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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2018

El Maizal: la fuerza de la estrategia comunera en Venezuela

Marco Teruggi
La Correo (Bolivia) y Correo del Alba


La comuna El Maizal suele ser noticia. Una de las ltimas veces fue en diciembre pasado, cuando un grupo de comuneros se moviliz hasta la Plaza Bolvar de Caracas, frente a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Eran hombres y mujeres de a pie, de las tierras del maz, caf y ganado. Reclamaban que les haban robado la victoria electoral de su principal vocero a la alcalda, ngel Prado, pedan que se respetara la decisin popular. Despertaron solidaridad a su alrededor, un acercamiento a la causa comunera.

Nace una comunidad

El Maizal ya era una comuna de referencia. Se hizo conocer desde sus inicios en el 2009, cuando Hugo Chvez fue a grabar el programa Al Presidente 344 a esas 2.200 hectreas expropiadas a un ganadero. All se vio a ngel y los inicios de la comuna. Era el momento de la revolucin en el cual naca y cobraba fuerza la estrategia comunal: de ese ao es el primer Al Terico, donde Chvez ahond acerca de la construccin de las comunas.

Nadie saba cmo construir una comuna en ese entonces. Todo era ensayo, primeros pasos. Algunos, como en El Maizal, se pusieron la tarea al hombro y avanzaron. 22 consejos comunales entre los estados Lara y Portuguesa, una parte de llano, otra de pie de monte, 17 mil familias, potencialidad productiva agrcola y ganadera, hombres y mujeres en proceso de organizacin, politizacin, movilizacin desde 1999 y antes: por esas tierras hubo batallas, guerrillas, pueblo bravo. sas eran las coordenadas.

La construccin se hizo sobre dos pilares: el poltico y el econmico, es decir, autogobierno y autogestin, claves de toda construccin comunal.

El pilar poltico signific conformar un gobierno comunal sobre las 2.200 hectreas. Las bases primeras se formaron sobre cada consejo comunal con su respectiva asamblea de ciudadanos y ciudadanas, luego las instancias de la comuna: el parlamento, el rgano de contralora, el legislativo, y las diferentes voceras por cada rea de desarrollo en el territorio. El ejercicio de la democracia participativa se fue trabajando en cada espacio, como ejercicio permanente, con aciertos, errores, correcciones, nuevos aciertos.

Lo segundo fue pensar el desarrollo econmico del territorio. Comenzaron con siembras, como las de caraotas, y en el 2010 conformaron su primera empresa de propiedad social directa es decir, sin participacin del Estado llamada Argimiro Gabaldn, en referencia al conocido Comandante Carache, quien pele en la guerrilla en los aos 60 en esas montaas.

El fuerte econmico de la comuna se conform alrededor del maz: cerca de ochocientas hectreas sembradas, tres toneladas cosechadas en el 2017. El Maizal hizo honor a su nombre.

El desarrollo de su capacidad productiva les permiti avanzar en varios proyectos, en acciones concretas financiadas por su propia fuerza: 372 casas, cuatro liceos, dos escuelas, ms de mil ayudas econmicas para operaciones, prtesis, recuperacin de ambulancias, vehculos de la alcalda y consejos comunales, mercados. Yohander Pineda, comunero, las enumera como quien habla de algo extraordinario que se ha hecho ordinario. Es protagonista de cada uno de esos logros, como parte de El Maizal, de la historia de hombres y mujeres que reinventaron sus vidas, rompieron el orden que los condenaba a la miseria y la sumisin, construyeron otro, en colectivo. Eso, entre otras cosas, es la revolucin.

Reimpulsar el chavismo desde abajo

El Maizal se consolid. Ese desarrollo abri nuevos objetivos, necesidades, en lo econmico y lo poltico. En lo productivo, adems de avanzar en sus capacidades propias de siembra y ganadera, la comuna decidi abordar dos casos paradigmticos en su territorio, dos espacios estatales en situacin de deterioro y casi abandono.

El primer caso fue Porcinos del Alba, una empresa del Estado que decidieron rescatar en junio de 2017. El cuadro era crtico: quedaban cerca de 380 cochinos desnutridos de los 6.000 que se encontraban en sus inicios, camiones abandonados y desmantelados, trabajadores sin cobrar, robos permanentes. Las denuncias hechas a las instituciones no haban tenido respuesta. La comuna tom la decisin de recuperar la empresa y asumirla junto a los trabajadores. Aportaron los primeros alimentos, la voluntad, redujeron la mortalidad en 98% y en poco tiempo ya contaban con 1.400 animales.

El segundo caso fueron las instalaciones de la Estacin Experimental de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado: 98 hectreas en estado de abandono a pesar de haber recibido financiamiento del Estado para la investigacin gentica y tecnolgica, 790 animales de alta gentica sin cuidado, lagunas de cra de cachamas inactivas. Recuperaron las instalaciones, las maquinarias, y ahora, entre otras cosas, se produce leche, queso y derivados.

