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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2018

Patriarcado & Hombres
Michael Kaufman: El problema no son los hombres, sino las estructuras e ideologas del patriarcado

Emakunde
emakunde.blog.

Michael Kaufman es un reconocido experto internacional en el trabajo de los hombres a favor de la igualdad. Cofundador de la Campaa del Lazo Blanco (campaa de repercusin mundial nacida en Canad en 1991 para implicar a los hombres en contra de la violencia hacia las mujeres), investigador del Instituto Promundo y miembro de MenCare, iniciativa desarrollada en ms de 35 con el fin de involucrar activamente a los hombres en el cuidado de las personas, Kaufman particip en una jornada celebrada en el marco del Foro para la Igualdad impulsado por Emakunde en Bilbao, en la que habl sobre las directrices y experiencias internacionales sobre el trabajo con hombres a favor de la igualdad.


Qu se est haciendo a da de hoy a nivel internacional en el trabajo con los hombres para la igualdad?

En primer lugar, es interesante ver que en todo el mundo hay grupos de hombres trabajando en una gran variedad de temas, celebrando la diversidad de posibilidades del ser humano. Trabajan para acabar con la violencia contra las mujeres, por los derechos LGBT, sobre temas de salud sexual y reproductiva, o para transformar la paternidad. Realmente no hay un pas en el mundo donde este trabajo no se est haciendo. As que esto en s mismo, es un gran cambio en comparacin con hace 20 o 25 aos.

Cuando algunos empezamos este trabajo en la dcada de los 80 y hasta bien entrada la dcada de los 90, se perciba ms bien como algo extrao. Por qu molestarse en involucrar a los hombres? No son los hombres el problema? No es una distraccin? En el mejor de los casos, la idea del trabajo con hombres y nios se vea como algo marginal, una prdida de tiempo, una distraccin, y tal vez incluso como simplemente errneo. Los hombres, se deca, son el problema, no deberamos estar perdiendo el tiempo y los recursos.

Esto ha dado la vuelta. Hoy en da prcticamente todas las agencias de la ONU, todas las ONGs importantes, y todos los gobiernos, estn dedicando al menos algo de energa y recursos a descubrir maneras de involucrar a hombres y nios. Esto en s mismo es un gran cambio que estamos viendo en el transcurso de nuestras vidas. Ms que dar un ejemplo de un programa u otro, creo que es importante empezar sealando este fenmeno de cambio que estamos viendo en todo el mundo, un cambio real. Son cambios no slo inspirados en, sino causados por los rpidos cambios en las vidas de las mujeres. Los hombres se enfrentan a nuevas realidades. Sus esposas, hijas y amigas estn diciendo que la manera en que vivieron sus madres y abuelas no son vlidas para ellas.

A medida que se transforman las vidas de las mujeres en el lugar de trabajo, en la comunidad, en el hogar, y que cada vez ms mujeres estn diciendo no vamos a tolerar esto, no vamos a seguir viviendo en una relacin violenta; a medida que ms mujeres estn exigiendo igualdad de derechos y el control de sus propios cuerpos, ms y ms hombres estn simplemente diciendo esto tambin est cambiando mi vida.

Michael Kaufman (2)

Qu elementos tienen en comn los mejores programas a nivel internacional para involucrar a hombres?

Sabemos que tenemos que aunar esfuerzos entre los cambios individuales y los cambios institucionales y estructurales. Obviamente esto no es nada nuevo. El movimiento feminista se ha basado en este precepto, y es igual de vlido para los hombres. Tenemos que trabajar con hombres para transformar sus vidas a nivel individual, pero tambin tenemos que conseguir el apoyo institucional y las estructuras jurdicas que lo permitan e impulsen.

Hemos aprendido que algunos mtodos funcionan mejor que otros. Como por ejemplo, que los enfoques positivos tienen ms xito a la hora de que hombres y nios reflexionen sobre sus vidas, sus relaciones con las mujeres, sus actitudes y comportamientos. Los enfoques positivos sirven mejor para realmente motivarles hacia el cambio. Solamente regaar a los hombres sobre los comportamientos que no nos gustan no llegar muy lejos. No ayuda a la transformacin individual. Sabemos que los enfoques positivos son la clave.

