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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2018

Lecturas de la crisis
Diez das que conmovieron a Macri

Fernando Rosso
Revista Anfibia


El resultado de los diez das que estremecieron a Macri no poda ser otro: continuidad de la tensin cambiaria, incertidumbre econmica, aumento del descontento social y agudizacin de la crisis poltica. Apoyado en la pica del ajuste y en Trump, el gobierno necesitar de dos bienes escasos en Olivos y en la Rosada: tiempo y poltica.

Primero, la efmera palabra del presidente es desautorizada de inmediato por lo que eufemsticamente llaman los mercados; despus, otra letana evangelizadora ms extendida sufre la misma suerte. Los especialistas en comunicacin poltica discuten: el primer mensaje fue demasiado corto y el segundo, excesivamente largo. Analizan el comportamiento kinsico y la postura corporal, el manejo de los tiempos, los silencios y el cambio de escenario: de la malograda toma al aire libre en la Quinta de Olivos a una majestuosidad dramtica en el Saln Blanco de la Casa Rosada. En el medio, un fin de semana salvaje de reunionismo eterno, nombres para eventuales cambios del gabinete que rebotaron por todos los rincones del crculo rojo y el estallido de mil internas en la coalicin oficial que alimentaron el morbo de la patria zocalera.

El editorialista estrella de un diario hasta ayer ultraoficialista relata que durante cuarenta y ocho horas, Olivos fue una especie de asamblea universitaria, con un presidente que no estuvo presente todo el tiempo, ms bien estuvo ausente y en muchos casos jugando al paddle, al ftbol o mirando el partido de Boca. La estudiantina entrada en aos del Cardenal Newman en sesin permanente con los experimentados rosqueros de la ex Franja Morada ponindose el pas de sombrero en un domingo de sol.

La memoria agita inmediatamente el fantasma del ltimo que -con diferencias especficas- fue el gnero prximo: Fernando de la Ra era vislumbrado adems por los medios de comunicacin como un presidente que viva por fuera del mbito de los acontecimientos, narra Julin Zcari en su oportuno libro Camino al colapso. Cmo llegamos los argentinos al 2001, de reciente publicacin por ediciones Pea Lillo y Continente.

El resultado de los diez das que estremecieron a Macri no poda ser otro: la continuidad de la tensin cambiaria, la incertidumbre econmica, el aumento del descontento social y la agudizacin de la crisis poltica.

Las nuevas medidas anunciadas por el presidente y luego ampliadas por su ministro Hacienda, Nicols Dujovne, no convencieron a nadie y enfurecieron a muchos: dficit cero para el ao que viene, reduccin del presupuesto para obra pblica, nueva baja de los subsidios al transporte (o su transferencia a las provincias) con los consecuentes tarifazos y tmida reinstalacin de unas retenciones sui generis que afectan al corazn de proyecto cambiemita: las patronales del campo. Un impuesto que Macri se impone aplicar sin convencimiento y al que califica de malo, malo, malo, malsimo y malo. El combo configura un duhaldismo culposo y de bajas caloras que no persuade a los ricos que encabezan la rebelin cambiaria y que exigen del Gobierno una combinacin imposible: ajuste + volumen poltico.

Las nuevas resoluciones se agregan a la dinmica del plan que -con devaluacin permanente, tasas de referencia monetaria por las nubes (que enfran la economa) e inflacin rcord- viene erosionando la base social que permiti la epopeya de 2015 y la confirmacin de 2017.

El macrismo en tiempos de clera cambiaria pierde cada vez ms entre los de abajo, no disuade a los de arriba y comienza peligrosamente a enervar a los del medio.

