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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2018

Los franquistas asesinaron en el Campo de Gibraltar a ms de mil civiles indefensos
Una sociedad democrtica no puede permitir homenajes ni lugares de culto a genocidas

Rebelin


La Asociacin de Familiares de Represaliados por el Franquismo en La Sauceda y El Marrufo (Afresama) y el Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar queremos manifestar:

-Ningn genocida puede tener un monumento en una sociedad sana y democrtica. Los restos de Franco, Jos Antonio y dems autores intelectuales y materiales del genocidio contra el pueblo espaol no pueden descansar en un lugar pblico convertido en homenaje permanente al fascismo y sus terribles consecuencias.

-Quienes predican que hay que amar al prjimo y poner la otra mejilla frente al agresor no pueden permitir que sus smbolos amparen a los responsables de una guerra contra el pueblo espaol que cost la vida a ms de un milln de personas, el exilio de ms de medio milln y el fusilamiento o la crcel para centenares de miles de hombres y mujeres inocentes.

-Sabemos los nombres y apellidos de unas seiscientas personas que fueron fusiladas en el Campo de Gibraltar por los sublevados contra la democracia espaola. Aqu no hubo guerra, slo una represin feroz y cruel contra una poblacin civil indefensa perpetrada segn el plan de los militares traidores al pueblo que en Andaluca asesinaron a unas 60.000 personas inocentes en las tapias de los cementerios o en las cunetas de las carreteras. Los historiadores aseguran que esa cifra de 600 desaparecidos hay que multiplicarla al menos por tres para saber cuantas personas fueron realmente asesinadas. La mayora de los fusilamientos los cometieron los fascistas al principio de la guerra sin juicio previo, sin ninguna instruccin policial y no hay rastro documental de buena parte de ellos. Slo en Algeciras, que en 1936 tena 22.000 habitantes, los fascistas fusilaron a ms de 300 personas. En La Lnea, slo en un da, el 19 de julio, las tropas sublevadas asesinaron a ms de cien personas junto al cuartel de Ballesteros.

-Nos sentimos profundamente ofendidos, agraviados e indignados por la proliferacin estos das en la televisin, las radios y los peridicos de comentaristas y tertulianos que defienden abiertamente a los genocidas y el genocidio. Se imaginan ustedes qu podran sentir las familias de Miguel ngel Blanco o de Ernest Lluch si cada vez que alguien fuese a hablar en la tele del aniversario de los atentados de Hipercor aparecieran miembros de ETA o HB defendiendo los atentados y la lucha armada? Pues eso es lo que sentimos nosotros todos estos das. Un asco tremendo y un dolor sin consuelo. Con la diferencia de que los asesinos de nuestros padres y abuelos no fueron sometidos a juicio, no pagaron por sus crmenes y encima han gozado y gozan de impunidad y respetabilidad para una parte de la sociedad que siguen sin romper con el franquismo.

-El juez Garzn le puso nombre a 115.000 personas asesinadas por las huestes franquistas cuyos restos siguen esparcidos por las cunetas y fosas comunes de los cementerios de toda Espaa. Cualquier Estado civilizado y democrtico hara lo mnimo: Ordenar una investigacin judicial, hallar los restos mortales de todos ellos, devolvrselos a sus familias, poner nombre y apellidos a los culpables de tanto crimen, juzgarlos y reparar el dao sufrido por las vctimas. Pero amparado por un aparato judicial en gran parte heredero del franquismo, los jueces se han escudado en la Ley de Amnista de 1977 para decir que los crmenes de los funcionarios, militares, policas y dirigentes del franquismo estn perdonados, y que por eso no hay nada que investigar ni fosas que descubrir. Europa, la ONU, y todos los organismos internacionales de derechos humanos no paran de ponerle la cara colorada al Gobierno espaol. Los crmenes de genocidio, los crmenes contra la humanidad nunca prescriben. Es obligacin del Estado investigarlos y reparar a las vctimas o sus familiares. Afresama y el Foro pusieron una denuncia en el juzgado de Jerez cuando aparecieron los restos de los 28 fusilados del Marrufo. Pero el juez decret el archivo de la causa. Nuestra abogada present el pertinente recurso, tambin rechazado. Luego entregamos toda la documentacin sobre La Sauceda y el Marrufo y la de los 600 asesinados en el Campo de Gibraltar al Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzosas e Involuntarias y a los abogados de la querella presentada en Argentina contra los criminales franquistas que investiga la jueza Mara Servini.

-Nos gustara pensar que en Espaa hay jueces a los que se les cae la cara de vergenza viendo cmo tiene que venir una jueza de otro pas a hacer su trabajo. Nosotros alentamos y apoyamos con todas nuestras fuerzas la accin de la jueza Servini y de cualquier otra instancia internacional que colabore en romper la impunidad del franquismo. La razn, el derecho natural y los principios ms elementales de la justicia nos asisten. Esperamos que el nuevo Gobierno de Espaa no se limite solo a sacar los restos de Franco del valle de Cuelgamuros, clausure los monumentos de exaltacin al fascismo y elimine toda la simbologa franquista que an existe en este pas.

-Y esperamos que se anulen las condenas dictadas por los tribunales franquistas contra nuestros padres, madres, abuelos y abuelas. Los traidores al pueblo espaol juzgaron y condenaron por rebelin a quienes slo haban permanecido fieles al orden constitucional. La justicia al revs. Los traidores juzgando y condenando a los traicionados. El Estado espaol debe devolver a nuestros familiares el buen nombre que jams han perdido en nuestras conciencias. Blas Infante, un notario de pueblo defensor de los jornaleros y los trabajadores, fue asesinado por un pelotn de fusilamientos compuesto por falangistas. Sus restos mortales yacen an en una de las fosas comunes del cementerio de Sevilla junto a los de otros cuatro mil asesinados. En 1940, Blas Infante, cuando llevaba cuatro aos muerto, fue condenado por rebelin y a su familia se le impuso una multa de 20.000 pesetas de las de entonces. Andaluca necesita reparar esta aberracin. Los andaluces necesitamos recuperar los restos de Blas Infante, los de sus compaeros de fosa y los de las 60.000 personas asesinadas por los franquistas. Necesitamos saber quines y cmo los asesinaron y necesitamos que el Estado heredero asuma su responsabilidad, anule las sentencias contra las vctimas y condene a los culpables de su asesinato. Y si alguien (Ejrcito, Guardia Civil, Iglesia catlica, Tribunal Supremo, o presidente de Gobierno) pide perdn por tanto crimen y tanta infamia, mucho mejor.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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