Sabemos que los programas que han funcionado son aquellos que son transformativos de gnero. Es decir, que cuestionan lo que significa ser un hombre. No se trata simplemente de decir debes apoyar los derechos de las mujeres o debes practicar sexo seguro o no se debe golpear, sino que adems se hable de las vidas y los valores de los hombres. Porque si los hombres no tienen la oportunidad de reflexionar sobre su propia construccin de gnero, van a seguir perpetuando los comportamientos que se derivan de una cierta definicin de hombra, de ciertas formas de poder y privilegio que les hemos otorgado. Si no cuestionamos el poder y el privilegio, si no afrontamos estas visiones estereotipadas de la masculinidad, no vamos a ser capaces de ayudar a los hombres a que realmente cambien.

Sabemos que los programas tienen que ser positivos, que tienen que incluir la transformacin de gnero en el corazn de su trabajo, y tienen que estar en concierto con las iniciativas de las organizaciones de mujeres. No se trata de caballeros al rescate de la mujer, ni de hombres cultivando su espacio separado, sino de trabajar como aliados con las mujeres.

Se estn empezando a formar redes de grupos de hombres que trabajan por la igualdad de gnero en todo el mundo. Qu podemos decir que estn aportando?

S, opino que s estn aportando. Al trabajar con hombres para tratar de cambiar sus actitudes y comportamientos, te obligas a entender las cosas, a cuestionarte a ti mismo. Se ha empezado a incluir a los hombres dentro del discurso de gnero.

No estoy diciendo que los hombres lo inventaron. Hay mujeres que tanto desde el mbito intelectual como desde el activismo han dedicado mucha energa a involucrar a los hombres o para teorizar sobre hombres y masculinidades. Pero este proceso ha requerido articular una comprensin ms matizada de los hombres como seres generizados. As que creo que eso ha sido una contribucin al feminismo.

Si nos fijamos en algunos grupos de hombres igualitarios, su trabajo ha ayudado a crear una mayor conciencia entre los hombres sobre la violencia de gnero. En algunos casos posiblemente hayan contribuido incluso a generar leyes, pero es difcil generalizar en todo el mundo.

Veo algunos ejemplos en mis viajes. Por ejemplo en Turqua, haba un maravilloso programa que fue iniciado por una de las agencias de la ONU. Turqua tiene leyes contra la violencia contra las mujeres, pero los agentes de polica, principalmente hombres, no estaban implementndola. As que comenzaron un programa en cascada, dirigido sobre todo a los agentes de polica hombres. No era suficiente con tener una ley sobre la violencia contra las mujeres, no era suficiente con unos anuncios de televisin. Necesitaban policas que aplicaran la ley. Y la mayora de agentes de la polica eran hombres. Haba que concienciarlos.

 

Gizonduz es una iniciativa del Gobierno Vasco, dirigida por Emakunde que busca involucrar a los hombres en el continuo esfuerzo por la igualdad. Conoce su trabajo? 

El trabajo es fantstico, porque han estado trabajando en toda una serie de iniciativas diversas. Por ejemplo el trabajo con nuevos padres, es decir, hombres en posiciones de cambios vitales. Trabajar con nuevos padres es crucial porque es cuando empiezan a repensar sus valores, a reflexionar sobre qu es lo importante en sus vidas. Tambin est su trabajo con diferentes instituciones, en las escuelas y as sucesivamente, sin limitar el trabajo a un solo campo. Lo mejor es cuando veo a diferentes organizaciones, incluso dentro de un mismo pas, que utilizan diferentes enfoques y son capaces de ser catalizadores para que otros puedan iniciar su propio trabajo en su escuela o lugar de trabajo.

