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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2018

OIT: La proteccin social no debe ser una opcin, es un derecho humano

Eduardo Camn
Rebelin


Con motivo del centenario de la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT), sta lanzar una nueva campaa para promover la proteccin social universal que no debera ser una opcin sino ser asumida como derecho humano.

La campaa reflexionar sobre el pasado, el presente y el futuro de la proteccin social, a la vez que est firmemente arraigada en la Agenda 2030 de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas y estimula a una audiencia lo ms amplia posible para alcanzar la meta 1.3 de los Objetivos Mundiales de Desarrollo (ODS) sobre la proteccin social universal.

La campaa est basada en el intercambio de conocimientos, la sensibilizacin y la recaudacin de fondos. As como una exposicin titulada 100 aos de proteccin social ser presentada en eventos pblicos y en las escuelas en todo el mundo.

Cien aos de seguridad social con la OIT: Imaginemos un mundo donde ningn nio necesite trabajar para ayudar a sus padres, donde ninguna madre tenga que regresar al trabajo el da despus de dar a luz, donde ninguna persona mayor se vea obligada a trabajar hasta la muerte, y donde ninguna persona con discapacidad tenga que mendigar en las calles. Para muchos de nosotros este mundo sigue siendo un sueo: seala Valrie Schmitt, Directora Adjunta del Departamento de Proteccin Social de la OIT.

Un dato estadstico, indica que el 55% de la poblacin mundial vive sin proteccin social alguna. Es cierto que para aquellas personas que tienen acceso al seguro de enfermedad, a las prestaciones por desempleo y a la pensin de vejez con frecuencia no se dan cuenta que la proteccin social es un privilegio de una minora de los ciudadanos de este mundo.

Es por este motivo que la campaa de la OIT est dirigida a un pblico lo ms amplio posible, que sus interlocutores tradicionales: los gobiernos, los agentes sociales, los socios de desarrollo y el mundo acadmico. Una ampliacin que va desde el sector privado hasta las organizaciones filantrpicas

(Hay) otra cara del informe

As formuladas las cosas, la pretensin de justicia social es inobjetable para los hombres de nuestro tiempo y pienso que uno de los grandes avances de nuestra poca es haber llegado a esa sensibilidad. A lo largo de la historia muchas cosas que parecan obvias, que se daban por supuestas, que se aceptaban sin siquiera cuestionarse, han ido apareciendo como intolerables, (aunque an se practiquen); la violencia de gnero, la represin, la tortura, los crmenes de lesa humanidad etc.

Por lo tanto, diremos que la bsqueda de justicia social, que ofrece a cada hombre y a cada mujer en el trabajo la posibilidad de reivindicar libremente y en igualdad de oportunidades su justa participacin en las riquezas que han contribuido a crear, tiene hoy tanta fuerza como cuando la OIT fue creada en 1919.

La economa global ha crecido a una escala que carece de precedentes histricos. Con la ayuda de las nuevas tecnologas, las personas, los capitales y las mercancas se mueven entre los pases con una facilidad y una rapidez tales que han creado una red econmica global interdependiente que repercute prcticamente en todos los habitantes del planeta. La globalizacin sin lugar a duda ha brindado oportunidades y beneficios a muchas personas, pero al mismo tiempo millones de trabajadores y de empleadores de todo el mundo han tenido que hacer frente a nuevos y algunas veces a trgicos desafos.

La economa globalizada ha desplazado a trabajadores y empresas a nuevos destinos, ha trado consigo repentinas acumulaciones o transferencias de capitales, y ha ocasionado inestabilidad financiera, todo lo cual contribuy a provocar la crisis econmica mundial de 2008.

Ms an, diez aos despus de la crisis econmica y social de 2008, la situacin del empleo mundial sigue siendo dispar: si algunas economas avanzadas han logrado recuperar parte de los empleos perdidos, eso s, en la mayora de los casos, reformando sus legislaciones laborales generando todo tipo de contratos y muchas veces en condiciones de cuasi esclavitud, otras economas an estn enfrentadas con desafos significativos respecto a su mercado de trabajo y las perspectivas sociales siguen deteriorndose.

Los avances registrados hasta el ao 2012 en la disminucin del empleo vulnerable se han detenido, situando en 2017 a un total de 1.400 millones de trabajadores en esa situacin de precariedad. La OIT prev que 35 millones de personas se aadirn a esa coyuntura durante el 2019, sealando adems que 3 de cada 4 personas en los pases en desarrollo se ver afectada por el empleo vulnerable.

