Portada :: Ecuador
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2018

Entrevista a Alberto Acosta
"Los derechos de la Naturaleza han permeado los procesos sociales ecuatorianos"

Carlos Soria
PLEMOS




Alberto Acosta: Economista y poltico ecuatoriano. Investigador en el Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales y en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Fue ministro de Energa y Minas, y tuvo un papel crucial en la Asamblea Constituyente que redact una nueva constitucin en el Ecuador, abogando para la formulacin de los derechos de la naturaleza.

1.- Podras explicarnos el marco conceptual de los derechos de la naturaleza?

Desde los albores de la Humanidad el miedo a la impredecible Naturaleza estuvo presente. Casi como en respuesta a ese miedo, de a poco la ancestral y difcil lucha por sobrevivir se fue transformando en un desesperado esfuerzo por dominar la Naturaleza. Paulatinamente el ser humano, con su organizacin social antropocntrica, se puso -figurativamente hablando- por fuera de la Naturaleza, incluso definindola sin considerar a la Humanidad como parte integral de sta. Paulatinamente se fue consolidando una suerte de tajo al nudo gordiano de la vida, que ata a todos los seres vivos en uno solo: la Madre Tierra. Y as qued expedita la va para dominarla y manipularla.

Investigar la Naturaleza, como lo han hecho los humanos desde un inicio, usando cada vez ms los mtodos de la ciencia, es inevitable e indispensable. El problema radica en que, con diversas ideologas, ciencias y tcnicas, se intent separar brutalmente al ser humano de la Naturaleza. Incluso se propuso torturarla para extraer todos sus secretos y recursos. Sin negar los valiosos aportes de la ciencia, la voracidad de la acumulacin capitalista forz an ms a las sociedades humanas a subordinar a la Naturaleza. El capitalismo transform a la Naturaleza en una fuente de recursos inagotable; lo cual, como bien sabemos, no es sostenible.

El uso de la ciencia de forma desfavorable a la vida no debe hacernos olvidar que la curiosidad por el funcionamiento de la Naturaleza est presente desde los inicios de la Humanidad. Basta recordar la investigacin de los eclipses y de los movimientos de los astros en las antiguas civilizaciones de Egipto y de Asia, e inclusive en Amrica: Tihuanacu en el altiplano boliviano o el caracol en Chichen Itz en la pennsula mexicana de Yucatn. El descubrimiento de la agricultura en diversos lugares del mundo data de hace ocho o diez mil aos, con complejos sistemas de cultivo que combinaban especies y variedades de plantas. Otro ejemplo -andino- son los mtodos prehispnicos para averiguar, con meses de anticipacin, el fenmeno de El Nio por la observacin del firmamento nocturno.

En este empeo, para mencionar apenas un punto de una lista muy larga, podemos agregar la qumica agraria vinculada al estudio de las propiedades del guano enviado a Europa que llev a entender la ciencia de los nutrientes de la agricultura. Claro que el guano era ya conocido como fertilizante desde antes de los Incas (estos datos muestran, adems, que la ciencia no es solo europea ni solo occidental).

Lo cierto es que cualquier separacin o puesto privilegiado que la Humanidad aspire sobre la Naturaleza termina siendo hasta dogmtica. Lo que cuenta ahora es que hay una comprensin cientfica de la Naturaleza y al mismo tiempo una admiracin, una reverencia, una identidad con la Naturaleza, muy lejos de sentimientos de posesin y dominacin, muy cerca de la curiosidad y del amor. Una realidad existente desde tiempos inmemoriales en muchas comunidades indgenas que viven en estrecha armona con su Pacha Mama, la Madre Tierra, la que no representa una suerte de metfora para explicar esas relaciones de equilibro y respeto con la Naturaleza: en el mundo indgena no existe la Naturaleza como algo fuera de lo humano.

Actualmente cada vez ms personas en el mundo empiezan a entender que la acumulacin material mecanicista e interminable de bienes, asumida como progreso, no tiene futuro. Si a esto agregamos que el principal objetivo del desarrollo en el capitalismo es garantizar la acumulacin de capital, que de una u otra forma implica la acumulacin de poder sin importar los costos sociales o ambientales que esto demande, entonces definitivamente dentro de esta lgica la devastacin es solo cuestin de tiempo. En el mundo crece la preocupacin porque la vida est severamente amenazada por una visin ideolgica del progreso antropocntrico, que en realidad resulta devastadora.

