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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2018

Hacia el socialismo en Cuba
Superar el fetiche de la propiedad

Roberto Cobas Avivar
Rebelin


PRLOGO CELIA HART

(Lun 04/08/2008, 11:04 PM)

Me gusta mucho, Roberto. He tenido discusiones bilaterales con mi amigo Pedro sobre eso. Lo que explicas esten la esencia del pensamiento econmico del Che.Cmoeliminar de nuestra mente el concepto de propiedad , aunque sea colectiva.

Por supuesto que por desgracia el Che contrapona El Plan contra la Ley del Valor , la pregunta a hacernos escmohacer a los trabajadores ligados al trabajo y a la produccin. Es la gran pregunta. Y adems si somos socialistas debemos pensar en el internacionalismo no como solidaridad, sino como razn de nuestra propia existencia.

Por desgracia el Plan se burocratizo y esa historia ya es larga y conocida y dainapero siempre debemos pensar en borrar el concepto de propiedad , sea de la tierra de lo que sea de la mente socialista. Claro en las concretas coyunturas que nos toca vivir en un ocano capitalista.

Yo no tengo acceso a la pagina de Kaos , pero quiero que sepas mi comentario.

Con nombre y apellido.Que para seudnimos esta la lucha y no la defensa de las ideas sentados todos detras de un ordenador.

Un abrazo bolivariano

Celia


Superando el fetichismo de la propiedad

Llegar a entender el carcter de las nuevas relaciones de produccin en el socialismo implica comprender la necesidad del cuestionamiento delfetiche de la propiedadsobre los factores de produccin. Es decir, el cuestionamiento de la institucin de la propiedad como el principio que defina las formas de organizacin de las relaciones socioeconmicas socialistas.

El culto a la propiedad nace desde el momento en que la acumulacin excluyente decapitalse hace posible gracias a la expropiacin privada del producto del trabajo. Esa expropiacin ha sido posible mediante la apropiacin por unos de los factores de produccin, esencialmente de la fuerza de trabajo, sea sierva, esclava o asalariada. Esa capacidad de enriquecimiento de unos mediante la apropiacin de los factores de produccin ha engendrado histricamente elfetiche de la propiedadpor constituirse la misma en fuente inagotable de enriquecimiento exclusivo.

Toda la armazn del modo de produccin capitalista se yergue sobre el ejercicio histrico de la propiedadprivaday, por ende, excluyente de los factores de produccin. Sobre el fundamento de la propiedadprivadase ha erigido todo el sistema de produccin e intercambio y se ha logrado todo el refinamiento de la explotacin de la fuerza de trabajo hasta sus ms altas cotas de eficiencia econmica en el capitalismo.

Cuando al pensar en las relaciones socialistas de produccin persistimos en la idea de la propiedad estamos reconocindola, es decir, haciendo nuestra la lgica de todo el modo de reproduccin de las relaciones socioeconmicas pre-socialistas. De esa forma el pensamiento revolucionario queda preso en las amarras del desarrollo histrico de las relacionessocialesde produccin y, por tanto, del determinismo de la propiedad como la condicin sin la cual no se produce riqueza de manera eficiente. La incapacidad del pensamiento revolucionario para superar la idea delfetiche de la propiedadconduce a la reafirmacin de su culto, es decir, el culto de relaciones de dependencia jerrquica entre los distintos actores del proceso de produccin e intercambio.

La cooperativatal como se ha conocido y se conoce constituye la forma de propiedadparticularcon la que grupos de productores excluidos por el sistema de la gran propiedad privada contrarrestan el grado de su marginacin socioeconmica. Por ello no pasa de ser slo un gradiente marginal de socializacin de la propiedad en el capitalismo.

Y es que alfetiche de la propiedadno escapan las formas de propiedad colectiva. Por consiguiente, el concepto decooperativismo basado en la idea de la propiedadno constituye ms que una forma especfica del culto histricamente condicionado del derecho a la propiedad de unos en detrimento del derecho a la igualdad de todos.

