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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2018

Entrevista a Salvador Lpez Arnal (I)
Desde una izquierda sin complejos

Miguel Riera
El Viejo Topo


Habr alguien en la izquierda de este pas que no haya ledo nada escrito por Salvador Lpez Arnal? Parece imposible Continuamos aqu la serie de entrevistas iniciadas en el nmero anterior con los hacedores de esta revista.

En el nmero anterior yo le preguntaba a otro antiguo colaborador, Higinio Polo, si recordaba cmo y cundo haba iniciado su colaboracin con esta revista. Te lo pregunto tambin a ti.

Si mi memoria no me falla, fue una iniciativa tuya por sugerencia de Francisco Fernndez Buey. Me pediste una antologa de Manuel Sacristn sobre lo que entonces yo mismo an llamaba la cuestin nacional, centrada especialmente en Espaa. Hablo de 1996 o 1997.

La segunda colaboracin fue una resea de un libro, excelente, sobre el bilingismo en Catalua. Desde entonces y hasta hoy mismo he ido participando en varias secciones de la revista.

No te oculto que aquella posibilidad que me ofreciste fue una sorpresa y todo un honor para m. Fui lector del Topo desde muy joven, desde 1976, y recuerdo las Jornadas del Pueblo Espaol de Barcelona como uno de los momentos de felicidad, hablando polticamente, ms importantes e inolvidables de mi vida.

Ah, Las jornadas! Se vendieron 30.000 entradas si no recuerdo mal; hubo numerosos debates, proyeccin de pelculas, actuaciones musicales En aquellos tiempos llegamos a imprimir 50.000 ejemplares, aunque durante mucho tiempo estuvimos estabilizados en 35.000. Ahora imprimimos 3.600, y cuando lo digo por ah hay gente que piensa que exagero, que imprimimos menos; as de mal est el sector. Qu hemos hecho mal para que tantos lectores se desconecten?

No creo que hayis o hayamos (djame incluirme) hecho las cosas mal o muy mal para que muchos o bastantes lectores se hayan desconectado. Los tiempos han cambiado y no siempre para bien, no siempre para ampliar nuestro apetito de lectura e informacin crtica. Durante aos el Topo tal vez haya aparecido ante muchos ojos como una revista demasiado politizada, demasiado dura, demasiado difcil, muy de otros tiempos.

Por lo dems, los hbitos de lectura y los medios que consultan las nuevas (y las viejas) generaciones son muy diferentes. Para qu voy a leer-adquirir el Topo si tengo cinco millones de artculos interesantes en la red? 3.600 no es, pensando framente, un mal nmero. Incluso es un pequeo xito.

Lo cual no quiere decir que no podamos hacer un Topo mejor, ms sugerente, ms teniendo en cuenta los gustos o las formas de lectura actuales, sabiendo a qu atenernos en nuestras circunstancias. Yo mismo soy uno de los principales culpables de lo que voy a sealar a continuacin pero acaso todos nosotros, sin excepcin, deberamos comprometernos a hacer aportaciones ms breves, de cuatro o cinco pginas. Un mximo de mximos.

Discrepo absolutamente. Pero no quiero interrumpirte prosigue, por favor.

Discrepas de mi autocrtica, de mi propsito de enmienda? Pues tocado y hundido. Te prometo que lo digo en serio.

No, discrepo en que haya que reducir obligatoriamente el tamao de los artculos a cuatro o cinco folios. Para eso ya est internet. Pero esa es una discusin para otro momento. As que vuelvo a la pregunta: qu ha pasado?

Qu ha pasado, qu explica ese paso del 50 al 3,6? Pues han pasado muchas, muchas cosas, como sabes. Durante aos pas que las revistas poltico-culturales como el Topo no estuvieron muy de moda, los puntos de inters estaban ubicados en otras coordenadas, muy distintas, algunas de ellas alejadas del mundo cultural (y el punto de vista poltico) que representaba y representa la revista. El desencanto y sus efectos posteriores, si queremos decirlo as, aunque tambin es cierto que el nmero de revistas alternativas en los primeros aos de la transicin fue enorme, excesivo quizs.

Est tambin el hecho de que el Topo dej de publicarse durante unos aos. Hubo gente que no lleg a conectarse de nuevo. Por razones que no sabra explicar.

Tal vez no hayamos llegado a las nuevas generaciones jvenes. Mi experiencia vale muy poco, pero mis estudiantes de preuniversitario no han sabido, en general, de la revista hasta que me oyeron hablar de ella. An ms: llevo aos sin ver a uno de mis estudiantes con un Topo en sus manos o en la mochila.

Otro elemento importante (recordemos el aforismo de Brecht: primero el estmago, luego la moral), es la prdida de poder adquisitivo de muchas familias y, elemento ms decisivo, la derrota cultural que, en mi opinin, y no descubro ningn nuevo Mediterrneo, han tenido y sufrido las clases trabajadoras espaolas. A lo anterior puede sumarse el auge del nacionalismo en Catalua y uno de sus efectos: los focos de atencin de un amplio sector de la ciudadana estn en otras publicaciones. Para el mundo secesionista, casi sin excepciones, el Topo debe ser parte de la vanguardia reaccionaria del frente espaolista.

