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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2018

Salvador Allende: un recordatorio y una enseanza

Atilio A. Boron
Rebelin


Das atrs, el 4 de Septiembre, para ser ms precisos, se cumplieron 48 aos del triunfo de Salvador Allende en las elecciones presidenciales de Chile de 1970. Con el paso de los aos se comprueba, con dolor, que su figura no ha cosechado la valoracin que se merece mismo dentro de algunos sectores de la izquierda, dentro y fuera de Chile. En vez de honrar la figura del presidente-mrtir y su obra muchos se plegaron irreflexiblemente a las crticas que el consenso neoliberal dominante formul a su gestin, sin ofrecer un anlisis alternativo que tuviese en cuenta las dificilsimas, extremadamente adversas condiciones que rodearon su acceso a La Moneda y toda su labor de gobierno. El advenimiento de la democracia de baja intensidad en el Chile pos-Pinochet -producto de una sobrevaluada transicin cuyas limitaciones econmicas, sociales y polticas son hoy evidentes- corrigi slo en parte la subestimacin que haba sufrido la figura de Allende y el gobierno de la Unidad Popular. No obstante, luego de casi treinta aos de una decepcionante transicin que acentu las inequidades de la sociedad chilena y su dependencia externa las cosas comienzan a cambiar y, afortunadamente, se notan numerosas tentativas de revalorizar su frtil legado. Se trata de un acto de estricta justicia porque, como lo hemos manifestado en ms de una ocasin, Allende fue el precursor del ciclo de izquierda que conmovi Amrica Latina (y el sistema interamericano) hasta sus cimientos a partir de finales del siglo pasado. Las experiencias vividas en Venezuela con Hugo Chvez, en Ecuador con Rafael Correa, en Bolivia con Evo Morales en donde se recuperaron los recursos naturales tienen en el gobierno de Allende un luminoso precedente en la nacionalizacin de la gran minera del cobre en manos de oligopolios norteamericanos, en la nacionalizacin de la banca, la expropiacin de los principales conglomerados industriales y la reforma agraria. Teniendo en cuenta las condiciones de esa poca, comienzos de los aos setenta, lo que hizo el gobierno de la UP fue una proeza en un pas rodeado de dictaduras de derecha y atacado con saa por Estados Unidos.

De estricta justicia, decamos, porque Allende fue un hombre extraordinario de Nuestra Amrica. Un socialista sin renuncios, un antiimperialista sin concesiones, un latinoamericanista ejemplar. Cuando Cuba padeca de un aislamiento casi completo y el Che iniciaba su ltima campaa en Bolivia Allende asumi nada menos que la presidencia de la Organizacin Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) para apoyar a la Isla rebelde y al Comandante Heroico. Era por entonces Senador por su partido, y ya entonces fueron muchas las voces que se alzaron para reprocharle por su incondicional apoyo a la isla caribea y a la insurgencia que brotaba no slo en Bolivia de la mano del Che sino en casi toda Amrica Latina. Yo viva en Chile en esos aos y fui testigo de la campaa de difamaciones, agresiones, insultos y escarnio que se descarg en su contra. El diario El Mercurio, una de las expresiones ms indignas del periodismo latinoamericano en realidad, no es periodismo sino propaganda y nada ms- lo atacaba a diario en sus pginas polticas y en sus opiniones editoriales, invariablemente acompaadas por una caricatura que reproduca al lder socialista en la carta del rey (K) en el naipe de pquer, la mitad superior empuando una metralleta y sosteniendo en sus manos la campana de Senado en la mitad inferior. El mensaje era clarsimo: Allende no era sino un guerrillero castrista que se haba puesto la piel de cordero de un demcrata y que desde su posicin en el Senado engaaba a chilenas y chilenos. Este tambin era el diagnstico de la CIA, que detect tempranamente el peligro que su figura representaba para los intereses de Estados Unidos. Ya en la campaa presidencial de 1964 la agencia haba movilizado grandes recursos para impedir el posible triunfo de la coalicin de izquierda que lo postulaba para el cargo. Documentos recientemente desclasificados demuestran que destin para tales fines 2.6 millones de dlares para financiar la campaa de Eduardo Frei, paladn de la Democracia Cristiana y la malhadada Revolucin en Libertad que se propona como la alternativa a la Revolucin Cubana. Y otros 3 millones para financiar una campaa de terror en donde la figura del dirigente socialista era presentada como la de un monstruo que enviara nios chilenos a estudiar a Cuba o a la URSS y acusaciones por el estilo. En total, unos 45 millones de dlares si los computamos a su valor actual [1] De lo anterior se desprende con meridiana claridad las razones por las que Washington se opuso desde la noche misma del 4 de Septiembre de 1970 a la posibilidad de que Allende asumiera la presidencia de la repblica. Haba triunfado en la eleccin popular pero al no alcanzar la mayora absoluta necesitaba ser ratificado como presidente por el voto del Congreso Pleno. Su victoria era un resultado inaceptable en plena contraofensiva imperial, y el dinero invertido para frustrar la llegada de Allende a La Moneda fue mucho mayor que el canalizado para la anterior eleccin, aunque todava no hay un consenso acerca de la cifra exacta. Estados Unidos se encaminaba hacia una derrota inapelable en Vietnam y haba saturado el continente con dictaduras militares. Lo de Allende era un grito de guerra contra el imperio y para Washington esto era totalmente inadmisible. Haba que acabar con l de cualquier manera. Ileana Ros-Lehtinen y "combatientes por la libertad"de Nicaragua

