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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2018

Lula y la poltica brasilea

Elaine Tavares
Rebelin


Lula est encarcelado en Curitiba. Y el caso de pago de sobornos por el que est siendo procesado an no fue juzgado en firme. l fue condenado en segunda instancia y, segn una multitud de abogados, no tendra que estar preso. Varios otros casos de personas juzgadas en segunda instancia fueron resueltos con habeas corpus hasta juicio en firme. Lula no. l es la cabeza de la hidra petista que necesita quedar expuesta como diciendo: el juego se acab, no se aventuren, ya est. No habr ms conciliacin de clase y ni concesin de poder a alguien mnimamente identificado con los trabajadores. Aunque no represente ms propuestas de transformacin radical.

En todo caso, salvo algn cambio "csmico", el deber cumplir todos los aos de prisin imputados. Y, posiblemente slo despus de eso, los eminentes jueces juzgarn en sentencia firme. Tal vez decidan que no hay ninguna prueba que determine la posesin de la propiedad. Pero eso no importa. Lo que importa es que quede atrapado. Y durante mucho tiempo. Esto ser ejemplar.

Y, para eso, tampoco basta la prisin. El judicial brasileo quiere mucho ms. Necesita ver al ciudadano Lula en el suelo, aplastado.

El juez de Curitiba, en primera instancia, haba condenado a Lula a nueve aos y seis meses de prisin y al pago de una multa por valor de 669 mil reales. Al pasar por el TRF de la 4 regin, en segunda instancia, Lula vio la pena aumentada a 12 aos. Y la multa tambin se duplic. Pas de los 669 mil a un milln y 14 mil reales. El TRF decidi aplicar el valor mximo permitido. Y otros reos en la misma accin, como Lo Pinheiro, ex presidente de OAS, y Agenor Franklin, tambin director de OAS, en la segunda instancia vieron como sus penas y sus multas eran substancialmente reducidas.

Ahora, en el mes de agosto, despus de estar amargando la prisin, otra jueza de Curitiba, Carolina Lebbos, decidi que Lula deber pagar una multa por reparacin de daos y costos procesales en el mismo proceso del trplex, de 31 millones de reales.

Siendo as, en total, el ex presidente tendr que pagar 32 millones de reales por el proceso referente a un crimen que, hasta prueba en contra, no cometi. Una situacin jurdica que, en opinin de muchos estudiosos del Derecho, es absolutamente surrealista.

Pero, a pesar de todas estas circunstancias, el ex presidente, as como su partido, el PT, ha insistido en recurrir a ese mismo poder judicial que lo encierra. Reiteradas veces, interponen nuevas apelaciones buscando en las mismas condiciones que se dan a otros acusados. Segn los dirigentes del partido, la lgica es mostrar a la poblacin que la prisin de Lula es poltica. Otros polticos, como Acio Neves -que dijo en grabacin de propia voz que podra matar a quien pudiera delatarlo- o Geddel -cogido con maletas llenas de reales de propina-, fueron declarados inocentes porque no existen pruebas contundentes contra ellos, por qu entonces Lula est encarcelado? Si todas las pruebas contra l en el proceso del trplex son circunstanciales, qu podra llevar a una presuncin de inocencia, cmo mantenerlo preso? Estos cuestionamientos se someten a la poblacin, que elabora su propio juicio.

Mientras todo ese escenario kafkiano se va descortinando, la estrategia petista es de mantener la militancia viva con el cotidiano saludo al ex presidente en Curitiba. Todas las maanas y al final de tarde, un grupo se acerca a la sede de la Polica Federal y da los buenos das y las buenas noches a Lula. Esa rutina ha dejado el PT en evidencia en los medios y en las redes sociales, manteniendo el nombre de Lula en el imaginario popular y fortaleciendo su nombre para la disputa en las elecciones presidenciales.

Tanto es as que la decisin de Lula de no concurrir solo se produjo hace unos das, a poco ms de 20 das de las elecciones. Hasta entonces, la tatica era mantener el nombre de Lula en la cabeza de las gentes, para movilizar an ms la militancia. Cuando todos los recursos estuviesen agotados, siempre apuntando para la parcialidad del judicial, el nombre de Haddad ya estara muy bien colado al de Lula. Ese era el plan.

Ahora, a partir de esa semana, el partido va a conocer el resultado de la estrategia montada. La expectativa es que Lula consiga, con la fuerza de su personalidad carismtica, transferir los votos a Haddad. Pero la coyuntura, con el ataque al candidato del ultraliberalismo, Jair Bolsonaro, puede alterar el camino petista.

Con el atentado, Bolsonaro creci. Los partidarios del candidato de la derecha hacen barbaridades en las redes sociales, divulgando noticias falsas, ligando el atentado al PT o a la izquierda. Un senador de la repblica, Magno Malta, ligado a la iglesia evanglica, divulg en su perfil de Facebook una foto adulterada, con la cara del agresor del Bolsonaro en un mitin de Lula. La manipulacin de la foto es grosera, pero aun as el senador la disemin por la red, dando al PT la autora del ataque. Otro pastor, de fama nacional, divulg en Twiter que la ex presidenta Dilma haba mandado matar a Bolsonaro. Y no pasa nada, nada sucedi con ellos.

La subida de Bolsonaro sacudi las aguas de la eleccin. En las encuestas l est en primer lugar y la propuesta del voto pragmtico ya aparece con fuerza. Los brasileos hacen clculos para ver quin podra tener ms posibilidades de vencer al candidato reaccionario. Con eso, crecen los electores de Ciro Gomes, que no forma parte de la tradicin petucana (PT / PSDB). Sera una tercera va. Pesa en contra de l el hecho de que su candidata a vice presidente est vinculada al agronegocio de manera visceral, habiendo ya recibido de los indgenas brasileos el ttulo de reina de la motosierra, en alusin a la deforestacin provocada por el latifundio. Guilherme Boulos, el elegido por el PSOL para ser una fuerza de izquierda, no ha movilizado a la gente, quedando mucho ms tiempo en el apoyo a la estrategia petista que en su propia campaa. Y el PSTU, adems de tener una propuesta de gobierno bastante radical, es evaluado en la izquierda tambin por su prctica cotidiana y por posiciones tomadas con relacin a Venezuela e Siria, que fueran totalmente equivocadas. Por afuera corre Geraldo Alkmin, candidato del PSBD, sin carisma, inexpresivo, pero que puede recibir el apoyo da la clase dominante si la situacin con Bolsonaro se complicase y pudiese llegar a perder el primer lugar.

As que el rumbo de la eleccin todava es incierto. En esos 20 das que faltan, an correr mucha agua bajo la rueda del molino. La poltica brasilea es una montaa rusa, resta saber si est desgobernada o si se va a mantener en los carriles, aunque con sustos controlados.
 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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