Las cooperativas en tanto forma de reafirmacin de la propiedadparticular, en este caso colectiva, no estn capacitadas para expresar relaciones de produccin plenamente socialistas. Esta constatacin no se reduce slo al mbito capitalista donde puedan desempearse las cooperativas, sino que se extiende al modelo de propiedad colectivaen sypara sque representan las cooperativas.

Es preciso observar cmo la forma de evolucin de la propiedad cooperativa se refleja en lasmodernassociedades capitalistas limitadas. Vienen a ser ellas una forma refinada de las relaciones asociativas depropietariosdadas aenfrentarlas condiciones de competencia que le plantea el entorno mercantil. Por otra parte, ya no son las cooperativas ni las sociedades limitadas las que pueden expresar lo que pudiramos considerar la cota mxima de socializacin a que puede aspirar la propiedad en el modo de produccin capitalista. Son las sociedades de accionistas las que resuelven el problema de la maximizacin de las ganancias bajo el mximo aprovechamiento de la participacin social en el capital a la que pueden llegar. Parte del patrimonio pasa a rendir renta parsita a un grupo mayor de propietarios exclusivos. A partir de ah, todo intento por trascender tal metamorfosis de la propiedad entra en contradiccin antagnica con el modo de produccin capitalista. Es decir, con el modo de produccin que basa toda la efectividad y la eficiencia de su funcionamiento en la explotacin de la propiedadprivadaexclusiva de los factores de produccin.

Ese proceso de evolucin de la funcionalidad de las formas de propiedad en el capitalismo viene a contradecirdialcticamentela idea de K.Marx acerca de queEstas fbricas(las cooperativas)demuestran cmo al llegar una determinada fase de desarrollo de las fuerzas materiales productivas y de formas sociales de produccin adecuadas a ellas, del seno de un rgimen de produccin surge y se desarrolla naturalmente otro nuevo[1]. Lo que ha sobrevenido es la decidida expansin de la propiedadprivadaexclusiva, suconcentracin en pocas manos y la dominacin de sus formas sobre la propiedadexclusivacolectiva (como la cooperativa, socializada hacia el interior de la unidad productiva).

Esa misma razn hace que el modo de produccin socialista est en condiciones de asimilar formas ilimitadas de organizacin y explotacin de los factores de produccin fuera delfetiche de la propiedad. Es decir, no basta el determinismo de la evolucin de la contradiccin entre las fuerzas productivas y las relaciones de produccin para construir un nuevo modo de produccin. Puesto que el modo de produccin socialista se plantea como laanttesismaterialistadel modo de produccin capitalista. La construccin de nuevas relaciones socioeconmicas socialistas exige ungolpe de timnpoltico en la naturaleza del modo de produccin capitalista.

El cooperativismo,aunquellegue a ser una forma de democratizacn del capital,no constituyeen s mismosinonimia conceptual ni prctica desocializacin del capital.

El cooperativismo no garantiza socialismo, porque la cooperativa es propiedad privada colectiva, es decir, si somos veinte de esta cooperativa, vamos a trabajar para beneficiarnos los veinte. Si eso es as, es meramente capitalismo.A las cooperativas hay que darles un impulso socialista (Hugo Chvez)[2].

El estudio que recoge la anterior reflexin de H.Chvez con respecto a la experiencia venezolana, demuestra que las cooperativas no estn en condiciones de irradiar por s solas hacia el entorno social el espritu de colectivismo que reina hacia su interior. El espritu de colectivismo dentro de las cooperativas est contaminado radicalmente por el hecho de ser los cooperativistas propietarios exclusivos de sus factores de produccin.Sin embargo, el factor de solidaridad de las cooperativas con el entorno social (comunitario) ms cercano o lejano, se resuelve a partirdela idea del cooperativismo comunitario.