Frente a esta aeja visin de dominacin y explotacin, sostenida en el divorcio profundo de la economa y la Naturaleza, causante de crecientes problemas globales, han surgido varias voces de alerta. Ante estos retos, aflora con fuerza la necesidad de repensar la sustentabilidad segn la capacidad de carga y resiliencia de la Naturaleza. Es decir, la tarea radica en conocer las verdaderas dimensiones de la sustentabilidad y capacidad de la Naturaleza de soportar perturbaciones, que no pueden subordinarse a demandas antropocntricas. Esta tarea exige una nueva tica para organizar la vida misma. Se precisa reconocer que el desarrollo y el progreso convencional nos llevan a un barranco. Los lmites de la Naturaleza, aceleradamente desbordados por los estilos de vida antropocntricos, particularmente exacerbados por las demandas de acumulacin del capital, son cada vez ms notables e insostenibles.

Por eso, si queremos que la absorcin y capacidad de recuperacin de la Tierra no colapsen, debemos dejar de ver a los recursos naturales como una condicin para el crecimiento econmico o como simples objetos tiles para las polticas de desarrollo. Y, por cierto, debemos aceptar si leemos el mensaje profundo del Buen Vivir andino o amaznico- que lo humano se realiza en comunidad, con y en funcin de otros seres humanos, comprendiendo que los seres humanos somos Naturaleza, por lo que no tiene sentido pretender dominarla.

Por cierto, en este punto de debe relievar, una vez ms, todos los aportes y las luchas desde el mundo indgena, en donde la Pacha Mama es parte consustancial de sus vidas. Pero igualmente, y esto tambin es importante, hay otras razones cientficas que consideran a la Tierra como un organismo con vida. Hay que entender que estos derechos no provienen de una matriz exclusivamente indgena. En este sentido todo esfuerzo por plasmar los Derechos de la Naturaleza se inscribe en una reiteracin del mestizaje, en tanto plantea recuperar elementos propios de todas aquellas culturas indgenas y -por cierto- de las culturas occidentales emparentadas por la vida. Y que encuentran en la Pacha Mama el mbito de interpretacin de la Naturaleza, un espacio territorial, cultural y espiritual.

Esto nos conduce a aceptar que la Naturaleza, en tanto construccin social, es decir en tanto trmino conceptualizado por los seres humanos, debe reinterpretarse y revisarse ntegramente si no queremos arriesgar la propia vida humana. Para empezar cualquier reflexin aceptemos que la Humanidad no est fuera de la Naturaleza y que la accin humana -econmica, poltica, tecnolgica, etc.- siempre tiene lmites biofsicos.

Entonces, al plantear los Derechos de la Naturaleza, no se busca renunciar al amplio y rico legado cientfico ni a la razn para refugiarnos -en nuestra angustia o perplejidad por la marcha del mundo- en misticismos antiguos o de nuevo cuo, o en irracionalismos polticos.

La tarea parece simple, pero es en extremo compleja. En lugar de mantener el divorcio entre la Naturaleza y el ser humano, hay que propiciar su reencuentro, algo as como intentar atar el nudo gordiano roto por la fuerza de una concepcin de vida depredadora y por cierto intolerable. Dicho esto, para lograr una transformacin civilizatoria y un reencuentro consciente con la Naturaleza, una tarea bsica es des-mercantilizar la Pacha Mama o Madre Tierra. Igual de urgente es que los objetivos econmicos deben subordinarse a las leyes de funcionamiento de los sistemas naturales, sin olvidar el respeto a la dignidad humana. La economa debe asegurar la calidad en la vida de las personas, siempre en armona con la Naturaleza. La economa debe subordinarse a la ecologa y al humanismo. Esto conmina a evitar la eliminacin de la diversidad, reemplazndola por la uniformidad que provoca, por ejemplo, la megaminera, los monocultivos o los transgnicos. Actividades que rompen los equilibrios, producindo desequilibrios cada vez mayores.

Escribir ese cambio histrico, es decir dar el paso desde una concepcin antropocntrica al menos a una socio-biocntrica en realidad en ningn centro que no sea la vida misma-, es el mayor reto de la Humanidad si no se quiere arriesgar la existencia misma del ser humano sobre la tierra. Y eso demanda la vigencia de los Derechos de la Naturaleza estrechamente imbricados con los Derechos Humanos.

En concreto, en los Derechos de la Naturaleza el centro est puesto en la Naturaleza, que obviamente incluye al ser humano. La Naturaleza vale por s misma, sin importar los usos que le d el ser humano. Esto es lo que implica una visin biocntrica. Estos derechos no defienden una Naturaleza intocada, que nos lleve, por ejemplo, a dejar de tener cultivos, pesca o ganadera. Estos derechos defienden el mantenimiento de los sistemas de vida, los conjuntos de vida. Su atencin se fija en los ecosistemas, en las colectividades, no en los individuos. Se puede comer carne, pescado y granos, por ejemplo, mientras se asegure que quedan ecosistemas funcionando con sus especies nativas.

