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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2018

El periodo y las tareas del Frente Amplio

Felipe Oscar Lagos Daz
Rebelin


1. ECONOMA Y GOBIERNO.

El crecimiento econmico del pas en este segundo gobierno de Sebastin Piera ha sido y ser levemente menor que durante el primero, el que alcanz un incremento del 5% y hasta el 6% de la produccin, promovido por el enorme valor de las materias primas o commodities, especialmente del cobre. Esta administracin seguir siendo sustentada por la explotacin de los recursos naturales y no bajaremos del 4%. Para tener un referente de comparacin, Argentina se encuentra hoy en un crecimiento de 1,3% de su economa.

El primer gobierno de Piera tena como objetivo el aumento de la concentracin de la riqueza en los sectores que l representa el gran empresariado nacional, reunido en la SOFOFA y la CPC−; cont con el capital suficiente para invertir en bonos sociales, conservando las polticas focalizadas propias de la Concertacin (cuyo objetivo fue siempre conservar la estructura econmica neoliberal, generar gobernabilidad y contener a su vez las movilizaciones sociales, puesto que en ningn caso distribuir la riqueza); seguir privilegiando al capital transnacional; y mantener el enriquecimiento de los sectores poltico-empresariales de la propia Concertacin. Los sectores a los cuales representa Piera aumentaron de manera drstica su capital y l mismo se benefici de lo que implica haber ingresado al control directo del poder ejecutivo: informacin privilegiada, fomento sectorizado de la economa, nuevas redes comerciales, etc.

Pero la economa chilena no obtuvo ninguna expresin de dinamismo salvo el otorgado por el precio de las materias primas. No hubo inversin pblica ni crecimiento significativo del empleo (salvo el de contratos a honorarios y empleos precarizados); ni siquiera hubo aumento de la burocracia estatal.

En su relacin con la gobernanza, al basarse el dinamismo de la economa en la explotacin de las materias primas, gener malestar social en torno al uso de los territorios, afectados por las forestales, la minera, la pesca, la explotacin de recursos hdricos, lo que gener movimientos sociales socioambientales y locales; y basndose tambin en la privatizacin de los servicios sociales, gener asimismo el surgimiento de movimientos sociales en la educacin, la salud y las pensiones.

Por su lado, el objetivo del segundo gobierno de Bachelet fue asegurar la gobernabilidad y contener los movimientos sociales, para lo cual extendieron las polticas pblicas focalizadas, ampliaron el aparato estatal e iniciaron una serie de reformas incompletas para sanear los elementos ms resquebrajados del modelo. Pero la inversin privada se estanc, el precio del cobre disminuy, la poltica impulsada fue confusa y temerosa y la coalicin de gobierno se fraccion.

Hoy en da, producto de la enorme inestabilidad de los mercados internacionales, la guerra econmica entre China y EEUU, y debido al momento histrico que estamos viviendo −donde de manera global el modelo neoliberal basado en la economa financiera, rentista y especulativa, se acerca a un momento donde el gran capital no puede incrementar sus ganancias sin deteriorar las condiciones de vida de personas y el medioambiente−, las organizaciones de gobernabilidad global como el FMI estn solicitando a los pases, entre ellos Chile, aplicar una serie de reformas que se estn impulsando en todo el mundo y donde hoy Europa es un gran ejemplo: reformas tributarias y de austeridad que supuestamente activaran la economa (bajo la teora del chorreo), pero que en realidad concentran an ms la riqueza y a su vez aumentan el endeudamiento de la economa nacional, acrecentando a su vez el dficit fiscal.

Para el actual ejecutivo, la acometida econmica neoliberal se presenta en un momento de ofensiva de la derecha y debilidad del progresismo y de la izquierda (tanto en el pas como en la regin), permitindole as gobernar por medio de decretos, imposiciones y en ausencia de dialogo tanto con la oposicin como con la sociedad civil. No obstante ello, el gobierno ha tenido dificultad al interior mismo de su coalicin y ha cometido una serie de errores comunicacionales. Ambos conflictos seguirn repitindose, la cuestin es saber si la oposicin seguir desaprovechndolos.

