Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-09-2018

Cmo la crisis de Lehman Brothers cambi el mundo y nos ha hecho ms pobres

Diego Herranz
Pblico

La "exuberancia irracional" del capitalismo no tiene lmites. Diez aos despus del estallido de la crisis financiera, el peligro de una nueva rplica sigue latente. Con el agravante de que la brecha entre ricos y pobres se ha ensanchado hasta lmites insostenibles y la clase media brilla, an, por su ausencia.


Un corredor de bolsa mientras se sienta en el edificio de la Bolsa de Nueva York (NYSE, segn sus siglas en ingls), el 15 de septiembre de 2008, el da de la quiebra del banco de inversin Lehman Brothers. EFE/ Peter Foley

Un corredor de bolsa se sienta en el edificio de la Bolsa de Nueva York (NYSE, segn sus siglas en ingls), el 15 de septiembre de 2008, el da de la quiebra del banco de inversin Lehman Brothers. EFE/ Peter Foley

 

La primera lectura que se puede extraer diez aos despus del 15-S de 2008 (cuando en EEUU, la mayor potencia capitalista, decidi nacionalizar el banco de inversin Lehman Brothers y, casi al unsono, las autoridades monetarias de Rusia, cuna y estandarte del comunismo, interrumpa las negociaciones de la Bolsa de Mosc ante la cada libre de los valores de sus cotizadas) es que la mayor convulsin que ha sacudido los mercados en la era moderna se podrarepetir. Es decir, que el armazn forjado para resguardarse de futuros tsunamis de extraordinaria magnitud como el de hace un decenio, presenta puntos dbiles de calibre. Y no pocas contradicciones sin resolver. Como las proclamas que exigan una tregua al capitalismo, un parntesis, para tratar de explicar por qu la Casa Blanca estatalizaba su banca y el Kremlin se apresuraba a salvar su mercado de capitales.

El nudo gordiano es que esta catarsis podra surgir de nuevo. Y de forma inminente. A juzgar por las voces inversoras que, desde Wall Street, vislumbran un clima burstil que recuerda los meses que precedieron al estallido de la crisis. Con sobresaltos inversores por la excesiva volatilidad de los mercados globales. Entonces, el epicentro tuvo un foco indiscutible: los insostenibles avales de liquidez de Fannie Mae y Freddie Mac, las inmobiliarias de EEUU que se hundieron con sus tristemente famosas hipotecas subprime y se llevaron por delante a bancos de inversin como el mencionado Lehman Brothers o Bear Stearns, por su alta exposicin crediticia en el mercado de la vivienda americano.

Las subprime se inyectaron a mansalva y endeudaron a familias (en especial a las de escasos recursos) , engatusadas por la permisividad prestamista de contratos que contenan clusulas abusivas por doquier y que ejercieron su virulencia con el estallido de la turbulencia, cuando los empleos desaparecieron y la disponibilidad monetaria de los hogares se torn en alarmantes nmeros rojos.

La fulminante cada de Fannie Mae y Freddie Mac contagi, en semanas, a bancos de inversin como Lehman Brothers, icono de la opulencia artificial de los aos de bonanza desenfrenada, y comerciales como el alemn Sachsen, o el Northern Rock britnico. Y, sin razn de continuidad, desencadenaron, con una urgencia y una virulencia inusitadas, una oleada de rescates bancarios y programas de estmulo econmico por todas las potencias industrializadas. No por casualidad, el tsunami haba sumergido, por vez primera en su historia, al conjunto de las economas del G-7 en una profunda recesin.

La sede del banco Lehman Brothers, en Nueva York, en una imagen de junio de 2008.. EFE/ Justin Lane  

La sede del banco Lehman Brothers, en Nueva York, en una imagen de junio de 2008. EFE/ Justin Lane

Diez aos despus, la "exuberancia irracional" de los mercados (como dira el que fuera presidente de la Reserva Federal de EEUU, Alan Greenspan) no ha llegado a los histricos rcords burstiles de 2008. Ni mucho menos. Ms bien al contrario, el ciclo de negocio surgido de la crisis ha dado muestra de fragilidad, pese al elevado dopaje proporcionado por las arcas pblicas (sobre todo, las de las naciones de rentas altas, las ms afectadas por este fenmeno) para costear las multibillonarias recapitalizaciones de las entidades financieras (en especial, las sistmicas, con dimensin global y, por tanto, con una capacidad de contagio sobre la totalidad de la arquitectura burstil internacional) y afrontar la astronmica deuda absorbida desde el mbito privado.