Se estima segn la OIT que en este ao (2018) el nmero de personas que viven en condiciones de pobreza extrema ser de 176 millones, o el equivalente al 7,2 por ciento de todas las personas empleadas. Otros Informes, de la organizacin destacan que el nmero de trabajadores que viven en pobreza extrema se mantendr por encima de 114 millones, afectando al 40% de las personas empleadas en 2018.

En vista de que la desigualdad no slo conduce a una disminucin de la productividad, sino que tambin engendra la pobreza, la inestabilidad social e incluso el conflicto. Produjo efecto en esa nebulosa abstracta que es la comunidad internacional, reconociendo la necesidad de establecer algunas reglas bsicas del juego para garantizar que la globalizacin ofrezca oportunidades justas de prosperidad para todos.

Tanto la Declaracin de la OIT sobre la justicia social para una globalizacin equitativa de 2008 como el Pacto mundial del empleo de 2009 destacaron la pertinencia del mandato de la OIT para promover la justicia social utilizando los medios de los que dispone la Organizacin, comprendida la promocin de las normas internacionales del trabajo.

Me constan las buenas intenciones de estas iniciativas, hay en ellas gente valiosa con muchas horas de estudios, de trabajo, de ilusiones, y generalmente buenos salarios. Pero siempre en su anlisis, a mi entender adolece o se olvidan de la dialctica es decir de una formulacin clara del problema con su contradiccin. El problema que no se puede estar sentado en dos sillas a la vez, ya que la principal contradiccin es el propio sistema capitalista que dicta sus reglas de juego.

A lo largo de su historia el capitalismo ha acumulado riquezas inmensas por medio de la explotacin, la violencia y los saqueos, pero no sabe ni puede saber que va a hacer con el hombre. Al arrebatar al individuo lo genuinamente humano, aturdindolo con los vicios del mercado, sus plataformas digitales y el consumo a ultranza. La crisis del individuo en la sociedad capitalista es la crisis del propio capitalismo, pero de ninguna manera la del hombre como tal ni de la humanidad.

Los falsificadores burgueses de los sucesos sociales actuales presintiendo a travs de las crisis en periodos cada vez ms frecuentes, la ruina inevitable del capitalismo, se lanzan en estas iniciativas que, si bien refinan el intelecto bajo el manto protector de la justicia social, esconde en sus intenciones la verdadera contradiccin entre clases sociales.

No hay acciones antagnicas o concepciones alternativas del mundo social y econmico. Aqu se llama a la participacin de las grandes multinacionales, a la empresa privada, como la panacea para crear una cultura de proteccin social en todo el mundo. Y en el fondo es aqu que radica el eje problemtico en la actual relacin que fija los lmites de la justicia social.

Forma legin las causas de la impunidad de las violaciones de derechos humanos cometidas por las empresas multinacionales. Presente prcticamente en todas las actividades humanas (produccin, servicios, finanzas, medios de comunicacin, investigacin fundamental y aplicada, cultura, ocio.), estas empresas son personas jurdicas de derecho privado con una implantacin territorial mltiple, pero con un centro nico para tomar las decisiones estratgicas.

Gracias a las polticas neoliberales promovidas e impuestas tras ms de tres dcadas por parte de las instituciones financieras internacionales (sobre todo el FMI y el Banco Mundial) con el apoyo de algunos estados poderosos, se han erigido en el motor de desarrollo.

En este sentido, la mayor parte de los Estados procedieron, por las buenas o por las malas, a privatizaciones masivas en todos los sectores de la economa, incluyendo tambin los servicios pblicos esenciales pero indispensables para el goce de los derechos humanos y de la cohesin social, es decir la justicia social, favoreciendo de esta manera el dominio de estas sobre los recursos naturales y su monopolio en prcticamente todas las reas de la vida.

As, en apenas algunas dcadas, las empresas han adquirido un poder econmico, financiero y poltico sin precedente en la historia. Muchas de estas son ms ricas y poseen ms poder que los Estados que pretenden ayudar, hoy el 80% del comercio internacional se lleva a cabo en el marco de cadenas de valor vinculadas a las mismas.

Estas alianzas cada vez ms frecuentes con los organismos internacionales tienen que llamarnos la atencin, no se puede ser acusado, juez y jurado a la vez. La reflexin debe ser de rigor, la justicia social en manos de los verdugos.

Eduardo Camn. Periodista uruguayo, miembro de la Asociacin de Corresponsales de prensa de la ONU. Redactor Jefe Internacional del Hebdolatino en Ginebra. Asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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