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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2018

La heurstica de la crisis econmica en el neoliberalismo

Pablo Dvalos
Rebelin


El concepto de crisis econmica ha suscitado un amplio y profundo debate en la economa. Se reconoce a Marx y Keynes como los principales tericos de la crisis del sistema capitalista, mientras que se le critica al pensamiento econmico dominante su incapacidad de reconocer a la crisis econmica como inherente al sistema. Sin embargo, la emergencia, consolidacin y radicalizacin del neoliberalismo a escala mundial, obligan a repensar la nocin de crisis econmica desde otra perspectiva.

Se trata de una discusin que se aleja de las coordenadas de la economa para inscribirse directamente en aquellas de la poltica. En efecto, el neoliberalismo ha provocado cambios tan importantes en el capitalismo mundial, que es necesaria una nueva visin sobre la crisis econmica que salga del mbito acadmico para formar parte del debate poltico.

Si en primera instancia se pensaba en la crisis econmica como una anomala o disfuncionalidad del sistema capitalista, las derivas del shock econmico sitan a la crisis econmica en otro nivel: aquel que desencadena las condiciones de posibilidad para la imposicin radical de las transformaciones neoliberales. En efecto, habra sido muy difcil que las polticas de ajuste y estabilizacin macroeconmica, o su correlato en las polticas de austeridad fiscal, que se impusieron y se imponen a rajatabla en varios pases de Amrica Latina, frica y Europa, tengan el consenso social necesario sin un requisito previo de crisis econmica.

Empero, es necesaria una reflexin que site a la nocin de crisis econmica no tanto como el expediente estratgico que posibilita la transicin de un modelo de economa hacia otro, sino como parte de una gran transformacin global en la cual la crisis pasa de convertirse de evento desencadenante a fenmeno estructural.

Esa gran transformacin afecta los contenidos de la poltica, las formas de la democracia, las dinmicas de los Estados modernos y los patrones que definen la acumulacin a escala mundial. Todos ellos, de una u otra manera, convergen hacia a la crisis como el ncleo central desde el cual se genera la fuerza gravitacional necesaria para que el mundo gire alrededor del neoliberalismo y sus transformaciones.

Para desarticular al Estado de Bienestar construido luego de la ltima posguerra y, al mismo tiempo, permitir la consolidacin del neoliberalismo, es necesario que la sociedad legitime esa desarticulacin y que, adems, se cree un consenso alrededor de la nocin de mercado como el eje de articulacin de las relaciones sociales y los marcos institucionales, en ese sentido, la nocin de crisis es fundamental para conseguirlo, porque permite la convergencia de varias dimensiones de tipo poltico, ideolgico, econmico e institucional hacia el neoliberalismo.

De esta forma, y a contrapunto de la creencia del sentido comn que piensa que la crisis econmica representa los equvocos del sistema y los sntomas de su decadencia, en realidad, el sistema capitalista, y en particular el neoliberalismo, ahora necesitan de la crisis para garantizar su propia existencia.

Si no existe la crisis es necesario crearla, porque gracias a ella se puede abrir el espacio poltico necesario para que puedan operar en el interior de la sociedad los mecanismos de mercado como reguladores sociales y polticos.

No obstante, hay que precisar que cuando se menciona al mercado desde el discurso neoliberal, no se hace referencia solamente a los procesos de compra-venta, o definicin de precios, o de equilibrios entre oferta y demanda, sino que se pretende ir ms all: el mercado, en la visin neoliberal, es una categora poltica ms que econmica. El mercado se convierte en el espacio desde el cual se transita de la regulacin econmica de la sociedad hacia su regulacin poltica y, por tanto, de sus relaciones de poder.

Desde una estricta visin econmica, el mercado puede ser visto como el espacio que permite el encuentro entre la oferta y la demanda a travs de la lgica de los precios, pero desde una visin poltica, el mercado es el espacio que regula al conjunto de la sociedad y define el marco y las formas de sus relaciones de poder.

Se trata de un cambio de perspectiva importante porque desde el discurso neoliberal, esto implica que todos los procesos y mecanismos que regulaban a la sociedad y que se definan desde la poltica y el Estado moderno, ahora deben articularse y definirse en funcin del mercado como el espacio desde el cual se estructuran las relaciones y luchas de poder.

Por ello, desde el enfoque neoliberal, la oposicin Estado/mercado no es econmica sino poltica. En efecto, no pueden oponerse fenmenos sociales que tienen estructuras y dinmicas diferentes, a condicin que puedan ser inscritos dentro de la misma lgica.

Al oponer Estado y mercado, el neoliberalismo utiliza un concepto con una fuerte significacin tica y una deriva axiomtica, como aquel de la libertad individual, para inscribir la nocin de mercado en el interior de la esfera de la poltica y convertirlo, de esta manera, en un concepto poltico. As, su apelacin a la libertad individual es puramente estratgica, porque le permite desprender a la categora de mercado de sus prosaicas referencias al inters individual y transformarlo en un deber-ser social.

