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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2018

A 45 aos del golpe de Estado en Chile, algunas interrogantes para la izquierda uruguaya

Carlos Flanagan
Rebelin


Este 11 de setiembre recordamos una vez ms la aciaga maana en que se llev a cabo el artero golpe de Estado de carcter fascista contra el gobierno constitucional de Chile y su Presidente, el Dr. Salvador Allende, que asumiera el 3 de noviembre de 1970.

Pero ms all de la justa recordacin del hecho como tal, es conveniente y necesario mxime teniendo en cuenta el paso del tiempo y las nuevas generaciones que no vivieron los hechos- hacer un breve repaso de todo el proceso poltico del perodo.

El triunfo de Allende y la va chilena al socialismo

Fue una experiencia que nos marc fuertemente a toda la generacin de jvenes militantes de fines de los aos 60 y principios de los 70.

Luego de tres derrotas como candidato presidencial (1952, 1958 y 1964) es elegido candidato por la Unidad Popular coalicin conformada en 1969 por los partidos Socialista, Comunista, Radical, Social Demcrata, MAPU (Movimiento de Accin Popular Unitaria) y API (Accin Popular Independiente).

Era la primera vez que triunfaba por la va electoral un candidato marxista que sostena la tesis de la posibilidad de un pasaje gradual del capitalismo al socialismo; lo que se dio en llamar la va chilena al socialismo.

Los pilares de esta transicin fueron:

  1. la nacionalizacin de empresas consideradas estratgicas, aplicando un viejo decreto de 1932, nunca derogado, que estableca que si una empresa detena su produccin, el Estado poda intervenirla para ponerla en funcionamiento. La ms importante fue la nacionalizacin del cobre y la expropiacin sus dos principales empresas: la Anaconda y la Kennecott, con el pago de una indemnizacin a la que se le restaran las utilidades excesivas basadas en el pago de bajsimos impuestos desde 1955. El resultado fue que no se les pag nada y por el contrario, las empresas terminaron con deudas millonarias con el Estado.

  2. la compra de acciones de otras que eran sociedades annimas, mediante la Corporacin de Fomento de la Produccin (CORFO).

  3. La reforma agraria, utilizando la ley de Eduardo Frei y aprovechando ciertos vacos legales que permitieron la toma de tierras y expropiacin de fondos por parte de la Corporacin de la Reforma Agraria (CORA).

La accin del imperialismo

Documentos desclasificados indican que ya desde 1962 la CIA aport 2,6 millones de dlares a la campaa electoral de Frei DE 1964 y 3 millones ms en propaganda contra el candidato Allende de la coalicin Frente de Accin Popular (FRAP).

Es sabida la furia del Presidente Nixon cuando le pidi a su Secretario de Estado Henry Kissinger que hiciera gritar a la economa chilena a fin de desestabilizar el gobierno de Allende.

Son bien conocidos los sucesos del 11 de setiembre, el bombardeo y asalto a La Moneda, el discurso final de Allende en radio Magallanes previo a que acallaran su emisin, su resistencia hasta las ltimas consecuencias y su muerte.

Aprender de los errores

El estudio crtico de la Historia desde el punto de vista materialista es un instrumento imprescindible para extraer enseanzas que nos guen de la mejor manera posible en el accionar presente y nos permitan avanzar en las definiciones que caractericen los lineamientos principales del futuro que anhelamos.

Salvador Allende ha sido y es un ejemplo tico de conviccin revolucionaria en llevar adelante hasta sus ltimas consecuencias, las ideas en las que crea firmemente; lo que no quita en absoluto la posibilidad de hacer un anlisis crtico de los hechos.

Viendo en retrospectiva el proceso de su gobierno, podramos sealar en primer trmino que a nuestro juicio, y con todo respeto a su figura, un error fue caer al principio en lo que podramos denominar cierto fetichismo de la Constitucin; es decir considerar que ningn sector de la burguesa se atrevera a violar sus propias normas democrticas.

En realidad la burguesa cuando fue la clase revolucionaria enfrentada al orden feudal, estableci a partir de la Revolucin Francesa, el Estado moderno regido por normas que nos llegan hasta hoy (que conforman la democracia burguesa).

La visin materialista de la Historia nos debera hacer ver que la burguesa transformada en clase dominante, no trepidar si es menester en romper las reglas de juego por ella creadas, a fin de mantener su hegemona de clase.

En segundo lugar el golpe de Estado sirvi para que Chile fuera la primera experiencia de laboratorio en la aplicacin del neoliberalismo, y la antesala de los siguientes en la regin; nica manera de aplicar a sangre y fuego contra toda resistencia popular la estrategia global neoliberal.

Debemos sealar el descarado papel conspirador jugado -desde la asuncin del gobierno de la Unidad Popular- por los medios masivos de comunicacin; encabezados por el diario El Mercurio, pero que comprenda adems un sinnmero de programas de radio y televisin (recuerdo haber ledo en febrero de 1973 en Santiago, propaganda en diarios que llamaban lisa y llanamente a barrer con la UPeste).