Pero el fanatismo inversor por adquirir pinges beneficios, lo que lleva implcito un factor de riesgo extraordinario, permanece igual de inalterable. A pesar de que la primera de las facturas que tuvieron que atender desde los Tesoros del primer mundo, la que se us para sanear activos txicos disimulados en los libros contables de los bancos (productos de alto riesgo como swaps , derivados o estructurados) se valor en un primer instante, desde el FMI, en ms de 2,5 billones de dlares, equivalente al PIB britnico, y aos ms tarde, en ms del doble, como el tamao de la economa japonesa. O de que todava no se haya desinflado el montante total de la deuda global, que sigue en hinchando los globos en todas las latitudes del espectro industrializado.

Mientras, en el orden financiero, restablecido contrarreloj en medio de urgentes peticiones de tregua en el modus operandi del capitalismo, retorna a la laxitud. Regulatoria y supervisora. Para ms inri, la Administracin Trump empuja al mundo hacia otra dimensin , tan incierta en lo geopoltico como peligrosa en lo econmico.

Vista del patio de negociacin de la Bolsa de Nueva York, (NYSE, segn sus siglas en ingls), en Wall Street, el 15 de septiembre de 2015, el da de la quibra de Lehman Brothers. AFP/Nicholas Roberts

Vista del patio de negociacin de la Bolsa de Nueva York, (NYSE, segn sus siglas en ingls), en Wall Street, el 15 de septiembre de 2015, el da de la quibra de Lehman Brothers. AFP/Nicholas Roberts

Cmo se puede apreciar, entonces, esta huida hacia adelante? El propio anlisis del mercado se afana en buscar las respuestas. Estas son cinco de las encrucijadas a las que se enfrentar el capitalismo en el futuro inmediato . Poco halageas. En gran medida, por su resistencia al orden y a las transformaciones estructurales.

1.- Lecturas que siguen sin entenderse 10 aos despus

En realidad, la primera interpretacin correcta es la vinculacin de los ataques terroristas del 11-S, de 2001, y la quiebra de Lehman Brothers, el 15-S de 2008.

El da en que, por primera vez en su historia, EEUU sufri un ataque masivo en su territorio nacional, se acab abruptamente la denominada siesta geoestratgica. La Pax Global que se inici el 9 del 11 (de 1989) con la cada del Muro de Berln que puso colofn a la Guerra Fra y que concedi al mundo ms de un decenio de entente cordiale. Si el 11-S convulsion el planeta y dirigi a las potencias occidentales a guerras abiertas en Afganistn (con el plcet inmediato de la OTAN y sin cortapisas del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, o Irak, con falacias sobre la existencia de armas nucleares y demasiado fervor nacionalista e nfulas de poder por parte del llamado Eje de las Azores), y al lmite de un choque de civilizaciones, el estallido de la crisis corrobor la fragilidad del modelo capitalista en el que se asientan sus patrones de crecimiento y prosperidad. Dos hitos con un mismo dao colateral: una crisis de identidad en el primer mundo sin precedentes.

Humo y llamas en una de las Torres Gemelas de Nueva York, tras el ataque terrorista del 11-S de 2001. AFP/Henry Ray Abrams  

Humo y llamas en una de las Torres Gemelas de Nueva York, tras el ataque terrorista del 11-S de 2001. AFP/Henry Ray Abrams

El colapso de Lehman Brothers aire una alarmante falta de liquidez. Activos txicos sin control se apropiaron de las carteras de inversin y de las finanzas de los bancos dejando sin ahorros ni patrimonios ni acceso a dinero efectivo a familias y empresas. Especialmente a los del primer mundo. La fiesta se acab, titul entonces la prestigiosa revista The Economist. Trmino que utiliz tambin al analizar el final del mal llamado milagro econmico en latitudes como Espaa. El caos fue total. Las acciones se desplomaron por todos los parqus, el mercado inmobiliario de EEUU se hundi, igual que la economa real, a la que dejaron de fluir, slo en la primera potencia global, ms de 2 billones de dlares por restricciones urgentes del crdito.

