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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2018

Memoria, historia y conflicto poltico
El Once en la consciencia histrica nacional

Juan Carlos Gmez Leyton


Compaero

En Septiembre poco puedo contarte

que no tenga que ver con esta

herida que supura: DNDE ESTN?

Carmen Andrea Mantilla, Septiembre, 2014

 

Este martes 11 de septiembre, se cumplirn los 45 aos del derrocamiento del gobierno popular, revolucionario y socialista del presidente Salvador Allende y de la Unidad Popular; de la destruccin del rgimen democrtico; de la ocupacin militar y del genocidio del pueblo chileno por parte de las Fuerzas Armadas y de Orden.

Aunque el paso del tiempo es inexorable, la gran herida infringida a la historia de la sociedad chilena permanece viva. Las ardientes llamas que quemaron La Moneda, aun arden y queman en la memoria de cientos de miles de chilenas y chilenos. El pasado reciente sigue vivo. El acontecimiento, el 11 septiembre de 1973, sigue tronando, explotando y el espeso humo negro de su acontecer no se disipa. Pues, nadie olvida.

La presencia del acontecimiento, el Once, como se le nombra popularmente, el suceso mismo y las cosas acontecidas producto de su onda expansiva no son una imagen difusa, sino que, gracias a las diversas memorias activas y vivas, constituye un hecho vivsimo. El once permanece entre nosotros. Y, seguramente, permanecer, por mucho tiempo ms, aunque se apaguen o se extingan las ltimas memorias vivas. Lo cual ocurrir, en aproximadamente, cuatro dcadas, cuando ninguno de las y los chilenos que tenan, por ejemplo, entre 8-10 aos para el Once, ya no estn en este mundo. Tambin ser un hecho irremediable que entre 5 o en 10 aos ms, los protagonistas directos del acontecimiento, ya no estarn. Sin embargo, el Once seguir existiendo. Fundamentalmente, porque desde hace solo unos 15 aos, el acontecimiento, el Once, es parte de la consciencia histrica y poltica de la ciudadana nacional.

Es ms que evidente que desde la conmemoracin de los 30 aos, en 2003, cuando se produce la explosin de la memoria, el Once, tiene ya un lugar en la consciencia histrica nacional, especialmente, de todas y todos aquellos que no lo vivieron directamente. Desde ese momento el Once dejo ser el recuerdo de la izquierda, de sus militantes, de los simpatizantes y adherentes de Salvador Allende y de la Unidad Popular, de los familiares de las vctimas, de los exiliados, de los torturados, etc. Ingres en la consciencia poltica e histrica de la ciudadana nacional, independientemente del momento de su nacimiento. Pues, ahora, todas y todos tienen una opinin sobre lo acontecido. La tesis de la derecha que sostena que solo podan opinar sobre lo acontecido, eran los que haban vivido el periodo de la Unidad Popular o los aos dictatoriales, se derrumb. Con ello la memoria dio lugar al relato histrico.

No obstante, el relato histrico no desplaza a la memoria viva, todo lo contrario, se entrelazan activamente. Dicha conjugacin permite, entre otras cosas, la emergencia de la poltica. En otras palabras, el Once se politiza. La figura del presidente mrtir Salvador Allende, se vuelve un referente en las luchas polticas actuales, especialmente, de los sectores sociales y polticos que protagonizan las rebeliones ciudadanas de 2006 y 2011. En efecto, Salvador Allende Goseens, ser reivindicado polticamente por los nuevos y diversos grupos polticos que emergieron luego del 2003. Se trata de jvenes nacidos durante la democracia posautoritaria. Ellos recuperan la historia reciente acontecida entre 1970-1990. Tomemos dos ejemplos, para describir lo que estoy sealando, el joven alcalde de Valparaso, Jorge Sharp, nacido en 1985, o sea, 15 aos despus del triunfo allendista y 12 aos del Once, es un profundo admirador de Salvador Allende. Segundo, la Federacin de Estudiantes de la Universidad Tcnica Federico Santa Mara, programan una Semana de la Memoria, que, en realidad, por las actividades a desarrollar, es una semana dedicada a revisar y conocer la historia reciente de Chile, o sea, del periodo 1970-1990. En esta actividad como en otras que se realizaran en distintos lugares del pas, se conjugan virtuosamente memoria e historia. Se trata de procesos de politizacin y toma de consciencia histrica de lo acontecido en los ltimos 48 aos. Las nuevas generaciones se auto-educan en la historia reciente.

