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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2018

El paisaje urbano y quienes lo construyen
Manuel Vital, el secuestrador del autobs de la lnea 47

Antonio Torrico, Manuel Caada y Joan Tafalla
Rebelin


A un habitante actual del barrio de Torre Bar que haya nacido despus de 1980, el paisaje urbano de este barrio situado en una colina al Norte de la ciudad de Barcelona puede parecerle natural. Es muy probable que piense: lo natural es que haya autobuses y metro, lo natural es que haya escuela e instituto, lo natural es que las calles estn asfaltadas, lo natural es que haya agua corriente, lo natural es que haya jardines o equipamientos. Seguramente no se preguntar quin puso todo eso ah y porqu lo hizo.

Pero el paisaje, salvo en las ms altas y recnditas montaas, selvas o desiertos no es algo natural. El paisaje lo han construido los hombres y mujeres que luchando contra lo natural, han labrado el suelo, han plantado y cosechado, han construido caminos, han llevado las cosechas al mercado, han construido sus casas, sus pueblos y sus ciudades.

Uno entre tantos de los annimos artfices del paisaje actual de Torre Bar fue Manuel Vital Velo. Nacido en Valencia de Alcntara el ao 1924, lleg a Torre Bar en 1947. Extremeo de nacimiento y de corazn, era un cataln de adopcin que nunca acept ser cataln de segunda clase. Nunca perdi sus orgenes: era legendario su colgante con tres bellotas verde, blanca y negra formando la bandera de Extremadura. Sola mostrarlo pblicamente con el orgullo de quien tiene bien hondas sus races.

Manolo se fue de Extremadura, como muchos otros, para buscar una vida mejor, pero lo hizo tambin huyendo de la represin franquista. Su padre fue asesinado por los falangistas, y sus restos descansan en algunas de las miles de fosas que una mala memoria histrica se niega a recuperar y a dignificar. El pasado mes de marzo de 2018, casi 80 aos despus, se ha recuperado la fosa comn de Terra, en Valencia de Alcntara, el pueblo de Manuel Vital. En la exhumacin se han recuperado restos de, al menos, 48 personas, cuando en principio se pensaba que en esa mina podran encontrarse los cuerpos de 14 personas. El padre de Manuel Vital podra encontrarse en esta fosa comn o en alguna otra del pueblo o la comarca.

La emigracin. Nuevos paisajes y los mismos dolores?

Un da cambi todo:

nuevos paisajes y los mismos dolores.

Las manos tienen callos, pero no de espigas

y el corazn sin vino qu slo est y qu slo

Esta es la letra de una preciosa cancin de 1975 de Pablo Guerrero, titulada precisamente Emigrante. La emigracin es la herida que no cesa de Extremadura, un autntico genocidio, en palabras de Vctor Chamorro. Slo algunos datos sobre la catstrofe que ha supuesto y supone para esta tierra. Entre los aos 50 y 70 abandonaron la regin casi 800.000 personas. Actualmente hay ms extremeos nacidos o de padres extremeos viviendo fuera de la comunidad autnoma que en ella. En 1960, la poblacin de Extremadura era de 1.400.000 habitantes mientras que Espaa contaba con 25 millones, lo que significaba casi el 5% de la poblacin, actualmente no llega al 2'3% del total estatal. A la emigracin de esas dcadas hay que aadirle la nueva emigracin. En los ltimos siete aos la poblacin de Extremadura ha descendido en 37.300 habitantes. Por su parte, Moiss Cayetano nos informa de un dato relevante relativo a la comarca de Valencia de Alcntara. En el perodo lgido de la emigracin extremea, de 1961 a 1975, la comarca perdi el 44'74% de la poblacin, bajando de 18 a 11 habitantes/Km2.

