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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2018

Quines pueden esperar?

Antonia Garca Castro
Rebelin


Retomo ac un planteamiento de Carlos Debiasi, periodista argentino, radicado en Pars. Operacin ciudad muerta. Se trataba de una invitacin a considerar otras formas de lucha. En particular otras formas de parar, en un escenario conflictivo donde la represin puede ser brutal. La idea era salvar vidas, que lo que muera sea la actividad, no las personas. No los trabajadores. No los chicos. No las maestras y los maestros conscientes de sus responsabilidades, generosos en sus acciones. Especficamente, se apuntaba a un tipo de paro: organizado, masivo y este es el punto puertas adentro; nadie en las calles; ningn cuerpo que detener, golpear, maltratar. Denunciar y poner a salvo. Un tipo de accin capaz de incorporar un silencio sostenido y radical, en una actividad no sectorial que apunte al centro. A la compra-venta del pas. A la compra-venta en el pas. Un paro general sin fotos o donde las nicas fotos mostraran eso, las calles desiertas, una ciudad muerta. Un panorama angustiante para visitas, turistas, inversores, que podra impactar al periodismo internacional y a otros observadores extranjeros (entre los cuales, algunos interlocutores privilegiados de este gobierno).

La invitacin es doble. No solo se trata de imaginar una accin sino de repensar, ms all, si podemos seguir aplicando en Argentina (en Chile, en Francia, donde sea que corresponda) antiguas modalidades de lucha frente a un rgimen poltico en gestacin. Un rgimen poltico que recoge de ac y de all y que, estando del lado de la dictadura, tiene la formalidad de la democracia. Incluyendo la formalidad que consiste en tolerar reclamos, marchas, paros, nuevas marchas, nuevos paros, asestando su brutalidad de manera particularmente cnica y cruel. Un rgimen poltico que pareciera estar en continuidad con lo ya padecido y que en otros aspectos innova, y por lo mismo, confunde, neutraliza y la obra de destruccin sigue su curso da a da.

Si las formas que tenemos de expresar nuestros rechazos (rara vez nuestras propuestas) no estn dando resultados, no es posible incorporar otras? Pensar otras? Quines pueden, hoy, esperar? No es la espera, la capacidad de espera, lo que distingue hoy, en Argentina, los diversos grupos que conforman esta sociedad? No es la mayor o menor capacidad de espera lo que me define como pobre, como rico, como clase media, como marginal? Y dentro de cada grupo, como dominante o dominado? Pero tambin, quines pueden sostener una lucha prolongada en las calles? Quines pierden en esa lucha? Quines pueden verse beneficiados? Porque si bien todos o casi todos exceptuando la minora de privilegiados sufren las polticas de ajuste no todos las sufren por igual.

Estas son algunas de las preguntas o reflexiones que uno poda hacerse hoy, jueves 13 de septiembre, frente al Congreso, en el marco del paro docente.

Por momentos, haba un impresionante contraste entre el tono de los oradores y lo que se vea ah, al lado, al frente, detrs, por encima, en las rejas del Congreso. Muchas fotos. Muchas selfies. Sonrisas. Risas. Alguna caricatura de Macri. Nuevas fotos. Puestos de venta. Todo un merchandising me cuesta escribir la palabra (infaltable iconografa del Che, Mafalda, y otros que duele nombrar) a disposicin de rebeldes (antiguamente los trminos eran incompatibles). El arcoris de los pauelos que expresan preferencias, diferencias compatibles. Sin embargo, fue el sentido de varios discursos, lo que se busca es la unidad. No era fcil escuchar. Por el bombo Los bombos. En mi calidad de extranjera, pens: ser que no interesa lo que dicen? Ser que no esperan (los del bombo, y otros que parecan sostener conversaciones ajenas al discurso pronunciado) nada nuevo? Sin embargo, hubo fuertes aplausos. Y entre las risas, rostros serios. Tambin rostros devastados por el dolor.

Quizs haya tambin una cuestin generacional, quizs la conciencia de una eterna genealoga de luchas violentamente sancionadas de generacin en generacin, nos vuelva ms severos incluso a los que tambin creemos que se puede y es necesario luchar con alegra. Pero no como eslogan. No frente a cualquier situacin. No cuando la imagen que se impuso en los diarios que todava leemos es la de un cuerpo torturado.

Frente a la invitacin del ltimo orador a mantener la lucha, a sostenerla en el tiempo, tambin era lcito preguntarse si uno se va a jubilar de manifestante. Si lo nico que nos queda es la calle. La calle donde uno se inici a la vida poltica en dcadas pasadas, la calle donde los padres se iniciaron a la vida poltica, la calle donde los abuelos, donde los bisabuelos incluso, lucharon y algunos perdieron la vida, en pocas remotas donde no haba tantos representantes ni tantos representados. En pocas donde las cosas se tomaban literalmente a pecho y donde a nadie se le hubiera ocurrido sacarse fotos, en un lugar donde tambin estamos denunciado que la tortura ha vuelto a la Argentina a cara descubierta. Repito: la tortura ha vuelto a la Argentina a cara descubierta. Lo supimos anoche. Se denunci de todas las maneras posibles y el pas no se detuvo.

Desde las altas esferas polticas, pasando por todos los estamentos intermedios, del oficialismo y de la oposicin, de cara tambin a los que no tienen la poltica como profesin, quines cuentan con tiempo? Quines pueden esperar? Qu ms tiene que ocurrir para que el pas se detenga? Para que el rechazo sea total. Para desarrollar formas eficaces de lucha contra esta dictadura, compatible con los protocolos de la democracia. Formas de lucha capaces de desarticular los mecanismos especficos con que nos aplastan y de preservar la integridad fsica de los luchadores.

No se trata de replantearse estas y otras cuestiones con fines derrotistas, desde luego, sino de considerar que si la sociedad justa e igualitaria que decimos defender, permanece como utopa, es sin duda porque el adversario es canalla y poderoso pero tambin porque algo estamos haciendo mal.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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