La representacin de estos derechos corresponde a las personas, comunidades, pueblos o nacionalidades. A despecho de quienes recusan esta propuesta vanguardista, la Constitucin del Ecuador es categrica al respecto en su artculo 71:

La Naturaleza o Pacha Mama, donde se reproduce y realiza la vida tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneracin de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos. Toda persona, comunidad, pueblo, o nacionalidad podr exigir a la autoridad pblica el cumplimiento de los derechos de la Naturaleza. Para aplicar e interpretar estos derechos se observarn los principios establecidos en la Constitucin, en lo que proceda.

Destaquemos que los Derechos de la Naturaleza fueron consagrados en la Constitucin de Ecuador rompiendo con visiones tradicionales. All -sobre todo en los artculos 71, 72, 73 y 74- se cristaliz un reclamo que surge de lo ms profundo del mundo indgena y que recogi elementos presentes en las luchas del ecologismo popular, y que son trabajados desde la ecologa, y sobre todo desde la ecologa poltica. En un proceso de mestizajes mltiples, esta visin indgena de la vida se complement con el creciente reclamo de amplios segmentos de la poblacin en contra de la acelerada destruccin de la Naturaleza, sobre todo provocada por el extractivismo.

Sera un error pensar que los Derechos de la Naturaleza solamente se refieren a los ya enumerados de la Constitucin ecuatoriana. Los Derechos de la Naturaleza deben ser ledos de cara a las obligaciones que se imponen a lo largo de toda la Constitucin, destacando que no se pueden confundir con los derechos ambientales, tambin abordados y ampliados en dicha carta magna.

A los Derechos de la Naturaleza, declarados por el pueblo ecuatoriano que -en definitiva- redact la Constitucin a travs de sus asamblestas y que la aprob con una amplsima mayora en el referndum del 28 de septiembre de 2008, se los considera como derechos ecolgicos para diferenciarlos de los derechos ambientales. La Constitucin ecuatoriana no as la boliviana presenta estos derechos en forma explcita como Derechos de la Naturaleza, orientados a proteger ciclos vitales y los diversos procesos evolutivos, no solo las especies amenazadas y las reas naturales.

Los Derechos de la Naturaleza necesitan y originan otra definicin de ciudadana, que se construye en lo social pero tambin en lo ambiental (a la que cabe aadir la ciudadana colectiva o comunitaria, se recordamos los derechos colectivos plasmados en la Constitucin de Ecuador). Ese tipo de ciudadanas son plurales, pues dependen de las historias y de los ambientes, adems acogen criterios de justicia ecolgica que superan la visin tradicional de justicia.

Tengamos presente que, segn el artculo 11 de la Constitucin ecuatoriana, todos los derechos se podrn ejercer, promover y exigir de forma individual y colectiva ante las autoridades competentes; y, que stas garantizarn su cumplimiento. Asumir el cumplimiento de esta disposicin constitucional es, a no dudarlo, un reto en la construccin de la ciudadana ecolgica. En el artculo 395 de la Constitucin, adems, se establece que los principios ambientales se aplicarn en forma transversal y sern de obligatorio cumplimiento por parte del Estado en todos sus niveles y por todas las personas naturales o jurdicas en el territorio nacional; y que, en caso de duda, se aplicarn en el sentido ms favorable en proteger la Naturaleza. De hecho, hay que caminar hacia lo que podra considerarse como una comunidad natural, en tanto los Derechos de la Naturaleza amplan la comunidad humana hacia otra que incorpore a todos los seres vivos.

2.- Cmo ves el impacto de los derechos de la Naturaleza en la Constitucin del Ecuador a nivel mundial?

La recepcin de los Derechos de la Naturaleza, plasmados constitucionalmente, ms all de su incumplimiento en Ecuador, ha sido una suerte de campanazo de advertencia y simultneamente un mensaje que abre la puerta a respuestas de alcance civilizatorio.

Los pasos vanguardistas dados en la Asamblea Constituyente de Montecristi nos indican por dnde debemos empezar a construir una nueva organizacin de la sociedad, si realmente esta pretende ser una opcin de vida, en tanto respeta y convive dentro de la Naturaleza, garantizando una existencia digna a todos los seres vivos.

En la Constitucin ecuatoriana de 2008, al reconocer los Derechos de la Naturaleza, es decir entender a la Naturaleza como sujeto de derechos, y sumarle el derecho a ser restaurada de manera integral cuando ha sido destruida, se estableci un hito en la Humanidad. Igual de trascendente fue incorporar el trmino Pacha Mama, visto como sinnimo de Naturaleza, en tanto reconocimiento de plurinacionalidad e interculturalidad.

