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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2018

El intervencionismo continuar

Ivn F. Mrida A.
Rebelin


Tenemos presente, los 10 aos de la expulsin del exembajador norteamericano Philip Goldberg, de lo cual, inmediatamente sus defensores opositores y analistas de oposicin procuraron hacer notar ante la opinin general, como un grave error en trminos de diplomacia y como un acto infundado y sobre-ideologizado (considerando el carcter anti-imperialista del gobierno).

Sin embargo, aquella accin de expulsin fue un acto de valenta, de soberana, de auto-afirmacin y defensa de nosotros como pas libre de tomar sus propios caminos y destinos. Fue una decisin alentada por mentes lucidas que conocan muy bien la estructura del poder norteamericano, y fue una decisin de franqueza ante las acciones canallas que Philip Seth Goldberg estaba ejecutando desde su llegada al pas hasta su expulsin con todos los sectores de oposicin y aliados pro-norteamericanos.

Los argumentos, en esencia se encuentran en los cables diplomticos enviados de la embajada norteamericana al Departamento de Estado, y que fueron filtrados en 2010, dos aos despus de la expulsin de Goldberg. Cables donde, no solo Goldberg estaba profundamente involucrado en reuniones desestabilizadoras con los autonomistas, grupos juveniles, empresarios, y lderes polticos de ultra-derecha, sino adems su segundo en jerarqua, Krishna Urs, quien era el coordinador de todas las acciones y quien desarrollaba muchas de las tareas emprendidas por Goldberg.

Si Goldberg como embajador, se reuna con: acadmicos, alumnos Fullbright, voluntarios del Cuerpo de Paz, empresarios y polticos coyunturales; Urs charg daffaires, se reuna con: indgenas, polticos de la media luna, polticos traidores (Ana Lucia Reis), la curia (Tito Solari), activistas jvenes de oposicin (Fernanda San Martin C., Claudia Bravo T., Guillermo E. Paz), coordinadores de oposicin (Javier F. Flores), as como todo el espectro poltico-social que Goldberg conoca.

Aquellos datos y muchos cientos ms, se encuentran en los testimonios que firmaban tanto Goldberg como Urs en sus detallados cables enviados a Washington. Lo que no deja duda alguna del carcter intervencionista que se ha denunciado sobre la embajada estadounidense. Sin embargo, a pesar de la expulsin de Goldberg, y de la exposicin de su rol conjuntamente a la oposicin ms reaccionaria del pas, lo que no se tuvo cuidado de controlar, fue precisamente la maquinaria diplomtica que Goldberg haba dejado atrs, y que fue bien usada por Peter M. Brennan, de quien, sea dicho de paso, se escribi toda una investigacin Brennan Desenmascarado (2017) para exponer como actu en Nicaragua y en Costa Rica.

Brennan fue, en un nivel superior, mucho mas astuto que Goldberg, mas inteligente en su forma de actuar diligentemente para coordinar no en un plan de confrontacin directa como lo fue la coyuntura de la Media Luna y Goldberg, sino a travs de la destruccin de la imagen de un lder popular.

A diferencia del caso Goldberg, Brennan no fue expulsado, sali una vez afirmadas las estructuras culturales por las cuales hoy la clase media se ha conectado ms aun con la visin norteamericana de progreso y de civilizacin. Una visin crdula de mitos cristianos, crdula del libre mercado, y crdula del sueo americano.

Por lo que cabe reflexionar, que no solo se trata de algunos sujetos polticos, sino de estructuras culturales y polticas que deben ser confrontadas, lo que no pasa por la permisividad y tibieza con la que actu el ex-canciller Huanacuni o con las ideas extravagantes de su antecesor Choquehuanca, sino a travs de polticas muy bien fundamentadas para, no solo entender a Estados Unidos como una sociedad compleja y multicultural, sino para entenderla como un poder militar, como un poder comercial, con el cual no se puede improvisar, enviando admiradores de Disney y Marvel que buscan el cocktail, en lugar de la inteligencia de datos y el estudio pormenorizado del pas receptor.

As tambin vale denunciar que son las polticas duras y no las conciliadoras las que funcionan con los poderes agresivos, alguna vez negociaron las cebras con los leones con en bsqueda de complementariedad? Nunca. Por lo que, en el campo poltico, y ms an desde una postura realista, los poderes, ms an el norteamericano tendern a intervenir, tendern a controlar, tendern a vigilar, tendern a sancionar, tendern a dominar al otro. Sean demcratas o republicanos, tanto George Bush como Barack Obama aplicaron la maquinaria de guerra bajo la aprobacin del lobby de las armas y el lobby israel estadounidenses.

Hemos pasado de una dcada en la que la poltica norteamericana tena una parcializacin e inters sobre Medio Oriente, a otra donde est poniendo orden en su viejo patio trasero, apoyando gobiernos favorables que eviten problemas a sus intereses econmicos, como en Ecuador con Lenin Moreno y la anulacin del juicio a la Chevron.

Y es que, el intervencionismo aun prevalecer, est siendo ejecutado desde el Comando Sur, desde Washington, desde Langley, desde los ejercicios conjuntos en pases prximos (Chile, Argentina), pero lo ms preocupante es que, est siendo ejecutado desde sus centros de inteligencia y coordinacin locales, sea sus embajadas.

As, es en razn a lo expresado, que, al recordar la expulsin de un embajador norteamericano, Bolivia no solo le ha plantado la faz con seriedad y firmeza a un gran poder, sino tambin con humildad, porque reconocemos que aun debemos aprender, escuchar, leer, entender, para poder defender a nuestros pueblos, a nuestro pueblo.

Ivn F. Mrida A., es abogado internacionalista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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