Los emigrantes extremeos de los aos sesenta huan del hambre y, al mismo tiempo, de la asfixia moral del cortijo. Del capataz escogiendo a los jornaleros, t s y t no. Vctor Chamorro afirma en Historia de Extremadura: "Es una emigracin anrquica, espasmdica, que ha soportado abundantes definiciones: dispora, desangre, hemorragia. Pero se trata de un genocidio programado desde despachos tecncratas. Porque es genocidio ir acabando lentamente con todo un pueblo utilizando el arma de la emigracin, el arma del expolio". John Berger apuntaba que el siglo XX, "con toda su riqueza, con todos sus sistemas de comunicacin, ha sido el siglo del destierro generalizado. Y sealaba con agudeza las duras secuelas del desarraigo: La emigracin no slo implica dejar atrs, cruzar ocanos, vivir entre extranjeros, sino tambin destruir el significado propio del mundo y, en ltimo trmino, abandonarse a la irrealidad del absurdo".

Como se construye la ciudad

Los emigrantes van a la metrpolis a vender su fuerza de trabajo. Todos, los de todo tiempo. Pero, a pesar del desarraigo, a pesar de su condicin de maletas humanas, de ser concebidos como mercanca que renueva la incesante rueda de la acumulacin originaria del capital, los emigrantes se convierten en un factor decisivo de las transformaciones urbanas. La historia y la vida de Manuel Vital es un caso entre tantos que demuestra este aserto. Vamos a acercarnos a algunas de sus actividades.

Manuel Vital lleg a Torre Bar en 1947 con 24 aos. Antes de ser barrio, antes de ser ciudad, como en tantos barrios de Barcelona y de su rea metropolitana, Torre Barr era un terreno despoblado y sin urbanizar en el que los emigrantes que llegaban del sur deban construir su casa. Unas casas precarias, autoconstruidas, que unos llamaban chozos, aquellos chamizo, los otros barracas tantos nombres diferentes reciba este techo precario, esa dura realidad.

Construir en el terreno baldo no era legal, pero la necesidad obliga. La ciudad creca como una mancha de aceite, noche a noche, casa a casa, calle a calle, con ese acto molecular de desobediencia. Para que la polica no impidiera esa proliferacin clandestina los emigrantes tenan que construir las paredes y techar en una noche. Segn la ley, si por la maana el edificio estaba techado la polica no poda echarlo abajo. Pero techar en una noche no era tarea que se pudiera hacer sin ayuda. Para hacer crecer de la nada esos barrios donde la ciudad cambia de nombre los vecinos tenan que ayudarse los unos a los otros. Necesidad obliga. Esa ayuda mutua, ese trabajo en comunidad no era otra cosa que un eco, una resonancia de las viejas culturas autnomas campesinas. Dicen quienes vivieron esta experiencia en Torre Bar que Manuel Vital era generoso y que nunca neg a nadie su apoyo. Al contrario, quizs fue en esas experiencias nocturnas de solidaridad y de comunidad donde se fragu el comunismo de Vital.

El compromiso social de Manolo le hace participar intensamente en la lucha por mejorar las condiciones de vida en el barrio. Durante aos aprovecha los resquicios escasos que deja el franquismo para la reivindicacin vecinal. Junto con otros compaeros brega para que se arreglen las calles. Fue organizador de la lucha por el agua que moviliz casi a la totalidad del barrio, y que tuvo su cumbre en el corte de la autopista de entrada a Barcelona por la Avenida Meridiana en el ao 1972. Mujeres, hombres y nios bajaron masivamente de la montaa y tomaron la autopista pacficamente. La polica rode la concentracin pero no pudo actuar sin provocar una carnicera. De esa lucha surgi el compromiso del ayuntamiento franquista para poner canalizaciones que llevaran el agua a las casas.

Vital entr a trabajar en autobuses de Barcelona. Dejemos que nos hable la pgina web de Autobuses de Barcelona:

El 7 de mayo de 1978, Manuel Vital, un conductor de Transportes de Barcelona y lder sindicalista, en su doble condicin de vecino de una zona olvidada, secuestr un autobs articulado de la lnea 47 para demostrar que el transporte pblico que reclamaba Torre Bar poda llegar a travs del nico acceso que tena el barrio.