El avance econmico-productivo de El Maizal demostr un punto siempre cuestionado por los opositores a la revolucin: las comunas s producen. Las formas de propiedad comunal, una economa organizada por consejos comunales, comunas, pequeos productores, campesinos, pueden ser eficientes, en este caso, ms que la privada y la estatal: la productividad es mayor a la que tena el terrateniente al que se le expropiaron las tierras y la que se encontraba en las dos instalaciones que recuperaron. Ese avance gener enemistades en ambos frentes, no poda ser de otra manera.

Las nuevas metas tambin tuvieron que ver con lo poltico. La primera iniciativa tuvo lugar cuando Nicols Maduro anunci la convocatoria a la ANC. El Maizal decidi postular a ngel, que gan con el 80% de los votos.

Vamos a derrotar la mentira, como dice la burguesa, la oligarqua, los reformistas, de que los consejos comunales, el pueblo, somos una cuerda de desordenados, unos locos que mal administramos los recursos del Estado, es falso. Vamos a hacer historia, a demostrarle al mundo de que Chvez cre una tropa de hombres y mujeres con valores, y ese pueblo en la ausencia de Chvez va a asumir el reimpulso del chavismo, del proyecto bolivariano, socialista, dijo ngel, entre otras cosas, al saber su victoria como constituyente comunero.

A los pocos meses vino el llamado a las elecciones para alcaldes de diciembre. La comuna decidi que era necesario dar esa disputa, acceder a ese gobierno local. La razn tuvo que ver con la necesidad de romper con un desencuentro casi permanente entre alcalda y comuna, y hacerlo a travs de la forma ms directa: postulando a un candidato, accediendo a ese espacio institucional. De esa manera se podran construir mecanismos de cogobierno entre alcalda y comunas, proyeccin conjunta del territorio, traspaso de competencias y recursos.

El designado fue nuevamente ngel, y la apuesta fue ir como candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el partido que es, en el imaginario popular, el partido de Chvez. La respuesta por parte del partido y de la institucionalidad no fue la esperada: se le neg la candidatura, y luego la victoria electoral, donde obtuvo 57.45% de los votos. Era predecible que ganara, se trata de un liderazgo construido durante aos desde el trabajo de base. Las razones para no permitirle que se presentara carecieron de sustento real, se trat de una maniobra para impedirle, a l y a la comuna, que ganara la alcalda. As lo denunciaron los comuneros que se movilizaron a Caracas a exigir lo que haban ganado por el voto popular. Fueron rodeados de solidaridad, las puertas siguieron cerradas: ngel, electo por la mayora; la alcalda, en manos de otro.

Una ciudad comunal

Una ciudad comunal. Eso dijeron al ver la batalla de la alcalda injustamente perdida, a la vez que ganada. Ya estaba en debate, en el imaginario de varios. Esa conclusin lleg, como las dems, producto de la maduracin comunal: alrededor de El Maizal, acompaadas varias veces por ellos, se fueron construyendo ms comunas. El camino conjunto, poltico, econmico, as como el territorio comn y sus proyecciones, les hizo pensar en la posibilidad de unirse para conformar una nueva instancia de agregacin, de gobierno y economa. Ya existen experiencias similares en el pas: corredores comunales, ciudades comunales.

Ese horizonte se puso en marcha. Planean dos ciudades comunales para el municipio. Falta an, son numerosas las tareas simultneas que suceden en este contexto complejo, de asaltos econmicos nacionales, internacionales, y ataques directos contra la comuna por parte de quienes no quieren perder aquello que fue recuperado por los comuneros. Producir es un desafo en cada uno de sus pasos: conseguir los insumos, distribuir, comercializar, ganar sin especular. Cmo se sostiene una economa comunal en un escenario de guerra que tiene uno de sus epicentros en el ataque sobre la economa y nudos de corrupcin en espacios claves? Prueba, ensayo, error, mucha voluntad y empeo, fue la respuesta.

La comuna El Maizal se ha transformado en una referencia en s y algo ms: una demostracin de la potencia de la estrategia comunal desarrollada por Chvez. La razn de El Maizal es la razn de Chvez. La prueba de que se pueden poner en marcha formas de economa y poltica que cargan la fuerza de un horizonte socialista dentro de un proceso de transicin. Seguirn da tras da en la construccin de autogobierno, de autogestin, de ciudades comunales, del movimiento comunero que busca reagruparse y dar nuevas batallas. Seguirn porque nadie los quitar de la verdad que han construido.

* Publicado en revista La Correo No. 78, septiembre de 2018 / www.lacorreo.com




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