Desde el punto de vista poltico, la reestructuracin de un gabinete ms compacto implic cambiar el decorado y los muebles de lugar, con menos de los mismos y ms de lo mismo. Lo que amag con transformarse en un despliegue acuerdista y consensual, termin en un deslucido repliegue sobre s mismo. No por virtud, sino por necesidad ante la negativa de todos los que fueron convocados a ltima hora para sumarse a la imprudente aventura de embarcarse en un Titanic que se hunde en cmodas cuotas. El cambio desordenado dej a ministros con un supuesto mayor poder institucional, pero con un disminuido poder poltico: Marcos Pea sigue siendo el rey en la jefatura de Gabinete, pero est desnudo porque debi entregar a sus ms fieles colaboradores (Mario Quintana y Gustavo Lopetegui); Dujovne es flamante superministro de Economa, porque Carlos Melconian no acept el convite (o desde el Gobierno no aceptaron sus condiciones, para el caso es lo mismo); la mayora son PRO puros: los radicales no aportaron a ninguno de los suyos para integrarse al mejor desbande de los ltimos cincuenta aos.

La frutilla del postre la coloc el resquebrajamiento del blindaje meditico y especialmente el nuevo divorcio en puerta que encara indolente el reempoderado patovica dueo de gran parte de la palabra pblica: el Grupo Clarn. Si bien no es periodismo de guerra (an sigue peleando su guerra anterior), es periodismo de ria con editorialistas que castigan al Gobierno como si toda la vida hubieran sido opositores y no pilares que vienen bancando este proyecto y lo siguen desde Cemento.

El resultado de conjunto es un gobierno que se diluye, no transmite ninguna pica o pretende enamorar con una ilusoria pica del ajuste, mientras un pas escucha atnito el sermn increble de un presidente de apellido Macri que reta a la sociedad porque vive por encima de sus posibilidades. Como si l y su clan hubieran sufrido siempre el calvario de vivir por debajo de las suyas.

El relanzamiento que no fue, mostr a un hombre abrumado que reparte culpas a diestra y siniestra y que dej en evidencia una debilidad espantosa.

En este escenario pesadilla la pregunta obligada es: quin sostiene a Macri?

Aqu es donde se revela que la mayor fortaleza propia es la gobernabilidad prestada que le otorgan los otros. El pirmano Donald Trump le concede quince minutos de conversacin, pero no logra que el FMI libere fondos frescos y acuerde rpidamente un nuevo programa. El organismo exige dos cosas que Macri no tiene: tiempo y poltica.

La dirigencia sindical y el grueso peronismo, por su parte, aunque toman distancia traman su hay 2019, mientras el 2018 nos quiere llevar puestos a todos y todas. Como pas tantas veces en la historia de este pas, ante un agotamiento prcticamente irrecuperable de estas caractersticas, la sobrevida se la pueden otorgar quienes disfrazan su capitulacin o hasta su complicidad con la ms elegante responsabilidad. Con una perversa e inconfesable lgica interna que puede resumirse en: que Macri haga el trabajo sucio y despus -siempre desde mil escalones ms abajo que nunca se recuperan- habr que hacer el control de daos.

Pese a esto, los mercados siguieron golpeando por imponer sus intereses con mucho ms conviccin que la que demuestran los que presuntamente deberan defender a los trabajadores y a las grandes mayoras.

Si como afirm Danton: es de temer que la revolucin, como Saturno, acabar devorando a sus propios hijos; la revuelta de los mercados parece dispuesta a devorarse lentamente a uno de los suyos.

Fernando Rosso, periodista y director de La Izquierda Diario. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), Es coautor del libro Existe la clase obrera? (Capital Intelectual, 2017), en el que analiza el crecimiento durante el kirchnerismo de las comisiones internas de izquierda en fbricas y empresas. Desde el 2018 conduce El Crculo Rojo, por Radio Con Vos. Escribe en diversas publicaciones como Le Monde Diplomatique (Edicin Cono Sur), Panam Revista, el diario de Ro Negro y Tiempo Argentino (desde que est recuperado por sus trabajadores).

Fuente: http://www.revistaanfibia.com/ensayo/diez-dias-que-conmovieron-a-macri/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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