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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2018

Hacerse el sueco

David Torres
Pblico


Ayer domingo, siguiendo el ejemplo reciente de los franceses, a los ciudadanos suecos les ha tocado elegir entre susto o muerte, un viejo chiste europeo que corre de pas en pas y que a cada nuevo comicio tiene menos gracia. Igual que en el clebre refrn de la cal y la arena, no queda muy claro si es peor la derecha rancia de toda la vida o la extrema derecha naciente, la socialdemocracia patatera o el fascismo recin salido del armario, el susto o la muerte. Puede que dentro de unos pocos aos aparezca un Churchill posmoderno que nos repita en versin de saldo la brutal admonicin del estadista britnico a su compatriota Chamberlain: Entre la muerte y el susto, habes elegido el susto, y tendris la muerte.

La muerte nos la vamos tragando da a da, en lentas cucharadas administradas desde arriba. Los inmigrantes que vienen a quitarnos el pan. No hay trabajo para todos. Nuestros abuelos emigraban para buscar trabajo, pero stos vienen a delinquir. As, cuando llegue el momento de tragarse el jarabe completo, de tener al frente de un gobierno a un Salvini, una Le Pen o un Rivera, el estmago europeo se habr acostumbrado a la dosis y el cadver del paciente estar perfectamente preparado para su entierro. Si la estafa universal de Lehman Brothers, de la que acaba de cumplirse un decenio, fue la reedicin corregida y aumentada de la crisis del 29, ya no debe faltar mucho para volver a estrenar, con otra banda sonora, los grandes xitos del siglo XX.

La partitura se repite hasta en los ms mnimos detalles. Por eso mismo, la extrema derecha actual no tiene el menor empacho en proclamarse intolerante y xenfoba, aunque, eso s, cambiando la islamofobia por el antisemitismo, ms que nada porque hoy lo que sobran en Europa son moros y rabes, y tambin porque no sobrevivieron muchos judos en Europa despus de Treblinka y de Auschwitz. En Tcnica del golpe de estado, un libro de 1931 que est tardando en reeditarse, Curzio Malaparte pasaba lista a las diversas estrategias y tcticas para hacerse con el poder, analizando los xitos de Lenin, Primo de Rivera, Pilsudki y Mussolini. Malaparte terminaba con un golpe de estado fallido, el Putsch de la Cervecera, que tuvo lugar en noviembre de 1923, en Munich. No s cuntos lectores estudiaron atentamente la obra de Malaparte, pero al menos hubo uno que aprendi a fondo de sus enseanzas y, sobre todo, de los errores pasados: Adolf Hitler.

Lo que Europa parece haber olvidado es que el camino ms fcil para llegar al fascismo es la autopista de las urnas, pero a Europa, desde Auschwitz a Srebrenica, se le da de miedo hacerse el sueco. Aparentemente, nada ms distinto a las esvsticas y las gigantescas cruces gamadas con que los nazis montaban los desfiles en Nremberg que el inocente fondo de florecillas azules con que el lder de los Demcratas Suecos, Jimmie Akkeson, tapiza sus mitines. Sin embargo, en Cabaret, quiz la pelcula ms inteligente que jams se ha rodado sobre el ascenso del nazismo, Bob Fosse film el momento exacto en que la bestialidad se aduea de una muchedumbre: con un hermoso muchacho rubio cantando Tomorrow Belongs To Me al aire libre, en un buclico paisaje de rboles, nubes, cielo azul y verde, verde por todos lados, mucho, mucho verde.

Fuente: https://blogs.publico.es/davidtorres/2018/09/10/hacerse-el-sueco/



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