Los fenmenos se precipitaron. Austeridad econmica, el mayor salto en la desigualdad entre ricos y pobres de la historia reciente, desaparicin de gran parte de la clase media, inseguridad y precariedad laboral , quiebra de los sistemas financieros y asuncin de unos niveles de deuda soberana sin parangn; debido, en una alta proporcin, a la nacionalizacin de las elevadas tasas de endeudamiento privado, de hogares y empresas, a los Tesoros estatales, que asumieron as una losa adicional sobre sus cuentas pblicas.

Y, algunos aos ms tarde, aunque la semilla se propagara entonces, la irrupcin del nacional-populismo. Las naciones de rentas altas pueden dar fe de varios vestigios de estos movimientos ideolgicos, xenfobos y excluyentes, que rayan (o se jactan, segn sus variantes) el nazismo.

Las repercusiones del tsunami financiero an se aprecian en la actualidad. En EEUU, por ejemplo, una porcin de la economa, valorada en 1,4 billones de dlares, el equivalente al PIB espaol, se ha perdido irremediablemente . Es decir, nunca volver a formar parte del modelo productivo del pas. Su desaparicin ha supuesto, cmo no, un castigo a las clases ms desfavorecidas.

Los operadores de la Bolsa de Chicago (Illinois, EEUU), el 15 de septiembre de 2008, el da de la quiebra del banco de inversin Lehman Brothers. EFE/ Kamil Krzaczynski  

Los operadores de la Bolsa de Chicago (Illinois, EEUU), el 15 de septiembre de 2008, el da de la quiebra del banco de inversin Lehman Brothers. EFE/ Kamil Krzaczynski

En un momento en el que su presidente, surgido del populismo ms exacerbado, maneja el poder con una diplomacia sin rumbo, a golpe de rdenes ejecutivas, desmantelando los progresos de la era Obama (MediCare o regulacin bancaria) y poniendo en cuestin el compromiso de EEUU con el libre comercio y la estabilidad econmica. Su doble rebaja tributaria , sobre las rentas y los beneficios empresariales, y su despilfarro presupuestario en el terreno militar tienen en vilo al resto del planeta, al establishment del pas y a los mercados. Donald Trump representa, mejor que cualquier otro dirigente, la poca triunfal de esta nacional-populismo.

2.- Qu ha cambiado (y qu no)

Susan Lund, de la consultora McKinsey , explora en cinco puntos determinantes dnde se ha avanzado y en qu se ha retrocedido:

a) La deuda sigue creciendo. A pesar de que los bancos centrales y las autoridades polticas y regulatorias tomaron medidas extraordinarias y fulminantes para devolver a la banca a sus actuales ndices de capitalizacin, por encima de la cota que alcanzaron en meses previos al estallido de la crisis y de que, en conjunto, los virajes econmicos, financieros y monetarios hayan dejado menos dinero en circulacin en el sistema, los riesgos siguen en el desfiladero. La deuda global combinada de gobiernos, empresas, hogares y bancos ha crecido en ms de 72 billones de dlares desde finales de 2007. Sin visos de que pare.

China acapara ms de la tercera parte de este incremento. Ha multiplicado por ms de cinco veces su deuda, hasta totalizar 29,6 billones a mediados de 2017. En relacin a su PIB, ha pasado de significar el 145% al 256 en ese periodo. EEUU tambin ha catapultado su deuda ms all de la barrera del 100% de su PIB. En cotas desconocidas en tiempos de paz. Es decir, desde el final de la Segunda Guerra Mundial. En general, los gobiernos superan los 60 billones de deuda desde 2008 . Con Japn, Grecia, Italia, Portugal, Blgica, Francia, Espaa y Reino Unido por encima de ese umbral. En los mercados emergentes, la cota es ms moderada. Del 46% del PIB, frente al 105% de las economas avanzadas. Pero la mayora de sus compromisos estn denominados en moneda extranjera, con coyunturas monetarias que debilitan sus divisas y ponen en riesgo casi insostenible sus calendarios de vencimientos.