A lo largo de la historia, cada ampliacin de derechos fue anteriormente impensable. La emancipacin de los esclavos o la extensin de los derechos a los afroamericanos, a las mujeres y a los nios y nias fueron una vez rechazadas por considerarse un absurdo. Se ha requerido que a lo largo de la historia se reconozca el derecho de tener derechos y esto se ha conseguido siempre con un esfuerzo poltico para cambiar aquellas visiones, costumbres y leyes que negaban esos derechos. Es curioso que muchas personas, opuestas a ampliar estos derechos, no tienen empacho alguno en entregar derechos casi humanos a las personas jurdicas esta s, una de las mayores aberraciones del derecho.

Este proceso de aceptacin de los Derechos de la Naturaleza es una fuente pedaggica potente, que supera el solo cumplimiento de las normas constitucionales. Aunque, la compleja judicializacin de dichas normas provocar, a no dudarlo, mayores espacios de apertura para producir conocimientos a partir de nuevos marcos conceptuales.

La liberacin de la Naturaleza de esta condicin de sujeto sin derechos o de simple objeto de propiedad, exigi y exige, entonces, un esfuerzo poltico que le reconozca como sujeto de derechos. Este aspecto es crucial si aceptamos que todos los seres vivos tienen el mismo valor ontolgico, lo que no implica que todos sean idnticos. Dotar de Derechos a la Naturaleza significa, entonces, alentar polticamente su paso de objeto a sujeto, dentro de un proceso centenario de ampliacin de los sujetos del derecho. En sntesis, visto inclusive desde un simple egosmo ilustrado, es rescatar el derecho a la existencia de los propios seres humanos. Aqu cabe la clebre frase de un gran filsofo racionalista del siglo XVII, el holands Baruch de Spinoza (1632-1677), quien en oposicin con la actual postura terica sobre la racionalidad, reclamaba que

cualquier cosa que sea contraria a la Naturaleza lo es tambin a la razn, y cualquier cosa que sea contraria a la razn es absurda.

Lo que hacemos por la Naturaleza lo hacemos por nosotros mismos. Este es quiz un punto medular de los Derechos de la Naturaleza. Insistamos hasta el cansancio que el ser humano no puede vivir al margen de la Naturaleza, menos an si la destruye. Somos Naturaleza, no podemos separarnos de ella. El Papa Francisco en su Encclica Laudato Si es categrico:

Nosotros mismos somos tierra. Nuestro propio cuerpo est constituido por los elementos del planeta () Cuando se habla de medio ambiente, se indica particularmente una relacin, la que existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Esto nos impide entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida. Estamos incluidos en ella, somos parte de ella y estamos interpenetrados.

Por lo tanto, garantizar la vida de la Naturaleza es indispensable para asegurar la vida humana. Esta lucha de liberacin, en tanto esfuerzo poltico, empieza reconociendo que el capitalismo destruye sus propias condiciones biofsicas de existencia en su desesperada bsqueda por acumular bienes materiales, capital y poder.

Considerando que en 2008 Ecuador reconoci los derechos de la Naturaleza en su Constitucin, en 2010 Bolivia se aprob una Ley de los Derechos de la Madre Tierra. Este ejemplo se expande por el mundo.

En noviembre 2016 el ro Atrato en Colombia fue reconocido similares derechos por la Corte Constitucional; lo mismo sucedi poco ms tarde en el ao 2018 con la Amazonia colombiana. En el 2016 la Corte Suprema de Uttarakhand en Naintal, al norte de la India, sentenci declarando que los ros Ganges y Yumana son entidades vivientes. En marzo de 2017 el ro Whanganui en Nueva Zelanda fue reconocido representacin en corte para que pueda presentarse en los estrados judiciales a travs de sus dos representantes, uno de la tribu Whanganui iwi y otro de la comunidad Crown. En 2013, el Parque Nacional Te Urewera fue reconocido como una entidad legal con los derechos de una persona. Si bien la tierra no tiene dueo, es manejada en conjunto por los Crown y los Tuhoe.

Las luchas inspiradas en los Derechos de la Naturaleza, sobre todo luego de su adopcin constitucional en Ecuador, se multiplican. La lista es larga. Mencionemos un ejemplo los Derechos de la Naturaleza actan como un elemento para defender de territorios indgenas fuera de Ecuador, es el caso de la accin pblica para impedir la construccin de la Hidroelctrica en Bello Monte, Brasil. En la demanda se seal que, teniendo como referente la Constitucin de Ecuador, poda ser ms didctico claro y oportuno aplicar los Derechos de la Naturaleza por la destruccin del territorio de Xingu.