Asimismo la complicidad de la democracia cristiana y la accin directa de grupos de ultra derecha como el paramilitar Patria y Libertad.

Especial mencin merece el boicot planificado de los empresarios camioneros organizados en la Confederacin de Sindicatos de Dueos de Camiones, auto convocados (y financiados por la CIA con casi 2 millones de dlares), jugados a crear un clima de zozobra pblica que desestabilizara al gobierno, generando un gran desabastecimiento de productos bsicos de alimentacin y limpieza.

Alguna semejanza y alguna diferencia

Si bien no es razonable extrapolar mecnicamente situaciones sociales a pases distintos y en perodos histricos diferentes, s podemos analizar y comparar diferencias y similitudes entre los procesos polticos protagonizados por la UP chilena y nuestro Frente Amplio de Uruguay.

Una importante diferencia radica en la estructura de ambas organizaciones. Mientras la UP era una coalicin de partidos, el FA naci con su original y doble condicin de coalicin y movimiento; reflejada en sus documentos fundacionales, estructura orgnica y plasmada en la creacin de los Comits de Base.

Estos mbitos barriales de encuentro y organizacin de la militancia, ubicados en locales del FA como tal y no de ningn partido o grupo integrante de la coalicin, sin dudas ha jugado un papel clave en el mantenimiento de la unidad desde 1971 a la fecha. El movimiento ha sido el garante de la unidad en sta, la coalicin de izquierda ms antigua del mundo, y nica que abarca desde su fundacin al Partido Demcrata Cristiano con los Partidos Comunista y Socialista.

En cuanto a similitudes, sus definiciones polticas son similares. Si bien el FA institucionalmente nunca se auto proclam como camino uruguayo al socialismo, s se defini claramente como una fuerza poltica de accin permanente y no meramente electoral, de carcter nacional, democrtica, progresista, antioligrquica y antiimperialista.

Qu lecciones podemos extraer para nuestra realidad de hoy?

A 45 aos de la dolorosa y traumtica experiencia que signific para la gran mayora del pueblo chileno el sangriento derrocamiento de la primera experiencia de intento de trnsito pacfico del capitalismo al socialismo, sera bueno dar un salto en calidad que trate de superar la mera recordacin hacia una reflexin para un debate que nos deje enseanzas para no cometer errores parecidos y profundizar nuestro proceso de cambios, cuando transitamos por el tercer perodo detentando el gobierno nacional y ante el desafo de lograr el cuarto triunfando en las elecciones del ao prximo.

En la cruz de los caminos

Para afrontar exitosamente este desafo, no basta (si bien hay que hacerlo mucho mejor que hasta ahora) la enumeracin de lo hecho en estos 13 aos de gestin. Tampoco es suficiente haber elaborado un extenso documento de propuestas programticas que ingresa en el proceso de discusin interna, para su aprobacin en el prximo Congreso del 2 y 3 de diciembre.

Nos debemos un profundo debate poltico, en donde no queden temas omitidos o al margen por el hecho de darlos por acordados de antemano y que disipe dudas en cuanto a qu somos hoy y hacia dnde vamos en este proceso de cambios sociales.

Slo para plantear algunas preguntas como disparadoras de posibles temas de discusin:

Estamos todos de acuerdo en la existencia del imperialismo y su ofensiva en el mundo y en particular en nuestra regin?

Acordamos en la existencia de la lucha de clases y por ende de los enemigos de clase dentro y fuera de fronteras?

Tenemos claro en la prctica poltica cotidiana la diferencia entre gobierno y poder as como la necesidad imperiosa del efectivo relacionamiento coordinado entre fuerza poltica y gobierno?

Estas interrogantes en las que pareciera haber acuerdo en una respuesta positiva, no fueron elegidas al azar; ya que creo que forman parte de nuestros clsicos s pero no en aras de un consenso.

No estoy para nada seguro de que estemos todos contestes en que el imperialismo lleva adelante una ofensiva desestabilizadora contra todo gobierno que no aplique dcilmente las polticas neoliberales; ya no mediante golpes de Estado de confeccin en serie como los de los aos 70, pero s en la aplicacin de los llamados golpes suaves o blandos confeccionados como traje de medida para cada situacin de un pas determinado.

Son conocidas las tesis de su idelogo Gene Sharp, autor del ensayo De la dictadura a la democracia. De acuerdo con Sharp, la estrategia del golpe suave puede ejecutarse a travs de cinco etapas jerarquizadas o realizadas de manera simultnea. Entre ellas el cabalgamiento de los conflictos y promocin del descontento, promocin de factores de malestar (desabastecimiento, criminalidad, manipulacin del dlar, lockout patronal y otros, denuncias de corrupcin a travs de medios, promocin de las mismas sin sustento real).

Las farsas judiciales como en el golpe en Honduras o las parlamentarias en Paraguay y Brasil, nos eximen de mayores comentarios.