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La campaa del Lazo Blanco naci de una tragedia. A veces estas tragedias pueden provocar reformas o incluso leyes, pero, Cundo va a ser el momento adecuado para que se aborde como sociedad la raz de la construccin social de la masculinidad violenta?

Cuando empezamos la campaa del Lazo Blanco en 1991, fue por varias cosas, la ms inmediata fue el asesinato de 14 mujeres por un hombre que culpaba a las mujeres de que no le haban admitido en la Universidad. Esto provoc un debate nacional sobre la violencia contra las mujeres en Canad.

Pero desde el principio, el enfoque especfico, el lenguaje especfico, se dirigi hacia los hombres para acabar con nuestro silencio sobre la violencia contra las mujeres. Nos dimos cuenta de que los hombres a los que podramos llegar no eran necesariamente los hombres que estaban usando la violencia en sus relaciones, sino la mayora de hombres que no la estaban ejerciendo pero que con su silencio estaban permitiendo que continuara. Nos planteamos dirigirnos a los que no estaban usando la violencia, interpelndolos a hablar con sus hermanos, hijos, padres y compaeros, entre los cuales s estaban los que utilizan la violencia. Pero a la vez queramos que los hombres examinramos nuestras propias actitudes y comportamientos. No bastaba con decir prtate bien, no golpees aunque esto fuera una parte clave del mensaje.

As que en el movimiento del Lazo Blanco, o en mi propio trabajo, siempre hemos hablado de la construccin de la masculinidad. En cuanto desarrollamos recursos educativos para las escuelas, no se trataba nicamente de llevar un lazo blanco y ser buenos. Hemos llevado a cabo programas en las escuelas para hablar sobre hombres y masculinidad. Hay que examinar aquellas expectativas sociales sobre la virilidad que conectan con el poder de los hombres. Por ejemplo, que en su socializacin, los hombres puedan acabar arrogndose el derecho a ciertas prerrogativas, y cmo algunos hombres usan la violencia para mantener el poder. Desde el primer momento vinculamos el trabajo al anlisis de nuestras concepciones alrededor de la hombra.

Pero siempre te encuentras en una disyuntiva entre la complejidad de la tarea y la inmediatez que requiere un mensaje claro. Si diseas un cartel, no puede ser un discurso de 1000 palabras sobre los hombres, la masculinidad y el feminismo. Hay que contribuir a un discurso social que ya est teniendo lugar. Las mujeres son las que se estn asegurando de que este discurso exista.

Lo que realmente me preocupa es lo contrario. A veces veo grupos de hombres bien intencionados que piensan que si ellos no parecen suficientemente feministas, entonces de alguna manera estn decepcionando a nuestras hermanas y mujeres, por lo que acaban perdiendo su capacidad de comunicarse con la mayora de los hombres.

Creo que debemos preocuparnos menos de asegurarnos siempre estar cumpliendo con todo el discurso, y pensar ms en cmo podemos crear oportunidades para que unos hombres desafen a otros a hablar; para que ese chico en la escuela diga algo a su amigo que le cuenta un chiste sobre una violacin. Puede que ese chico no sepa la palabra patriarcado. Puede que no sepa qu es el feminismo, pero yo quiero que interrumpa ese chiste. Es fundamental profundizar en la comprensin y el anlisis para nuestro trabajo, pero para hacer el trabajo corriente del da a da, no podemos ser demasiado puntillosos.

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Por supuesto, no podemos ser demasiado puntillosos pero, por ejemplo, Obama en su discurso despus de la ltima masacre de armas en los EE.UU., lamentaba que sea tan fcil para un hombre o una mujer conseguir un arma de fuego, cuando en realidad el problema no es con las mujeres que compran armas. Cundo vamos a sealar tambin ese problema?

Absolutamente cierto. Mis colegas y yo en Norte Amrica hemos estado diciendo y escribiendo que la violencia masculina es el elefante en la habitacin. Por ejemplo, en EE.UU., en estos asesinatos en masa constantes nunca se identifica explcitamente que los perpetradores son hombres. Si fueran mujeres las que estuvieran cometiendo cualquiera de estos asesinatos, se suscitara un gran debate pblico sobre qu est pasando con las mujeres ltimamente Pero son hombres y es casi invisible.