A nivel subnacional, el condado de Tamaqua, Pennsylvania fue el primer municipio de EUA en aprobar una ordenanza local reconociendo los derechos de la naturaleza de existir, prosperar y evolucionar en 2006. Desde entonces ms de 36 comunidades en siete estados de los Estados Unidos de Amrica, Pennsylvania, Ohio, New Mexico, New York, Maryland, New Hampshire y Maine aprobaron ordenanzas similares que codifican los derechos de la naturaleza.

En Nepal est en proceso una iniciativa para reconocer los derechos de la Naturaleza a travs de una enmienda constitucional. De otro lado un grupo de ciudadanos norteamericanos present una demanda para que las Montaas Rocosas o el desierto de Nevada puedan demandar legalmente a individuos, corporaciones o gobiernos en EEUU.

Hay muchas propuestas emparentadas con este objetivo. Por ejemplo, estn la Carta de la Tierra como un intento de carta magna o constitucin del planeta, promovida en el entorno de las Naciones Unidas y de sus organizaciones desde el ao 2000; o la Declaracin Universal de los Derechos de la Tierra, impulsada por EnAct International: organizacin impulsada por Comac Cullinam, que ha trabajado mucho tiempo sobre esta materia y que tiene varios aportes al respecto. Tambin la UICN reconoce la importancia de los Derechos de la Naturaleza en su resolucin La incorporacin de los Derechos de la Naturaleza como punto focal de organizacin en la toma de decisiones de la UICN adoptada en el Congreso Mundial de la Naturaleza 2012 de la UICN en Jeju. La Resolucin invita a la UICN y a sus Miembros a promover una Declaracin Universal de los Derechos de la Naturaleza a fin de reconciliarnos como seres humanos con la Tierra.

Con ese mismo empeo se conform desde la sociedad civil de los cinco continentes, en el ao 2014 el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, que constituye un espacio tico que trabaja por hacer realidad dichos derechos.

3.- Cul es el siguiente paso en la evolucin de los derechos de la Naturaleza?

Bolivia -en cuya Constitucin no constan los Derechos de la Naturaleza- asumi un importante liderazgo, al menos en el discurso internacional. A raz del fracaso de la Cumbre (COP) de Copenhague en diciembre de 2009, el presidente Evo Morales convoc a la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climtico y los Derechos de la Madre Tierra, realizada en Tikipaya, cerca de Cochabamba, en abril de 2010.

All, a ms de adoptar la Declaracin Universal de los Derechos de la Madre Tierra, se plante crear un tribunal internacional que sancione los delitos ambientales. Ms adelante, en julio del mismo ao, Bolivia consigui otro logro sustantivo al declararse al agua como derecho humano fundamental en Naciones Unidas; algo ya conseguido en la Asamblea Constituyente ecuatoriana de 2007-2008. Como se ve, tal declaracin universal sobre el agua, aunque no es de obligatorio cumplimiento, puede servir como otro punto de referencia.

Aprendiendo de esta accin diplomtica boliviana, para impulsar la Declaracin de los Derechos de la Naturaleza se debera constituir un bloque de pases comprometidos con el tema, que planteen estas luchas desde una estrategia de colaboracin y complementacin internacional, considerando que tales acciones tomarn tiempo en cristalizarse. Y que, por lo tanto, estas acciones, con una gestin diplomtica profundamente renovada y renovadora, deberan ser mltiples y plurales para sumar adeptos para la causa. Aunque, tambin es necesario que el compromiso de dicho bloque de pases rebase los discursos y sea consistente con sus prcticas locales, incluso para que motive a la accin internacional. Basta ver que uno es el discurso del gobierno boliviano y otra muy diferente la prctica de un rgimen extractivista que arrasa con la Pacha Mama y las comunidades.

Es evidente que no se trata solo de acciones gubernamentales. Sabemos que en no pocas ocasiones los cambios de gobierno desvan el rumbo trazado inicialmente o inclusive en los pases proponentes puede declinar el inters por los proyectos iniciados. Eso exige que la sociedad civil, al liderar esta accin, proponga e incluso dirija actividades y campaas a nivel nacional e internacional. Este es un punto medular: la sociedad civil en concreto los movimientos sociales y ciudadanos- debe mantener siempre la presin y no perder nunca la iniciativa.