Pero, lo que debemos tener presente es que no existe la Memoria, como dice el Cartel de la actividad sealada, sino que en realidad existen mltiples y variadas memorias, en conflicto.

Este es el punto que deseo hacer relevante en esta reflexin. La historia reciente de Chile contiene, tres lapsos histricos que remiten a distintas memorias individuales como colectivas. Las cuales, a su vez, poseen y reclaman para s, distintas significaciones polticas como histricas. Y, por esa razn, la disputa por la memoria se vuelve un conflicto poltico lgido.

El conflicto abierto por el ex Ministro de las Culturas, Mauricio Rojas, sobre el Museo de la Memoria, tiene como trasfondo poltico e ideolgico, el control tanto de la historia como de la memoria. El objetivo poltico ltimo de ese conflicto es instalar -corrigiendo lo que, segn el canciller Roberto Ampuero, es una mala memoria- otra memoria e historia acorde con quienes actualmente tienen el poder gubernamental.

La existencia del Museo de la Memoria y de los derechos humanos, instituido recin en el ao 2010, como parte de la conmemoracin del Bicentenario de la Independencia Nacional, constituye un acto poltico gubernamental que alter o quebr el orden poltico cultural establecido desde 1973. Puesto que es, sin ninguna a duda, la cosificacin, en un Museo, de la Memoria de los Vencidos.

Su existencia, constituye una grieta, una gran grieta, en la hegemona cultural, poltica e histrica de los vencedores. De all el inters por transformarlo, criticarlo, impugnarlo, denostarlo. La existencia material de la memoria de los vencidos implica, en cierta forma, un triunfo sobre la memoria de los vencedores. Por eso su exigencia de instalar en el museo el contexto histrico. En su total desesperacin poltica ante la derrota histrico-cultural del pasado o en la imposibilidad de controlar la historia, los vencedores, van construir el museo de la democracia, o sea, en otras palabras, cosificacin de la Memoria de los vencedores.

Todos recuerdan, nadie olvida. La lucha poltica por el pasado est abierta. Todos mantienen vivo el Once. Desde hace 45 aos, parafraseando al poema de Antonio Machado, diramos que a cada chilenito que viene al mundo uno de los dos Chile, ha de helarte el corazn.

Como decamos la historia reciente de Chile est conformada por tres procesos histricos, a saber: 1.- el gobierno del presidente Allende y de la Unidad Popular (1970-1973); 2.- la dictadura cvico-militar, 1973-1990; y 3.- la democracia posautoritaria, desde 1990 hasta la actualidad. Se trata de medio siglo de intensa y conflictiva historia. Cada uno de estos procesos histricos estn marcados por acontecimientos polticos fundantes que poseen distintos registros en la memoria de los ciudadanos nacionales. Son acontecimientos disimiles, complejos y conflictivos. El primero, es el triunfo de Salvador Allende en las elecciones presidenciales el 4 septiembre de 1970; el segundo, el derrocamiento de su gobierno por parte de las Fuerzas Armadas y de Orden, el 11 de septiembre 1973; y el tercero, el triunfo del Movimiento Democrtico Nacional en el plebiscito sucesorio del 5 de octubre de 1988. Son tres momentos de la historia de Chile: que configuran tres Chile, el popular, el de la dictadura y el de la democracia posautoritaria. Tres Chile, tres memorias y tres historias. Tres conflictos.

Ahora bien, la memoria del Chile popular, la memoria del Once-dictadura y la memoria de la democracia posautoritaria, aunque, estn indisolublemente entrelazadas, son memorias diferentes. E, incluso las y los sujetos individuales o colectivos son, tambin, distintos. No solo eso, sino que poseen activaciones, o sea, recuerdos, disimiles. Dndose el caso que en un mismo sujeto las tres memorias estn presente.

