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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-09-2018

Crueldad, enfermedades y suciedad en los centros de detencin de migrantes de EE.UU.
"Se rean de nosotros"

Andrew Gumbel
The Guardian / El diario

Muchas de las quejas en torno a estas instalaciones son anteriores a la llegada de Trump a la Casa Blanca. Ahora, se han intensificado.


El Supremo de EE.UU. limita los derechos de los inmigrantes en centros de detencin

El Supremo de EEUU limita los derechos de los inmigrantes en centros de detencin EFE

Durante todo el da y toda la noche podan escuchar los llantos de los nios hambrientos. En un glido centro de detencin de inmigrantes situado en algn lugar del Valle del Ro Grande, en el sur de Texas, tanto los adultos como los nios se desmayaban por deshidratacin y falta de comida.

Dormir resultaba prcticamente imposible. Las luces permanecan encendidas a todas horas. Adems, solo tenan una fina sbana metlica para protegerse del fro y nada sobre lo que dormir; excepto el suelo.

Este es el relato de Rafael y Kimberly Martnez que, con su hija de tres aos, recorrieron el peligroso trayecto desde su hogar en el litoral caribeo de Honduras hasta la frontera con Estados Unidos para pedir asilo poltico.

"Las condiciones (del centro de detencin) eran terribles, todo estaba sucio y no circulaba el aire". As es como Kimberly Martnez describe a The Guardian los cinco das que la familia pas encerrada en un centro que, como decenas de miles de inmigrantes antes que ellos, apodaron "la hielera", la nevera. "Es como si hubieran querido despojarnos de todo sentimiento positivo", lamenta.

Estaban informados y siempre supieron que la dura experiencia de escapar de la violencia de las maras hondureas y atravesar el desierto en pleno verano no terminara al cruzar la frontera de Estados Unidos.

Sin embargo, no esperaban pasar hambre, que separaran a la familia y que los insultaran. Esta es la experiencia que aseguran haber vivido bajo custodia de los agentes de inmigracin.

Enjaulados como animales

Afirman que durante su estancia en el centro solo les dieron bocadillos de mortadela semicongelados, a las 10 de la maana, a las cinco de la tarde y a las dos de la madrugada, y una sola galleta de azcar para su hija. El agua que se les daba tena un fuerte sabor a cloro y les revolva el estmago, una queja que han expresado todas las personas entrevistadas por este diario.

The Guardian entrevist a decenas de solicitantes de asilo en la ciudad fronteriza de McAllen, entre ellos, a la familia Martnez (este no es su apellido real), despus de que consiguieran la libertad provisional y, con monitores en los tobillos, continuaron su viaje hasta las casas de las personas o entidades que los avalan en Estados Unidos. Ahora estn a la espera de personarse ante un juez que evale su situacin legal.

 

El Gobierno de EE.UU. devuelve a sus padres a 364 menores indocumentados

Un hombre camina junto a su hija tras salir de una cita en la Oficina de Control de Inmigracin y Aduanas (ICE EFE

 

The Guardian tambin ha hablado con un equipo de voluntarios integrado por mdicos y enfermeras, que ha proporcionado atencin mdica de emergencia y ha escuchado los relatos inquietantes y parecidos de muchas familias que han descrito las condiciones siniestras de los centros de detencin en la frontera; condiciones que han ido empeorando desde que Donald Trump impuls medidas de " tolerancia cero" en materia de inmigracin.

Las autoridades afirman que los relatos de estas familias no se corresponden con la prctica comn en estos centros e insisten en el hecho de que a los detenidos se les trata con dignidad y respeto.

Segn los solicitantes de asilo, los detenidos estn hacinados en las "hieleras". Conforme a su relato, debido a las condiciones insalubres de estos espacios, los detenidos suelen tener ataques de vmitos, diarrea, infecciones respiratorias y otras enfermedades infecciosas. Muchos se quejaron de la crueldad de los guardianes que, segn su relato, gritaban a los nios, se burlaban de los detenidos con promesas de comida que nunca cumplieron, y no dudaban en dar patadas a aquellos que no se despertaban cuando se esperaba que lo hicieran.