Segn la documentacin de la CIA, el 15 de Septiembre de 1970, pocos das despus de las elecciones, el Presidente Richard Nixon convoc a su despacho a Henry Kissinger, Consejero de Seguridad Nacional; a Richard Helms, Director de la CIA y a William Colby, su Director Adjunto, y al Fiscal General John Mitchell a una reunin en la Oficina Oval de la Casa Blanca para elaborar la poltica a seguir en relacin a las malas nuevas procedentes desde Chile. En sus notas Colby escribi que Nixon estaba furioso porque estaba convencido que una presidencia de Allende potenciara la diseminacin de la revolucin comunista pregonada por Fidel Castro no slo a Chile sino al resto de Amrica Latina. [2] En esa reunin propuso impedir que Allende fuese ratificado por el Congreso y que inaugurara su presidencia. El mensaje tomado por Helms, a su vez, expresaba con claridad la visceral mezcla de odio y rabia que el triunfo de Allende provocaba en un personaje de la calaa de Nixon. Segn Helms, sus instrucciones fueron las siguientes: una chance en 10, tal vez, pero salven a Chile; vale la pena el gasto; no involucrar a la embajada; no preocuparse por los riesgos implicados en la operacin; destinar 10 millones de dlares para comenzar, y ms si es necesario hacer un trabajo de tiempo completo.; Mandemos los mejores hombres que tengamos.; En lo inmediato, hagan que la economa grite. Ni una tuerca ni un tornillo para Chile; En 48 horas quiero un plan de accin. [3] Y eso fue lo que ocurri, desde el asesinato del general constitucionalista Ren Schneider hasta el reclutamiento de grupos paramilitares cuyas acciones terroristas eran adjudicadas a fantasmales brigadas de izquierda, mismas que la prensa canalla de la poca, con El Mercurio a la cabeza, propagaba con fervor para alimentar la creencia de que el triunfo de la Unidad Popular era sinnimo de caos, destruccin y muerte en Chile. Pero la intervencin de Estados Unidos contemplaba tambin presiones diplomticas, el desabastecimiento programado de artculos de primera necesidad para fomentar el malhumor de la poblacin, la organizacin de sectores medios para luchar contra el gobierno (caso del gremio de camioneros, entre los ms importantes) y la canalizacin de enormes recursos para financiar a los revoltosos y atraer a la oficialidad militar a la causa del golpe.

