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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2018

Italia
Todos los gatos son pardos?

Hctor Illueca, Manolo Monereo y Julio Anguita
Cuarto Poder


Hemos aprendido mucho y seguimos aprendiendo de la polmica que ha generado nuestro artculo sobre el Decreto Dignidad. Lo primero, la tirana de lo polticamente correcto: una coincidencia amplia y consistente entre la extrema izquierda y los apstoles del neoliberalismo. Los dos dicen lo mismo, descalifican de la misma forma y definen al actual gobierno italiano en trminos similares. Las lites neoliberales europeas y algunos intelectuales de izquierda amalgamados en una extraa convergencia. Lo segundo que hemos observado es algo muy tpico de nuestra cultura poltica: la banalizacin del fascismo. La poltica como espectculo cotidiano y vacuo. Cuando todo es fascismo, nada lo es, y se pierde la sustancia de lo que fue y significa la dictadura terrorista del capital monopolista. Verdad es que de noche todos los gatos son pardos, pero no es de noche, sino de da, y el que no vea la realidad es porque est ciego o no quiere verla.

Vayamos por partes. Amn de algn libelo que no merece mayor comentario, nuestro texto ha suscitado numerosas respuestas y reacciones que nos han hecho pensar. Permtasenos destacar entre ellas los escritos publicados por Enric Juliana (Atraccin fatal), Esteban Hernndez (La izquierda: opcin B), Miguel Urbn y Brais Fernndez (Decreto dignidad: Fascismo en Italia? Una respuesta) y Alberto Tena y Giuseppe Quaresma (Pensar Italia). En general, se nos critica haber realizado un anlisis descontextualizado del Decreto Dignidad, obviando las dems polticas del gobierno italiano, especialmente en materia de inmigracin. Desde su punto de vista, y citamos literalmente a Urbn y Fernndez, es fundamental para comprender la poltica econmica y social de un gobierno analizar el conjunto de su deriva, no presentar de forma aislada y parcial una medida. Tambin hay otras crticas, pero nos parecen secundarias y estn subordinadas a esta idea principal.

Pues bien, no es verdad que nuestro texto descontextualice el Decreto Dignidad, como si fuera una norma a-histrica. Al contrario, nuestro anlisis parte de la evolucin histrica de la legislacin laboral italiana, caracterizada por la desregulacin progresiva del mercado de trabajo desde hace ms de tres dcadas. Es precisamente esta evolucin, culminada con la reforma de Renzi, la que nos permite percibir los cambios introducidos por el Decreto, as como sus limitaciones. Por cierto, tampoco es verdad que nuestro texto infle y celebre el alcance de la norma, como afirman Urbn y Fernndez. Partiendo de su importancia objetiva, sealamos hasta en dos ocasiones que el Decreto Dignidad nos parece insuficiente y que abogamos por reformas mucho ms profundas. Ahora bien, de momento el gobierno italiano es el nico que ha desarrollado la Resolucin del Parlamento Europeo sobre la lucha contra la precariedad laboral, aprobada el 31 de mayo. Qu va a hacer el gobierno espaol? Qu harn los dems gobiernos europeos?

Pero no slo eso. El contexto es importante, claro que lo es. Sin embargo, parece que nuestros crticos ven la paja en el ojo ajeno sin percatarse de la viga en el propio. Sorprende que ninguno de ellos se detenga a analizar el enfrentamiento que el gobierno italiano mantiene con la Unin Europea (UE). Verdaderamente asombra que su descripcin de la poltica italiana no preste atencin alguna a lo que Juliana denomina el momento Europa. Desde las pasadas elecciones del 4 de marzo, Italia es un pueblo bajo el fuego, sealado por la UE y acosado por los mercados. El programa giallo-verde ha despertado la hostilidad del poder financiero y su avanzadilla de Bruselas. Tiene esto algn significado para nuestros crticos? No les parece importante el contexto europeo? Por qu este silencio? Estas cuestiones merecen un debate sin descalificaciones ni esquematismos basados en discursos con plantilla. Veamos algunos datos.

El 28 de mayo de 2018 se produjo un acontecimiento inslito. La Lega y el Movimiento 5 Estrellas (M5E) propusieron a Mattarella, presidente de la Repblica de Italia, el nombramiento como ministro de Economa de Paolo Savona, un economista euroescptico de 81 aos. Sin embargo, obedeciendo rdenes de Bruselas, Mattarella se neg a firmar el nombramiento, provocando una grave crisis institucional. Todava no haban pasado dos das cuando el comisario europeo de Presupuestos, el alemn Gnther Oettinger, pidi a los mercados que enviasen una seal para no permitir que los populistas de izquierdas y derechas tengan responsabilidades de gobierno. Oettinger trataba de desestabilizar al gobierno italiano desencadenando un pnico burstil y una escalada de la prima de riesgo, lo que efectivamente logr en las semanas siguientes: desde entonces, Italia ha estado en el punto de mira de los mercados, que han desplegado un ataque especulativo orientado a derrocar al gobierno. Es seguro que el pueblo italiano capt perfectamente el mensaje: la UE no slo es contraria a la justicia social y a cualquier poltica econmica sensata; la UE es enemiga de la democracia.