2. POLTICA Y SOCIEDAD.

Las movilizaciones del primer gobierno de Piera no fueron producto de una crisis econmica que abriera una ventana de oportunidades polticas, sino un resquebrajamiento poltico en el rgimen chileno que abri una oportunidad social: la Concertacin no era ya Gobierno y por lo tanto ese mecanismo de sujecin social que operaba en nuestro pas ya no funcionaba, a saber: la coalicin que condujo la transicin a la democracia.

Que fuese un gobierno de derecha permiti los enormes niveles de movilizacin y oposicin social. Luego del primer gobierno de Piera y el segundo de Bachelet, se constata que en lo econmico no hay mayor diferencia entre uno y otro, salvo el patrimonio individual y familiar que genera la burocracia estatal donde hay que incluir (adems de funcionarios pblicos) a las y los artistas, profesionales, ONGs y Fundaciones en torno a la Concertacin/Nueva Mayora. Pero, en definitiva, no se pueden esperar movilizaciones sociales tan grandes como las habidas en 2011-2012, dado la debacle de la Nueva Mayora tras el segundo gobierno de Bachelet.

Seguirn habiendo movilizaciones, marchas, organizacin, en esta tendencia de rearticulacin del tejido social impulsada desde 2011 y recambio generacional. Pero incluso se corre el riesgo de un enorme desgaste ciudadano. No slo el reflujo de las movilizaciones, sino un desgaste en los mecanismos de accin colectiva: marchas, paros, asambleas.

Esto, a su vez, abre el camino a la ofensiva de la derecha para que sume a los objetivos de enriquecimiento y concentracin de la riqueza, la imposicin de los valores conservadores y altos niveles de represin contra los pobres, mujeres, migrantes, la diversidad sexual y las comunidades mapuches.

Por esta razn es que el Frente Amplio (FA) hizo sentido a la gente, gener expectativas y obtuvo tantos votos. No slo para renovar la elite concertacionista (sacar a los mismos de siempre), sino porque no se avizora ni en Chile ni en ninguna parte un ciclo histrico de rupturas sociales. Por eso tambin gan Lpez Obrador en Mxico, o en Portugal se lleg a un acuerdo parlamentario entre el centrista y neoliberal PS y la izquierda antineoliberal (PCP y BE), por dar dos ejemplos. No vivimos un ciclo poltico de movilizaciones como los que llevaron a ser gobierno a Evo, Chvez, Lula, Correa, Mujica y Krishner. La alternativa que se avizora es electoral y ciudadanista. Claro que con una articulacin con los movimientos y demandas populares, con reivindicaciones de derechos sociales y ciudadanos.

La gente, en su gran mayora, tras una retrica de la participacin y su expresividad en redes sociales, quiere seguir delegando. Los aos de dictadura, luego de neoliberalismo y el enorme esfuerzo de la dinmica social para constituir los llamados gobiernos progresistas, pesan en los hombros de los pueblos. A lo que se suma la enorme ilegitimidad y rechazo que provoca la poltica, debido a su elitismo e ingente nivel de involucramiento con los negocios y la corrupcin.

Adems, las personas siguen inmovilizadas, sometidas a la precariedad laboral (ejemplo de esto es el Estatuto laboral para jvenes), la cultura del consumo, el individualismo y el endeudamiento. Respecto a esto, no podemos dejar de sealar que endeudamiento, consumismo, individualismo y precariedad laboral, no slo son base sustancial de la economa chilena, son igualmente mecanismos de dominacin y control social. Por esta razn las personas, en general, no se organizan ni se movilizan.

