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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-12-2005

Conmocin en La Paz
La Bolivia india se une a la izquierda latina

Maurice Lemoine
Le Monde Diplomatique

Traducido para Rebelin por Juan Vivanco


Ms all de la importancia simblica, que a nadie se le escapa, el hecho de que Evo Morales sea indio y el primero en acceder al poder en Bolivia, no es determinante. Al fin y al cabo el pas ya tuvo un vicepresidente aymar, Vctor Hugo Crdenas, y su origen tnico no le impidi aplicar o avalar una poltica ferozmente neoliberal durante el primer mandato de Gonzalo Snchez de Lozada (1993-1997). Lo mismo que el actual jefe del estado peruano, Alejandro Toledo (mestizo quechua), que para atraer votos se limit a alardear de la sangre indgena que corre por sus venas.

No cabe duda de que Morales, un indio aymar orgulloso de serlo, ha sido capaz de superar el etnicismo y, ms all de su comunidad de origen, aglutinar a mestizos, clase media e intelectuales. Esto le ha dado la victoria en la primera vuelta de los comicios presidenciales del 18 de diciembre con al menos un 52% de los votos cifra anunciada el 20 de diciembre por la Corte Nacional Electoral tras el recuento del 60% de los sufragios. Morales representa para el pas ms pobre del continente americano el 74% de la poblacin, en su mayora indgena, vive por debajo del umbral de la pobreza una esperanza de cambio demasiado tiempo postergado. Presidente de las seis federaciones de cultivadores de coca, diputado por Cochabamba en 1997 y principal dirigente de la primera fuerza poltica del pas, el Movimiento al Socialismo (MAS), ha encabezado, junto con otros dirigentes de los numerosos movimientos sociales, los alzamientos que en dos aos han derrocado a dos presidentes: Gonzalo Snchez de Lozada (17 de octubre de 2003) y Carlos Mesa (6 de junio de 2005).

El cambio tan anunciado ha empezado ya: revisin del modelo neoliberal y del estado colonial, nacionalizacin de los recursos naturales, en particular de los hidrocarburos, reforma agraria, revalorizacin de las lenguas indgenas, autonoma regional y eleccin de una Asamblea Constituyente en junio de 2006 para volver a fundar el pas.

En Bolivia nadie se hace ilusiones, pues son muchos los obstculos que habr que remover. Aunque los partidos tradicionales han quedado barridos, el MAS (con 65 diputados de 130 y 13 senadores de 27) va a tener una relacin de fuerza frgil en el parlamento.

A pesar de que los dirigentes de izquierda ms radicales Jaime Solares de la Central Obrera Boliviana (COB) y Felipe Quispe, del Movimiento Indigenista Pachacuti (MIP) han sido desautorizados por sus bases, no le pondrn las cosas fciles a Morales si las reformas se hacen esperar demasiado. Y aunque se lleven a cabo, pueden endurecer sus posiciones.

Por su parte los conservadores, que han aceptado pblicamente su derrota, no tardarn en levantar cabeza apoyndose en la elite blanca de las ricas provincias del este del pas (Santa Cruz y Tarija), donde reina una clara tendencia separatista.

Tampoco habr que perder de vista a las multinacionales del gas y el petrleo (Total, Repsol, Petrobrs, British Gas y Exxon, por mencionar a las ms importantes), respaldadas por sus gobiernos respectivos (Francia, Espaa, Brasil, Reino Unido y EEUU). Aunque el nuevo presidente ha garantizado que, en el marco de una poltica de nacionalizacin sin expropiaciones, estas compaas podrn seguir operando en Bolivia, tambin ha dicho que su gobierno va a revisar todos los contratos (a menudo firmados al margen de la ley), aumentar las tasas y los royalties, recuperar la propiedad de los yacimientos y controlar el 50% de la produccin. A ejemplo de la poltica petrolera del presidente venezolano Hugo Chvez, el estado boliviano necesita apropiarse de las reservas de gas (calculadas en 1,375 billones de metros cbicos, las segundas del continente despus de las venezolanas) para sufragar las reformas sociales que demandan la mayora de los bolivianos.

Por ltimo, Morales deber enfrentarse a Washington, que acaba de sufrir un nuevo revs en su patio trasero americano y no ha perdido la ocasin de satanizar a Evo Morales, junto con Hugo Chvez (Venezuela) y Fidel Castro (Cuba).

Tradicionalmente, para EEUU, so pretexto de lucha contra el narcotrfico, todos los temas de la agenda bilateral han ido acompaados de condiciones, directas o indirectas, en relacin con la erradicacin total de las plantaciones de coca: deuda externa, cooperacin en el mbito de la sanidad y la educacin, relaciones comerciales, etc. El dirigente del MAS ha anunciado que va a acabar con la cocana y el narcotrfico, pero no con la coca. Firme partidario de despenalizar esta planta, utilizada por los indios con fines rituales y medicinales, se opone a las continuas injerencias usamericanas en los asuntos internos del pas amparadas en la poltica antidroga. Si a esto se aade la negativa a firmar un tratado de libre comercio (TLC), se comprender el fuerte recelo que siente y expresa Washington.

La conjuncin de estos tres factores oposicin conservadora, resistencia de las multinacionales y hostilidad de EEUU es un mal agero para este pas en crisis permanente. Pero Morales tambin cuenta con grandes apoyos. El pueblo lo ha convertido en el smbolo de su anhelo de cambio. Cualquier intento de subversin tendra por respuesta una de esas movilizaciones populares masivas que han dado fama a los bolivianos. Adems, para llevar a cabo su proyecto, Morales llega al poder en un momento propicio, pues se suma al frente comn de los pases que rechazan la hegemona tanto del liberalismo econmico como de EEUU Cuba, Venezuela, Argentina, Brasil y Uruguay y podr contar con su simpata, su ayuda y su proteccin, adems de reforzar su posicin.

http://www.monde-diplomatique.fr/dossiers/bolivie/



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