Si miramos el panorama actual de Amrica Latina y el Caribe veremos que poco o nada ha cambiado. Por eso es necesario volver a estudiar minuciosamente lo ocurrido en el Chile de Allende. La actuacin del imperialismo en los pases de Nuestra Amrica, y especialmente en la vanguardia formada por los pases del ALBA-TCP, no difiere hoy de los mismos lineamientos que la CIA y las otras agencias del gobierno estadounidenses aplicaron con brutal salvajismo en el Chile de Allende. Sera ingenuo pensar que hoy, en la Oficina Oval de la Casa Blanca, Donald Trump convoque a sus asesores para elaborar estrategias polticas distintas a las utilizadas para derrocar y causar la muerte de Allende. El manual de operaciones de la CIA y otras agencias de inteligencia del gobierno de Estados Unidos para hacer frente a las resistencias que se alzan en contra del imperialismo y para derrocar gobiernos dignos, que no se arrodillan ante el mandato de la Casa Blanca, no ha cambiado mucho en los ltimos cincuenta aos. Esto es verdad, como lo estamos viendo en los casos de Venezuela y Nicaragua. Informaciones incuestionables demuestran la estrecha vinculacin entre los liderazgos de la oposicin en esos dos pases y los ms srdidos representantes de la derecha neofascista en Estados Unidos. Lo de la oposicin venezolana es ya harto conocido. Pero datos muy recientes demuestran tambin la ntima vinculacin existente entre los radicalizados opositores de Daniel Ortega y los organismos de inteligencia y fuentes financieras de la derecha en Washington. [4] Que quienes se oponen al sandinismo no tengan empacho alguno en fotografiarse con personajes tan impresentables desde el punto de vista de la democracia como Ted Cruz, Marco Rubio e Ileana Ros-Lehtinen, personeros de la mafia anticastrista de Miami, arroja un baldn insanable sobre los supuestos demcratas nicaragenses. Si realmente quisieran la democracia en su pas, como propalan a los gritos, jams deberan haber acudido a la madriguera de aquellos terroristas amparados por el Congreso y por sucesivos gobiernos de Estados Unidos. Como lo deca el canto de Violeta Parra, el len es sanguinario en toda generacin. El imperio no cambia. En su inexorable proceso de decadencia y descomposicin se tornar cada vez ms violento y criminal. Hoy, a casi medio siglo de la gran jornada que iniciara Chile de la mano de Salvador Allende no olvidemos las lecciones que nos deja su paso por el gobierno y no bajemos la guardia -ni por un segundo!- ante tan perverso e incorregible enemigo, cualesquiera sean sus gestos, retricas o personajes que lo representen. Y tengamos en cuenta que aquellos que acuden a la Roma americana para buscar apoyo diplomtico, cobertura meditica, dinero y armas para derrocar a sus gobiernos jams podrn dar nacimiento a algo bueno en sus pases.

[1] Ver, para ms detalle, los siguientes documentos (a) Chile 1964: CIA Covert Support in Frei Election Detailed. The National Security Archive, https://nsarchive2.gwu.edu/news/20040925/index.htm; (b) Foreign Relations of the United States, 1964-1968, Document 269. U.S. Department of State: Office of the Historian. United States Department of State; (c) Foreign Relations of the United States, 1964-1968, Document 254. Office of the Historian, Bureau of Public Affairs, United States Department of State, 5 de mayo de 1964.

[2] Ver (https://www.cia.gov/library/center-for-the-study-of-intelligence/csi-publications/csi-studies/studies/vol47no3/article03.html) [3] Una informacin muy detallada sobre estos proyectos del gobierno norteamericano para desestabilizar y tumbar gobiernos adversarios, no slo el caso de Chile, se encuentra en US Congress, Senate, Alleged Assassination Plots Involving Foreign Leaders, Interim Report of the Select Committee to Study Government Operations with Respect to Intelligence Activities, 94th Congress, 2nd Session, (Washington, DC: US Government Printing Office, 20 November 1975). Las referencias al dictado de Nixon se encuentran en la pgina 227 de este volumen. [4] Ver la amplia y demoledora informacin que proporciona este enlace: http://kontrainfo.com/demuestran-que-la-cia-esta-detras-del-intento-de-golpe-en-nicaragua-usando-a-grupos-de-ultraizquierda/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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