Es preciso estudiar todas las opciones internacionales, conscientes de que no es posible esperar que una Declaracin como la aqu propuesta d resultados inmediatos. Los Derechos Humanos no surgieron como conceptos plenamente desarrollados. Desde la Revolucin Francesa en 1789 hasta su Declaracin Universal en diciembre de 1948 fueron muchas las luchas y frustraciones acumuladas. Su diseo y aplicacin implicaron e implican un esfuerzo sostenido. Y desde ah cada nuevo derecho exige una compleja accin poltica y redoblados pasos diplomticos y una permanente lucha poltica. As, el Derecho Humano a la educacin y al trabajo, incorporado en la Declaracin Universal de los Derechos Humanos, exigi un largo debate y construccin. Algo similar aconteci con el Pacto Internacional sobre Derechos Econmicos, Sociales y Culturales o con la Declaracin sobre los Derechos de los Pueblos Indgenas.

En consecuencia, tngase presente lo difcil que es la aceptacin -en la prctica- de los Derechos Humanos, asumidos formalmente como un mandato universal ya en 1948. Esto, sin embargo, no condujo ni debe conducir al desaliento cuando aspiramos a nuevas ampliaciones de derechos.

La tarea pendiente es compleja. Se debe vencer resistencias conservadoras y posiciones prepotentes que esconden mltiples intereses y privilegios. Se debe superar tradiciones que consideran como sujetos de derechos solo a quienes pueden reconocer qu es un derecho y ejercerlo directamente (desconociendo que hay incluso personas incapacitadas por diversas razones de asumir directamente esos derechos, pero que no estn desprovistos de stos).

Para avanzar en este campo hay que dar paso a diversas y plurales propuestas estratgicas de accin para traducir los avances constitucionales, por ejemplo, en leyes, normas, indicadores y polticas. Se precisan a nivel local, nacional, regional, global- respuestas especficas sobre agua, biodiversidad, patrimonio natural, ecosistemas, recursos naturales renovables y no renovables, as como sobre aspectos conceptuales de responsabilidad jurdica ambiental, tanto individual como colectiva.

En el mbito internacional la tarea es ms compleja an. La estricta vigencia de los Derechos de la Naturaleza exige crear marcos jurdicos e instancias internacionales adecuadas, como el ya mencionado tribunal internacional para sancionar los delitos ambientales. Los problemas ecolgicos ataen a la Humanidad en su conjunto.

Es mucho lo que se puede hacer desde la sociedad civil. Aqu cabe mencionar las acciones desplegadas por diversas organizaciones y personas de todos los continentes para constituir el mencionado Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza y de la Madre Tierra, cuyo empeo es profundizar la discusin de esta cuestin vital al tiempo que se prepara el terreno para la construccin de un tribunal que haga realidad la sancin a las violaciones de estos derechos, seguramente afincado en el seno de Naciones Unidas.

En ltima instancia reconozcamos que, si la Naturaleza incluye a la Humanidad, sus derechos no pueden verse aislados de los derechos del ser humano, aunque tampoco deben reducirse a estos. Inversamente, los Derechos Humanos como el derecho al trabajo, a la vivienda o a la salud deben entenderse tambin en trminos ecolgicos. Esto nos exige elaborar una reconceptualizacin ecolgica profunda y transversal de los Derechos Humanos, pues al final la destruccin de la Naturaleza niega la existencia humana y, por tanto, todos los Derechos Humanos seran imposibles de cumplir. Y as, la justicia ecolgica y la justicia social se complementan mutuamente, la una no es posible sin la otra.

Los Derechos Humanos y los Derechos de la Naturaleza, que articulan una igualdad biocntrica, aun siendo analticamente diferenciables, se perfeccionan y conforman una suerte de derechos de y a la vida. Por eso, los Derechos de la Naturaleza, imbricados cada vez ms con los Derechos Humanos, nos conminan a construir democrticamente sociedades sustentables, a partir de ciudadanas plurales pensadas tambin desde lo ecolgico.

En suma, requerimos un mundo re-encantado alrededor de la vida, abriendo dilogos y reencuentros entre los seres humanos, en tanto individuos y comunidades, y de todos con la Naturaleza, entendiendo que todos formamos parte de la misma: en definitiva, hablar de Naturaleza es hablar de nosotros mismos.

4.- Que avances concretos se han dado en el respeto y garanta de estos derechos en Ecuador?

Una primera lectura, realizada desde la aplicacin real de esos derechos en la vida jurdica cotidiana, podra resultar muy desalentadora. Sin embargo, hay elementos para el optimismo. Ms an si tenemos en mente que la vigencia constitucional es reciente y que estn rompiendo con las visiones conservadoras tradicionales, al tiempo que estos derechos proponen salidas de alcance civilizatorio. Solo tengamos presente, como ya lo dijimos, cunto tiempo ha tomado hasta que se acepten los Derechos Humanos, cuyo cumplimiento en muchas partes es ms que deficitario.

