del recurso a la fuerza (como ese artculo 155 con el que ya amenaz Felipe Gonzlez en 1989 y que ahora se vuelve a esgrimir como amenaza), actan como verdaderos responsables del ascenso del soberanismo y del independentismo en Catalunya. Es cierto que dentro de esta comunidad existe un amplio sector contrario a ese proyecto pero la nica forma de dilucidar hacia dnde se inclina la mayora de ese pas es a travs de un referndum de autodeterminacin acordado.

Esa polarizacin creciente en el plano poltico se ve, adems, reforzada por la opcin que esos mismos partidos hicieron por la va de la represin judicial. Desde octubre del pasado ao hemos podido comprobar cmo la cpula del poder judicial, con los jueces Llarena y Marchena a la cabeza, se obstina en seguir calificando de rebelin las protestas que transcurrieron el 20 de septiembre y el 1 de octubre, frente a la desautorizacin manifiesta procedente de una amplia mayora de expertos en Derecho Penal y, ms recientemente, de tribunales alemanes, belgas o escoceses. Como muy bien escribe Ignacio Snchez Cuenca en el diario La Vanguardia el pasado 1 de septiembre: La acusacin de rebelin resulta tan extravagante que incluso podra ser motivo de mofa si no fuera porque hay polticos encarcelados. Slo cabe explicar la toma de posicin del Tribunal Supremo por una mezcla de corporativismo, soberbia y orgullo nacional herido. Por eso sobran razones para exigir a la nueva Fiscal General del Estado una firme y urgente rectificacin de esa acusacin.

En esas condiciones, ante el esperpento de juicio que se anuncia para antes de fin de ao o comienzos del prximo, agravado por el mantenimiento en prisin preventiva de los y las acusadas, es completamente legtima la campaa desarrollada en Catalunya (y tambin en otros lugares) con lazos amarillos tanto en la calle como en edificios de instituciones pblicas, frente al beligerante ataque desencadenado por Ciudadanos y sus aliados de la extrema derecha. Exigir adems, como hace el Defensor del Pueblo, la renuncia a la libertad de expresin de las mayoras que gobiernan en instituciones pblicas, cuando en el pasado se ha ejercido repetidas veces, supone entrar en una deriva de democracia militante y excluyente de la disidencia que, si llegara a aplicarse, corre el riesgo de extenderse a otros conflictos y mbitos, como en realidad ya est ocurriendo con la extensin interesada de acusaciones de delito de odio al libre ejercicio de la libertad de expresin y de creacin artstica.

Ante este panorama de bloqueo poltico permanente y represin judicial la respuesta de la mayora de fuerzas y de la opinin publicada a la izquierda del PSOE sigue siendo el silencio o, en el mejor de los casos, una protesta tmida que se limita a reclamar el fin de la prisin preventiva y una reforma de la Constitucin que permita el encaje () de Catalunya en Espaa; o, ahora, apoyar la propuesta de Pedro Snchez a sabiendas de su falta de credibilidad ante una mayora de la sociedad catalana. No sera mejor tomar nota de lo que el actual secretario general de la UGT de Catalunya contestaba recientemente cuando se le preguntaba Qu pedira a la izquierda espaola en su relacin con Catalunya?: Con todas las izquierdas del Estado, la poltica, la sindical, la intelectual, me gustara que encontrramos consensos similares a los que se forjaron con el no a la guerra. Hay un elemento que no es slo cataln, que es un tema democrtico y que afecta a los tuiteros, los cantantes, los titiriteros y tambin a los dirigentes soberanistas presos, y que se ha de trabajar. Difcilmente gente de la izquierda espaola se convertir en independentista, pero la izquierda espaola ha estado demasiado callada.

De eso se trata, de hacer que el cauce se ample y deje de violentar el ro que baja corriendo desde Catalunya y, esperemos, desde otros lugares para compartir un No a la criminalizacin del disenso y un S a las libertades, a la democracia y al derecho a decidir. Un cauce que, si no reaccionamos a tiempo, amenaza ser cada vez ms estrecho, como estamos viendo aqu con la banalizacin cuando no reivindicacin sin complejos- del franquismo por parte del PP y Cs, al igual que en toda Europa con la militarizacin de las fronteras contra personas que, procedentes de otros pases nada seguros, reclaman su legtimo derecho a tener derechos.

No es cuestin, por tanto, de mera solidaridad altruista, sino de ser conscientes de que lo que est en juego en Catalunya, como tambin nos ha recordado, ms all de las diferencias que se puedan tener con l, el president Quim Torra dirigindose en su discurso de este 4 de septiembre a los ciudadanos de Espaa que mostris vuestro compromiso con una solucin poltica y no represiva para el conflicto entre Catalunya y las instituciones del Estado, tambin nos afecta en nuestra aspiracin comn a ms libertades y a una democracia republicana. En resumen, a establecer una nueva relacin de igualdad entre pueblos soberanos frente al despotismo oligrquico y austeritario vigente en Europa y a las falsas alternativas procedentes de una extrema derecha que sigue queriendo ignorar lo que sostena el genetista recientemente fallecido Luca Cavalli Sforza: que las razas existen slo en las mentes de los racistas.

Jaime Pastor es Politlogo y editor de Viento Sur

Fuente: https://blogs.publico.es/dominiopublico/26356/la-cuestion-catalana-el-rio-y-el-cauce/



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