Segn los Martnez y otras familias, los guardianes golpeaban las puertas y las paredes de las celdas a intervalos regulares y les exigan que se acercaran para pasar lista. Si hablaban demasiado fuerte, o si los nios lloraban, les amenazaban con bajar la temperatura de las celdas. Cuando los Martnez se reunan con otros detenidos para cantar himnos y levantar un poco el nimo, los guardias se burlaban de ellos o les preguntaban con tono agresivo: "Por qu os habis molestado en venir hasta aqu? Por qu no os quedasteis en vuestro pas?"

"Muchos de los guardas son hispanos, como nosotros, pero no tienen valores", indica Rafael Martnez, con la voz entrecortada: "Ah estbamos, enjaulados como animales, y se rean de nosotros".

Ictericia a plena luz del da

Cuando Jenny Martnez, una nia de tres aos, enferm gravemente de gripe la llevaron junto con su madre a un hospital donde, segn la familia, tuvieron que esperar durante horas sin poder sentarse ni tumbarse en ningn sitio, y sin ropa de abrigo, antes de que les dieran la medicacin. De vuelta al centro de detencin, las mantuvieron aisladas del resto de detenidos y no permitieron que Rafael las pudiera ver.

Kimberly not que la piel de su hija, al igual que la de muchos otros detenidos, se estaba volviendo cada vez ms amarillenta debido a la falta de vitaminas, aire fresco o de sol. Los retretes estaban sucios, sin tapas ni papel higinico. Kimberly tambin se percat de que cuando un detenido era trasladado o puesto en libertad, el personal del centro de detencin no cambiaba las sbanas usadas; simplemente las pasaba a los recin llegados.

 

Migrantes centroamericanos protestan a su paso por la poblacin de Nicols Romero el martes 3 de abril de 2018 en el estado de Oaxaca (Mxico). El Gobierno de Mxico reiter hoy la soberana de su poltica migratoria y rechaz que est

Migrantes centroamericanos protestan a su paso por la poblacin de Nicols Romero el martes 3 de abril de 2018 en el estado de Oaxaca (Mxico) EFE/Luis Villalobos

 

Los funcionarios que trabajan en distintas agencias [que gestionan los centros de detencin] a menudo cuestionan la veracidad de estos relatos e indican que no pueden dar una respuesta a estas alegaciones puntuales sin tener ms informacin que los inmigrantes y sus abogados, si los tienen, les quieran o puedan proporcionar.

The Guardian recab el testimonio de decenas de personas, a muchas de las cuales entrevist, y tambin pudo escuchar los relatos que registraron los miembros del equipo de voluntarios. Las duras condiciones descritas por la familia Martnez guardan una gran similitud con los relatos de otros detenidos.

Las condiciones varan de un centro a otro. Muchas de las familias sealaron que vivieron sus peores experiencias en las instalaciones donde los llevaron tras ser detenidos. A partir de sus relatos y de las conversaciones con los funcionarios federales no es posible determinar si estas "hieleras" son centros del Servicio de Inmigracin y Control de Aduanas (ICE en sus siglas en ingls) o de la patrulla fronteriza.

Muchas de estas familias fueron posteriormente llevadas a un edificio que recibe el apodo de "perrera", que por su descripcin podran ser las instalaciones donde la patrulla fronteriza procesa los datos de los inmigrantes, y que est situado en McAllen. Se trata de un almacn industrial de poca altura; la mayor instalacin de este tipo en el sudoeste de Estados Unidos. Segn las familias, la temperatura en estas instalaciones era ms agradable, el personal, ms amable, y les dieron burritos y manzanas en vez de bocadillos congelados. Tambin les ofrecieron la posibilidad de ducharse.

Huyendo de la violencia de las maras

La cifra de migrantes detenidos por las autoridades federales de Estados Unidos ha sido constante desde que Trump impuls su poltica de "tolerancia cero" en abril, ya que las familias continan huyendo de la violencia de las maras, especialmente en Honduras, El Salvador y Guatemala.

El personal de algunas entidades catlicas sin nimo de lucro de McAllen que proporcionan comida, un lugar para ducharse, ropa y atencin mdica a las familias cuando salen del centro de detencin y antes de que prosigan su periplo, seala que despus de que las autoridades empezaran a separar a los menores de sus padres pensaron que las cifras de llegadas se iba a reducir respeto a las que registraron en mayo y junio.