Los Derechos de la Naturaleza han permeado rpidamente los procesos sociales, han irrumpido en las agendas de muchos movimientos, en algunos anlisis desde la academia y en general han provocado sensibilidad social.

A nivel de la sociedad ecuatoriana, la propuesta de consulta promovida desde el colectivo Yasunidos, puso en evidencia cun importantes son para la sociedad los temas relacionados con la Naturaleza, en el contexto de la propuesta de una consulta popular para dejar el crudo del Yasun ITT en el subsuelo, luego de que esta iniciativa fallar en manos del gobierno ecuatoriano. Es evidente, entonces, que para muchas organizaciones de la sociedad civil, los Derechos de la Naturaleza representan un cambio de visin importante, son una herramienta de trabajo, adems de un hecho simblico importantsimo para la transformacin.

Esto no sorprende pues ciertos movimientos sociales, sobre todo de origen indgena y campesino, desde mucho antes de la expedicin constitucional de estos derechos, han asumido la defensa de la Naturaleza en las luchas por los territorios o en contra de las diferentes formas de despojo. Sus luchas por los territorios, en contextos de presin por nuevos proyectos extractivos (petroleros, mineros, agronegocios, forestales, etc.), estn alcanzando niveles mximos de expresin. En la actualidad los Derechos de la Naturaleza son clave, no slo por la defensa de los territorios, sino sobre todo porque destaca el papel de los defensores y defensoras que estn siendo criminalizados por sus luchas. Hablar de los Derechos de la Naturaleza es hablar al mismo tiempo de los derechos de sus defensores, es decir de Derechos Humanos.

El proceso de aprendizaje y desarrollo de mecanismos de exigibilidad de los Derechos de la Naturaleza se observa tambin en las denuncias legales presentadas por los movimientos sociales. En muchos casos se exige su respeto y se desarrollan argumentos sobre las relaciones de interdependencia y las amenazas a los ecosistemas, la destruccin la biodiversidad y la ruptura de los ciclos de la Naturaleza sobre todo en los casos de varios megaproyectos, as como la falta de garantas para la restauracin de los ecosistemas.

Dentro del mbito de la justicia ecuatoriana, el reconocimiento de los Derechos de la Naturaleza no resolvi el conflicto entre la naturaleza-objeto y la naturaleza-sujeto Eso no es una novedad. Con una Constitucin no se cambia la realidad, pero una Constitucin, ms an una como la de los Derechos de la Naturaleza, expedida en Montecristi en el ao 2009 y refrendada en las urnas por el pueblo ecuatoriano, abre el camino para dar paso a los cambios indispensables siempre que la sociedad se empodere de ella.

A pesar del avance constitucional, los conceptos de recursos naturales, bienes naturales o servicios ambientales, utilizados en diferentes leyes, mantienen el sello de naturaleza-objeto. Basta ver lo que sucede en cuerpos legales expedidos luego de la aprobacin de la Constitucin en el ao 2008: la Ley de Minera, la Ley de Soberana Alimentaria, la Ley Orgnica de Tierras Rurales y Territorios Ancestrales, la Ley Orgnica de Recursos Hdricos Usos y Aprovechamiento de Agua, la Ley de Agrobiodiversidad, Semillas y Fomento Agroecolgico. Inclusive en el Cdigo Orgnico Ambiental hay retrocesos en temas relacionados al sujeto Naturaleza, pues se afecta la integridad de ecosistemas considerados de extrema fragilidad como son las reas protegidas.

Veamos simplemente cmo se finaliz jurdicamente la Iniciativa-Yasuni-ITT. El Decreto Ejecutivo No. 74, de fecha 15 de agosto de 2013, firmado por el presidente Rafael Correa, al que le qued muy grande dicha Iniciativa y la Constitucin misma, autoriz actividades que afectarn territorios de Pueblos en Aislamiento Voluntario, irrespetando olmpicamente los mandatos constitucionales. Como corolario de esta lamentable situacin, el presidente Correa dira demostrando que no entendi lo que significaban los Derechos de la Naturaleza, el 15 de agosto del 2013, cuando reconoci que le qued grande la Iniciativa Yasun-ITT, que el mayor atentado a los Derechos Humanos es la miseria, y el mayor error es subordinar esos Derechos Humanos a supuestos Derechos de la Naturaleza.