Las movilizaciones sociales se dan principalmente en sectores jvenes (movimiento estudiantil, NO+AFP), en localidades enormemente afectadas con la explotacin del medioambiente (como lo sucedido actualmente en Quinteros) y en comunidades mapuche determinadas. Adems, al menos en los sectores urbanos, las movilizaciones son viabilizadas principalmente por grupos de inters, antes que por organizaciones polticas o movimientos sociales.

Por lo dems, las luchas de los movimientos sociales (estudiantil, sindical, socioambiental, mapuche, feminista, NO+AFP, entre otros) son an demasiado dispersas, desarticuladas y no logran generar un imaginario en el cual fundar una nueva sociedad o al menos el inicio de un proceso de cambio.

3. PARTIDOS POLTICOS.

La Nueva Mayora (NM) no tiene capacidad de renovacin. Hay demasiados intereses empresariales en juego en su bloque de conduccin. Cuando no corrupcin e ilegalidad, existe ilegitimidad y enriquecimiento desmesurado por parte de sus dirigentes y operadores polticos. Los sectores de clases medias de la NM que hoy vemos intentando impulsar un recambio, no tienen recursos suficientes, ni econmicos ni ideolgicos. Las juventudes de estos partidos no cuentan con formacin poltica sino slo burocrtica y clientelar. Se estn atrincherando en el discurso de todos contra la derecha, algunos por honestidad, pero otros porque saben que podran perder el nicho econmico y de negocios que otorgan los gobiernos municipales; y en ambos casos, porque no son capaces de generar un discurso que no se les devuelva como boomerang por sus inconsecuencias e incoherencias tras aos de implementacin del neoliberalismo.

El Partido Comunista (PC) sabe que slo va a crecer, aunque sea escasa y paulatinamente. A diferencia de los otros partidos de la NM, ellos s cuentan con una juventud formada polticamente y cierta consecuencia a pesar de su paso por un gobierno neoliberal. Van a pasar de 3 alcaldes y 81 concejales, a 6 alcaldes y 100 concejales. Por eso tiene el PC tiempo para decidir dnde estar en las prximas elecciones. Coquetear con el FA, pero no se alejar de la NM. Sin embargo, el grosero anticomunismo existente en Chile est demasiado extendido para ser un buen compaero de ruta en la contienda electoral (tan atravesada por el marketing) de las prximas municipales.

El rgimen poltico basado en el duopolio est descalabrado. Pero el FA (la tercera fuerza emergente) no ha sido capaz de generar una alternativa, ni siquiera una clara y activa oposicin parlamentaria. Y lo que est dejando el descalabro, lo que est dejando para la sociedad chilena los extensos aos de gobiernos de la Concertacin/Nueva Mayora (adems de una infraestructura innegablemente indita en Latinoamrica) no es sino desigualdad, indignacin, endeudamiento, consumismo, inseguridad, frustracin, segregacin e inestabilidad en las vidas de millones de personas.

La falta de regulacin en la economa, la imposicin de los intereses del mercado y los grandes capitales por sobre el de las personas y comunidades, que tanto ha destruido el tejido social de nuestro pas, nos est impulsando de a poco a la bsqueda de proteccin y regulacin social. Pero esa proteccin y regulacin bien pueden tener una forma democrtica y progresista (como el FA propone), o bien reaccionaria y conservadora (como Accin Republicana de Kast y el Movimiento Social Patriota impulsan). Podramos estar viviendo en Chile un momento de funesto retroceso democrtico.

Esta es una de las razones de por qu la actual inconsistencia del FA es tan grave. Que, como coalicin poltica, sigamos an atascados en el elitismo y el personalismo, en seudo-partidos que parecieran no poder salir de lgicas y dinmicas universitarias o de pequeos lotes, en debates contraproducentes y tan distantes de los problemas reales de las personas, puede llegar a ser trgico. Si el FA no es capaz de generar una alternativa poltica-electoral con vinculo social, se avizoran aos de reflujo, de gobiernos de derecha, protofascismos y monumentales frustraciones.

