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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2018

Para salirse del cuento del ataque snico

Manuel E. Yepe
Por Esto!


Parece que a los hacedores de propaganda internacional en el Departamento de Estado, la CIA y otras dependencias del gobierno estadounidense no les est resultando fcil salir del ridculo engorro en que se han metido con el asunto de los ataques acsticos contra el personal de su embajada en La Habana.

Para los expertos y observadores de este tipo de propaganda al ms alto nivel de gobierno, la denuncia de un ataque imaginario contra Estados Unidos por parte de otro pas no es algo novedoso en Washington. Hay que recordar la explosin del acorazado Maine en la baha de La Habana; la sorpresa del ataque a la base area y naval estadounidense de Pearl Harbor, en Hawi; los incidentes del Golfo de Tonkn en Vietnam y la supuesta presencia de armas de destruccin masiva en Irak, que respectivamente sirvieron como mentirosas justificaciones para lanzar las guerras contra Espaa en 1898, Japn en 1941, Vietnam en 1964 e Irak en 2003.

La primera de estas simulaciones sirvi para inaugurar el status imperialista de la poltica exterior de EEUU al dejar a Washington posesionado del vasto imperio colonial espaol.

Estados Unidos ha sorprendido al mundo por la ingenuidad con que su opinin pblica ha asimilado las versiones oficiales acerca del asesinato del presidente John F. Kennedy y el abominable acto terrorista contra las torres gemelas del World Trade Center de Nueva York, dos fbulas que se parecen ms a cuentos de horror y misterio hollywoodenses que a cualquier otra cosa. La segunda de estas dos entelequias le sirvi de pretexto para el lanzamiento de su llamada guerra contra el terrorismo y, como parte de ella, al recorte de las libertades pblicas de los estadounidenses.

Como regla, el gobierno cubano que ha sido una de las vctimas preferidas del imperialismo norteamericano en los tiempos actuales- ha evitado responder caso a caso a cada una de las engaifas mediticas urdidas por Washington contra su proyecto revolucionario para no contribuir a su resonancia. Han sido los hechos mismos, y las denuncias a cargo de amigos y simpatizantes, los que han contestado a ellas.

Incluso, para atacar a Cuba, la propaganda de EEUU ha llegado a sumar a los 20,000 mrtires que dej la tirana batistiana impuesta a la isla por Washington, el nmero de torturadores y asesinos del rgimen depuesto ejecutados por sentencia judicial de los tribunales revolucionarios populares al triunfo de la revolucin, sin olvidar el de los agresores y agredidos muertos a causa de la invasin de Baha de Cochinos (Playa Girn) patrocinada por Washington y las vctimas de los cientos de actos terroristas y atentados promovidos por Estados Unidos contra Cuba en tiempos recientes. Todo ello para tratar de manchar con tan grosera manipulacin el limpsimo expediente de respeto a los derechos humanos que la revolucin cubana ha mantenido siempre.

En la gran farsa de los ataques snicos, que ya tiene visos de comedia silente, no se identifican culpables y tampoco se conocen los supuestos perjudicados porque, evidentemente, no han existido. Observadores de la poltica estadounidense sostienen que el senador Marco Rubio fue quien ide el espectculo con el fin de que el gran escndalo con participacin suya hegemnica lo hiciera presidenciable con las miras puestas en convertirse en el primer presidente hispano de Estados Unidos.

Rubio conoci de ciertos problemas acsticos que presentaban varios funcionarios de los servicios de inteligencia acreditados en la Embajada de EEUU en Cuba. All se planteaba hacer una demanda contra la American Technology Corporation (ATC), fabricante de los equipos LRAD-RX que utiliza el Subcomit Nacional de Seguridad (NSSC, por sus siglas en ingls) para comunicarse con sus agentes en Cuba que podran ser los responsables de tales dolencias. Esos equipos muy especializados para el espionaje haban sido recin adquiridos por el Departamento de Estado norteamericano para la misin diplomtica en La Habana.

Rubio, hbilmente, ide o encarg el guin a desarrollar para el espectculo de los ataques snicos. Su mayor osada fue la de involucrar, como principal patrocinador, al Presidente Donald Trump, de quien -como seala Michael Wolff en su libro Fuego Y Furia- se ha escrito muchsimo acerca de que acta como un nio, sufre de psicopatologas como delirios de grandeza y paranoia, es un ignorante que ni lee ni escucha y es totalmente incapaz de cumplir con los deberes de su cargo.

Por eso, era de suponer que en pocas semanas nadie se acordara de la farsa de los ataques snicos de Trump, que tan solo habran ido a engrosar la lista de sus muchas excentricidades.

Pero la mentira tom un vuelo mayor y ahora EEUU no sabe cmo salirse del enredo con la menor cantidad posible de bajas polticas propias.

Blog del autor: http://manuelyepe.wordpress.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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