Calcularon que de las 300 llegadas diarias en mayo y junio se pasara a unas 60 u 80. Esto no ha sucedido y todas las tardes atienden a unas 200 personas que llegan a una estacin de autobuses situada cerca del centro. Muchos de los inmigrantes que llegan a Estados Unidos ya estn extenuados por el viaje y traumatizados por la violencia que sacude a sus pases.

Segn los abogados expertos en derechos civiles, el trato que reciben en los centros de detencin de migrantes reabre esta herida. Las condiciones en estas instalaciones ponen en duda la voluntad del Gobierno de Estados Unidos de cumplir con sus propios protocolos y con el mandato que ha recibido de los jueces en los dos ltimos aos y que exige que las personas bajo custodia sean tratadas con respeto.

Las instalaciones como McAllen no estaban pensadas para alojar a detenidos y a pesar de que en la ltima dcada la realidad las ha superado, no han sido adaptadas para dar respuesta a la situacin. Una serie de informes y recomendaciones que se remontan a 2008 y que fueron actualizadas en 2015 sealan que nadie debera permanecer detenido en este centro por ms de 72 horas y que todos los detenidos deben poder ir a un bao en condiciones, ducharse, tener agua potable y recibir atencin mdica.

 

El Consejo de Europa pide evitar la situacin de los menores en la frontera Mxico-EEUU

El Consejo de Europa pide evitar la situacin de los menores en la frontera Mxico-EEUU EFE

 

Muchos de los testimonios que describen su experiencia en McAllen estuvieron detenidos entre tres y siete das. Segn muchos de estos relatos, bien vividos en primera persona o bien por una persona que conocan, muchas personas permanecieron en el centro durante diez das o ms. No se les proporcion ningn tipo de esterilla sobre la que dormir, ni cepillos o pasta de dientes, a pesar de que un tribunal federal estableci en 2016 que se trata de objetos bsicos.

Muchos inmigrantes, especialmente hombres, afirman que ni siquiera les proporcionaron una manta. Este verano, tras aceptar a trmite unas demandas que se fundamentaban en relatos parecidos a los recopilados por The Guardian, un juez federal de California pidi que un juez ya jubilado investigara las condiciones de los centros de detencin, con el mandato de proponer cambios.

Es difcil saber quin hace qu

Lo cierto es que muchas de las quejas en torno a los centros de detencin de inmigrantes son anteriores a la llegada de Trump a la Casa Blanca.

Sin embargo, la poltica de "tolerancia cero" ha aumentado la presin sobre el sistema, ha obligado a los funcionarios federales a sacarse soluciones de la manga y ha aumentado la cifra de demandas de forma inusitada. Incmodos con las denuncias de maltrato, estos funcionarios sealan que es muy difcil dirimir responsabilidades, entre otros motivos porque los inmigrantes que denuncian que han recibido un trato inhumano a menudo no saben dnde estuvieron detenidos o quin los tena bajo custodia.

"Estamos hablando de muchas personas, las patrullas en la frontera, los trabajadores subcontratados por los Servicios de Inmigracin y Aduanas, as que es difcil saber quin est haciendo que", indica un funcionario a The Guardian, con la condicin de que no se revele su identidad.

Muchos expertos en inmigracin afirman que la administracin Trump muestra una preocupante tendencia a no cumplir con la normativa, tampoco con los fallos judiciales, y a no incentivar que los funcionarios en los niveles ms bajos de la cadena de mando puedan expresar los problemas del sistema e intentar encontrar soluciones antes de que estas malas prcticas lleguen al juzgado.

El jueves pasado, por ejemplo, el Gobierno anunci que ya no seguir un acuerdo judicial que se alcanz hace veinte aos que lo obliga a dejar en libertad a los menores cuando se cumplan los veinte das de su detencin.

"He trabajado con detenidos durante 20 aos y en mi opinin el principal cambio ha sido la sensacin de impunidad del actual Gobierno", indica Holly Cooper, una profesora de Derecho de la Universidad de California en Davis que ha demandado al Gobierno por haber administrado sustancias psicotrpicas a inmigrantes que todava no han alcanzado la mayora de edad en un centro de detencin de menores cerca de Houston.