Por si fuera poco, la deuda no financiera de las empresas se mantiene disparada . Se ha duplicado con creces en este decenio. Hasta 66 billones de dlares. Pese a los rescates bancarios y a los programas de estmulos a sectores. Slo las firmas chinas han elevados sus ratios en 15 billones de dlares. Desarticular la bomba de la deuda es, pues, uno de los retos ms acuciantes. De difcil solucin.

Operadores del mercado de divisas, en Tokio. REUTERS/Kim Kyung-Hoon  

Operadores del mercado de divisas, en Tokio. REUTERS/Kim Kyung-Hoon

b) Las familias, menos endeudadas, pero lejos de la calma financiera. La dura recesin, la prdida de empleos y la contraccin del crdito dej a los hogares en situacin precaria. Entre otras razones, porque en los aos de bonanza, de 2000 a 2007, el alza de hipotecas fue ms que notable. La deuda de las familias en EEUU aument por este concepto 28 puntos porcentuales. En Reino Unido, ms del 30%, hasta significar el 93% del PIB. La deuda privada en Espaa triplicaba holgadamente el tamao de su economa. El impago de hipotecas lleg a rebasar el 11% del total de prstamos por vivienda en EEUU.

La buena noticia en este punto es que este decenio las frmulas de refinanciacin, la dacin en pago, en segn qu pases, y la reestructuracin de los bancos -rescatados o no- que incluye una valoracin ms precisa de los riesgos y una merma de las firmas de contratos hipotecarios, ha saneado las cuentas de las familias. En EEUU, el recorte de la deuda de los hogares ha sido del 19% , aunque tambin ha disminuido la porcin de propietarios de inmuebles, muchos de los cuales han pasado a integrar el patrimonio de bancos o fondos buitres. En Espaa, ha sido del 21% desde el mximo, en 2009. Pese a ello, una nueva burbuja se cierne sobre ciertas naciones. La deuda ha subido en Australia, Canad, Suiza o Corea del Sur. Aunque tambin ha subido por otros motivos. En EEUU, la cobertura sanitaria se ha encarecido en 400 dlares de media para el 40% de los adultos y los prstamos estudiantiles llegan a los 1,4 billones de dlares, ms que la deuda contrada con tarjetas de crdito.

c) Bancos ms seguros, aunque menos rentables. El cambio regulatorio elev la ratio de capital desde una cota algo inferior al 4% en los bancos europeos y estadounidenses en 2007 a ms del 15% en 2017. En esencia, las nuevas normas exigan colchones holgados de capital y una cantidad mnima de activos lquidos. La presin regulatoria fue ms dura en los primeros episodios de la crisis en EEUU; pero, con posterioridad, las exigencias se han tornado ms rgidas entre los bancos europeos. De 2012 a 2017, la industria global declar un alza de ingresos del 2,4%, frente a los repuntes del 12,3% de los meses antes de la quiebra de Lehman Brothers. La banca se queja de que su reduccin de ingresos, tras aos de reconversiones de plantillas y recortes de gastos, les est perjudicando su trnsito hacia la digitalizacin. En general, han reducido su negocio internacional.
Pero este clima regulatorio puede tocar a su fin. Trump quiere restablecer la doctrina neoliberal y prepara el derribo de la Ley Dodd-Frank, creada por Obama en 2010 con el fin de aadir supervisin y vigilancia al sistema bancario y mayor rigor normativo a una industria infectada de activos txicos. Las economas anglosajonas ya han mostrado su disposicin a seguir la estela americana para no perder competitividad, arguyen.

d) La arquitectura financiera internacional se encuentra menos interconectada. Luego, resulta menos vulnerable al contagio. Globalmente, los bancos han vendido activos por un valor superior a los 2 billones de dlares desde 2008. Algo que deja una evidencia ms que palpable: los flujos de capital transfronterizos se han reducido un 53% desde la crisis y los intercambios de inversin extranjera directa han pasado de los 3,2 billones de dlares de 2007 a los 1,6 billones de 2017.