Solo desde la esfera de la poltica, el mercado puede disputar sentidos de sociedad al Estado que, en cambio es, por definicin, un concepto poltico. Si el mercado se convierte en un concepto poltico, la oposicin entre dos conceptos polticos y aparentemente antitticos (Estado y mercado), no es de irreductibilidad, es decir, no implica o el uno o el otro; sino de coexistencia en disputa, en el que el uno subsiste a condicin que el otro se pliegue al interior de sus propios requerimientos.

En otros trminos, aquello que est en disputa en el neoliberalismo es la legtima capacidad poltica que tiene el Estado de regular a toda la sociedad. El mercado ahora reclama para s esa capacidad poltica de regulacin social, pero necesita mantener la violencia del Estado para ejercerla. El neoliberalismo no prescinde del Estado sino que lo subsume.

En efecto, en el neoliberalismo no hay oposicin real entre el mercado y Estado, sino el pliegue de la capacidad poltica de regulacin social del Estado, dentro de los mecanismos del mercado, con la vigencia plena de la violencia moderna del Estado. As, quien controla al mercado, controla la poltica y, por tanto, la sociedad. Quien sale de las coordenadas del mercado puede ser reinscrito a su interior gracias, precisamente, a la violencia del Estado.

Sin embargo, para realizar esta tarea es necesario que la sociedad y los diferentes sectores sociales que siempre han visto y han situado dentro del Estado la resolucin de sus conflictos y la defensa de sus intereses, ahora resignen esa praxis y reconozcan la legitimidad poltica del mercado como el espacio en el cual se resuelvan esos conflictos polticos y esas luchas sociales.

Un proceso de esas caractersticas no puede ser asumido sin violencia social, porque muchos sectores sociales consideran que, a pesar de todo lo que pueda decirse sobre el Estado, es la esfera poltica la que de alguna manera les ha permitido defender mejor sus intereses, y porque, en conformidad con el discurso del liberalismo clsico, el Estado representaba el inters general.

En consecuencia, para que esos sectores sociales se alienen de sus tradicionales mecanismos y procesos de regulacin social, es necesario destruir esos mecanismos, es necesario alienar a la sociedad de la poltica, es necesario crear una cesura radical entre la sociedad y su propio Estado. De la misma manera que el obrero no se reconoce en la mercanca que l mismo ha creado, as la sociedad, en el discurso neoliberal, debe alienarse del Estado que es su propia creacin. La sociedad debe mirar al Estado como al Leviatn, como al Ogro Filantrpico, como un espejo esquivo que se niega a devolver su reflejo.

Para producir esa cesura y esa alienacin es necesario crear un acontecimiento de ruptura de la sociedad consigo mismo. Es ah donde cabe la crisis econmica y la violencia de su rol heurstico.

En ese sentido, las crisis econmicas siempre son dispositivos polticos, aunque aparezcan como fenmenos econmicos. En efecto, la crisis econmica permite la desarticulacin de los procesos polticos que definan y estructuraban la regulacin social y que estaban contenidos en el Estado.

En un escenario de crisis econmica, la sociedad se siente amenazada por algo que la rebasa y ante lo cual no tiene respuestas ni capacidad de maniobra. La crisis econmica, aparece como un hecho creado desde fuera de la sociedad y por fuerzas de mercado que la sociedad no puede controlar y, ni siquiera, reconocer. Esas fuerzas de mercado que desencadenan la crisis se convierten en un Godzilla que amenaza a todos y cada uno con su fuerza destructiva, y ante el cual casi no existen soluciones, sino la espera paciente que se aleje y remita En ese sentido, las crisis econmicas recuerdan mucho a las catstrofes naturales, y no es gratuito el hecho que el neoliberalismo haya utilizado a las catstrofes naturales como parte de su heurstica de la crisis econmica.

A pesar de que la economa forma parte de la sociedad y los seres humanos la crean y la recrean cotidianamente, durante las crisis econmicas, la economa se convierte en una potencia extraa, amenazante y, lo ms paradjico de todo, en un evento in-humano.

Ante circunstancias tan dramticas y desesperadas, la sociedad siente que los tradicionales mecanismos por los cuales se regulaba la produccin, la distribucin de la riqueza, y las relaciones de poder, estn desfasados y no pueden, al menos en esos momentos, devolverle a la sociedad la confianza en sus propias capacidades. Si la crisis aparece como el designio de un dios numinoso y producto de la Ira Dei, como fuerzas desencadenadas de un mercado al que nadie puede controlar, entonces para restablecer la calma es necesario recapitular y ceder a esos numinosos designios.