La actual fase de la poltica italiana slo puede comprenderse en el marco del enfrentamiento que el gobierno nacional mantiene con Bruselas. Reducir esto, como hacen Urbn y Fernndez, a una simple disputa entre sectores de las clases dominantes, es decir, a una batalla por cmo gestionar el neoliberalismo, significa ignorar aspectos esenciales de la actual situacin poltica. Afirmar, como hacen Tena y Quaresma, que en Italia ha emergido un nuevo bloque histrico y que dentro de ese bloque hay un arco ideolgico complejo y abierto, resulta ms interesante desde un punto de vista poltico, pero es todava insuficiente. De hecho, la alianza entre La Lega y el M5E se apoya en dos bloques diferentes y contradictorios: por un lado, la base social de La Lega, radicada fundamentalmente en el norte y formada por pequeos y medianos empresarios golpeados por la globalizacin, con apoyos importantes en las capas superiores de la fuerza laboral; por otro, la base social del M5E, concentrada en el sur y centro del pas e integrada por las clases subalternas y estratos medios empobrecidos. Estamos, por tanto, ante una gran alianza poltico-social que expresa la ira acumulada por la gestin neoliberal de la crisis, una rebelin ya inocultable de los humillados y ofendidos por las polticas de la UE.

El reparto de roles en el gobierno italiano refleja la complejidad de su base social: mientras el M5E muestra una mayor vocacin social impulsando medidas como el Decreto Dignidad, La Lega postula una poltica fiscal a la medida de los sectores que constituyen su base electoral. Hay, por supuesto, divergencias y contradicciones, como la poltica migratoria de Matteo Salvini o, ms recientemente, la nacionalizacin de las autopistas, convertida en una demanda democrtica tras el derrumbe del puente Morandi. Lo cierto es que el gobierno giallo-verde es un espacio en disputa que no puede eludir concesiones importantes a las clases populares y trabajadoras. Por eso hay que prestar atencin a medidas como el Decreto Dignidad, constatando sus limitaciones, s, pero tambin sus avances en un contexto complejo y absolutamente imprevisible. Englobarlo todo bajo la etiqueta de fascismo, como algunos han hecho estos das, puede ser ms cmodo para evitar cierta fatiga intelectual, pero nada aporta al conocimiento de la realidad.

Qu est pasando en Italia? A la vista de lo que llevamos dicho, no parece muy difcil de entender. Lo que emergi en las elecciones del 4 de marzo es una autntica rebelin popular contra la UE, similar a la que se produjo en Gran Bretaa con el brexit. Una rebelin muy parecida a las que tuvieron lugar en otros pases europeos como Francia, Holanda o Grecia, donde sucesivos referndums rechazaron sin ambages el diktat de Bruselas. Ya no es posible ocultar que detrs del gobierno italiano hay un ejrcito de perdedores que salieron con los huesos rotos de la globalizacin y las polticas de austeridad europeas. Lo ms fcil es decir, como se escucha a menudo, que se trata de trabajadores atrasados, incapaces de entender los sacrificios que exige el neoliberalismo cosmopolita. O mejor an, tacharlos de racistas y fascistas, renunciando a explicar los fenmenos polticos que acontecen en la UE. Qu desprecio a las mayoras sociales! Qu elitismo intelectual!

Deca Walter Benjamin que el ascenso del fascismo es la consecuencia de una revolucin frustrada. Los autores de este artculo no tenemos ninguna simpata por Matteo Salvini, pero creemos que su ascenso, y el de otras figuras afines en varios pases europeos, no es ms que un reflejo del fracaso de la izquierda. La demostracin de su incapacidad para canalizar las energas de cambio latentes en la sociedad. La prueba que atestigua la decadencia de una izquierda que se hizo neoliberal y ya no es capaz de entender a su pueblo. Se acab el tiempo del europesmo ingenuo y evanescente. Se acab el tiempo de ms Europa. La clave, se quiera o no, es la contradiccin cada vez ms fuerte entre los partidarios de la globalizacin neoliberal y aquellos que, con ms o menos conciencia, defienden la soberana popular y la independencia nacional y apuestan por la proteccin, la seguridad y el futuro de las clases trabajadoras.


Fuente: https://www.cuartopoder.es/ideas/2018/09/14/anguita-monereo-decreto-dignidad-italia/



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