La memoria menos activa polticamente es la referida al Chile Popular. Pocos son los que recuerdan vivamente dicho periodo. Aunque, la memoria del Once contiene tanto a la memoria del Chile popular, especialmente, la figura de Allende. La memoria del Chile popular como su historia permanece en silencio y en la oscuridad historiogrfica.

Hasta ahora la historia como la memoria ms activa es la relacionada con la dictadura y, tal vez, la menos recuperada de las tres, sea la memoria relativa al triunfo del 5 de octubre de 1988. Arriesgo aventurar la hiptesis que ello se debe, a que dicho triunfo es muy ambiguo, engaoso y tramposo. Dado que la derrota del dictador en el plebiscito de 1988, fue a medias, se gan perdiendo. Por ello, la democracia posautoritaria, es un rgimen poltico hibrido, una mezcla de formas autoritarias y democrticas. En otras palabras, una democracia a medias. Tal como lo plante el primer presidente electo de dicho rgimen Patricio Aylwin Azcar, una democracia a la medida de lo posible.

La memoria de la dictadura, a diferencia de la memoria posautoritaria, se estructura en diversos acontecimientos polticos constitutivos de sujetos y actores polticos que la confrontan. Son hechos, sucesos, acontecidos, que son parte de las ondas producidas por el hecho fundante de la misma, o sea, de el Once. Por ejemplo, muchos de las y los ciudadanos post Once tomaron consciencia poltica e histrica de la existencia de la dictadura cvico-militar terrorista, cuando sta convoca a la Consulta Nacional de 1978. La dictadura solicita el apoyo poltico de la ciudadana en contra de las reiteradas condenas de parte la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU) por la violacin de los derechos humanos, que sufra el rgimen militar. A cinco aos del Once, la dictadura, a travs de burdo subterfugio electoral, busc obtener la legitimidad poltica que careca. Este acontecimiento, escasamente conocido histricamente, debi ser el acontecimiento poltico fundante de muchos jvenes, que para el Once, solo tenan 13 aos de edad.

La sociedad chilena, que ya vena dividida, experimento, un nuevo clivaje poltico, ahora entre, los partidarios de la dictadura y sus opositores. Superando, en 1978, el poderoso clivaje que haba dado origen al Once, entre los anticapitalistas y pro socialistas y los defensores del capitalismo y anticomunistas.

La prxima confrontacin entre estos dos sectores se produjo en el Plebiscito de 1980. La derrota en el plebiscito llevo al partido Comunista de Chile a asumir la estrategia de todas las formas de luchas para combatir a la dictadura. Cientos de jvenes se unieron a la rebelin popular. Otro hecho fundante de este nuevo clivaje que constituir nuevos sujetos polticos, acontece enero de 1982, cuando fallece el expresidente Eduardo Frei Montalva, y se realiza, la primera multitudinaria manifestacin poltica en dictadura. A pesar de que Frei Montalva, un acrrimo opositor a la Unidad Popular, quien, propici, justific y apoy el Once, o sea, derrocamiento del Presidente Allende, desde 1977, haba adoptado una posicin disidente con la dictadura. l cual se volvi abiertamente opositor en 1980, cuando lider las fuerzas polticas contrarias a la aprobacin de la Constitucin Poltica de 1980. Otro hecho fundante del sujeto poltico anti-dictatorial ser, por cierto, las convocatorias a las Jornadas de Protesta Nacional, iniciadas en mayo de 1983 por la Confederacin de Trabajadores del Cobre; el intento de magnicidio del dictador, de septiembre de 1986, ser decisivo, para la estrategia que el Movimiento Democrtico Nacional desarrollara para confrontar el plebiscito sucesorio de octubre de 1988, etctera.