S, tenemos que nombrar el problema. Y ​​el problema no son los hombres. El problema es nuestras concepciones dominantes sobre la masculinidad, la desigualdad entre hombres y mujeres, y las estructuras, instituciones, e ideologas del patriarcado. La manera en que lo expresemos va a ser diferente segn el contexto. Tenemos que poder transmitir cierta complejidad y sin embargo ser capaces de conectar con nuestro interlocutor. Pero es bastante bsico. Son hombres los que estn tirando del gatillo. Es un problema de cmo criamos a los nios para ser hombres.

Por tanto, estoy totalmente de acuerdo, vamos a nombrarlo. Un ejemplo de no nombrarlo es cuando nos referimos a la violencia como familiar o domstica. Hay violencia familiar, puede haber violencia contra los nios, violencia contra los hombres, pero sabemos que la violencia ms letal dentro de la familia es la cometida por los hombres, no todos, pero la mayor parte. As que vamos a nombrarla como violencia de los hombres.


Muchos hombres relatan cmo han llegado a reflexionar sobre la igualdad como resultado de un cambio en sus vidas, sobre todo la paternidad.
Como miembro de MenCare, Cules son algunas de las polticas pblicas ms transformativas que conoce en este campo?

Los lderes, en trminos de cambios en las polticas, especficamente en los permisos parentales, son los pases nrdicos. En Islandia, por ejemplo, para los nuevos padres, si es una pareja heterosexual, la madre recibe 3 meses, el padre recibe 3 meses y hay otros 3 meses que se pueden repartir entre cualquiera de los dos. En Suecia, tienen un ao que pueden dividir, la mitad cada uno, los dos al mismo tiempo, un mes uno y otro mes otro, por lo que lo han hecho muy flexible, y cobrando un porcentaje bastante alto de su sueldo.

Realmente han posibilitado que no solo mujeres, sino tambin hombres, tomen tiempo de su trabajo remunerado para dedicarse a ser padres. Ese es uno de los cambios en polticas pblicas que ms impacto han tenido en transformar la sociedad.

En Quebec, cuando cambiaron la legislacin sobre los permisos para padres, haciendo que fueran ms fciles de conseguir y mejor pagados, se dispar el porcentaje de nuevos padres que los utiliz. Ahora la gran mayora de padres estn utilizando estos permisos, al igual que en los pases escandinavos. Por lo tanto, lo primero son las polticas de permiso parental.

Pero tambin hay que mejorar las polticas de cuidados de hijas e hijos. Por ejemplo, en Quebec implantaron una nueva poltica de guarderas pblicas muy asequibles, que costaban una fraccin de lo que pagan otros canadienses. La medida facilit que ms mujeres pudieran trabajar fuera de casa, y que ms mujeres con empleo pudieran permanecer en sus trabajos remunerados. Con ms mujeres trabajando en empleos remunerados se consigui tambin aumentar la recaudacin de impuestos y eso pudo financiar de sobra el programa.

Necesitamos polticas especficas dentro de los lugares de trabajo que fomenten y no estigmaticen a madres y padres que solicitan bajas por parentalidad. Necesitamos polticas que fomenten la flexibilidad laboral, como el trabajo compartido o a tiempo parcial. Tenemos que ser capaces de garantizar que las personas puedan dedicar el tiempo y la energa que necesiten a ser buenos padres y madres, sin sacrificar su trabajo remunerado.

Pero adems de implantar polticas pblicas, hay que formar a las direcciones de las empresas para que lideren con el ejemplo. Por ejemplo, aunque en tu lugar de trabajo existan facilidades sobre el papel, si tu superior en la empresa se jacta de cmo l slo se tom media jornada cuando tuvo familia o ella slo una semana, Eso es algo de que presumir? Qu clase de ejemplo estn dando? Necesitamos formacin. Esto es crtico.