El cooperativismo comunitariono se soporta sobre la propiedad exclusiva de colectivos de trabajadores(cooperativas).Su fundamento est en la ideadeautogestin socialistacomunitaria. queda lastrada por las tensiones sociales que en ltima instancia seguir generando el modo de organizacin de las relaciones de produccin bajo formas de propiedad particular.

Cuando hablamos de propiedad (colectiva o no) estamos obligados a precisar tanto el objeto de la propiedad como la normatividad que hace objetiva la relacin de propiedad. Qu se posee, quines y cmo lo poseen y bajo qu normatividad jurdica se hace objetiva la relacin de propiedad entre el sujeto y el objeto de la propiedad?.

Si la cooperativa no supera la forma de propiedad privadaen elcolectivo de productores ni enla relacin de estecon otros grupos de cooperativas, qu cualidad ha de caracterizar formas superiores no-capitalistas deorganizaciny explotacin de los factores de produccin? Responder a este cuestionamiento implica superar la idea misma de la propiedad sobre los factores de produccin.

He expuesto que la alimentacin delfetiche de la propiedadcuando se piensa en formas nuevas, formas socialistas de organizacin y explotacin de los factores productivos deviene una contradiccin en s misma con la idea sobre la socializacin del capital. Ello obliga a responder cuestionamientos elementales sobre las relacionessocialesde propiedad.

Si se dice que la propiedad socialista puede ser colectiva, estamos reconociendo el derecho de propiedad exclusiva sobre los factores de produccin a determinados grupos de productores. Cmo se ejerce dicho derecho? Toda idea de propiedad sobre los factores de produccin debe materializarse en la normatividad que hace real no slo de facto, sinode jurela propiedad individualizada. Puesto que ese reconocimiento de la propiedad colectiva ha de ser jurdicamente normado. La propiedad, por consiguiente, es propiedad de un ente colectivo impersonal (persona jurdica) o de cada uno de los miembros del colectivo de productores? Obsrvese que el primer caso tributa hacia la forma de propiedad estatal como la conocemos en Cuba, y el segundo hacia la forma de propiedad cooperativa como se conoce hoy. En ninguno de los dos casos se plantea un cambio cualitativo de las relaciones de propiedad y produccin.

La propiedad colectiva (cooperativa, limitada, etc) dentro de relaciones de produccin que hayan de considerarse socialistas no resuelve per s el problema de la renta de capital, una renta, fuera de todo sofisma, parsita por definicin[3].

Para entender lo anterior es necesario comprender el sentido de la libertad de asociacin laboral. En las relaciones capitalistas de produccin lo que en ltima instancia (verdaderamente) vincula al trabajador con la empresa es el salario. Si el carcter de la relacin salarial bajo propiedad privada facilita la libertad contractual a cambio de la plusvala que se deja a los propietarios de los medios, la relacin salarial bajo el monopolio de la propiedad estatal permite igualmente la expropiacin por el estado del excedente de valor que produce el trabajador y al mismo tiempo restringe la libertad de asociacin laboral. Es por ello quela eliminacin de la praxis del concepto de mano de obra asalariada implica la negacin de toda propiedad sobre los medios. Si la propiedad deja de ser condicin indispensable de lacreacin deriqueza y de realizacin del individuo una riqueza queen tal caso se logra no a expensas del trabajo ajeno sino del propio -,dondeambas perspectivas pueden tener lugar sin necesidad de poseer en propiedad exclusiva el capital productivo y financiero, los medios de produccin dejan de ser objeto del deseo de posesin para convertirse en instrumentos de trabajo. La sociedad destierra de su existencia cultural el sndrome del fetichismo de la propiedad[4].

Esa necesidad de superacin de la objetivacin histrica de la propiedadnos conduceal planteamiento de la idea de lano-propiedad, como principio bajo el cual desarrollar un nuevo modo no-capitalista de produccin y, en consecuencia, de las relaciones socioeconmicas derivadas.