"Antes, me poda reunir con funcionarios y escuchaban mi versin mientras yo intentaba conseguir un trato ms humanoahora ni tan solo se plantean hablar con abogados expertos en derechos civiles".

En la frontera, este cambio de actitud se manifiesta en una gran variedad de experiencias desconcertantes de familias que, en muchos casos, huyeron de la violencia en sus pases y han decidido arriesgarse para intentar llegar a Estados Unidos y solicitar asilo; una posibilidad cada vez ms remota.

La familia Martnez sali de Honduras despus de que una banda local asesinara al padre, la hermana y el cuado de Rafael, y se empezara a rumorear que tambin iran a por l. Otro hombre de Centroamrica entrevistado por The Guardian tena una cicatriz que le atravesaba la cara; el recordatorio de un ataque con un machete.

Muchos de los entrevistados reconocen que se sintieron humillados cuando los agentes estadounidenses les pidieron que se sacaran los cinturones, los cordones de los zapatos y las camisas de manga larga (considerados prendas y complementos a utilizar por aquellos que quieran suicidarse) y los obligaron a entrar en celdas hacinadas.

Los doctores y las enfermeras que les atendieron cuando fueron puestos en libertad sealan que muchos de ellos tenan fornculos y erupciones en la piel, comunes cuando las condiciones de higiene son inadecuadas, y estreimiento severo, atribuible a la deshidratacin y a una inadecuada alimentacin.

Casi todos los que pasaron por la clnica que visit The Guardian, dirigida por un grupo de mdicos, enfermeras y trabajadores sociales voluntarios de San Antonio llamado Sueos sin Fronteras, se quejaron de sntomas de gripe o problemas respiratorios o ambos. Muchos de los exdetenidos dijeron que cuando fueron liberados no pudieron llevarse sus medicinas o sus posesiones.

Tambin se han conocido relatos de negligencia mdica. Una guatemalteca con VIH que lleg a Estados Unidos en julio le cont a un miembro de Sueos sin Fronteras que le quitaron los medicamentos cuando la detuvieron y que durante cinco das la mantuvieron aislada y separada de su hijo. A una nia guatemalteca de cinco aos detenida en el centro McAllen no le diagnosticaron apendicitis hasta al cabo de cinco das, a pesar de que su madre haba implorado que la examinaran en repetidas ocasiones, y estuvo a punto de morir cuando el apndice se perfor.

Un grupo llamado Immigrant Families Together (familias de inmigrantes unidas) explic a The Guardian el caso de un nio de cuatro aos que lleg a Estados Unidos con un fmur roto y al que en un centro de detencin de Texas solo le proporcion un analgsico suave. Tras su liberacin, tuvo que ser operado.

Si bien los casos de muertes en centros de detencin siguen siendo inusuales, un informe reciente de Human Rights Watch indica que la cifra de inmigrantes muertos en centros de detencin en 2017 es la ms alta desde 2009. El informe lamenta "las practicas peligrosas o mediocres, como retrasos desproporcionados, una atencin mdica inadecuada y una respuesta torpe en casos urgentes".

"Tratamos a las personas que estn bajo nuestra custodia con respeto y de forma digna". En respuesta a este tipo de informes y tambin cuando defiende su actuacin en los juzgados, el Departamento de Seguridad Nacional sigue afirmando que hace lo correcto.

Una portavoz del Servicio de Aduanas y Proteccin Fronteriza de los Estados Unidos ha indicado que "est en profundo desacuerdo" con los relatos de este reportaje. "estos supuestos incidentes no se corresponden con lo que en nuestra opinin es la prctica comn en nuestras instalaciones. Tratamos a todos aquellos que estn bajo custodia con respeto y dignidad".

De hecho, el Servicio de Aduanas y Proteccin Fronteriza insinu que las "hieleras" mencionadas por los detenidos son gestionadas por la Agencia de Control de Inmigracin y Aduanas. Sin embargo, esta agencia emiti un comunicado en el que neg gestionar el centro de McAllen y seal que con anterioridad ya ha quedado demostrado que los trminos "hielera" y "perrera" se utilizan para referirse a los centros gestionados por el Servicio de Aduanas y Proteccin Fronteriza de los Estados Unidos.

Traducido por Emma Reverter.

Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/Relatos-enfermedades-detencion-migrantes-EEUU_0_814369249.html




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