Sin embargo, queda por saber cmo reaccionarn los bancos ante otro nuevo episodio de calado. Porque algo huele en el mercado a los meses previos a la crisis de 2008. La volatilidad reciente por el encarecimiento del crdito y del acceso a liquidez, debido al abandono de las polticas monetarias laxas en EEUU y Reino Unido, especialmente, son buenas muestras de ello.

e) Nuevos riesgos sistmicos. Los niveles de endeudamiento corporativo y la fragilidad de las divisas emergentes. El 40% de la deuda empresarial ajena a EEUU tiene nota BBB entre las principales agencias de rating, un escaln por encima del bono basura, en el que podran caer cuatro de cada diez de ellas si la Reserva Federal sube dos puntos bsicos ms el precio del dinero. En total, las necesidades de refinanciacin de deuda empresarial pasarn, en los prximos cinco aos, de suponer 1,6 billones de dlares a 2,1 billones. Los riesgos inmobiliarios tambin aparecen en escena. Con mercados en ebullicin en San Francisco, Shanghai o Sidney. Por si fuera poco, el aterrizaje, que an puede calificarse de controlado y suave, del PIB chino suma tensiones. Al igual que una debacle de las criptomonedas. O tensiones geoestratgicas. El retorno al proteccionismo comercial. El incierto panorama de los movimientos nacionalistas. O la proliferacin de los algoritmos, que ya han propiciado la prdida de inters informativo por parte de los inversores sobre los valores a los que dirigir sus carteras de capital.

3.- La desigualdad social aumenta

El arsenal monetario de billones de dlares puesto en el mercado por los grandes bancos centrales para sostener el efecto domin de quiebras de bancos evit un credit-crunch mundial. A duras penas. Y con un elevado coste econmico. Diez aos despus, la capacidad econmica y el ritmo del comercio estn todava por debajo de sus registros de 2007.

Igual que el MSCI (antes denominado Morgan Stanley Capital Internacional) indicador que mide la evolucin ponderada de los fondos de inversin por todo el mundo, permanece un 22% por debajo de su nivel de hace diez aos. Aunque est marcando un ritmo alcista desconocido desde 2003. Alerta roja en los mercados. Porque el fantasma de una prxima crisis acecha ante la dbil manifestacin del ciclo de negocios .

La inflacin brilla an por su ausencia. Es decir, que las subidas de precios permanecen lejos de los lmites que los bancos centrales emplean para encarecer los tipos de inters y que la Reserva Federal de EEUU, por ejemplo, se ha saltado a la torera al iniciar un rally alcista sin vestigios claros de presiones inflacionistas. En gran medida, la plana evolucin de los precios se han debido al lento aumento de los salarios, la tecla que ms y primero tocaron los responsables econmicos, una vez ms, para afrontar la emergencia global, y que sigue debilitando la demanda interna y retrasando las decisiones de compra de viviendas o adquisicin de bienes duraderos.

La OCDE, el club de los ricos , admite que el 10% ms pobre que habita en su rbita de influencia -las economas con mayores rentas per cpita y condicin de economas de mercado- no sern capaces de recuperarse de la crisis ante la persistente cada de sus retribuciones. La brecha entre ciudadanos con alto poder adquisitivo y los que sobreviven bajo el umbral de la pobreza no slo se ha ensanchado alarmantemente. Es, para la mayora de economistas y acadmicos que han investigado los efectos colaterales de la crisis, la pldora ms difcil de digerir para la sociedad global. Los datos son elocuentes. La ONG Oxfam afirma que el 82% de la riqueza que se gener en 2017 la atesor el 1% de la poblacin ms pudiente . Mientras que la mitad demogrfica con menores recursos vieron, un ao ms, reducida su fuente de ingresos. Oxfam enfatiza desde el inicio de la crisis y la instauracin de la austeridad que el sistema de la economa global falla sistemticamente. Tiene demasiadas fallas tectnicas. Entre otras, fugas impositivas, influencias insostenibles de las empresas en la toma de decisiones polticas (los lobbies del sector privado y la industria financiera, mencionan), erosin de los derechos de los trabajadores y recortes de gastos sociales masivos y generalizados. Todo ello est detrs de esta lacra universal.