Sin embargo creo de orden alertar en que no estemos cayendo en el mencionado fetichismo de la Constitucin.

Estamos todos de acuerdo en que Uruguay llegado el caso no ser una excepcin y que ya se puede detectar la presencia de algunos de los elementos integrantes de la estrategia arriba mencionados?

Respecto a los conceptos materialistas de lucha y de enemigos de clase, me surgen las mismas dudas: en principio ninguna compaera o compaero sale al cruce a negar su validez; pero ante el uso de estas categoras, nos miran en silencio como a dinosaurios de un parque jursico...

Pero casi sin darnos cuenta, hemos ido modificando nuestro lenguaje descriptivo de izquierda.

A los latifundistas o estancieros que siguen hambreando a sus peones y se indignaron con la aprobacin de ley de 8 horas en el campo; y que muchos de ellos integran el movimiento de auto convocados - un verdadero grupo de presin que exige al gobierno medidas econmicas de privilegio que le sigan asegurando sus buenos mrgenes de ganancias - hoy se los llama productores rurales; a las patronales y sus organizaciones (rurales, de la industria y del comercio) que hoy vuelven a boicotear las reuniones tripartitas de Consejos de Salarios, hoy son actores econmicos; los acrrimos enemigos de clase de los partidos fundacionales burgueses pasaron a ser dignos adversarios polticos.

Recordemos aquello de que nunca nadie por agacharse evit el ataque del enemigo.

Y por ltimo creo que hemos dado pruebas de no resolver adecuadamente las esferas de relacionamiento y coordinacin entre el FA en tanto fuerza poltica y el gobierno frenteamplista.

No es un asunto sencillo ni es una dificultad novedosa o propia.

Ya el PT cuando perdi la alcalda de Porto Alegre en 2005, luego de 16 aos de gobierno, mencionaba en un documento este tema como una de las causas que incidieron en su derrota.

En breve resumen

La llave para resolver en forma superadora los temas y desafos que tenemos por delante es procesar cuanto antes esta discusin sincera y a fondo, sin buscar falsos atajos de redaccin. Debemos salir al cruce de una falacia instalada en algunas y algunos compaeros, de que la discusin afecta la unidad. Desde cundo? Las y los veteranos de los 70 somos testigos de que siempre fue al revs. Las discusiones muchas veces dursimas jams afectaron la unidad ni del movimiento obrero ni del estudiantil. Por el contrario la aceraron en momentos duros en que sabamos perfectamente en donde estaba el enemigo que nos reprima.

El largo proceso de debates que forj la unidad de la clase obrera y los trabajadores primero en el Congreso del Pueblo (1965) y luego en la unificacin del movimiento sindical en la CNT (Convencin Nacional de Trabajadores, en 1966) y de las expresin poltica de la izquierda en el Frente Amplio (1971), no fue precisamente un lecho de rosas.

Y precisamente por la profundidad de las discusiones, los acuerdos alcanzados fueron slidos y duraderos.

De la forma en que demos las necesarias discusiones que hacen a la proyeccin del proceso de cambios, llamando a las cosas por su nombre, depender los resultados que obtengamos.

Es imperioso reflexionar acerca de qu implica hoy para una fuerza poltica en el gobierno su Compromiso Poltico y Llamamiento del 5 de febrero de 1971; documento fundacional expresado en una concepcin nacional progresista y democrtica avanzada con Un programa de contenido democrtico y antiimperialista que establezca el control y la direccin planificada y nacionalizada de los puntos clave del sistema econmico para sacar al pas de su estancamiento, redistribuir de modo equitativo el ingreso, aniquilar el predominio de la oligarqua de intermediarios, banqueros y latifundistas y realizar una poltica de efectiva libertad y bienestar, basada en el esfuerzo productivo de todos los habitantes de la Repblica.

Lamentablemente si no aclaramos nuestras ideas sobre el carcter del rumbo a seguir y salimos en franca ofensiva poltica, desde los Comits de Base y al encuentro de la gente, iremos pendiente abajo: muy posiblemente ganaremos las prximas elecciones, pero sin mayoras parlamentarias y ser el principio de un fin conocido.

Finalizamos citando un breve fragmento de un Dilogo con los mdicos charla que Rodney Arismendi diera el 9 de setiembre de 1988; hace exactamente 30 aos pero que parece dicho hoy:

Debe mejorarse el Frente? Desde luego, debe mejorarse, pero las modificaciones que puede soportar no deben alterar su esencia transformadora; su condicin de coalicin poltica pero tambin movimiento que, para su bien, le dio la presencia de los comits desde el comienzo, como protagonistas y dira, incluso, como testigos de la unidad.

Es decir, el Frente vale por s mismo, pero, al mismo tiempo debe ser ms eficiente, debe salir ms a la calle, debe llegar ms profundamente a la entraa del interior, debe seguir perfeccionando su plataforma, su lenguaje, su discurso en general. Pero eso no significa integrarlo en el sistema ni hacerlo dar tres o cuatro pasos a la derecha.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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