El trabajador socialista no tiene por qu hacerse esclavo de la propiedad para reproducir con eficiencia las condiciones de su existencia socio-material y espiritual. Todo lo contrario. Las relaciones de trabajo socialistas deben propiciar la liberacin del trabajador de la esclavitud que supone la idea de la propiedad.

No resulta objetivamente justificable aspirar a una nueva cultura del trabajo, a una cultura socialista del trabajo, mientras las relaciones socioeconmicas se soporten sobre relaciones de propiedadexclusicade los factores de produccin.

El principio de lano-propiedadimplica la negacin del convencimiento sociopoltico y cultural acerca de la correlacin positiva e insuperable entre propiedad exclusiva y enriquecimiento social. La superacin del fetichismo de la propiedad permite asignarle a los factores de produccin su justo papel comoherramientasde trabajo y situar al trabajador como sujeto y no objeto del modode produccin. La fuerza de trabajo, su portador, el trabajador, no es ms un factor de produccin determinado por relaciones de propiedad alguna, sino el fin de toda produccin.

Entender lo anterior significa entender que con las nuevas relaciones de produccin socialistas no se trata de la simple eliminacin del trabajo asalariado como se manifiesta por ejemplo hacia el interior de las cooperativas -, para con ello dar por terminada la contradiccin entre trabajo y capital, sino de la eliminacin de la condicin de dependencia de la fuerza de trabajo a la idea de la propiedad a la cual sigue quedando subordinado su consciente social. Estoy hablando de una transformacin cultural de la concepcin sobre cmo hacer sustentable material y ticamente nuestra reproduccin humana.

Es precisamente la idea de lano-propiedad la que permite suministrarle su pleno contenido liberador al principio de emancipacin socialdel trabajo. Este momento nos ubica en el concepto deautogestinsocialistacomo expresin de participacin protagnica.Si lasherramientasde produccin son slo eso, instrumentos de trabajo a disposicin de aquellos que se organicen en una unidad de produccin, entonces la autogestin permite el desarrollo de toda la capacidad de creacin y emprendimiento para hacer eficiente la actividad de produccin e intercambio.La autogestinsocialista, por lo tanto,es la fuente de lademocracia socioeconmicahacia el interiortantode la unidad de produccin all donde no existen relaciones de propiedady como en el espacio comunitario.

La autogestinsocialistase define en la prctica por el derecho y la capacidad de los trabajadores asociados en unidades de produccin (tanto de bienes de uso y consumo como servicios) a gestionar el valor del trabajo de acuerdo a la racionalidad econmica yel principio de igualdad ante el trabajo y el capital.Hablamos de la asignacin eficiente econmica y socialmenteen el seno de los colectivos de trabajadoresde los recursos financieros disponibles (generados y/o prestados), en los tres fondos bsicos: remuneracin, inversin y gasto social. Es aqu donde sefertiliza lademocratizacin del capitalen tanto prerrogativa del modo de produccin socialista.

Es importante observar los dos niveles donde se hace concreta lademocracia socioeconmica.

El primer nivel podemos asumirlo como el dedistribucin microeconmico, donde se dan las relaciones de los trabajadores libremente asociados en entidades de produccin segn el principio de lano-propiedad. La distribucin no es funcin de la propiedad privada individual de los trabajadores sobre los factores de produccin, sino del derecho a la gestin racional y solidaria del valor del trabajo que todos los asociados generan. Aqu se da la gestin democrtica del capital por los trabajadores a travs de la decisin colectiva sobre la formacin de los fondos bsicos sealados. Sin embargo, ello se realiza una vez saldadopor las asociaciones de trabajadoresel compromiso fiscal con elEstado.El segundo nivel podemos asumirlo como el dere-distribucin macroeconmico, donde se realiza la gestin de esa parte del valor del trabajo que se le concede al Estado, lo que podemos asumir comosocializacin del capital. Toda la sociedad se hace beneficiaria del valor del trabajo que generan las unidades de produccin, a travs de la re-distribucin de parte del mismo por el Estado.