Un 'sintecho' cena en un albergue en la ciudad francesa de Niza. REUTERS/Eric Gaillard  

Un 'sintecho' cena en un albergue en la ciudad francesa de Niza. REUTERS/Eric Gaillard

Oxfam tambin lo interpreta desde otro punto de vista. El patrimonio combinado de los 85 ms ricos del mundo es similar al que disponen el 50% con menores recursos del planeta. Es decir, que las 85 personas con mayor riqueza manejan una cantidad semejante a la que poseen 3,5 millones de habitantes . Los menos favorecidos.

El llamado coeficiente Gini es el mtodo que determina el grado de desigualdad de rentas. Este indicador considera el nivel cero como el estado de equidad absoluta -el ideal de distribucin de los recursos- mientras que el uno equivale a que una persona absorba toda la riqueza mundial. Con este barmetro, la OCDE elabora el top-ten de sus socios que ms han deteriorado sus ratios de igualdad. Japn (0,336 de ndice Gini) en 2018 . Pas que se llama a s mismo de la clase media ha visto como en el ltimo decenio su emblemtico estrato social ha reducido en dos veces su tasa de ingresos medios. Con 3,3 millones de japoneses buscando slo empleos temporales. La tercera potencia mundial es la dcima en desigualdad de la OCDE. Todava los hay peores. Por orden decreciente, hasta el primero de esta lista negra, el que ms ha empeorado su brecha, as queda el ranking.

Grecia (0,337): Su economa, sometida a evasiones tributarias a raudales y manejada con falsas estadsticas, protagoniz la mayor crisis de deuda en Europa. Necesit varios rescates. Ahora es el pas, slo superado por Mxico, cuya poblacin trabaja menos nmeros de horas al ao.

Espaa (0,338): Tambin tuvo que acudir a un rescate -nunca reconocido por su Gobierno de la poca- financiero para sanear su sistema bancario. Los salarios se congelaron e, incluso, bajaron todava en 2014 mientras suban las tarifas elctricas, de agua o de transporte, entre otras. Con la segunda tasa de desempleo ms elevada de la UE, a pesar de la salida de casi dos millones de jvenes con talento e inmigrantes, sus ndices de precariedad laboral son alarmantes. Ms del 90% de los nuevos contratos de trabajo siguen siendo eventuales.

Reino Unido (0,341): El coeficiente ms alto de los ltimos 30 aos. Los britnicos ms ricos son los que controlan el 31% de la renta del pas; el 10% ms pobre apenas gestiona el 1% de esos ingresos.

Portugal (0,344): Pese a sus progresos. El pas, tambin rescatado, ha recuperado los niveles de empleo y produccin econmica previos a la crisis. Saltndose la austeridad exigida en Bruselas, lo que le ha conducido, adems, a casi igualar la renta per cpita de 2007. Su gran escollo es la pobreza estructural. Histrica y cclica.

Los cinco con mayor desigualdad son Israel (0,376), con la mitad de las familias musulmanas en declaracin de pobreza; EEUU (0,38), cuyo 1% ms rico absorbi, entre 2009 y 2012, el 95% de las ganancias de la recuperacin econmica; Turqua (0,411), junto a Grecia, los pases que ms han abierto su brecha social, debido a un injusto cdigo fiscal que sita la dos terceras partes de la presin impositiva sobre los impuestos indirectos, lo que pagan indistintamente, a gravamen similar, ricos y pobres. Mxico (0,466), con la legislacin laboral ms dura para los trabajadores de todo el mundo, lo que se traduce en muchas horas de trabajo a cambio de salarios ridculos, y Chile (0,501) , al que pasa factura el neoliberalismo de la era de Pinochet con grandes porciones de ingresos que sus ciudadanos deben destinar al pago de crditos estudiantiles o a sus fondos de pensiones privados.

