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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2018

Metabolismos del ego o los empachados de s mismos

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Instituto de Cultura y Comunicacin


Si la medida de la salud (supona Freud) es la capacidad de amar y la capacidad de trabajar [1], todo se desfigura cuando la capacidad se reduce a slo amarse a s mismo y la capacidad de trabajar radica en esforzase slo para s sometiendo, adems, el trabajo de otros al beneficio de uno solo. Reina el amor por el individualismo para romper con la comunidad. El ego es inseparable de la lucha de clases, y los opresores han encontrado -siempre- argumentos de sobra para justificar su preminencia sobre los oprimidos. O se creen dioses o se creen semidioses; o se creen emisarios de la (o las) divinidades o de plano se creen mejor dotados por la raza, la gentica, las bellezas, la inteligencia o la suerte con todas sus combinaciones. Y no hay quin les aguante el ego [2].

La egolatra es una enfermedad inclemente. Un mundo enfermo de belicismo rentable, enfermo de usura bancaria, enfermo de guerras mediticas sufriendo hambre, analfabetismo, corrupcin, represin y humillaciones infinitas contra los ms desposedos. Un mundo destazado por terratenientes, exhausto de contaminantes, atrofiado de mercantilismo y baado en sangre de todas las violencias del poder dominante es un mundo enfermo al que le ha costado demasiado encontrar el remedio para todos sus males: la superacin del capitalismo que se adue del poder del dinero, del poder de las armas, del poder de los medios y del poder del insulto contra los dominados. El principio de comunidad demolido por la individualidad de los eglatras.

El ego inflamado, de s y por s, es uno de los sub-productos ms odiosos, que rompe el cmulo de las relaciones sociales y se produce en ese punto donde se patologza lo individual cuando domina la negacin del conjunto. Son muchas las fuentes y las causas por las cuales una persona sube a las cumbres de s mismo para quedarse a vivir ah donde el paisaje es perfecto porque todo lo que ve es el reflejo de su persona en todas sus obras. Incluso en las que no existen. Son muchas las argucias del sistema econmico e ideolgico dominante que, incapaz de inspirar respeto por sus valores morales, se empea en imponer amor por lo puramente individual incluso cuando su mrito nico, a falta de contribucin al bien comn, radique a en amarse a s mismo. Y son interminables las invenciones de la clase dominante para ahogar en ego todo sueo de vida buena en comunidad. Con la moraleja del rico que se hace solo, del talento que nada le debe a otros, del golpe de suerte como destino inmutable para los que nacen en buena cuna tenemos un fanatismo histrico empeado en postrar a la comunidad humana ante los atrios del ego que se adue de todo.

Para el ego se filman pelculas, se imprimen revistas con sus portadas, se editan libros, se escriben canciones y se despliega una parafernalia descomunal planetaria que hoy ya es, adems de un dao severo por contaminacin visual y sonora, un asco mundial por el regodeo de la nadera a cambio de la fachada del individualismo. Desde las empresas y los gobiernos hasta las familias, las escuelas, las oficinas y las iglesias. Egos para toda ocasin, para todo lugar y para cada momento. Egos desorbitados en las campaas polticas y en las campaas publicitarias egos en los libros de historia y en las histeria de los libreros. Egos para la dama y egos para el caballero. Nios y nias, ancianos y ancianas. El ego es el opio de los pueblos. Tambin.

Nadie se salva, unos ms y otros menos, la inflamacin de los egos es una pandemia que debemos atender, mientras podamos, y antes de que lleguemos al delirio cotidiano de pensar que todo lo que ocurre, lo que se habla o lo que se calla, sucede por nuestra persona y en funcin de nuestras muchas (autoproclamadas) virtudes. Urge intervenir antes de que toda conversacin, propia o ajena, creamos que se refiere a nosotros y que tenemos siempre el derecho de intervenir en cualquier charla, contando los anecdotarios ms individuales, aunque no venga al caso o aunque a nadie le importe pero creamos, absolutamente convencidos, que vienen al caso y que a todos les importa. Y no hay vacunas en el mercado porque el mercado, precisamente, est intoxicado de ego virulento. Es su garante.

No es lo mismo el aprecio profundo por los valores y por las luchas que, encarnadas en personas, representa a comunidades o pueblos. No es lo mismo el orgullo o el honor que experimenta aquel que todo lo da para el beneficio de la comunidad sin esperar encumbrar su ego con lisonjas de ocasin. No es lo mismo el respeto de los compaeros por aquel que se desprende de s para fundirse en lo comn haciendo de lo individual pieza indisociable de la colectividad. En la teora y en la prctica de todos los das. No es lo mismo, en suma, la lucha del que se entrega a la lucha de todos por una comunidad organizada para s y en ella hace su identidad para que lo identifique el colectivo como un ser de lo colectivo. Eso es nuestro conjuro contra el ego convertido en ideologa por la clase dominante.

Si como Marx pensaba la personalidad es el producto del conjunto de las relaciones sociales, estamos obligados a desplegar herramientas para la crtica de tales relaciones sociales envueltas por las relaciones de produccin dominantes. Estamos obligados a propiciar los escenarios y las experiencias donde, cada da y a cada hora, recordemos que somos lo que somos gracias a la historia que han forjado los pueblos sobre los hombros de sus luchas, mientras han padecido todos los desplantes del ego y el individualismo generados desde la clase dominante como la moral en la que debemos forjarnos. Como si eso fuese un triunfo moral. Estamos obligados a desplegar todas las herramientas del pensar crtico que es una de las ms grandes conquistas sociales de la humanidad porque el grado de desarrollo social depende del grado del desarrollo y diversidad del pensamiento en la prctica. Pero es necesaria la igualdad y la justicia para que pensamiento y desarrollo no sean privilegio de unos cuantos. Pinsalo sin el ego de la clase dominante.


[1] Aproximacin al Concepto de Salud Mental Vigente desde una Perspectiva Psicoanaltica https://revistas.unc.edu.ar/index.php/aifp/article/viewFile/13197/13397

[2] http://dle.rae.es/?id=EQoDoir

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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