En efecto, desde finales de la dcada de 1960, el vecindario de Torre Bar solicitaba disponer de lneas de autobs que permitieran salir del barrio y enlazar con otros servicios de transporte. La respuesta tanto de la Compaa de transportes como del Ayuntamiento de Barcelona era que el mal estado de las calles y sus caractersticas en tanto estrechas, curvadas y empinadas no permitan el paso de autobuses. Ante la prolongada situacin, el 6 de mayo de 1978, Manuel Vital se reuni con miembros del PSUC para hablar sobre el tema. Al da siguiente fue a la cochera de Levante como era de costumbre para conducir uno de los nuevos autobuses Pegaso Monotral articulados destinados a la lnea 47. Despus de hacer dos vueltas entre la plaza de Catalua y la Guineueta, llegando al final del paseo de Valldaura donde actualmente hoy existe la plaza de Karl Marx, se dirigi a una cabina telefnica para llamar a su mujer y le dijo all voy. Colg el telfono y secuestr el autobs conducindolo por la carretera Alta de las Roquetes en direccin hacia Torre Bar. Iba tambin consigo el cobrador encerrado en su cabina en la parte traseras, que no se opuso a esta accin. Durante el itinerario se fue apuntando gente de las barriadas para apoyar el secuestro reivindicativo. El autobs fue circulando por las estrechas y empinadas calles de la montaosa barriada acompaado de un ro de personas. Como curiosidad, decir que las pancartas que llevaba colgadas se pintaron con el aceite del mismo vehculo.

En el final de trayecto, saliendo a la avenida Meridiana, el cobrador que lo acompaaba baj y Manuel le dio 25 pesetas para que cogiera un taxi y pudiera irse a su casa. Despus, l prosigui con el autobs y en la calle de Valncia lo pill la polica. Enseguida tanto l como otras personas solidarizadas por la causa fueron trasladados a la comisara de la calle de Malats en el barrio de Sant Andreu. Al da siguiente fue juzgado, acusado de secuestro. La empresa le advirti que si volva a hacerlo le despediran de la compaa sin recursos, pero parece que despus de todo no le hicieron nada porque no se atrevieron, posiblemente debido a las circunstancias polticas y sociales vividas por aquel entonces. As, el da 7 de mayo pudo reintegrarse por amnista laboral.

Como resultado del secuestro y de las presiones vecinales, la lnea 47 se prolong hasta Canyelles seis meses despus, el 17 de noviembre de 1978, dos aos ms tarde de que se construy el nuevo barrio. Aunque llev unos cuantos aos ms el cambio en su rtulo, ya que segua poniendo Guinagueta. El 11 de febrero de 1979 lo hizo la lnea 31, y el 17 de mayo siguiente lo hizo la lnea nocturna NG. El 23 de mayo de 1980 se cre la lnea 77 (Pl.Virrei Amat-Torre Bar) y el 10 de febrero de 1981 la lnea de microbs 93 (Ciutat Meridiana-Torre Bar).

El secuestro de este autobs, es un episodio ms de ese momento de desborde del poder popular que pugna por abrirse camino. La desobediencia forma parte de la tradicin del movimiento obrero y en general de las culturas polticas emancipatorias. Transformar la realidad implica, en muchas ocasiones, transgredir las leyes injustas, desobedecerlas. Los derechos se alcanzan ejercindolos. Marcelino Camacho deca en sus Charlas de la prisin: El derecho de huelga se consigue haciendo huelgas; el derecho de reunin, reunindose; el derecho de asociacin, asocindose". Los derechos no se otorgan, se conquistan. El derecho a transporte pblico para las barriadas ms perifricas o de acceso ms laborioso se alcanza demostrando su viabilidad y arropando la accin de desobediencia por parte de todo el vecindario.