Lo que estamos haciendo es el cambio del paradigma de acumulacin privada de capital por el de acumulacin social de capital. La propiedad privada sobre el capital genera exclusin y acumulacin privada de capital. La apropiacin social del capital genera democratizacin y acumulacin social de capital.

La autogestinsocialistadevieneexpresin de democraciajustamente en tales circunstancias. La capacidad de irradiar el espritu de colectivismo y solidaridad desde el seno delasclulas de produccin (no-propiedad) hacia el entorno socio-comunitario obtiene un fundamento objetivado.Va a concretarse a travs del fondo de gastos sociales de las asociaciones productivas de trabajadores, puesto que el mismo se compone y realiza con la participacincomunitaria. Este fondo podemos considerarlo como fuente del Presupuesto Participativo de los Municipios.Se trata de la autogestinsocialista comunitaria directaderecursos econmicos generados por las asociaciones de trabajadores en entidades socialistas de produccin.

La autogestinsocialista, en consecuencia,deviene una idea que rebasa el concepto delcooperativismoen el trabajo. Cooperativismo y autogestinsocialistano constituyen sinonimia. El cooperativismo es una forma de organizacin de los factores de produccinfuera de la relacin del trabajo asalariado. La autogestinsocialista es la expresin fundacional de la democracia en el sistema sociopoltico.

El proceso de transformacin de la propiedad estatal enno-propiedadsignifica un paso natural en la reorganizacin de las fuerzas productivas, y no unretrocesoen busca de la sustitucin de un sistema de propiedad por otro: el estatal por el cooperativoy el privado. Al asumirse el concepto deno-propiedadcomo fundamento organizativo de las fuerzas productivas y el principio de autogestin como el fundamento socioeconmico dela democracia socialistase habr dado una sntesis dialcticamaterialista superadora del carcter clasista de la propiedad privada sobreel capital. Estaramos transformando as el sistema de propiedad estatal sin mediatizar el nuevo modo de produccin socialista dentro del marco ideolgico burgus delfetiche de la propiedad.

Es el proyecto de nueva Constitucin que ha preparado el PCC una proyeccin revolucionaria del socialismo en Cuba? Claramente NO.

En el modo de produccin capitalista no existe sentido de pertenencia de la propiedad en los trabajadores. Pero el sentido de pertenencia en el modo de produccin socialista no se logra hacindolos propietarios, sino hacindolos sujetos de todo el proceso de produccin y distribucin. Es decir, de todo el proceso de reproduccin de las condiciones de su vida material, social y cultural. Sujetos de la transformacin racional de la naturaleza. Por lo tanto,el concepto que prima en una nueva cultura socialista del trabajo no es el de la propiedad, sino el de gestin democrticadel capital.

El sentido de pertenencia con el cual pretendemos lograr en el socialismo el mximo compromiso de los trabajadores con los factores de produccin y con la autoexigencia de la eficiencia, se labra desde el sentido de autodeterminacin y autonoma en la organizacin y explotacin de dichos factoresy en la autogestin socialista.

Notas:

[1] Pedro Campos Cooperativa, cooperativismo y autogestin socialista, en :http://www.kaosenlared.net/noticia/cooperativa-cooperativismo-autogestion-socialista

[2] Camila Pieiro HarneckerConciencia social y planificacin democrtica en las cooperativas venezolanas, en:http://www.rebelion.org/docs/70825.pdf

[3] Roberto Cobas Avivar Cuba: dialctica de la transformacin socialista, en:http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-dialectica-transformacion-socialista

[4] Ibdem.

(*) Original publicado en Kaosenlaredhttp://www.kaosenlared.net/noticia/socialismo-cuba-mas-alla-cooperativa-cooperativismo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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