Un caso clnico es el de EEUU. Ms de la mitad de la clase media no est en disposicin de asumir un gasto extraordinario leve , de 400 dlares al mes, sin acudir a solicitar un prstamos personal.

4.- La globalizacin, en riesgo de quiebra tcnica

El FMI ha contabilizado 124 crisis bancarias de mayor o menor dimensin desde 1970 hasta 2007. Aunque cada vez, de mayor envergadura. En sintona con los avances globalizadores de los mercados. Quizs uno de los mejores ensayos de esta doble quiebra, de los mercados y la globalizacin, que ha dado lugar a un nuevo orden geoestratgico y econmico internacional, sea el de Ian Bremmer, politlogo estadounidense y experto en poltica exterior americana. Titulado Nosotros contra ellos (los polticos): El fallo de la globalizacin, no se cansa de pregonar que la errtica diplomacia de la Administracin Trump es una amenaza para el orden global , especialmente por los ataques a sus aliados tradicionales. Aunque, a rengln seguido, dice que la globalizacin, germen del populismo de derechas, es la responsable de la ruptura brusca de la aspiracin clsica de las clases medias por desarrollar su trayectoria profesional e instalarse con esfuerzo y trabajo en la prosperidad. Esos estndares -resalta Bremmer- han saltado por los aires.

Por eso la derecha recalcitrante y retrgrada que posibilit la victoria del Brexit en Reino Unido, el triunfo de Trump en EEUU o la oleada de nacional-socialismo por el Este y el Centro de Europa -tambin en Italia- est de enhorabuena. Porque han sabido trasladar a la opinin pblica el descontento que han generado, bsicamente, las elites polticas, econmicas y empresariales . Al igual que lderes culturales y sociales. Incapaces de gobernar la globalizacin. De armar otro contrato social. Ms bien al contrario, han generado el abono que han utilizado Steve Bannon y otros aclitos de las fake news .

La exaltacin del patriotismo ha llegado a las tres grandes potencias . El America, first, la Madre Rusia o la Revolucin Cultural del Gran Timonel chino del Siglo XXI. Son los detonantes del Nuevo Orden Global. Ms gasto militar, con escalada atmica, y cambios econmicos de calado con el beneplcito de sus sociedades civiles, dominadas por la censura o la post-verdad de las redes sociales y los medios de comunicacin.

Bruce Kasman, economista jefe de JP Morgan, traslada este panorama al mbito econmico. La guerra comercial iniciada por este ao Trump contra Europa, China y sus socios norteamericanos del Nafta y, ms recientemente, a Turqua, a base de rdenes ejecutivas, induce a preguntarse si no estamos ante el comienzo de la desglobalizacin. Porque las subidas arancelarias que se estn sucediendo -y que en el caso de la batalla abierta contra China ha trado consigo la idea de Trump de ampliar el encarecimiento de tarifas a bienes que importa del gigante asitico por un valor superior a los 200.000 millones de dlares, adems de 360.000 millones adicionales si se contabiliza su intencin de obstruir la adquisicin de automviles forneos-, sus embestidas contra la OMC, a la que dice querer liquidar, y los intentos estadounidense, estos ya reales, de bloquear la renovacin de nombramientos de los futuros jueces de la Corte de Apelaciones de esta institucin, auguran, al menos, una globalizacin distinta. Puede que sea prematuro hablar de una era de la des-globalizacin pero, desde luego, no resulta descabellado, aclara Kasman. La invocacin de la Casa Blanca a la defensa de la seguridad nacional para justificar la subida de tarifas legitima espacios jurdicos para promover polticas proteccionistas con mayor barrera de aranceles, asegura.