Asunto importante tambin es la irrupcin de Internet y de los mviles. Muchos, muchsimos jvenes, leen a travs de Internet y de las redes sociales. Hay basura aqu, como se dice a veces. Pero no todo es basura, por supuesto. Hay muchas pginas, algunas de ellas buenas e incluso excelentes, donde poder formarse (e informarse) poltica, cultural y filosficamente.

Y, por supuesto, estn los lmites de tiempo, de vida, para el ocio y la formacin. Si uno tiene que levantarse a las 6 de la maana (o antes) y llega a casa a las 19, despus de tropecientas horas de curro, y tiene que ponerse a hacer las tareas domsticas, no tiene tiempo para muchas lecturas. Ni tampoco ganas.

Entonces, debemos cerrar la tienda y dedicarnos a otras cosas?

No, nada de eso. Nada de cerrar tiendas, nada de dedicarnos a otras cosas. Est muy bien esta tienda (que est lejos de ser una tienda). Tal vez las formaciones de izquierda, los sindicatos si estuvieran por la labor, las organizaciones sociales crticas (que no son todas) podran echar una mano. No digo subvencionando, pero s informando a sus activistas y simpatizantes de que el Topo existe, que tiene energa y que est dispuesto a cavar, a seguir cavando, cien aos ms.

Deberamos incidir ms en el mundo universitario y en los jvenes de ciclos formativos de grado superior, los futuros trabajadores cualificados. Si me preguntas cmo, me temo que mi respuesta se parecer mucho al silencio, pero estara bien ir penetrando poco a poco en esos colectivos. Deberamos presentarnos de nuevo en sociedad. Son impresiones, poco ms, y algo desorganizadas.

Bien, dejmonos de lamentos y regresemos al pasado. He ledo que militaste en el PC (m-l). Nada menos. Cmo aterrizaste en ese partido?

Cuando empec a estudiar Matemticas, Exactas decamos entonces, en la Universidad de Barcelona. Te hablo de 1972, durante el segundo curso. Haba militado un poco, si a aquello se le puede llamar militar, en las Plataformas Anticapitalistas de mi barrio, el Bess, pero casi sin enterarme. No tena apenas formacin poltica y las discusiones politizadas-organizativas me aburran mucho.

En la facultad conoc a un compaero, algo mayor que yo, que me regal el Manifiesto Comunista, Los principios de la matemtica de Russell y me habl del PCE (m-l), donde haba militado, como un grupo serio, combativo, comunista de verdad, nada reformista. Y ah me met. De hecho, poco despus otros camaradas se fueron del partido y me qued, sin pretenderlo ni buscarlo y porque no qued otro remedio, como uno de los responsables del PCE (m-l) en la universidad barcelonesa. Un autntico disparate. Menudo cuadro o dirigente era yo!

ramos muy pocos y algunos compaeros fueron detenidos, torturados y encarcelados. Yo tuve suerte a pesar de que incumpl mil normas bsicas de clandestinidad.

Creo que no hicimos muchas barbaridades; algunas s. Pero prefiero no contarlas; me da vergenza, mucha vergenza

Hasta cundo estuviste militando?

Hasta que emprendieron lo que llamaban lucha armada, a principios de 1975. Yo no era capaz de acometer las acciones que me sugeran; enfrentarme, atentar, pistola en mano, contra policas. Por lo dems, mi experiencia con la direccin del partido en Pars, en algunas reuniones a las que me convocaron, no fue muy positiva. Vivan o hacan ver que vivan en otro mundo, al menos desde mi punto de vista. No tenan o no queran tener buena informacin sobre la situacin de la clase obrera espaola y sobre su voluntad y posibilidades de lucha revolucionaria (y eso que entre ellos, lo he sabido luego, estaba una de las mejores cabezas lgicas que ha tenido este pas). Parecan creer que la toma del poder era cuestin de das y de voluntad de lucha, de nada ms. Tal vez pensaban que era una forma de dar nimos.

Aprovecho para recordar a un militante del PCE (m-l) que fue salvajemente torturado esos aos, en septiembre de 1973, Cipriano Martos, muri en la comisara de Reus (Roger Mateos acaba de publicar un excelente libro sobre Martos y sobre aquellos aos). Y, por supuesto, recuerdo tambin a los tres luchadores antifascistas del partido asesinados el 27 de septiembre de 1975: Jos Humberto Baena, Jos Luis Snchez Bravo y Ramn Garca Sanz (tambin Txiki y Otaegi, los olvido). Yo hubiera podido ser uno de ellos.

Y despus, hubo algn otro compromiso partidista?

Te cuento ahora. Pero djame respirar antes un momento.

Respira

Fuente: http://www.elviejotopo.com/articulo/desde-una-izquierda-sin-complejos/



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