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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2018

Y si nos retiramos de todas nuestras misiones militares en el exterior?

Rafael Silva
Rebelin


(Mapa de tropas destinadas a misiones en el exterior. Fuente: Ministerio de Defensa)

"Para el capitalismo la guerra no slo es una demostracin de arrogancia y prepotencia sino un negocio en s mismo y la herramienta para doblegar y conquistar nuevos recursos y mercados"
(Diego Garca, La revolucin de las conciencias)


Desde nuestra entrada de pleno derecho en la estructura militar de la OTAN, all por 1986, de la mano del indecente Gobierno de Felipe Gonzlez (PSOE), y a travs de un engaoso referndum que jams se ha vuelto a convocar, nuestros Ejrcitos llevan experimentando un nmero creciente de incursiones, colaboraciones o intervenciones en misiones de carcter militar fuera de nuestras fronteras, en todas partes del mundo. En concreto, desde tales fechas hasta agosto de 2017, habamos participado en 87 misiones militares en el exterior. Como sabemos, la OTAN es el brazo armado del imperialismo estadounidense y de sus aliados occidentales, que gobiernan el mundo con mano de hierro y cuyo nico lenguaje es el lenguaje de la guerra. Invasiones, saqueos, guerras de rapia, de neocolonizacin, de "democratizacin", injerencias salvajes contra Gobiernos legtimamente constituidos, etc., son continuamente planificadas por la OTAN y su plana mayor, con la inestimable colaboracin de los Ejrcitos de los pases miembro, entre ellos el nuestro. En la vieta de entradilla hemos sealado, a fecha de octubre de 2015, el cmputo de efectivos militares que estn destinados a dichas "operaciones en el exterior". Y cada ao, por Navidades, tenemos que soportar el cansino protocolo de que el Presidente del Gobierno (o Ministro/a de Defensa de turno) se ponga en contacto directo con nuestras tropas en el exterior, para "agradecerles" su labor, y seguir hinchando el orgullo patrio a travs de lo que estos militares representan. Tenemos mdicos en el exterior, docentes en el exterior, cooperantes de mltiples ONG's, cientos de miles de jvenes en un injusto exilio laboral...en fin, tenemos muchos otros ciudadanos y ciudadanas que tambin nos representan, pero parece ser que los nicos que cuentan para el Gobierno son nuestros militares.

 

Se nos infunde, adems, que estos militares destinados en el extranjero en las diversas misiones en las que "colaboramos", representan la cara visible de la poltica exterior espaola. De hecho, as exactamente lo expres la ex Ministra de Defensa M Dolores de Cospedal en uno de sus discursos ante la tropa destacada en Irak, tal como explica este artculo del Colectivo antimilitarista Utopa Contagiosa. Lo malo es que estas frases calan en el imaginario colectivo del pueblo, y comienza a identificarse la poltica exterior de nuestro pas con la agresin militar y con el envo de tropas al exterior, "todo un despropsito y una burda asimilacin", como indican los autores del citado artculo. Con el tiempo, y con el aumento progresivo de nuestra participacin en estas misiones, la cara con la que nos identifican y con la que nos visibilizamos consiste en un ejrcito en misiones de guerra en el exterior, pero eso s, disfrazado de "acciones de reconstruccin" o de "misiones de paz". Es triste esta asimilacin y esta ausencia real de poltica exterior (en realidad nuestra poltica exterior es la de la imperialista Unin Europea), en vez de poder asimilarnos con venturosas hazaas de cooperacin, de ayuda al desarrollo, o de complicidad con los pases que estn intentando aspirar a modelos de mayor justicia social. Hace ya dcadas que nuestra poltica exterior es nula, absolutamente inexistente. Tan slo nos queda ser un (mal) eslabn con los pases de Amrica Latina, pero tambin ah nos quedamos con el paso cambiado, apoyando los desmanes de los Gobiernos neoliberales ms desalmados con su poblacin, como son los casos actuales de Brasil o Argentina.

 

En el fondo, como decimos, lo que existe es una clara subordinacin de la poltica exterior al militarismo dominante, cuando en realidad, nuestros militares desplazados en los diversos escenarios de conflicto no constituyen en absoluto ninguna cara visible de la poltica exterior, sino ms bien su cara ms terrible y deplorable. Con unos Ejrcitos que no han sido democratizados desde la dictadura franquista, nos sumamos a este criminal negocio de la guerra participando en las diversas incursiones donde se nos "necesita", alimentando los beneficios del ya inmenso complejo militar-industrial-tecnolgico mediante la adquisicin y exportacin de armamento, como fieles perritos falderos de la OTAN y el devastador imperialismo yanki. Y cuando sufrimos atentados terroristas en nuestro suelo, tambin nos sumamos al indecente y engaoso discurso que aduce que los terroristas "vienen a atacar nuestro sistema de libertades y nuestros valores", en un ejercicio de claro y peligroso cinismo colectivo. Pero por si no lo tenemos claro, vamos a repasar, con la ayuda de este magnfico artculo de Purificacin Gonzlez de la Blanca, de la organizacin "Ojos para la Paz", las diversas misiones militares espaolas en el exterior, as como sus objetivos e intereses reales. En cmputo total, Espaa participa con 2.422 militares en ms de 17 misiones internacionales, ms las del continente americano, dedicadas a colaborar con el expolio de los pases imperialistas hacia los pases ms vulnerables, as como al cerco y provocacin a Rusia. Todo este despliegue se realiza desde un pas, el nuestro, que recorta sistemticamente en los servicios pblicos del Estado del Bienestar, y que precariza constantemente el trabajo y las prestaciones sociales de todo tipo. Por ejemplo, mientras se vaca la hucha de las pensiones pblicas, se incrementan en un 50% los gastos militares.