Bremmer, adems, alerta contra otro fenmeno colateral , la robotizacin y, en general, la era de la digitalizacin. Esta llamada Cuarta Revolucin Industrial pone patas arriba las relaciones laborales. A su juicio, y basndose en datos de la Unctad, la agencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, esta transformacin en las cadenas de valor de las empresas y en los ecosistemas de comercializacin de bienes y servicios, pone en riesgo el 47% de los empleos en EEUU, el 65% de Nigeria, el 69% en India o el 77% en China. A lo que hay que unir los efectos, no cuantificados an con rigor, del cambio climtico, el riesgo de ataques terroristas o la presin demogrfica. Para este politlogo, la amortiguacin de estos cambios e, incluso, la oportunidad de negocios que pueden generar, pasa por polticas eficaces y activas en reas como la mejora educativa, la formacin profesional de los asalariados, la reestructuracin de unos modelos de fiscalidad decimonnicos o el impulso de iniciativas pblico-privadas para la construccin y la gestin de infraestructuras o redes de abastecimiento y transporte. Slo as -advierte- se logra poner orden en el capitalismo, impulsar los mercados y gobernar la globalizacin, frente a las falacias nacionalistas y el proteccionismo comercial de los neo-liberales recalcitrantes.

5.- Est Europa preparada para otra crisis?

Obviamente, debera estar alerta, dice Lutz Jaede, socio de la consultora Oliver Wyman. Dos de cada tres empresarios la esperan en menos de tres aos, segn una encuesta entre directivos de grandes corporaciones. Europa es an demasiado vulnerable . Por su sistema bancario, con riesgos latentes, inestabilidades polticas surgidas de los movimientos nacionalistas, un desapego a la digitalizacin, que no acaba de generar grandes multinacionales del sector, si se compara con las economas asiticas o la estadounidense, y una reaccin contraria a los proyectos de inversin a medio plazo por parte de las firmas privadas. A la espera de mejores coyunturas para los negocios.

Esas mismas voces de alarma la han emitido tambin expertos como el financiero George Soros. O Kenneth Rogoff, antiguo economista jefe del FMI y profesor en ejercicio de la Universidad de Harvard. Para Rogoff, varios de los lderes europeos se niegan an a reconocerlo, pero su status quo actual no resulta sostenible. O crean una mayor y ms efectiva integracin fiscal, financiera, presupuestaria y monetaria del euro o el proyecto europeo se resquebrajar . Sin remedio. En su opinin, y a corto plazo, el escenario, incluso, invita al optimismo. Con el PIB creciendo, hasta finales de 2017, al mayor ritmo en doce aos, en medio de un slido despegue de la actividad, y el tndem Emmanuel Macron y Angela Merkel con mandatos despejados en sus respectivos pases, engrasando de nuevo el eje franco-alemn y reanimando la fiabilidad del euro. Pero su suerte -explica Rogoff- est echada. Su misin es cmo maniobrar para que el euro sobreviva y sea sostenible. Con mayor integracin o permitiendo que estalle por los aires de forma catica. Porque es del todo punto improbable que la divisa europea no se enfrente a un nuevo examen de resistencia en los prximos cinco o, a lo sumo, diez aos; si no antes.

De momento, impera el nein de Merkel a una agenda reformista (la de la Comisin Europea con el denominado informe Juncker), secundada por Macron, pero a la que se opone el bloque de contribuyentes netos, con los pases nrdicos, Holanda y Austria a la cabeza. No desean ni or hablar de presupuesto anticrisis, ni completan la unin bancaria con medidas de mutualizacin de riesgos, como los eurobonos. Ni siquiera de un ministro de Finanzas del euro o de convertir el mecanismo de rescate Mede en el Fondo Monetario Europeo. El empuje de la ultraderecha, cuyo ltimo botn de muestra se produjo el pasado fin de semana en las elecciones suecas, en la que los Demcratas de Suecia, se convirtieron en la tercera fuerza del pas, a escasos escaos de socialdemcratas y conservadores, se ha impuesto a los criterios que reclaman, con aplastante dosis de lgica, un paso decidido hacia la supranacionalidad de la UE. Ms Europa, en definitiva, para abordar futuras crisis sistmicas. Econmicas y polticas. La prxima -y posiblemente ltima oportunidad- ser en la cumbre de jefes de Estado y Gobierno de diciembre. De momento, en junio, claudic el plan Macron.

Fuente: https://www.publico.es/economia/quiebra-lehman-brothers-crisis-lehman-brothers-cambio-mundo-hecho-pobres.html

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter