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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2018

La violacion de nios, crimen universal de la Iglesia Catolica

Renn Vega Cantor
Rebelin


Un gran jurado de Pensilvania (Estados Unidos) dio a conocer los resultados de una investigacin penal sobre los crmenes sexuales cometidos por sacerdotes catlicos en los Estados Unidos durante los ltimos setenta aos. Lo que all se dice es espeluznante, por los niveles de sevicia y sadismo alcanzado por los curas pedfilos. Se indica que 300 sacerdotes abusaron de ms de un millar de menores, nios y nias incluidos, aunque se seala que la cifra es sensiblemente mayor, puesto que muchos de los abusados no se atrevieron a denunciar a los violadores o los archivos donde se consignaban sus denuncias desaparecieron.

Esta prctica criminal de la iglesia catlica adquiere tal dimensin que la organizacin no gubernamental Bishop Accountability informa que diez mil sacerdotes catlicos han sido denunciados por abusos sexuales. En todos los pases donde se encuentra esa iglesia, sus pastores se han convertido en depredadores sexuales de nios y jvenes, como ha sucedido en Irlanda, Chile, Colombia, Blgica, Australia, Mxico, Brasil y un interminable etctera.

En los Estados Unidos, los curas pedfilos realizaron rituales religiosos con sus vctimas, utilizando smbolos de fe y amenazndolos con una eternidad en el infierno si no accedan a sus deseos sdicos. En esa investigacin se precisan casos de aberracin extrema como el acontecido con un nio aclito, quien fue sometido por el sacerdote George Sirwas que form un circulo de curas depredadores que comparta y rotaba a sus vctimas y adems recurran al uso del ltigo, la violencia y actos de sadismo adicional mientras violaban a los nios. A uno de ellos se les desnud y coloc en una mesa, imitando la crucifixin de cristo, y le tomaron fotografas que convirtieron en material pornogrfico que circul por dependencias pastorales. Para rubricar el crimen, a los nios violados les daban una cadena de oro, como una especie de distincin por las fechoras cometidas contra l y era la marca para que ese nio siguiera siendo violado por otros curas del entorno. El tal Georges Zirwas, el peor violador de ese grupo, muri sin ser nunca procesado, habiendo sido encubierto por sus superiores que, para completar, lo rotaron por ocho parroquias entre 1979 y 1995.

Se denuncian muchos otros casos aberrantes, como el de un cura que oblig a un nio de nueve aos a practicarle sexo oral, luego de lo cual le limpio la boca con agua bendita o el caso de un sacerdote que viol a una nia en un hospital, tras una operacin de la garganta.

En el documento del Gran Jurado se establece que dentro de la iglesia en Estados Unidos se elabor un manual de instrucciones para ocultar las violaciones, que reza as:

Primero, asegrese de usar eufemismos frente a palabras reales para describir agresiones sexuales. Nunca diga violacin, sino contacto inapropiados. Segundo, no lleve a cabo verdaderas investigaciones sino asigne a clrigos a hacer preguntas inadecuadas. Tercero, para lograr una apariencia de integridad, enve a sacerdotes para evaluacin en centro psiquitricos de la Iglesia. Cuarto, cuando un cura deba ser trasladado, no diga el motivo. Diga a los feligreses que est en baja mdica o fatiga nerviosa. O no diga nada. Quinto, aunque un sacerdote est violando a nios, proporcineles casa y cubra sus gastos. Finalmente, y sobre todo, no diga nada a la Polica. El abuso sexual, aunque sin penetracin, siempre ha sido un delito. Pero no lo trate de ese modo, sino como un asunto personal, dentro de casa'. A esto se agregaba un sptimo consejo, aadido posteriormente, en la que se recomendaba que el agresor fuera victimizado, y presentado, si se descubran sus acciones delictivas, como un cura sometido a presiones, miedo, pnico, que disculpaba de antemano su comportamiento.

Este crimen cometidos por los curas catlicos en Estados Unidos fue conocido por el Vaticano desde el ao 1963 y desde entonces se realiz una campaa abierta, sistemtica y planificada de encubrimiento, siendo Juan Pablo II, el campen del ocultamiento y proteccin de los violadores, por algo a este individuo nefasto puede denominrsele San Pedfilo, el santo de violadores, pederastas y pedfilos.

El Vaticano no solo tapa las violaciones, sino que acoge en Roma, como si fueran perseguidos polticos, a altos jerarcas de la Iglesia, para que no paguen por sus crmenes. En este sentido, Roma es para el Vaticano una especie de Miami, un santuario de curas violadores, puesto que all se refugian estos delincuentes de sotana, mientras que en la ciudad de Estados Unidos se encuentran torturadores, dictadores y criminales al servicio del capitalismo y de los Estados Unidos. Tal vez el caso ms clebre de esta proteccin oficial del Vaticano fue la prodigada al cardenal Bernard Law, arzobispo de Boston, que renunci en 2002, siendo acusado de encubrimiento de la pederastia en esa ciudad entre 1984 y 2002. Ese individuo muri a los 86 aos en Roma, bajo la proteccin y encubrimiento del Vaticano. Incluso, Law disfrut de un retiro dorado en Roma, con la proteccin directa de Juan Pablo II, quien lo design como arcipreste de la baslica de Santa Mara Maggiori, cargo en que se mantuvo hasta 2011.

La pedofilia en la iglesia catlica es de larga duracin, hasta el punto que se sostiene que el Papa Benedetto Gaetani, alias Inocencio (sic) VIII, (1294-1304) dijo: "Tener relaciones con nios no es ms pecado que frotar una mano contra la otra". Y la violacin de nios es, dentro de la iglesia catlica, una prctica extendida que involucra a todo el cuerpo eclesistico, un verdadero cncer, que ha hecho metstasis e incluye desde la curia romana, cardenales, obispos, sacerdotes, congregaciones religiosas, seminarios y colegios religiosos.

Su origen y difusin tienen que ver con el carcter machista, patriarcal, misgino e intolerante de la iglesia catlica, as como el mantenimiento del celibato, impuesto hace mil aos. A eso se le suma la complicidad silenciosa del Vaticano, que se asemeja al cdigo mafioso de la omert, para encubrir a violadores y pederastas, lo cual es un crimen de lesa humanidad.

 

Publicado en papel en El Colectivo (Medelln), septiembre de 2018.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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