 

En cuanto al gasto que nuestra presencia militar en el extranjero supone, en 2017 ya super la cifra de mil millones de euros, tal como indica el colectivo de referencia en este artculo. Como vemos, adems de constituir una poltica agresiva e intervencionista, resulta una poltica muy cara. Se trata adems de una partida opaca de nuestro gasto militar, que es de por s el gasto ms oculto y repartido de todo el Presupuesto General del Estado (PGE). Los autores explican adems: "Hay que criticar la cifra de gasto, pero ms an la razn de ser, el "para qu" se usa este dineral, tanto el uso supuesto (operaciones en el exterior) que encubren una poltica exterior militarizada y agresiva que cuenta con ms medios que cualquier otra dimensin de la poltica exterior del Estado, como el uso real (que se aprovecha adems para exhibir armamento espaol con vistas a la venta de armas en la que somos la sexta potencia exportadora mundial, as como para camuflar gasto de operatividad y de reparaciones de las fuerzas armadas que no aparece en el presupuesto del Ministerio de Defensa y para incentivar el sueldo de los soldados que participan en todo esto)". El hecho es que somos el segundo contribuyente militar europeo en nmero de tropas destinadas en el exterior, y el cuarto de la ONU, un hecho inaudito y vergonzoso que da idea de la alienante sociedad que estamos diseando. Porque adems, mientras hacemos todo esto, recortamos fondos destinados a la Cooperacin Internacional, a la Ayuda al Desarrollo, o a la solidaridad con otros pueblos. El resultado de la ecuacin es desalentador, escandaloso e indecente. Y lo peor es que la resistencia y oposicin social a estas polticas militaristas es la menos consistente de todas. Salvo el Colectivo ANEMOI de militares demcratas, y el conjunto de colectivos antimilitaristas y pacifistas de nuestro pas, carecemos de una autntica marea ciudadana que exprese su rotunda oposicin al avance del militarismo en nuestras sociedades. Y en cualquier caso, hay que abrir un profundo debate social que se plantee las verdaderas razones del avance continuo del militarismo.

 

Bien, pero la pregunta del milln podra ser: Defiende Espaa algn inters propio en alguna de estas misiones en el exterior? Respuesta: Ninguno. Veamos: Espaa est presente en Lbano (defendiendo los intereses de Israel). Participamos en la llamada Operacin SNMG2 (Mediterrneo) de la OTAN (en la que participan cerca de 500 militares espaoles), controlando el trfico (de naves y personas) por el Mediterrneo, el Norte de frica y el Sur de Europa. Tambin estamos presentes en Afganistn, protegiendo los gasoductos y oleoductos de empresas privadas estadounidenses, tales como Chevron o UNOCAL Corporation. Estamos presentes en Irak, defendiendo los intereses de los Estados Unidos. Participamos igualmente en la llamada "Operacin Atalanta" de la Unin Europea "contra la piratera en el ndico". Pero de piratera, nada. Se trata de garantizar el trfico seguro del petrleo desde el Mar Rojo y a lo largo de la Coste Este de frica. Tambin estamos presentes en Repblica Centroafricana, en Gabn, en Mali y en Senegal, defendiendo los intereses depredadores de Francia en dichos pases africanos: petrleo, gas, oro, cobre, diamantes y sobre todo uranio, que abastece a las plantas de energa nuclear francesas. Estamos tambin presentes en Somalia, pero defendiendo los intereses petrolferos de Estados Unidos. Participamos en Cabo Verde, principalmente como puente hacia frica, en la zona de mayor importancia en recursos petrolferos de este continente. Y tambin participamos en Bosnia, Irak, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Ucrania, pero para la defensa de los intereses estadounidenses, en sus misiones de la OTAN para el cerco y la continua provocacin a Rusia. Visto lo visto, la conclusin se nos ofrece clara y cristalina: si pretendemos evolucionar hacia una poltica exterior propia, fundamentada en el Pacifismo y sin vinculaciones con los seores de la guerra, lo primero que deberamos ordenar es la retirada de todos nuestros militares de las zonas en conflicto, as como el repliegue de nuestras tropas de todas nuestras "misiones" en el extranjero. Sera un estupendo precedente para continuar luego con nuestra salida de la OTAN y la retirada de todas las bases militares estadounidenses de territorio espaol.

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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