Manuel Vital como muchos de los luchadores de esa poca era perfectamente consciente de la necesidad de vincular las acciones individuales o emblemticas de desobediencia con la participacin masiva. La desobediencia, lejos de ser una accin simplemente testimonial, un mantra de grupos militantes minoritarios, es una herramienta tpica en los momentos ms lgidos de la movilizacin popular. Los escraches, la ocupacin masiva de viviendas vacas o el bloqueo de los desahucios son algunas expresiones de la vitalidad de la desobediencia en los ltimos aos.

Los emigrantes extremeos, andaluces o murcianos fueron un componente fundamental en las luchas vecinales y sindicales de los aos sesenta o setenta en Catalua, Euskadi o Madrid. De la mano del sindicalismo de clase que en esa poca pretenda ser adems de econmico-corporativo, socio-poltico, de la mano de organizaciones como el PSUC, que supo fusionar extraordinariamente la defensa de los derechos sociales y nacionales de Catalua. La articulacin de las luchas del movimiento vecinal y del movimiento sindical -muy especialmente de las Comisiones Obreras- fue otro factor de transformacin social de primer orden.

Pero la lucha de Vital y de los suyos no se limit a las reivindicaciones extremas imprescindibles como el agua, el asfaltado o el transporte. Vital y todos los Vitales de los barrios de Barcelona y de su rea metropolitana llegaron a la conciencia de la necesidad de modificar el dibujo de la ciudad que estaban construyendo. En los aos 80, liderando la Asociacin de Vecinos de Torre Bar dio impulso al Plan Especial de Reforma Interior (PERI) que pretenda resolver el desastroso caos urbanstico en que la autoconstruccin y el desorden administrativo haban convertido al barrio. Fue un proyecto autnticamente participativo donde los vecinos dijeron cmo queran que fuera su barrio. En un debate de este estilo, donde se trenzan y a veces se contraponen los intereses generales con los particulares, la autoridad moral de quien se lo juega todo para que prevalezca el bien comn, es clave. Claro que el ayuntamiento se encarg de frustrar aquellas ilusiones. Las grandes inversiones de la Barcelona olmpica no alcanzaron a los barrios de la zona Norte.

La importancia de los etcteras

El dirigente comunista cataln Atanasi Cspedes sola hablar de la importancia de los etcteras, refirindose a los annimos militantes sin cuyo trabajo molecular, intersticial ninguna transformacin social sera posible. Esos miles y miles que, cada uno en su particular trinchera o casamata, construyen desde abajo un mundo nuevo. Esos de cuyos nombres las historias oficiales suelen olvidarse, pero sin los cuales no habra historias oficiales. Manuel Vital era uno de esos. Fue consecuente con sus ideas y con su origen. Siempre se mantuvo fiel a los ideales por los que se incorpor a la lucha social, aunque los tiempos y las formas de conseguirlo hubieran cambiado, pero sobretodo se mantuvo fiel al compromiso con el barrio y con su gente. Cuando los territorios fueron abandonados por aquellos militantes sociales que al llegar las libertades polticas entendieron que la lucha ya no era necesaria, y no pocos de ellos pasaron a formar parte de las nuevas administraciones democrticas, Vital continu en el barrio, sigui organizando la lucha de sus vecinos.

La ciudad no es un simple espacio geogrfico sino la suma de sus habitantes, los ciudadanos. Son ellos los que constituyen la ciudad. Pero los ciudadanos aunque sean tericamente iguales ante la ley, en realidad no lo son, estn divididos en clases y est divisin en clases se instala y se expresa en el territorio. As la lucha de clases tiene una clara expresin en el territorio de la urbe, en el urbanismo, en la configuracin social, territorial, en las condiciones de vida, de salud, de enseanza, en la esperanza de vida. Manuel Vital comprendi esa realidad y se aplic a cambiarla. Para que la lucha por la igualdad social prosiga necesitamos miles de Manolos Vital, miles de etcteras y etcteras.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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