Mientras ms profunda, ms grave y ms radical sea la crisis, ms sacrificios debe realizar la sociedad para conjurarla. En circunstancias normales, la sociedad no va a permitir que muchos marcos institucionales que le sirvieron para defenderse a s misma, por ejemplo las ayudas sociales a los ms pobres, o los planes de proteccin a los jubilados, o a los nios, o a las mujeres en situacin de violencia, o los derechos de los trabajadores, se desarticulen. Pero cuando la crisis econmica se ha desencadenado, es la existencia misma de la sociedad la que est en juego y sta apela a negociar aquello que antes era innegociable. El rol heurstico de la crisis es potente porque las causas que la desencadenan nunca coinciden con aquellas que la remiten.

El neoliberalismo aprendi bastante bien ese rol heurstico que tienen las crisis econmicas. El neoliberalismo comprendi que de la misma forma que Roosevelt utiliz la crisis econmica de 1929 para negociar el New Deal y construir el Estado de Bienestar, ellos podan hacerlo pero en sentido contrario. La historia les enseara que no solo que se pueden aprovechar polticamente las crisis, sino que tambin pueden ser provocadas en beneficio propio.

Existe un catlogo extenso de crisis econmicas desencadenadas y provocadas desde que se impusieron las ideas neoliberales como ideas regulatorias del capitalismo. En ese catlogo, el neoliberalismo tiene en sus activos el apoyo a regmenes fascistas y genocidas como las dictaduras de los aos setenta del Cono Sur de Amrica Latina, o el rgimen de Suharto en Indonesia; o las crisis econmicas de Grecia, EEUU, entre otras, que se suscitaron en la primera dcada del siglo XXI. Para el neoliberalismo, las vctimas de sus polticas podan ser comprendidas como daos colaterales.

El neoliberalismo necesita de las crisis econmica. Ellas se convierten en el umbral necesario para su trnsito de la economa hacia la poltica y hacia el control de la sociedad. Sin la crisis econmicas, las sociedades tienen posibilidades de defenderse y el neoliberalismo tendra pocas oportunidades de aplicarse, por ello el neoliberalismo se constituye en la teora y en la praxis de la crisis permanente.

Todo su discurso est inscrito desde las coordenadas de la crisis: austeridad fiscal, ajuste econmico, polticas de estabilizacin, desregulacin, privatizacin, apertura, competitividad, supervit fiscal, en fin, son conceptos cuya articulacin epistemolgica y pertinencia normativa solo caben y se explican desde la nocin de crisis. Fuera de este marco terico que tiene como referencia a la crisis, son conceptos y nociones con pocas posibilidades tericas y prcticas.

La crisis econmica como heurstica de la gran transformacin neoliberal implica una nueva conceptualizacin, porque ahora la crisis econmica no expresa una disfuncionalidad del sistema sino una necesidad poltica. Cuando se requiere disciplinar a la sociedad y encajarla en el interior de las coordenadas neoliberales, el expediente de la crisis econmica es infalible.

Gracias a la crisis econmica, se puede flexibilizar el trabajo sin la resistencia activa de los sindicatos. Gracias a la crisis econmica se puede radicalizar la austeridad, sin movilizacin social que la cuestione. Gracias a la crisis econmica se puede eliminar cualquier traba jurdica, social, poltica o institucional que obstaculice a las corporaciones transnacionales. Se puede tambin devaluar la moneda, recortar gasto fiscal para sectores sociales, eliminar subsidios sociales, restringir el acceso al empleo pblico, desmantelar el proteccionismo, en fin, todas las polticas que forman parte de la austeridad fiscal.

La gran transformacin del capitalismo que est provocando el neoliberalismo tiene a la crisis econmica como elemento central. Los tericos del neoliberalismo, en el fondo son tericos de la crisis permanente. As, referirnos a la crisis del sistema implica entrar de lleno en los marcos tericos de la episteme neoliberal y legitimar involuntariamente sus prescripciones.

Quiz por ello, sea necesario otro marco terico para definir lo que es la crisis. Quiz en su momento aquellas explicaciones que daban cuenta de la sobreproduccin del sistema y de la insuficiencia de la demanda efectiva, an sean pertinentes para comprender la dinmica interna del capitalismo, pero al parecer son insuficientes para entender la economa poltica del neoliberalismo y las transformaciones histricas que provoca.

Desde una visin de economa poltica del neoliberalismo, quiz sea necesario esbozar una nueva hiptesis, cuyos alcances y repercusiones tericas y prcticas tendran que ser desarrolladas y que podran ayudarnos a comprender y situar de manera ms coherente las dinmicas internas del capitalismo tardo; la hiptesis que las crisis econmicas, al menos desde el horizonte conceptual y analtico en el que las habamos situado y comprendido, en realidad, no existen.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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