Debiramos agregar a esa lista de acontecimientos fundamente del sujeto poltico que emerge en la dictadura, la crisis econmica post Once, el proceso de desindustrializacin, la poltica de shock de 1975, la gran depresin econmica de inicios de los aos ochenta, la quiebra de la banca nacional, etctera. Como tambin, hechos represivos y la violacin de los derechos humanos perpetrados por la dictadura como, por ejemplo, el descubrimiento de los Hornos de Lonqun donde fueron lanzados un grupo de campesinos, el degollamiento de tres profesionales comunistas en marzo de 1985, etctera. Sucesos que estremecieron la consciencia de miles de ciudadanos nacionales.

En todos estos diversos acontecimientos nombrados las y los chilenos debieron involucrarse, pronunciarse. Debieron tomar una posicin poltica. Los partidarios de la dictadura tanto los actores gubernamentales como los adherentes ciudadanos asumieron el negacionismo como una posicin poltica activa de defensa de la dictadura. Otros, adoptaron, por la resistencia y la oposicin activa a la dictadura. Este clivaje, se mantiene hasta el da de hoy.

A pesar del fin de la dictadura militar del General Augusto Pinochet en 1990, los gobiernos de la democracia posautoritaria no lograron, aunque lo intentaron, imponer el olvido. E, incluso, elimin el feriado nacional del 11 septiembre de 1973, instituido por la dictadura en 1981. Con el objeto, de buscar la reconciliacin nacional. Sin embargo, un acontecimiento fundado en el conflicto y, sobre todo, con memorias vivas, el olvido era imposible. Tanto unos y otros no olvidan. Ni los vencedores quieren olvidar ni, menos, los vencidos. Por ello, el Once, perdura. Ao tras ao, vuelve estremecer la vida de las y los chilenos. Pues, la divisin gestada desde el Once permanece viva y activa. Se activ en 1998, cuando el dictador fue detenido en Londres, para ser enjuiciado por crmenes de lesa humanidad; su regreso un ao ms tarde gener protestas y manifestaciones populares. El 10 de diciembre de 2006, estall el jbilo y la alegra popular al conocerse su muerte.

Si bien la figura de Pinochet, el dictador, ya no est, lamentablemente, su espectro sigue presente en la sociedad chilena. Su obra poltica est presente en la institucionalidad constitucional de la Constitucin de 1980, que l aprob y respald luego de su salida del poder gubernamental como Comandante en Jefe del Ejrcito. Adems, su presencia permanece en la memoria de cientos de partidarios que hasta tan solo hace algunos aos permanecan en silencio. Hoy el avance de las derechas y las ultraderechas conservadoras, ultranacionalistas, anti comunistas, etctera, han creado el clima y el escenario poltico para que los pinochetistas revindiquen su figura. Como es el caso del excandidato presidencial Jos Antonio Kast, quien obtuvo en la primera vuelta presidencial de las elecciones de 2017, el 7,5% de los votos. Ese guarismo nos habla de la existencia, tal vez, de un pinochetismo duro.

La dictadura cvico-militar, a pesar del Chile democrtico pos autoritario, se ha prolongado en la sociedad neoliberal establecida entre 1973-1990. Sin embargo, de la aceptacin de las formas socio-econmicas neoliberales, la dictadura sigue dividiendo a la ciudadana nacional. La sociedad pinochetista no ha sido desmantelada. Los gobiernos democrticos de la centro-izquierda han fracasado rotundamente en ello. Por eso, el conflicto poltico no es solo por el pasado, tambin, es por el presente y, en especial, por el futuro.

Por ltimo, si queremos que las dcadas prximas del siglo XXI no continen trazadas o dibujadas por el Once, por la dictadura o por la democracia posautoritarias, deberemos construir otro Chile.

En consecuencia, relegar al Once a literatura histrica. Las batallas por la memoria, son batallas polticas, pero no deben ser batallas solo por el pasado, sino, fundamentalmente, por el futuro. El Once, no debemos olvidarlo. Pero, de ninguna manera ese recuerdo, nos debe frenar la construccin del futuro. Ese futuro, debe abrirse, entre otras cosas, para hacer justicia a todos aquellos que dieron su vida por defender el proyecto: de una sociedad ms justa e igualitaria.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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