Hay situaciones an ms aberrantes. Los jueces han sido ms abiertos al calificar demandas en contra de detractores del gobierno central que a aceptar demandas en contra del gobierno central. Por ejemplo, no se acepta un caso referente a los Derechos de la Naturaleza para proteger el Yasun, uno de los ltimos espacios, refugio del jaguar; pero si se acepta y se condena a un campesino que mat a un jaguar. No se acepta el caso de minera a gran escala en la Cordillera de El Cndor (Proyecto Mirador), pero si un caso de minera artesanal para abrir la puerta a la gran mineracomo lo hizo el gobierno del presidente Rafael Correa: en clara manipulacin de los Derechos de la Naturaleza.

Superar el pasado de dominacin y opresin a la Naturaleza es una tarea compleja. La Naturaleza ha sido histricamente discriminada, y sigue siendo en la actualidad, a pesar de ser sujeto de derechos, pues se los subordina a la economa y el desarrollo desde las visiones clsicas de dominacin de la Naturaleza.

Veamos la otra cara de la medalla. De la misma manera como ha sido discriminada la Naturaleza hay causas histricas de desigualdad que tienen que ver con un orden poltico, econmico y social injusto que ha constituido estereotipos o prejuicios sociales que pretenden castigar a los ms pobres, o que ocultan la responsabilidad de empresas o grupos poderosos asumiendo que para ellos existen los permisos.

Un caso emblemtico en donde emerge una jurisprudencia sobre Derechos de la Naturaleza es el de Vilcabamba. En este se apel al ejercicio del Principio de Jurisdiccin Universal y se present una accin de proteccin constitucional a favor de la Naturaleza, particularmente a favor del Ro Vilcabamba, en la provincia de Loja, Ecuador. Y en la decisin de primera instancia seal que dada la indiscutible, elemental e irrenunciable importancia que tiene la Naturaleza, y teniendo en cuenta como hecho notorio o evidente su proceso de degradacin, la accin de proteccin resulta la nica va idnea y eficaz para poner fin y remediar de manera inmediata un dao ambiental focalizado.

Ms all de los resultados de los procesos que demandan ante las cortes Derechos de la Naturaleza, el ejercicio que est haciendo la sociedad es importante, porque plantea nuevos horizontes e inclusive nuevas geografas.

Algo ms. Uno de los temas a destacar es la visin de los Derechos de la Naturaleza como derechos universales, as fue la demanda planteada en Ecuador contra la empresa BP (British Petroleum), por la explosin e incendi en la plataforma Macondo y el posterior derrame sobre el Golfo de Mxico. Una empresa que no opera en el Ecuador y un Golfo que tampoco pertenece a su delimitacin nacional, sin embargo la argumentacin presentada fue que la Naturaleza es una sola, tiene derechos y debe ser protegida. A pesar de que se desech la demanda, el solo hecho de plantearla provoc importantes reflexiones.

Tenemos que entender que las relaciones emancipatorias con la Naturaleza, entre la sociedad, entre los gneros y entre las generaciones, se construyen desde las prcticas sociales. Son patrimonio de las sociedades y, en su relacin con el Estado, deben ser fortalecidas, protegidas y reconocidas a fin de que no sean reprimidas. Las relaciones de armona con la Naturaleza son ejercidas por parte de muchos pueblos y personas. Son un proceso en construccin, que marca las pautas para asegurar otras formas de reproduccin social, respetuosas de la Naturaleza y de las culturas, destinadas a formular demandas y crear otros imperativos.

El trnsito de la naturaleza-objeto a la naturaleza-sujeto ha empezado. Si en un pequeo pas andino como Ecuador, se dio un paso histrico de trascendencia planetaria, es motivador ver que en otras latitudes se comienza a debatir sobre el tema. Esta es una cuestin global, a todas luces.

Entonces, si estamos frente a una cuestin global, como ya lo seal antes, es hora de impulsar a nivel de Naciones Unidas la Declaracin Universal de los Derechos de la Naturaleza. Igualmente urgente es el establecimiento de un tribunal internacional para sancionar los delitos ambientales, contra las personas y la Naturaleza.

En sntesis, la tarea pendiente es compleja. Hay que vencer tanto visiones miopes como resistencias conservadoras y posiciones prepotentes que esconden y protegen una serie de privilegios, al tiempo que se construyen diversas y plurales propuestas estratgicas de accin. La vigencia de los Derechos de la Naturaleza y de los inseparables Derechos Humanos exige la existencia de marcos jurdicos locales, nacionales e internacionales adecuados, teniendo en consideracin que estos temas ataen a la Humanidad en su conjunto.

Fuente: http://polemos.pe/entrevista-acosta-derechos-la-naturaleza/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter