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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2018

El ataque a EE. UU. y su viraje blico

Miguel Pinto Parab
Rebelin

El derribamiento de las Torres Gemelas de Nueva de York fue el suceso ms relevante y meditico de principios del siglo XXI. Dividi al planeta en dos bloques contrapuestos: el sector depredador vinculado al capital mundial y el movimiento social de resistencia que estaba en ascenso. En ese marco, varias cadenas periodsticas se alinearon en las visiones dominantes del momento.


El 11 de septiembre del 2001 es una fecha que est marcada con rojo en el calendario histrico mundial. Ese da se suscit un sincronizado atentado contra los smbolos del poder de Estados Unidos. Frente a la agresin, la reaccin no se dej esperar. As, el capital internacional y su aparato militar se lanzaron a una guerra infinita contra el terrorismo.

Ms all de las posiciones que argumentan que fue un ataque o un auto-atentado, lo cierto es que el evento permiti al rgimen de Estados Unidos dar un viraje en su poltica internacional y poner en marcha su colosal usina belicista. Afganistn e Irak fueron sus primeras vctimas.

La crisis econmica y social en el mundo estaba en su auge. Los lineamientos neoliberales del Consenso de Washington (1989) haban fracasado en varias regiones del mundo. Ante esto, los pueblos estaban en rebelin contra el poder establecido. La guerra, en ese sentido, les cay como anillo al dedo a las lites dominantes y se convirti en una especie de vlvula de escape que les permiti salir de la difcil situacin en la que se hallaban.

La libertad de expresin y la verdad, como sucede en toda guerra, fueron las primeras inmoladas en combate. Ante la dimensin del atentado y su espectacular difusin, a varios equipos de periodistas del mundo no les qued otra que alinearse a la versin occidental de los hechos.

RASGOS BELICISTAS

En un encuentro para analizar los alcances del Acuerdo de Libre Comercio de las Amricas (ALCA) que se realiz en Quito, Ecuador, el 2001 y ante la mirada sorprendida y, en algunos casos, incrdula de los asistentes, el intelectual estadounidense, James Petras, revel que, la doctrina imperialista de George W. Bush, como una araa viuda negra en pleno apareamiento, haba cambiado su carcter radicalmente. Meses despus, los hechos le dieron la razn.

El nuevo perfil guerrero del imperio, segn Petras, tuvo por lo menos seis rasgos:

1) Fue ofensivo, porque el gobierno de Estados Unidos se estaba jugando la vida con ese proyecto. Por eso no tuvo contemplacin con los pases y movimientos sociales que se le pusieron al frente.

2) Construy un fuerte discurso sobre las guerras permanentes en todo el mundo y maniat a las grandes cadenas de la informacin.

3) Adopt decisiones castrenses unilaterales.

4) Su poltica militar recolonizadora estuvo relacionada estrechamente con el capital especulativo (el banquero) y el capital extractivo (apuntalado por las empresas transnacionales), que se ocuparon de extraer recursos de los pases atrasados, a costa de la extrema explotacin de los trabajadores.

5) Fue elitista y dictatorial, pues no tuvo consenso internacional ni dentro de su propio pas.

6) Fue depredadora, porque busc la captura del excedente econmico de los pases dependientes a travs de la fuerza.

MECANISMOS DEPREDADORES

En esa perspectiva, las agresiones militares que el gobierno estadounidense encabez en Afganistn (octubre del 2001) e Irak (marzo del 2003) fueron algunos ejemplos concretos de la forma cmo oper la doctrina colonialista de Bush.

El poder sobre la segunda reserva de petrleo del mundo, la baja de su precio a 20 dlares por barril para que esto ayude a Estados Unidos a salir de su aguda crisis de sobreproduccin, y la liquidacin fsica del integrismo islmico que tena fuertes tendencias antiimperialistas, fueron los fines ltimos de esas operaciones depredadoras.

Otros de los mecanismos clsicos que Estados Unidos utiliz con xito para poner de rodillas a los gobiernos neoliberales de esa poca fueron la deuda externa y la imposicin de modelos neoliberales, timoneados por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Al parecer, algunos de esos dispositivos hoy han sido desempolvados. Lo que ocurre en Argentina, Brasil y Colombia revela esta conflictiva realidad.

OPRESIN Y RESISTENCIA

Dentro de ese proceso, en Amrica Latina, desde el 2003, el imperio radicaliz su estrategia belicista y puso en marcha otras medidas anexionistas, como, por ejemplo, el ALCA, la construccin de bases militares y el respaldo a la guerra contrainsurgente.

Sin embargo, como todo en la vida, esos agresivos acontecimientos generaron su propia negacin.

De acuerdo al politlogo y activista estadounidense Noan Chomsky, la crisis econmica de Estados Unidos era tal que su gobierno se vio forzado a chupar (a los pases atrasados) millones de dlares diarios para superar su dficit fiscal. Sin embargo, ese hecho azuz los conflictos sociales en las neocolonias y, al mismo tiempo, aviv la lucha de clases en toda Latinoamrica.

BUSCANDO NUEVAS RESPUESTAS

De ese modo, los obreros, campesinos y clases medias empobrecidas del continente, por necesidad, vivieron un acelerado proceso de radicalizacin, que los impuls a organizar movimientos sociales que tenan hondas races antiimperialistas y, en algunos casos, anticapitalistas.

Dentro de esa cadena de sucesos surgieron, con virulencia, varios movimientos latinoamericanos de liberacin, que se cristalizaron en el advenimiento, con sus luces y sombras, de los denominados gobiernos del socialismo del siglo XXI. Y los medios de informacin fueron destacados actores de esos momentos de polarizacin.

Hoy, a 17 aos del 11 de septiembre, los movimientos sociales siguen en combate y vienen buscando respuestas histricas e inteligentes a la crisis del viejo mundo del capital.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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