4. EL FRENTE AMPLIO.

Tras el vertiginoso nacimiento del Frente Amplio (FA) y su activacin en el perodo electoral (2017), se vive hoy un sustantivo reflujo, pasando de asambleas comunales masivas a encuentros exiguos Se evidencia una acentuacin en el crecimiento de los partidos, en dinmicas internas, e incluso en ciertas rencillas y disputas personalistas o partidarias exhibidas por la prensa. Hay mayor trabajo y desgaste en generar convergencias orgnicas y poltica parlamentaria, que en generar vnculo social Por todo esto, se han estado impulsando iniciativas muy puntuales y poco masivas: foros, actividades para nias y nios, actividades deportivas o culturales, cabildos sobre NO+AFP. Pero todas muy dbiles y sin insercin territorial significativa.

Ms all de que no slo es legtimo sino necesario el crecimiento de los partidos polticos del FA, falta una mirada estratgica acerca del rol de los comunales y los territorios, a saber: por un lado, el FA no es un pacto electoral, ms bien busca fundar un nuevo pacto social (de ah la necesidad de participar en las asambleas feministas, zonales NO+AFP, sindicatos, movimientos estudiantiles y socioambientales, juntas de vecinos), y por otro, elementos constitutivos de lo que se ha llamado el frentamplismo se han invisibilizado: primarias, plebiscitos, transparencia, participacin y diversidad, consultas ciudadanas y a las bases, posicionamiento en los medios de comunicacin, ciudadanizacin de la poltica.

No se trata simplemente de trabajar en conjunto y motivar el desarrollo de las y los independientes, sino de fortalecer territorios y el nimo frenteamplista (que debe llegar a convertirse en una cultura poltica frenteamplista). De hecho, independientes frenteamplistas es un concepto demasiado amplio y vago; pese a ello, busca dar cuenta de estas ideas de ciudadanizacin de la poltica. Sin embargo, se puede detallar ms su constitucin y as resaltar su importancia: hay frenteamplistas orgnicos o activistas (muchos de los cuales han llegado a la conclusin de que aportan ms all que en la militancia de un partido), hay quienes slo estn inscritos o inscritas, y tambin slo quienes simpatizan y apoyan en la votacin. Todas ellas y ellos son necesarios. Hay que tener en cuenta a estos tres modos de ser frenteamplistas (adems de la militancia), porque es sin lugar a dudas el nimo frenteamplista lo que nos puede generar mayor vnculo social y rendimiento electoral.

Se est avizorando ya, por las dinmicas y rencillas entre los partidos, que la cuestin de cmo se resolvern las candidaturas para las elecciones municipales generar controversia. Y el mundo frenteamplista coincide en que las y los candidatos estn previamente legitimados por el trabajo en el territorio, el vnculo social y la consecuencia en torno a los principios del FA, y que no debe ser un acuerdo cupular o entre partidos Esto es una preocupacin actual, de manera muy adelantada, porque est propagndose la sensacin de que las decisiones slo se toman por arriba, ejemplo de esto es la postergacin del Congreso Orgnico.

Tambin se considera que actitudes como las de los diputados Boric y Mirosevic son negativas y que slo contribuyen a generar desconfianzas o divisiones, porque ocupan su rol parlamentario para instalar ideas que no han sido dialogadas ni orgnica ni polticamente, no representan a la mayora u obligan a las bases a entrar en una dinmica de dar explicaciones o excusas con otros actores polticos territoriales, ya que se desdibujan los verdaderos objetivos del FA.

Del mismo modo, el mundo frenteamplista hace hincapi en la necesidad de consolidar la transparencia, tanto econmica como en la informacin. Esto es lo que hay que impulsar, aqu est el Frente Amplio y sus Principios: en un Chile para todas y todos, respetuoso del medioambiente, independiente del poder empresarial, que ciudadanice la poltica y donde los derechos sociales y humanos sean la base de una democracia plena, con unidad en la diversidad de las fuerzas de cambio, con vocacin participativa, democrtica y plural.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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