En resumen, hay que combinar los grandes cambios en las polticas, con cambios especficos en los centros de trabajo, y en algunos campos y reas de trabajo o instituciones.

Por ejemplo en Inglaterra hay un grupo, el Instituto de la Paternidad, que estaba trabajando con algunas escuelas para tratar de animar a ms padres a venir a las reuniones con el profesorado, ya que siempre eran mayoritariamente las madres las que venan. As que enviaron un aviso que deca, Todos son bienvenidos. Aun as aparecieron ms madres. Se preguntaron qu estaban haciendo mal, y decidieron nombrar el problema. As que la prxima vez escribieron: Todos los padres y madres son bienvenidos. Y de repente vinieron muchos ms padres. As que en parte se trata de hacer visible lo que es invisible.

Con respecto a la violencia masculina, recientemente ha publicado una novela The Afghan Vampires Book Club (El Club de lectura de los vampiros afganos), en el que junto con Gary Barker, otro gran experto en la participacin de hombres por la igualdad, asegura queramos abordar el tema de la masculinidad, la guerra y la amenaza de un estado que nos vigila. Cmo sera el mundo si pudiramos alguna vez dejar de ensear, o socializar a los hombres para matar?

Acabo de estar en Portugal, en vora, donde hay muchas excavaciones neolticas, que se remontan a 5.000-7.000 aos atrs. Las que se datan hace 7.000 aos parecen ser pre-patriarcales. Son del principio del perodo de la domesticacin de los animales y la agricultura. Han encontrado crculos de piedras que son calendarios de las estaciones, que reconocen y celebran la vida. Los sitios que datan de un par de miles de aos ms tarde eran tumbas de los lderes masculinos y en ellas han encontrado armas. Es en este perodo cuando nuestras culturas pasaron de ser sociedades en gran medida pacficas a ser sociedades basadas en la guerra y la agresin; cuando los hombres tuvieron que, o bien armarse para defenderse de otros hombres, o bien usar esas armas para atacar y agrandar sus territorios. 8.000 aos hacia atrs no es tanto tiempo en trminos de historia de la humanidad. Cuando pensamos en la relacin entre la violencia y el patriarcado, entendemos que desde el principio fue la sociedad la que moviliz la violencia de los hombres. Y segn se fueron desarrollando los Estados ms tarde, estas sociedades estado entrenaban a grupos de hombres para ser guerreros, para luchar.

Nuestra novela examina el impacto de la guerra en los soldados que combaten, pero tambin sobre la sociedad que libra esas guerras; cmo estas guerras, a medio mundo de distancia, realmente afectan a nuestras propias culturas, las elecciones que hacemos, nuestras ideas sobre nosotros mismos, lo que entendemos por seguridad. Creo que esos efectos son profundos. Lo podemos ver con mucha claridad. Que tantas personas hayan aceptado una reduccin drstica de las libertades civiles en sus propios pases en nombre de una supuesta seguridad, a pesar de que no nos hace ms seguros, de alguna manera nos hace ms vulnerables.

El proyecto del patriarcado no slo ha sido un proyecto de dominacin del hombre sobre la mujer, sino de dominacin de unos hombres sobre otros. Y, por supuesto, de la dominacin del hombre sobre la naturaleza. Cuando pensamos en la guerra y la paz, o en la destruccin del medio ambiente, todo ello es parte del proyecto patriarcal: controlar el medio ambiente, controlar la naturaleza, controlar a las mujeres, controlar a otros hombres, y el control de uno mismo y su propia vida emocional.

El reto feminista al patriarcado es tan profundo, que a medida que los hombres se unen a la tarea, llegamos a las races de toda una serie de problemas y cuestiones vitales en nuestra sociedad.


Fuente:http://emakunde.blog.euskadi.eus/2015/11/michael-kaufman-el-problema-son-los-hombres-sino-las-estructuras-e-ideologias-del-patriarcado/



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